![]() |
HEAVENS GATE Acustico + ARS AMANDI + BLOODSTAIN + THE POODLES + KHOREA + HEAVENS GATE + ODC + BULLET + DORO + VINDICTA
Jueves 9, Viernes 10 y Sábado 11 de Julio de 2026 – Espacio El plantío – Burgos
HEAVENS GATE – Acústico
Por la mañana, el sábado, pasamos un ratillo por el concierto acústico que realizó HEAVENS GATE.
Muchísima gente, una ubicación mejor que la de pasados años, y máxima entrega del público.
Vimos unos cuantos temas, y optamos por irnos a saborear unos ricos pintxos, antes del festival en sí.
Fue algo único, sin duda. Con la icónica y preciosa catedral de fondo, y bajo una carpa, con Herbie Langhans a la voz, fueron tocando algunos temas, entre ellos disfrutamos «The Children Play» del álbum «Planet E. «, y «Livin’ in Hysteria».
Un regalo más de Metal Castellae y el Ayuntamiento de Burgos.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Peifer
ARS AMANDI
Desafía al calor y convierte el ZURBARÁN ROCK en una fiesta castellana
Abrir una jornada de festival nunca es sencillo. Si además te toca hacerlo a las 16:30 de la tarde, bajo un sol abrasador y con un calor prácticamente insoportable, el reto es todavía mayor. Pero ARS AMANDI demostró en el ZURBARÁN ROCK que la experiencia también consiste en saber sobreponerse a las circunstancias. Los madrileños inauguraron la programación del sábado con un concierto breve, condicionado por el horario del festival, pero tremendamente efectivo, respaldado por un sonido impecable y por un público que respondió desde el primer minuto.
Muchos asistentes buscaron refugio en las zonas laterales de sombra que ofrecía el recinto, mientras otros tantos aguantamos estoicamente bajo un sol de justicia para no perder detalle. Y mereció la pena. La banda salió con energía de sobra y volvió a demostrar por qué sigue siendo la referencia indiscutible cuando se habla de fusionar heavy metal con los sonidos tradicionales castellanos.
El repertorio no dejó espacio para las sorpresas. Con el tiempo ajustado, ARS AMANDI apostó por una selección de temas ya convertidos en imprescindibles, arrancando con «Vagabundo en el mar» y recorriendo canciones como «El poder de Caelia», «Desierto» o «El último aliento». También fue una buena oportunidad para seguir viendo la integración del nuevo guitarrista, Rodri Arias, conocido por su trabajo en SKUNK D.F. y FORRAJE, que encajó con naturalidad en una formación que sigue sonando compacta y muy sólida.
El concierto cambió definitivamente de marcha con «No queda sino batirnos». Ahí comenzó la verdadera comunión entre banda y público, con decenas de gargantas coreando cada estrofa a pleno pulmón pese al sofocante calor. A partir de ese momento, el ambiente ya fue el que ARS AMANDI acostumbra a generar allí donde toca: una celebración colectiva donde resulta imposible permanecer indiferente, y mucho menos inmóvil: Allí bailó hasta el apuntador al son del pito castellano, servidor incluido.
Si algo sigue impresionando concierto tras concierto es el estado de forma de Dani Aller. Su voz permanece prácticamente intacta después de tantos años de carrera y continúa alternando con absoluta naturalidad el apartado vocal con la inconfundible sección de vientos que caracteriza el sonido de la banda. Sinceramente, cuesta entender de dónde saca pulmones para sostener semejante despliegue durante toda la actuación.
El cierre volvió a demostrar por qué hay canciones que nunca fallan. «Escuchando al corazón», «Abre la puerta» y «La suerte está echada» pusieron el broche perfecto a un concierto corto, pero muy bien medido, con todo el público entregado y cantando unas letras que forman ya parte del imaginario del heavy metal nacional.
Quizá la única sensación agridulce que dejó la actuación fue la de pensar que una banda con la trayectoria, el repertorio y el cariño que despierta ARS AMANDI entre los aficionados merecía un horario y una posición más privilegiados dentro del cartel del festival. Aun así, demostraron que da igual la hora o la temperatura: cuando ellos suben al escenario, la fiesta siempre termina apareciendo.
