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HAGANE + ESTRELLA NEGRA + DOGMA + DOBLE ESFERA + QUEENSRŸCHE + CRAZY LIXX + TRIVIUM + YOTH IRIA + SABATON + LATZEN + TESTAMENT
Domingo 5 de Julio
HAGANE
La tarde comenzó con cansancio acumulado de las jornadas previas y una banda que no había visto jamás: HAGANE
La banda japonesa es un grupo de chicas formadas en Tokyo en 2018 por su guitarrista Sakura. Por lo visto, además de ser muy simpáticas y entregadas a la causa, poseen un buen nivel instrumental y practicas un power metal melódico y muy pegadizo. Podrían gustar a los amantes de las bandas “happy” y grupos del estilo de HELLOWEEN, RHAPSODY OF FIRE, DRAGONFORCE…
Vi parte de su concierto en el escenario principal, y solo puedo decir elogios para las niponas, que poco o casi nada tienen que ver con otras formaciones que se han asomado por estos lares últimamente como HANABIE, por poner un ejemplo reciente.
Entre los temas que tocaron apunté como destacados, «Out of the Darkness» y «Tengagoken »
Poco puedo decir de ellas.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Cesar Valiente
ESTRELLA NEGRA
¡¡Bandaza, musicazos!! Este grupo de Torremolinos llevan muchos años en el rock; son veteranos y lo hacen e hicieron muy bien. Supongo que por falta de difusión, promoción, o falta de más interés por parte del público, una banda tan buena, con tanto potencial y experiencia como ESTRELLA NEGRA están donde están, mucho más abajo de donde merecen; pero es algo que pasa tanto en este país, que llega un momento en el que ya toca asumirlo y seguir adelante, que es lo que hicieron estos malagueños en ROCK IMPERIUM.
La banda vestida de riguroso negro tomó el escenario de arriba con muchas ganas. Nacieron en 1983. Tras un parón deciden volver en 2015 y graban un DVD en directo en el festival COSTA DEL ROCK.
Me gustó mucho el guitarrista Baldo Martín, y sobre todo su vocalista Cristóbal Rivera, quien cantó de lujo, evidenciando que canta muy bien, aunque la gran mayoría de fans del rock español no tengan el placer de reconocerlo, por falta de oportunidades. Lo que asistimos a su actuación del IMPERIUM si lo gozamos.
ESTRELLA NEGRA repartieron heavy rock de la vieja escuela clásica, llenos de melodías pegadizas, buenos riffs, y estribillos de los que se te quedan.
Su show comenzó con “Magia Negra” sacado originalmente como maqueta en 1990 y posteriormente incluido en su álbum homónimo lanzado en mayo de 2021.
Los temas fueron sonando, mientras el público asistente respondía a lo que estaba viendo y escuchando.
Canciones como “Brujas de Salem”, pusieron el sello de heavy metal y la veteranía, me encantó “La Doncella de Orleans” y sobre todo “Por 30 Monedas” su más reciente single y vídeo clip del que tengo metido su estribillo en mi cabeza y su Himno “Andalucía” de su más reciente trabajo, con bandera en ristre de la preciosa comunidad andaluza.
Pero el tema que más me gustó fue “La profecía” de su último álbum con un estribillo de los que dejan huella con coreable “Oh, oh, oh, y luego su letra que dice: “666, es la marca que anuncia que anuncia el final…” Buenísimo.
Sobresaliente para ESTRELLA NEGRA.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Carlos Oliver
DOGMA
Cuando sobre una formación se crea un aura y una mística especial, suele ser, en líneas generales, bastante positivo. Sin embargo, cuando la banda no acaba de cumplir con las expectativas generadas por los seguidores, puede acabar convirtiéndose en una losa que la acaba condenando. Recuerdo el gran revuelo que suscitó el pasado verano la vista de DOGMA y su posterior visita acompañando a LORD OF THE LOST. En ninguna de aquellas ocasiones “Las Monjas Más Sexis Del Mundo”, como ellas mismas se definieron esta tórrida tarde de domingo en Cartagena, acabaron de convencerme. Sin embargo, un servidor se acercó a primera hora de la tarde hasta las inmediaciones del Estrella Levante Stage dispuesto a darles una nueva oportunidad, pese a no conocer exactamente la identidad de sus nuevas componentes.
No fui el único; una nutrida representación de devotos aguardaba a pleno sol el inicio de su lascivo y provocador ceremonial. La primera sorpresa no tardó en llegar. Las Monjas aparecieron juntas en escena, pero sorpresivamente no lo hicieron luciendo sus habituales hábitos, sino la camiseta de la selección española. Según nos comentaron, parte de su equipaje se había extraviado en el aeropuerto, así que optaron por presentarse ante el público español luciendo la camiseta de la “Roja”. Fue un guiño simpático, por supuesto. Pero, no nos engañemos, acabó lastrando su puesta en escena, ya que muchos de sus provocativos movimientos se ven potenciados por los generosos escotes y los largos cortes de sus hábitos.
Salieron haciendo piña, todas juntas, para rápidamente disgregarse e ir ocupando sus respectivas posiciones sobre el escenario. “My First Peak”, con un sonido bastante pobre e inconsistente, fue su particular forma de darnos la bienvenida. Mientras los más fieles se asaban frente al escenario, DOGMA intentaban captar la atención de los que seguían su descarga desde la distancia, dando para ello buena cuenta de “Made Her Mine”, dejándonos la sensación a quienes ya las habíamos visto de que su actual encarnación no transmite el mismo feeling que antaño.
Su repertorio se centró en las composiciones de su debut homónimo. Sin embargo, la banda no quiso dejar pasar la ocasión de llevar al directo el que hasta el momento es su más reciente sencillo, “Fate Unblinds”, que pasó bastante desapercibido, todo hay que decirlo. Mejor acogida obtuvo el provocador “Carnal Liberation”, que contó con el apoyo de los más fieles que se animaron a entonar su estribillo. Como ya sucediera en sus anteriores visitas, uno de los momentos álgidos de su presentación llegaría con su particular adaptación del clásico de “La Ambición Rubia”, “Like A Prayer”, provocando la sorpresa de más de uno que no estaba familiarizado con su repertorio.
Fue una constante a lo largo de su descarga, DOGMA utilizaron diferentes pistas disparadas que ayudaron a reforzar su sonido. En una de las que esos “refuerzos” resultaron más evidentes fue en “My Matricidal”. Pese a toda la controversia que les ha rodeado prácticamente desde que se dieran a conocer, la banda ha conseguido colar un par de himnos que casi todo el mundo conoce. “Father I Have Sinned” hizo que prácticamente todo el mundo levantara los puños para acompañarla. Las sonoridades más inquietantes y oscuras se encargarían de abocarnos hacia una recta final que estuvo marcada por “Pleasure From Pain”, con la banda posicionándose en el filo del escenario para desatar la locura entre los que ocupaban las primeras filas. Mientras que para poner el punto y final a su descarga, y cerrar el capítulo de su gira veraniega en este 2026, optaron por “The Dark Messiah”.
Pese a la fama que alcanzaron en un primer momento, los constantes cambios de formación y las reiteradas polémicas han acabado propiciando que la banda no acabe de despegar. Tienen potencial, temas resultones y una llamativa puesta en escena. Sin embargo, creo que les falta acabar de pulir lo que son las prestaciones de la banda en directo. En cualquier caso, veremos cómo se van desarrollando los acontecimientos y qué nos depara el futuro de la banda de cara a los próximos meses.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Carlos Oliver
DOBLE ESFERA
Los murcianos ofrecieron una de sus mejores descargas. No se si el motivo era la especial oportunidad de tocar en un gran festival como el IMPERIUM, o la inserción de su segundo vocalista Moi Dante Amo, o que simplemente la banda ha decidido pegar un inmenso estirón por que sí, sin más, pero el caso es que el de DOBLE ESFERA en ROCK IMPERIUM fue uno de los conciertos, para mí, más destacados.
Reunieron a un buen puñado de seguidores, a pesar del calor, y la pronta hora. El caso, que con un buen sonido, salieron “a matar” con “Rock del Siglo XXI” con un Antonio Elzaurdia a la guitarra desbocado, y un Eladio Ruipérez mejor que nunca en todos los aspectos.
Al principio no entendía la inclusión de su segundo vocalista como Moi Dante Amo, de Almería, pero una vez que le vi en directo, lo entendí. Ha sido la mejor idea, porque ha dotado a los ESFERA de empuje, frescura, juventud, y ha contagiado al resto de los integrantes. Escénicamente hay más movimiento, claramente, y vocalmente ayuda de Eladio muchísimo.
Wom, demostró una vez más que es uno de los mejores de España, al lado de Patricio Jiménez (batería), efectivo y muy bueno.
Como ya comento, DOBLE ESFERA en ROCK IMPERIUM fue un pepinazo en toda regla. Tras el inicial Rock del Siglo XXI” fueron tocando “Fuera de Control”, de los mejor de su concierto, con un estribillo magnético, “Doble Esfera” su nuevo single, “El Baile de los Necios”, que disfruté especialmente…
Para “La Momia” la banda se pudo unos minutos sus máscaras, mientras previamente Wom hizo un mini solo de bajo.
Remataron con “La Nueva era del rock”, todo un cañonazo” y la final “Ricky Rock” donde Antonio se volvió literalmente loco.
Muy grandes DOBLE ESFERA. Viven su mejor momento, y tienen que aprovecharlo pegando el estirón en su inmediata gira. Si tocan cerca de tu ciudad, ve a verlos.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Cesar Valiente
QUEENSRŸCHE
Tenía muchas ganas de verlos de nuevo, de hecho junto a MAIDEN, WITHIN TEMPTATION y CRIMSON GLORY, QUEENSRŸCHE era de las bandas que más interés me suscitaba del festival. Tampoco os miento si reconozco que siempre han sido de mis bandas predilectas, aunque sus últimos álbumes no me han terminado de convencer. Para mí su EP de debut de 1983, “Rage for Order”, y por supuesto “Operation: Mindcrime” y “Empire” son panaceas del metal, y siempre, al menos para mí, lo serán.