Texto: Jon Rivas Delgado
Fotos: Peifer
BLOODSTAIN
Hay que reconocerles a los organizadores del ZURBARÁN ROCK el buen olfato a la hora de apostar por nuevas bandas, tanto nacionales como extranjeras, dándonos la oportunidad de verlas en directo antes de que se conviertan en realidades dentro de la escena. Sin duda, para muchos, un servidor incluido, fueron una de las sensaciones del festival: BLOODSTAIN.
La joven formación sueca llegaba a la cita sin ni tan siquiera haber publicado su primer disco y avalada por las buenas sensaciones que dejaron en su EP de presentación “I Am Death” y los diferentes sencillos que han ido publicando como adelanto de lo que será su primer largo homónimo, que tienen previsto editar a finales del próximo mes de septiembre. Ellos fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida a las actuaciones el sábado en el escenario Fundación Caja Rural y lo cierto es que consiguieron congregar a un buen número de seguidores que no quisieron perderse su puesta de largo en nuestro país.
Dejando a un lado la vertiente musical ,- el cuarteto dejó patente su inclinación hacia un heavy metal enérgico y en el que predominaban los riffs thrasheros-, lo primero que llamó la atención fue la insultante juventud de sus componentes. Mención especial merece su vocalista, Oskar Lindroos, con una imagen y un registro rasgado y afilado que nos recordó al mismísimo James Hetfield en sus tiempos mozos.
Como decía, en todo momento contaron con el respaldo de un público que les apoyó, que quiso participar activamente en el show y que, en definitiva, les llevó en volandas para que acabaran firmando una destacada actuación. Armados de ilusión y conscientes de que estaban en un escaparate idóneo para darse a conocer en nuestro país, los suecos apostaron por un show devastador. No vacilaron a la hora de echar mano de su artillería pesada durante los compases iniciales, consiguiendo, gracias a la pegada que exhibieron en temas como “Annihilation Line” y “Something Sinister”, ganarse el favor de los que poco a poco se iban aproximando a las inmediaciones del escenario para dar colorido al recinto.
Dentro de lo que fue un repertorio que combinó furia thrashera con algunos números más orientados hacia el heavy metal, me gustaron especialmente los fraseos más furiosos y salvajes que se encargaron de dar forma a temas como “Still Alive”, con ese inconfundible aroma a los Metallica del “Ride The Lightning”. También destacaría la más crujiente y cortante “Betray And Behold”, que con sus descomunales aceleraciones lograba que más de uno se abandonara al headbanging.
Ver cómo el personal coreaba su nombre fue la constatación definitiva del rotundo e incontestable triunfo del combo sueco en tierras burgalesas. Y es que la banda, pese a su juventud, demostró no sentirse intimidada por tocar en el marco de un festival importante, y es que, habiendo participado en citas tan relevantes como SWEDEN ROCK o HELLFEST, su descarga de esta noche fue el espaldarazo definitivo para presentar su candidatura como uno de los nombres emergentes dentro de la escena europea. A pecho descubierto, BLOODSTAIN encaraban la recta final de su presentación confiando en la descomunal pegada de “Lies Bleeding Through”, para acto seguido dejar paso al ritmo implacable y machacón del heavy metalero “Conspiracy”. La puntilla definitiva, para una presentación que combinó juventud y los postulados más clásicos del heavy/thrash de mediados de los ochenta, llegó de manos del demencial “I Am Death”, tras el que abandonaron el escenario mientras muchos de los presentes no apuntábamos su nombre para estar pendientes de lo que será la inminente publicación de su debut homónimo. Gran debut en nuestro país de BLOODSTAIN. Esperemos que no tarden en volver.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Peifer
THE POODLES
Indudablemente, la descarga de THE POODLES pasaba por ser una de las citas más esperadas e ineludibles para cualquier seguidor del hard rock que se precie. Tras ocho años en los que la banda ha estado en barbecho, coincidiendo con el vigésimo aniversario de su arrollador debut “Metal Will Stand Tall”, los suecos anunciaban su vuelta a la carretera confirmando nueva alineación y una única fecha en nuestro país. Siempre gozaron de la simpatía y el beneplácito del público español y su tirón quedó más que demostrado en las diferentes ocasiones en las que aterrizaron en nuestros escenarios. Así que no albergaba ninguna duda en torno a que Mr. Jakob Samuel y sus acólitos iban a contar con el respaldo incondicional del público del ZURBARÁN ROCK.