Me sorprendieron y yo creo que a la mayoría por su apisonadora salida con “Queen of the Reich” con LaTorre portentoso, desgarrador y cantando con una soltura y violencia, a la vez, fuera de serie. El vocalista no necesitó calentamiento y desde el principio quedó claro que estaba más que preparado para el reto. La voz de LaTorre fue brillante, sin esfuerzo, alcanzando las notas como lo hacía Tate hace tantos años. Un Tate que ha pasado por España recientemente pero que “se ayuda” demasiado en directo. Para él los años no pasan en balde.
A pesar del calor reinante, fueron pura dinamita sónica. Siguieron con la no menos sorpresiva ¡ “Operation: Mindcrime”, el tema, y la más melódica “Walk in the Shadows” de su aclamado “Rage for Order”. ¡¡¡Maravilloso!!! Además con un Todd LaTorre cantando sin ayudas, y clavando todos los temas.
La banda demostró su gran nivel, pero perdonar que destaque tanto a Todd, para mi el verdadero héroe de la tarde.
El atractivo de revivir glorias pasadas es fuerte (por no mencionar los beneficios comerciales que conlleva), así que QUEENSRŸCHE finalmente se decantó por los himnos clásicos de su gira de aniversario. Los tiempos de Geoff Tate ya forman parte del pasado, pero no el legado de sus canciones, especialmente las de sus primeros y mencionados discos.
Siguieron con “Speak”, también de “Operation: Mindcrime”, la no menos sorpresiva “Warning” y la menos popular, pero espectacular, “NM 156” también del álbum “The Warning” de 1984. Más sorpresas: “Neue Regel” de “Rage for Order”.
Tras los temas del pasado, que yo y muchos agradecimos, tomaron el camino más reciente con “Behind the Walls” de “Digital Noise Alliance” de 2026, como diciendo “No solo vimos de las rentas”, pero rápidamente volvieron atrás con “Take Hold of the Flame” de “The Warning” donde LaTorre siguió soberbio, y “Screaming in Digital” de “Rage for Order”. Estaba siendo una actuación alucinante.
El final fue «la pasada» con “Anarchy-X”, “Revolution Calling”, “Empire”, (por fin un tema de este disco) y la final “Eyes of a Stranger” como broche de platino a una actuación impresionante.
Vale que no recordaron “Hear in the Now Frontier» o «Condition Hüman» o «The Verdict», pero sinceramente, aunque no son malos álbumes, ¿a muchos os importó que no les citaran esta tarde?
¿Nostalgia? si, sin duda, pero cuando los discos del inicio de la banda fueron ten “únicos”, a mí personalmente no me importa rememorar sus principios como lo hicieron.
Vi a QUEENSRŸCHE por primera vez en 1984. Eran teloneros de Dio en Londres. Y unos años después, durante la gira de “Operation: Mindcrime”, en el Hammersmith Odeon de la capital británica. Geoff Tate y Chris DeGarmo estaban en su mejor momento. Ya ha llovido desde aquello… Solo Michael Wilton y Eddie Jackson siguen de la banda original.
¡¡¡Los años pasan, pero fueron gloriosos!!!
Texto: Rafa Basa
Fotos: Cesar Valiente
CRAZY LIXX
El escenario Thunderbitch se quedó pequeño en el concierto de unos CRAZY LIXX que fueron una de las bandas que más público reunió en el citado escenario y que dieron un concierto divertido y que se vio algo perjudicado por su sonido algo inestable y por la aglomeración. Tanto fue así que terminé de ver el concierto en la barra trasera ante el agobio de tanta gente en la carpa que creó un efecto invernadero, con un calor sofocante. Desde luego si en la próxima edición vuelve este escenario, deberían de volver a ubicarlo en el mismo lugar de ediciones pasadas.
Dejando atrás esos factores, los suecos ofrecieron un hard rock con toques glam que me gustó mucho, siendo la primera vez que veía en directo a la banda y que me dejaron con un uy buen sabor de boca.
“Rise Above” abría el concierto donde la entrega y actitud de la banda fue de diez. Ya en “Hell Raising Women” se empezó a llenar el recinto y la gente no se quería perder a una banda que transmite ese optimismo y hagane festivo en cada canción que tocaron. El vocalista Dany Rexon estuvo en todo momento sonriente y capitaneó a una banda que se la notaba disfrutar en el escenario, con una audiencia que se dejó llevar por el sonido de la banda, mezcla del glam metal de la escena del Sunset Strip y del hard rock sueco.
“Girls Of The 80’s” trajo la faceta más melódica del quinteto mientras que en “Silent Thunder” nos pidieron que los acompañáramos con las palmas en una pieza que supo combinar la melodía con riffs más afilados.