Además, por si fuera poco y para poner la guinda al pastel, la alineación que presentaba la banda contaba con la presencia del guitarrista Pontus Norgren haciendo equipo con Henrik Bergqvist y del bajista Pontus Egberg para completar la sección rítmica junto al batería Christian “Kicken” Lundqvist. Aún era de día, pero la verdad eso acabó importando poco, ya que THE POODLES hicieron que gran parte de los presentes no pudieran resistirse y acabaran bailando como posesos mientras cantaban algunos de sus temas más clásicos y emblemáticos. La primera alegría fue verlos sobre el escenario, como siempre liderados por el extravagante Jakob Samuel, luciendo gafas de sol, perilla perfectamente perfilada, inmaculada melena rubia al viento y una llamativa americana de un color azul. Fue su forma de dejar claro que, en esencia, nada ha cambiado en la filosofía de la banda. La segunda, y más importante, fue el hecho de encontrarnos ante una banda en un buen estado de forma, que parecía una reunión de viejos colegas con ganas de tocar buena música con el claro objetivo de divertirse y, cómo no, divertir.
Como si no hubiera pasado el tiempo. Sus fans los echaban de menos, y eso quedó patente con la calurosa bienvenida que les tributó un público que no tardó nada en zambullirse de lleno en su show, reclamando su cuota de protagonismo a la hora de dejarse arrastrar por las contagiosas melodías del corte que abría su debut “Echoes From The Past”. Ya habían anunciado que las composiciones de su obra de 2006 iban a tener un papel principal en su repertorio. Así que aunque su tema título, “Metal Will Stand Tall”, fue el primero que hizo que el personal se volviera loco, levantando los puños para corear su rotundo estribillo, lo cierto es que los suecos no tocaron el álbum completo.
Tampoco puede decirse que THE POODLES nos brindaran un repertorio que repasara todas sus obras de estudio; ya no estuvieron representados los que a la postre han sido sus tres últimos lanzamientos: “Tour De Force” (2013), “Devil In The Details” (2015) y “Prisma” (2018). En cualquier caso, de lo que no hay dudas es de que el quinteto tenía artillería pesada a la que recurrir. Con “Cuts Like A Knife”, nos invitaron a cambiar el paso, incitándonos a que lo acompañáramos balanceando los brazos. El ambiente empezaba a estar caldeado. Así que Mr. Samuel, desprovisto ya de su americana, tras darnos la bienvenida y vacilarles a unos italianos que había en el público, pensó que era un buen momento para someternos al tempo más rasgado y machacón que nos anunciaba la inminente llegada de “Shadows” para posteriormente arrastrarnos con su caudaloso torrente melódico.
He de reconocer que me sorprendió la actitud desenfadada y diría casi jovial de un Pontus Norgren al que vi especialmente contento, acostumbrado a esa pose sobria que suele mantener en las descargas de Hammerfall. Y es que tanto el público como los propios músicos vivieron la descarga como una fiesta hardrockera. Así que temas vigorosos y altamente marchosos como “Flesh And Bones” se convirtieron en la excusa perfecta para ponernos a dar palmas mientras acompañábamos su ritmo casi marcial. Más centrada en la pegada de las guitarras y apostando por un tempo más desenfadado y enérgico, resultó la musculosa “Thunderbolt”.
El momento de levantar, aunque solo fuera ligeramente, el pie del acelerador llegó junto a los ritmos más contemporizados y las melodías más acarameladas de “Without You”, siendo el marco perfecto para que el incombustible frontman nos deleitara con una de sus poses clásicas, curvándose como si se fuera a romper mientras permanecía aferrado a su pie de micro. El momento romántico estuvo reservado para la emotiva “Crying”, cuyos compases iniciales nos dejaban la estampa del vocalista y Pontus Norgren haciendo piña en el centro del escenario antes de ponernos a mover los brazos.
Que nadie se llame a engaño. El regreso del combo sueco ha sido para traernos de vuelta ese hard rock marchoso, vacilón y de dinámica implacable. De modo que Samuel regresaría a escena vestido de blanco junto a unos remates de color rojo para ponerse al frente de sus compañeros y hacernos cantar durante “Line Of Fire”, que fue la elegida para presentar a los miembros de THE POODLES en este 2026. “Like No Tomorrow”, único y solitario recuerdo que se permitieron a “Clash Of The Elements” (2009), fue otra de las que la banda clavó para no dar tregua a un personal que a estas alturas había ya caído rendido y que parecía completamente enloquecido.
La alegría de sus seguidores fue todavía mayor cuando, antes de encarar lo que fue la recta final del show, Jakob Samuel anunció que, si no había cambio de planes y sobrevivían a esta gira, habría novedades de cara a los próximos. Sin duda, aunque no llegó a concretar nada, ese fue el anuncio que muchos estaban esperando. Así que el tramo final de su actuación con “Seven Seas”, que puso nuevamente a saltar al personal, y la definitiva “Night Of Passion” acabaron siendo la puntilla para que los suecos se despidieran con una amplia sonrisa dibujada en el rostro de un público que disfrutó como enanos, cantando y bailando como si no hubiera mañana.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Jon Rivas Delgado
KHOREA
Aunque para algunos, un servidor incluido, los siguientes en tomar el escenario Fundación Caja Rural eran unos desconocidos, KHOREA se están convirtiendo en un nombre muy popular entre los seguidores de la escena burgalesa. La banda se ganó su participación en esta IX edición del ZURBARÁN ROCK tras alzarse con el triunfo en la categoría de bandas locales del festival Las Candelas, que se celebró a finales del pasado mes de enero.
Aunque se formaron justo antes de que el mundo quedara paralizado por la “maldita pandemia”, a principios de 2020, lo cierto es que, viendo el directo de KHOREA, queda claro que sus componentes tienen una larga trayectoria previa, habiendo militado anteriormente en formaciones de la escena local como SEXMA, D13, MORTSUBITE. Algo que me llamó poderosamente la atención fue su propuesta musical. Su sonido se aleja del clasicismo metalero para centrarse en las sonoridades más contemporáneas, combinando la fuerza de sus guitarras y la aplastante pegada de su sección rítmica con elementos propios del “core”, y todo ello rematado por el dinamismo y variedad, en cuanto a registros se refiere, que aporta su frontman Rulo.
Salieron con las pilas bien cargadas y mostrando una fe ciega en la calidad del material que han plasmado en lo que ha sido su prometedor debut “Into The Maelstrom”. Otro detalle a destacar fue el seguimiento y la pasión que mostraron sus seguidores, agitando la cabeza y animando incansablemente mientras la banda atacaba de forma implacable e incontestable trallazos tan corrosivos y humeantes como “Through The Thunder”.
Como decía, la propuesta del combo burgalés resultó ser de lo más variada e interesante, así que tampoco faltaron los demoledores cambios de ritmo e intensidad que concedieron un dinamismo aplastante a temas como “Bleeding Out”, que hacía que los más animados levantaran los puños para acompañar su demoledor estribillo. Conscientes de la gran oportunidad que representaba formar parte de un cartel como el del ZURBARÁN ROCK, la banda se mostró rotunda e implacable, sonando intratables y absolutamente demoledores a la hora de proponernos el ritmo arrollador e inapelable de “Break The Crown”.