La balada “Hunt For Danger” incluida en su último trabajo “Thrill Of The Bite” de 2025 es pura esencia de los 80, recordando a formaciones clásicas del género como SURVIVOR y que podría perfectamente encajar en una película de esa década. Para mí uno de los mejores momentos del concierto, siendo capaces de mantener el nivel con una balada.
“XIII” volvió a subir la intensidad en un corte más heavy y guitarrero mientras que en “Blame It On Love” pusieron a todos a saltar con su estribillo.
El final llegó con la vacilona “Who Said Rock N’ Roll Is Dead” como toda una declaración de intenciones y con la que se despedían dejándonos con ganas de más. Si bien es cierto que este año el hard rock ha tenido menos protagonismo en el cartel del festival respecto a años anteriores, las bandas del género han sabido dejar el listón bien alto.
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Carlos Oliver
TRIVIUM
Siempre he tenido la sensación de que, pese a ser una banda importante dentro del panorama internacional, TRIVIUM nunca han acabado de “romper” en nuestro país. Sí, por supuesto, Matt Heafy y sus muchachos tienen una nutrida facción de seguidores por estos lares, de eso no hay duda. Sin embargo, por bagaje e historia, creo que deberían contar con más respaldo y, en definitiva, estar mejor considerados entre los seguidores del metal. Y más si tenemos en cuenta que, de alguna forma, en sus primeros años fueron una formación que podía enganchar tanto a los seguidores del metal más rápido y enérgico como a los que en ese momento, los primeros años de este tercer milenio, se iniciaban en el metal.
Sea como fuere, el cuarteto americano aterrizaba en Cartagena dispuesto a reivindicarse con una descarga en la que repasaron gran parte de su excelsa producción discográfica y en donde, para sorpresa de algunos, ya que su show se desarrolló cuando el sol encaraba su ocaso, estuvo repleto de llamaradas en forma de columnas y lanzas. Evidentemente, los que más disfrutaron la descarga de los americanos fueron los que se posicionaron en la parte central del escenario, puesto que no pararon en ningún momento de saltar y correr en círculos. Mientras que otros preferimos mirar lo que acontecía sobre el escenario de forma más relajada y un poco esquinados hacia uno de los laterales para resguardarnos del Astro Rey.
No se andaron con rodeos ni contemplaciones. Los americanos tenían claro que esta tarde no nos iban a dar tregua, que iban a poner toda la carne en el asador. Así que su particular forma de darnos la bienvenida a su descarga fue con la generosa ración de fuego que acompañó a la inaugural “Pull Harder On The Strings Of Your Martyr”. Tirar de clásico para romper el hielo les sirvió para conectar inmediatamente con un personal que no dejó de saltar mientras Heafy se paseaba de manera incansable para cantar las estrofas en cualquiera de los tres micros que tenía repartidos a lo largo del escenario. Ya lo percibí en giras anteriores. Cada vez es mayor el protagonismo vocal de Corey Beaulieu, especialmente a la hora de atacar los registros más rasgados, lo que permite a Matt ir menos exigido y poder concentrarse en buscar la constante interacción con el público. Así que dentelladas del calibre de “Strife” sirvieron para que los más animados empezaran a correr en círculos para posteriormente acabar saltando cuando el cuarteto se adentró en tesituras más melódicas.
Las frenéticas carreras por el mástil no se detendrían durante otra de las que saborearon intensamente sus seguidores más veteranos: “A Gunshot To The Head Of Trepidation”, propiciando con sus juegos de guitarra que la banda dejara constancia de sus influencias más clásicas y netamente heavy metaleras. Tras los habituales saludos, Matt quiso saber el porcentaje entre nuevos y viejos fans. Así que, teniendo en cuenta que ganaron los primeros, era un buen momento para seguir dando cera con una de las que se ha convertido en imprescindible en todas sus descargas en los últimos tiempos, la pieza que prestaba título a su obra de 2017, la inapelable “The Sin And The Sentence”.
Los americanos no levantaron en ningún momento el pie del acelerador. El ritmo de su descarga fue vibrante, intenso y absolutamente arrollador. Así que, tras darnos unos exiguos segundos de tregua, encarábamos el ritmo marcial que nos anunciaba la inminente llegada de “Down For The Sky”, que alternó la rocosa intensidad de sus estrofas con los pasajes más envolventes de los estribillos antes de zanjarse con dos cañonazos que cubrieron las cabezas de las primeras filas de cintas de papel. El cuarteto continuaría castigando inmisericordemente nuestras cervicales durante “Until The World Goes Cold”, que nos pasaba por lo alto con la tenacidad de unas guitarras que sonaron envolventes y sofisticadas.