En definitiva, grata sorpresa la que supuso la descarga de KHOREA, una formación de músicos con amplio bagaje a sus espaldas, que apuesta por las sonoridades actuales y netamente contemporáneas, tal y como han plasmado en su ópera prima “Into The Maelstrom”: Así que ya sabes, apúntate bien su nombre porque KHOREA van a dar mucho que hablar de cara a los próximos meses.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Peifer
HEAVENS GATE
Supongo que va mucho con gustos y preferencias personales. Cada uno de los que acudimos a un festival tenemos nuestras bandas preferidas, nuestros referentes; esos músicos a los que tenemos un cariño especial, o esas composiciones que nos han marcado o acompañado en algún momento puntual de nuestra vida. No puede negarse: el romanticismo y la nostalgia pesan, y mucho, entre los seguidores del heavy metal. Posiblemente, para algunos, la presencia por partida doble de HEAVENS GATE en esta IX ZURBARAN ROCK no era más que un mero ejercicio de nostalgia. Para otros, representaba la oportunidad de ver a una banda clásica que disfrutó de cierta fama en su momento, pero que nunca llegó a romper a nivel masivo, salvo su éxito en Japón. Mientras que para muchos, entre los que me incluyo, representaba una oportunidad, ya veremos si única, de quitarnos la espina de no haber tenido ocasión de verles anteriormente en directo.
Han pasado muchos años, más de un cuarto de siglo, que se dice pronto, desde que el combo germano publicó el que a la postre ha sido su última referencia de estudio, “Menergry”. Sin embargo, algunos de sus miembros han seguido activos, recalando en algunos proyectos que han acabado siendo bastante más exitosos de lo que en su momento fueron los propios HEAVENS GATE. Quizás por eso, he de reconocer que no sabía exactamente qué esperarme de este retorno que lideran los instrumentistas de la etapa clásica de la banda y en el que no participa quien fuera su vocalista, Thomas Rettke, ya que de esos menesteres se encargó un viejo conocido como es el polifacético Herbie Langhans.
Dejando a un lado suspicacias y expectativas personales, hay que reconocer que, ya fuera por unos u otros motivos, la presencia de HEAVENS GATE en el ZURBARÁN ROCK había suscitado una enorme expectación. La prueba palpable la tuvimos en la cantidad de gente que se congregó en el marco del Escenario Fundación Caja Círculo, donde ofrecieron un concierto acústico que hizo las delicias de todos los que abarrotamos el lugar. Sin embargo, lo verdaderamente importante, la prueba de fuego real de esta nueva encarnación de la banda, sería ver la química que habría entre ellos sobre el escenario y qué sensaciones conseguirían transmitir a sus seguidores más exigentes, esos que llevábamos media vida esperando verles en acción.
Poco importa que la mística de los seguidores acabe creando una burbuja que, en ocasiones, resulta difícilmente sostenible. Esta tarde/noche había llegado el momento de disfrutar de HEAVENS GATE, y vaya si lo hicimos. Rumores, especulaciones, participación de diferentes músicos. Todo quedó atrás cuando la banda pisó el Escenario del Diario de Burgos para hacer explotar al personal al proponernos al ritmo implacable de esa explosión de auténtico heavy metal que lleva por título “Under Fire”. Quizás el sonido no fuera el mejor; la cosa mejoró rápidamente, pero el empuje de los músicos y la pasión de los que abarrotaban las primeras filas acabaron propiciando que el arranque fuera absolutamente arrollador.
Podía palparse en el ambiente; la cara de los músicos denotaba sorpresa y satisfacción con el recibimiento que les había tributado el público español. De modo que la mejor respuesta, y la forma ideal de correspondernos fue dejar que las guitarras que se encargaron de liderar “We Got The Time” resultaran potentes e implacables antes de que Mr. Langhans levantara el brazo para invitarnos a hacer nuestro su fulgurante estribillo. Encantados de estar por aquí. Absolutamente encantados, Mr. Langhans nos agradeció el recibimiento, tanto en La Catedral como ahora, antes de dejar que unas vacilonas líneas de bajo se encargasen de sumergirnos de lleno en la pieza que prestaba título a la que fue su obra de 1992, “Hell For Sale!”.
Más atrás en el tiempo, concretamente hasta el material que formó parte de su debut en 1989, nos invitarían a viajar durante “Path of Glory”, otra demostración de clasicismo metalero que llevaba nuevamente al éxtasis a sus seguidores más veteranos y acérrimos. El arranque había sido intenso, trayéndonos a algunos de vuelta sensaciones del pasado con temas que habíamos escuchado en multitud de ocasiones. Sin embargo, ahora tocaba aplacar a la fiera que llevábamos dentro, y para ello, qué mejor que ralentizar el ritmo del show con los aromas más contenidos y elegantes de la emotiva “Best Days Of My Life”, que el propio vocalista definió como uno de sus himnos favoritos de la banda.
No había tiempo que perder. Banda y público tenían ganas de más. Así que, tras reponernos, tocaba volver a pisar el acelerador a fondo dando cancha a otra de la que sus incondicionales han convertido en mítica: “Livin’ in Hysteria”, que volvía a contar con el multitudinario coro de unos seguidores que tampoco vacilaron a la hora de levantar el puño. Una nueva escala en su debut serviría para empaparnos de los aromas más clásicos y claramente deudores de lo que fueron la segunda mitad de los ochenta, durante “Hot Fever”, que se alzaba como otra de las que fueron intensamente celebradas por el respetable. Sin embargo, debo admitir que se quedó un escalón por debajo, -en cuanto al nivel de efusividad del público se refiere-, de la imprescindible “Tyrants”.
Fue a estas alturas de la descarga del combo germano cuando un servidor miró hacia atrás y pudo contemplar cómo la muchedumbre se extendía hasta prácticamente completar el recinto. Resultaba, pues, evidente que HEAVENS GATE habían conseguido congregar a la mayor cantidad de público, por lo menos en lo que llevábamos de festival. Así que fue verdaderamente emocionante ver cómo la banda interactuaba constantemente con el público a la hora de atacar temas tan himnicos y coreables como “Can’t Stop Rockin’”. La velocidad y el frenesí netamente power metalero volverían a mover al personal durante “Gate of Heaven”.
El show de los germanos estaba siendo redondo. Incluso me atrevería a decir que estaba superando tanto las expectativas del público como las de los propios músicos. Nosotros teníamos ganas de fiesta; ellos también. De modo que, tras refrescarse, tocaba encarar la recta final del show. Un pequeño vacile de Sascha Paeth serviría como preámbulo para “In Control”, que volvía a hacer rugir a un incansable público que entonó el estribillo cada vez que Langhans levantaba el brazo. Lamentablemente, el sueño estaba llegando al fin. Pero antes de marcharse y dejarnos con un excelente sabor de boca el sexteto, -ya que contaron con la presencia del teclista Covin Bahn-, decidió que había que aprovechar el tiempo al máximo. Así que la encargada de finiquitar el show por todo lo alto fue su versión del clásico de Nazareth “This Fight Tonight”.
Sería injusto decir que la espera mereció la pena. Sin embargo, y salvando mis reticencias iniciales, de lo que no tengo dudas es de que vimos un gran concierto. Por supuesto que echamos en falta al gran ausente, Thomas Rettke. Sin embargo, creo que vimos a una magnífica banda defendiendo el legado y alimentando la mística de un nombre imprescindible para los que nos incorporamos a este mundo del heavy metal a finales de la década de los ochenta. ¿Fue algo puntual, o esta reunión tendrá continuidad? El tiempo dirá.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Jon Rivas Delgado
ODC
No había visto en directo a la banda, aunque si la conocía previamente.
Lo cierto es que fueron para mí, y muchos, otra grata sorpresa.
Su sonido se acerca al nu metal, el rock moderno y maneja elementos electrónicos. Su “rollo” musical seguro que agrada a fans de Devin Townsend, BREAKING BENJAMIN, LINKIN PARK y BRING ME THE HORIZON. Los noté muy liderados por la vocalista Celia Do.
Presentaron temas de su primer EP “Ending The Boredom”, aportando al festival una visión más moderna, con energía, actitud y muy buen sonido.
Su cantante trató en todo momento de expresarse en castellano, aunque le costaba, y agradeció muchas veces la acogida del público español.
Vi solo parte del show, pero lo que vi me gustó mucho.
Junto a Cela, su frontwoman, el resto de la banda resultó muy competente.
Llegue a ver los cuando tocaban “Love, I Tore It Apart” un tema que combinó riffs de guitarra pesados y sincopados con texturas electrónicas y voces potentes y emotivas, mostrando una visión audaz y cinematográfica del metal moderno.