Fue al encarar la segunda mitad del show cuando, tras la batería de Alex Rüdinger, emergió un hinchable con la inquietante criatura que aparecía en la portada de “Ascendary”(2005). “Like Light to the Flies” volvía a servir como combustible para los que no querían dejar de correr frente al escenario. Bastante menos salvaje, aunque mucho más épica, sonó “Silence In The Snow”, que, comandada por el poderoso bajo de Paolo Gregoletto, volvía a reivindicar el amor del cuarteto por las estructuras y las melodías propias del heavy metal clásico. Llegaba el momento de la locura y el desenfreno. Pese a que el tatuadísimo frontman lo intentó, no pudo contener a un público que fue incapaz de aguardar a su señal y acabó precipitando el inicio del wall of death que marcó el arranque de “Throes of Perdition”.
Antes de encarar la recta final del show, Matt nos adelantó un par de buenas noticias. La primera, la banda está grabando el que, según él, será su mejor disco hasta la fecha. Y, por otro, que la inminente gira que seguirá a su lanzamiento tendrá varias escalas en nuestro país. Así que para celebrarlo, qué mejor que ponernos todos a botar siguiendo el ritmo frenético y la dinámica core de la aplastante “The Heart From Your Hate”. Llegaba el momento de la despedida. TRIVIUM convencieron a sus seguidores y creo que además consiguieron sumar algún nuevo miembro a su “familia metalera”. De modo que para finiquitar su descarga volverían a hacernos cantar, en esta ocasión invitándonos a participar en los coros de uno de sus temas más conocidos y celebrados: “In Waves”.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Cesar Valiente
YOTH IRIA
Tal vez una de las pocas críticas que se pueden hacer a esta quinta edición del Rock Imperium es que en su cartel no ha habido una representación importante de las sonoridades más oscuras y extremas. En cualquier caso, si en la primera jornada tuvimos ocasión de disfrutar de AVULSED, en esta tercera y última tendríamos ocasión de embriagarnos de la oscura intensidad que imprimieron a su descarga los griegos YOTH IRIA.
La banda que capitanea el bajista Jim Mutilator se plantó en escena dispuesta a protagonizar un oscuro ritual metalero. Una liturgia absolutamente brutal e incontestable en la que consiguieron combinar de forma magistral la potencia desoladora y perniciosa del black metal con unos desarrollos melódicos y envolventes que dejaban patente la influencia en su propuesta del clasicismo heavy metalero. Pese a ser una banda de corta andadura, se formaron en 2019; me sorprendió la entrega y la devoción que exhibieron sus seguidores, conociéndose los temas al dedillo y apoyando en todo momento al quinteto ateniense.
Como si fueran una maldición bíblica, arrasando con todo a su paso, así sonaron temas como la inicial “Dare To Rebel”, permitiendo que la banda expandiera su oscura semilla de maldad, gracias en gran medida a la labor de su frontman, He, que se abalanzó sobre el filo del escenario mientras no dejaba de alentar a sus seguidores para que alzaran los cuernos de forma reverencial. “But Fear Not” sonó oscuro, maligno, absolutamente seminal, con sus inquietantes melodías atenazándonos para dejar patente que los griegos habían llegado a Cartagena para cautivar a los que se aproximaron a disfrutar de su descarga.
Entre tema y tema, el sampler del viento glacial ayudó a conferir al show un halo místico, gélido, fantasmal y, por momentos, casi terrorífico que contrastó a la perfección con las mistéricas ambientaciones que la banda nos propuso a lo largo de “In The Tongue Of Birds”, mientras el escenario quedaba inundado por una infernal luz rojiza. Mucho más salvajes y etéreas sonaron las inquietantes guitarras que se encargaron de sostener la novedosa “Blessed Be He Who Enters”. Mientras que los aromas más vampíricos llegarían de manos de la desquiciante “Blazing Inferno”.
Tampoco faltaron durante el oscuro ceremonial del combo griego esas ambientaciones preñadas de grandilocuencia y épica metalera durante “We Call Upon The Elements”, que nos castigaba irreverentemente con algunas ráfagas de humeante black metal de esencia “old school”. Mientras que las pinceladas étnicas, con ciertos toques ritualistas, corrieron por cuenta de la imponente “I, Totem”. Sinceramente, creo que fue un acierto total ubicar la descarga de YOTH IRIA dentro del marco del Thunder Bitch Stage, ya que ese recinto más íntimo y recogido resultó ideal para sumergirnos de lleno en una propuesta que destiló maldad y aromas a azufre.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Carlos Oliver (@carlosoliverphotography)
SABATON
Acostumbra a suceder siempre con las grandes bandas. La devoción y lealtad de sus fans más acérrimos es inquebrantable e incuestionable. Pero, de igual forma, también las críticas de sus detractores acostumbran a ser despiadadas y encarnizadas. Y en el caso de SABATON no iba a ser una excepción. Amados y odiados, casi por igual, el escuadrón de Falun que capitanean el combustible Joakim Brodén y el bajista Pär Sundström siempre ha tenido la virtud de no dejar indiferente a nadie. Un servidor puede decir que ha tenido ocasión de verles desde lo que fueron sus primeras “escaramuzas” en nuestro país. Así que los he visto crecer, tocando en cada tour en recintos mayores, hasta convertirse en el plato fuerte de grandes citas como el ROCK IMPERIUM.
Armados con su última referencia de estudio, “Legends”, los suecos llegaban a Cartagena dispuestos a dejar patente que son una de las formaciones más en forma del panorama europeo. Ambición no les falta. Y es que los de Falun presentaron una puesta en escena absolutamente imbatible. Sin embargo, me sorprendió que dentro de lo que fue el atrezo escénico esta noche no tuviéramos ni el alambre de espinas en el filo del escenario, ni los sacos de arena a modo de trinchera que sí habían llevado en giras anteriores. Eso sí, lo que no faltaron fueron los pies de micro con metralleta y casco en la parte superior. Una vez más, la gran atracción volvió a ser el tanque que colocaron en el centro del escenario y sobre el que se montó la batería de Hannes Van Dahl.
Por supuesto, si no fuera así, no serían SABATON. No faltaron los pantalones de camuflaje que lucieron todos los miembros de la banda; ni tampoco, faltaría más, el ya legendario chaleco de un Joakim Brodén que salió a escena luciendo sus inseparables gafas de sol. Para rematar el montaje, contaron con diferentes proyecciones que fueron sucediéndose a lo largo del show y que sirvieron para ambientar todos y cada uno de los temas que desgranaron. Pero sin duda, si hubo algo que convirtió su descarga en la más espectacular de la jornada, fue el gran despliegue de columnas de humo, lanzas de fuego y pirotecnia que presentaron. Y es que raro fue el tema que no contó con algún elemento extramusical.
Otra de las sorpresas de la noche vino dada por la presencia de una coral de seis voces que se sumó a la banda para insuflar un toque de grandilocuencia a los coros en muchos de los temas que sonaron, haciendo que todo resultara más épico, majestuoso y rimbombante. Sin embargo, me dio la sensación de que esas voces estaban muy tratadas desde la mesa de sonido, ya que sonaron “muy perfectas, armonizadas y cuadradas”. Y ese es, precisamente, uno de los grandes temas a tratar de la descarga de SABATON. Los suecos sonaron potentes, sólidos, nítidos. Sin embargo, su sonido resultó en muchos momentos demasiado artificial y sintético. Al igual que muchas otras bandas en la actualidad, SABATON se apoyan en directo sobre una serie de arreglos, pistas y colchones sonoros que suenan “disparados”, y eso acaba restando mordiente y autenticidad al show. En cualquier caso, imagino que esta no es una opinión unánime, ya que, viendo la reacción de un público que no paró de saltar, cantar y bailar, nadie diría que les importó lo más mínimo. Y es que SABATON llegaron al ROCK IMPERIUM para ofrecernos espectáculo y diversión. Y vaya si lo hicieron.
Su conexión con el respetable fue instantánea y absoluta. Como si fuera una respuesta a algunas de las críticas que ha recibido en visitas anteriores, esta noche Joakim se mostró bastante comedido a la hora de los parlamentos. Sin embargo, eso no cambió lo que viene siendo la dinámica de sus shows, ya que fueron sus compañeros quienes se encargaron de hacer algunas de las presentaciones. En cualquier caso, la química entre banda y público fue total. La audiencia no paró de cantar, saltar y, en definitiva, de ser parte imprescindible de un show que nos mantuvo en tensión desde que el comando irrumpió en escena para espetarnos un incontestable “Ghost División”, que tras la primera explosión de la noche ponía a todo el personal a corear su arrollador estribillo casi como si fuera una declaración de intenciones.
Tras una segunda ráfaga de detonaciones, llegaba el momento de dejarnos imbuir por los ritmos marciales que se encargaron de sostener y conducir “Yamato”, dejándonos la estampa del sonriente frontman recorriendo el escenario, de lado a lado, como si estuviera pasando revista a su ejército de incondicionales. La respuesta del respetable tras semejante arranque no se hizo esperar. Así que el recinto aclamó por primera vez a la banda antes de que Joakim tomara la palabra para darnos las buenas noches y nos invitara a disfrutar de un domingo de auténtico heavy metal siguiendo las andanzas aéreas de “The Red Baron”. El decorado cambió drásticamente para “The Last Stand”, que servía para que el quinteto diera rienda suelta a su faceta más grandilocuente e hímnica mientras, a través de la pantalla, podíamos ser testigos de la eterna lucha entre el bien y el mal.
Nuevamente, el fuego a discreción se encargó de marcar el arranque de “Great War”, mientras los puños se alzaban para acompañar su desarrollo, a la vez que en la gran pantalla podíamos ver el imparable avance de las tropas hacia el campo de batalla. Habiendo consumado un arranque explosivo, en el que el ejército sueco mostró ya parte de su artillería pesada, Chris Rörland nos ayudó a calentar la garganta para tomar partido en “Stormtroopers”, que la banda interpretó con un gran detonador en la parte frontal del escenario que acabó accionando Joakim para, con su explosión, cerrar el tema de forma ensordecedora.
Varios fueron los momentos especiales que pudimos vivir a lo largo de la descarga. Sin duda, uno de los más vibrantes y emotivos llegó durante “Christmas Truce”, con proyección de una copiosa nevada y contando con la colaboración de una coral que se posicionó sobre dos pequeñas tarimas y que se mantuvo ya en el escenario durante el resto del show. “Soldier of Heaven” continuaría ahondando en ese tempo algo más comedido que marcó lo que fue el ecuador del show, permitiéndonos recuperar el aliento y cargar pilas de cara a lo que iba a ser un segundo asalto verdaderamente salvaje y desolador.
He de reconocer que me sorprendió que tardara tanto en llegar. Su más reciente entrega, “Legends”, ha suscitado opiniones muy positivas entre sus seguidores. Así que cuando Joakim anunció que había llegado el momento de sucumbir ante el ritmo robusto e imparable, -casi propio de un desfile militar-, de “Crossing The Rubicon”, la locura se desató en los aledaños del escenario. El estrepitoso sonido de las sirenas antiaéreas junto a la visión de un escenario repleto de humo nos ponía en alerta ante el inminente ataque que supuso “Night Witches”. Con el personal absolutamente entregado, rendido ante el soberbio espectáculo que estaban ofreciendo los suecos, que propició que la audiencia coreara reverencialmente el nombre de la banda, tocaba centrar nuestro objetivo sobre otro personaje histórico: Napoleón. “I, Emperor” fue otra de las que hizo que el respetable alzara el puño para acompañar su aplastante ritmo mientras no dejaba de entonar su imperial estribillo.
Tocaba volver a mirar al pasado. Pese a que en anteriores giras durante “The Attack Of The Dead Man” la banda al completo ya había salido a escena ataviada con máscaras de gas y Joakim portando una escopeta gaseadora con bombona a la espalda, a más de uno le sorprendió e impactó su cuidada puesta en escena. Habíamos tenido escaramuzas en tierra y también en el aire. De modo que la acción se trasladaría a los mares durante “Bismarck”. No tardaría el quinteto en volver a apostar por la velocidad, por los ritmos frenéticos e imparables que propulsaron otra de las de nuevo cuño, “Hordes Of Khan”, para, junto a una generosa ración de ráfagas de fuego, convertirse en otro de los puntos culminantes del show. La elegida para cerrar el capítulo dedicado a su trabajo del pasado año fue la incontestable “Templars”, que arrancaba precedida del ceremonial de un caballero prendiendo diferentes pebeteros y que se desarrolló con una imponente cruz paté presidiendo el escenario.
El momento de locura total, ese momento en que banda y público fueron uno, llegó con el clásico “Primo Victoria”, que ponía a todo el recinto a cantar con el puño en alto, haciendo vibrar el suelo. Haciendo siempre gala de su particular sentido del humor, en esta ocasión fueron ambos guitarristas quienes vacilaron al personal durante los prolegómenos de “Swedish Pagans”. Antes de encarar lo que fue la recta final del show, Joakim todavía tuvo ocasión de recordarnos que en este 2026 se conmemora el vigésimo aniversario de lo que fue su debut en los escenarios de nuestro país. Así que para sellar esa larga relación con el público español, qué mejor que volver a ponernos a todos a botar siguiendo el implacable ritmo de “Coat To Arms” mientras en el escenario aparecían unas altas fuentes de chispas.
La batalla estaba a punto de finalizar. La victoria de SABATON era ya incontestable. Sin embargo, antes de abandonar definitivamente el escenario, los suecos todavía tendrían ocasión de darnos el golpe de gracia definitivo con la imbatible “To Hell And Back”, convirtiendo por enésima vez el recinto en un auténtico desmadre. Tras presenciar la descarga de SABATON, creo que todos tenemos claro que sus conciertos van mucho más allá de lo estrictamente musical. SABATON en 2026 son un espectáculo total: Un show que aúna música, imagen, puesta en escena, fuego y pirotecnia. Muchos podrán decir que este no es el futuro que quieren cuando se habla del relevo dentro del heavy metal. Sin embargo, a día de hoy, parece que es lo que mueve y demanda la mayoría del público.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Cesar Valiente
LATZEN
Mi última incursión al segundo escenario fue para ver a los vascos LATZEN, quienes se reunieron el pasado año y que eso me ha servido para conocerles y verles por primera vez en directo, cosa que agradezco porque me engancharon con su propuesta, un thrash metal técnico y que encima sonó de lujo.
La banda tenían en contra tocar los últimos en el segundo escenario y antes que TESTAMENT, banda de estilo similar, por lo que la afluencia fue algo floja y más cuando estábamos en el último día de festival y con los cabezas de cartel ya terminados. Pero con todo, la banda no se amedrentó y dieron bajo mi opinión uno de los conciertos del festival.
Abrieron su descarga con “Txori Txarrak” de su reciente disco “Denboraren Orbainak” mostrando un thrash metal sólido y contundente. Por su parte “Memento Mori” sonó más densa pero igualmente efectiva en unas horas donde el cuerpo te pide parar, pero ellos supieron motivar a un público escaso pero motivado.
“Mezua Hil Aurretik” sonó a ese thrash metal old school, desatando pogos y donde el bajista Joxe Mari apoyó a las voces al guitarrista y vocalista Aitor que realizó una labor espectacular.
“Itsutu”, tema más oscuro, me recordó a los primeros METALLICA y sin tiempo para darnos un respiro dieron paso a “Bat Gehiago” yendo a degüello y aprovechando al máximo el tiempo que la organización les había dado. En este tema destaco el trabajo a la batería de Gorka, que me pareció brutal.
La instrumental “Indarra” con su inicio más calmado y melódico dio paso a una parte más puramente thrash y agresiva a la par que técnica, siendo para mí uno de los mejores momentos de su concierto y que supuso para mí una grata sorpresa. Desde luego la banda tiene calidad de sobra y sus canciones muestran muchos cambios de ritmo y detalles muy elaborados.
La intro del bajo en “Dogma” nos devolvían su más reciente álbum y cerraron el concierto con “Laztana” y “Ze Ingo Xu”de su debut “Kontzientzia Ala Infernua” poniendo el punto y final a las actuaciones en el escenario y ganándose un nuevo seguidor que no dudará en volver a verlos si tengo ocasión.
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Carlos Oliver
TESTAMENT
Siempre resulta un trabajo arduo cerrar un festival y mantener al público en el recinto, pero si había una banda que podía, esos eran TESTAMENT quienes no tuvieron ningún reparo en poner el broche final a la quinta edición del ROCK IMPERIUM ofreciendo uno de los mejores conciertos del festival y que además gozaron de un sonido casi perfecto.
Chuck Billy y los suyos son ya expertos y pese a tenerlo todo en su contra salieron a hacer lo que mejor saben: thrash metal de la vieja escuela. “Into The Pit” inició el desfile de canciones y aunque se notaba al público cansado, no pudieron escapar de la apisonadora que son TESTAMENT y no dejaron supervivientes, dejando sus últimas fuerzas en un concierto memorable.
“Henchmen Ride” de su disco de regreso “The Formation Of Damnation” sirvió para que la banda sacara músculo y mostrara que su material más reciente es igual de potente que sus clásicos. “Practice What You Preach” puso de nuevo en pie a los que asistíamos atónitos a unos TESTAMENT que estaban haciendo de su concierto una auténtica lección de thrash metal, siendo su primera visita al festival un auténtico deleite para los fans del género.
Otra muestra de que su material nuevo suena genial fueron canciones de su último disco “Para Bellum” como fueron “Infanticide A.I.” y “Shadow People” el que para mí fue el mejor álbum de 2025 y que en directo suenan igual de demoledoras, con esas guitarras potentes de mano de Eric Peterson y Alex Skolnik.
Chuck nos dio las gracias por aguantar hasta última hora y dio paso a “More Than Meets The Eye” mientras que durante “Sins Of Omission” el vocalista tiró al público camisetas, algo que fue repitiendo a lo largo del concierto. Una buena recompensa a la fidelidad y aguante del público.
“The Ballad” fue una de las sorpresas del concierto, siendo un tema donde Skolnik estuvo apoteósico a la guitarra.
Otra de las sorpresas en el setlist llegó con “So Many Lies” del álbum “The Ritual” que los seguidores más acérrimos de los californianos sin duda agradecieron escuchar, mientras que con “Nature Of The Beast” siguieron desgranando su última obra y que fue seguido por un breve solo de batería por parte de Chris Dovas.
“First Strike Deadly” nos trasladó a su debut de 1987 “The Legacy”, pieza indispensable del thrash metal. Me llamó la curiosidad que Chuck Billy en ciertas canciones se le veía leyendo las letras, pero quitando ese detalle, estuvo vocalmente brillante y muy comunicativo con los asistentes y no puedo dejar tampoco de alabar la labor del excelente bajista Steve DiGiorgio.
La recta final del concierto llegó con “Low” que nos llevó a la etapa más complicada de TESTAMENT discográficamente hablando y como colofón “Over The Wall” en la que Chuck Billy pidió como último esfuerzo hacer sendos circle pits en cada lado del escenario para despedirse por todo lo alto, dando un concierto bestial que los supervivientes del festival pudimos gozar.
Así se cerraba la quinta edición del ROCK IMPERIUM, con un agradecimiento de la organización en la pantalla con el adelanto de las primeras bandas. Esta edición ha sido histórica, pero seguro que la siguiente también nos sorprende.
Hasta el año que viene.
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Carlos Oliver (@carlosoliverphotography)
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Cómo me jode haberme perdido a Queensryche, una de mis bandas favoritas. A veces el currelo con la orquesta me impide ir a los festivales
Alguien sabe porque Sabaton no llevó el montaje escénico completo al Imperium?? Porque el tanque de la batería era mucho más más pequeño que en el resto de la gira, así como las plataformas laterales y tampoco llevaron el elevador de la batería. Porque el escenario pequeño precisamente no era.
*Alguien sabe por qué*