Otro tema muy acertado fue “My Name is Gold”, fusionando las raíces del nu metal de los 2000 con breakdowns de metalcore, pegadizos estribillos pop y una actitud rap cruda para ofrecer un sonido audaz y moderno, creando la visión del nu metal de ODC.
También les quedó muy bien “The Beaty of the Beast” y “Welcome to my World”, un potente tema, que en su versión original cuenta con la participación de Luisa Lyon, vocalista OFFSPEC.
Me agradó el desparpajo de Celia, presentando los temas, y notablemente emocionada por la respuesta multitudinaria, que reaccionó a la versión de Rosalía que interpretaron, “Pespechá”, ante el asombro de algunos.
Su álbum debut “Twisted Love”, fue publicado el 31 de octubre de 2025.
En definitiva, muy buen concierto de los parisinos.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Jon Rivas Delgado
DORO
La he visto en directo miles de veces, y no cambia. DORO es como SAXON, nunca falla, siempre convence, siempre lo da todo, siempre agrada a todo el mundo.
Su fórmula honesta de heavy metal es inalterable y pasan los años, y DORO y su banda sigue siendo la misma de siempre, entrañable, adorable y se da en cuerpo y alma a su público, como hizo una vez más. Además tocar ante más de 15,000 personas no sucede todo los días, y además sonando tan bien como lo hizo.
Doro Pesch es una de las pocas artistas de rock femeninas con verdadera credibilidad como cantante y líder de una banda. Doro pareció estar sonando como si estuviera al mando de un ejército de demonios desde las profundidades del mismísimo infierno.
El repertorio reflejó a la perfección el momento de Doro, mezclando material de DORO, en solitario, con los clásicos de WARLOCK que ya habían alcanzado un estatus legendario entre los fans del metal hace años. Cada vez que he visto a DORO en directo, sus canciones parecen dominar la respuesta del público, y sinceramente, no puedo discutirlo. En Burgos fue evidente.
La banda fue la habitual, Johnny Dee a la batería, Stefan Herkenhoff al bajo, y Bas Maas y Bill Hudson a las guitarras. Fueron un bloque y demostraron total complicidad con “la jefa”.
Los hits fueron cayendo como losas y todo el público saltó y cantó postrándose figuradamente antes de entrañable Pesch. «Earthshaker Rock», «I Rule the Ruins», «Burning the Witches», «Fight for Rock»… Todos ellos temas de WARLOCK.
El único que intercaló entre ellos fue «Time for Justice» perteneciente a su álbum «Conqueress – Forever Strong and Proud». Aquello era una fiesta de heavy metal, con «La Reina Doro» como centro.
El tema en solitario “Raise Your Fist in the Air” funcionó como el gran himno que es.
En “Warriors of the Sea” hubo recuerdo para la memoria de Bonnie Tyler, recientemente fallecida, y Doro sacó a ondear una enorme bandera de España.
Tras esta, llegó la cariñosa “Für Immer”, que tocó más lenta y la cantó con alguna que otra dificultad, cuando el resto del repertorio lo interpretó sin problemas.
La recta final fue un bólido imparable, y tras un solo de batería del bueno de Johnny Dee, llegaron «Hellbound», y «Revenge» de su disco en solitario «Raise Your Fist».
Lo de “All we are” fue “lo que fue”. Más de 50 veces cantó su estribillo, con la participación total del público. Es claro que es un hit que se ha convertido en uno de los 50 más populares himnos del heavy metal mundial.
El final fue apoteósico con uno de mis temas favoritos de su carrera desde siempre: “True as Steel” y la versión de PRIEST “Breaking the Law” que fue “la reostia” (perdón por la palabra).
DORO fue DORO.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Jon Rivas Delgado
BULLET
Hay formaciones que, no importa las veces que las hayas disfrutado en directo, siempre acaban dejándote con un insuperable sabor de boca. No recuerdo las veces que he tenido ocasión de ver en vivo a BULLET. Los he visto en salas de diferentes tamaños, ya sea ejerciendo como teloneros o liderando su propio cartel, en grandes festivales. Y la sensación siempre ha sido la misma: son una máquina precisa, implacable e incontestable de facturar ese heavy metal rápido, enérgico y divertido, que irremediablemente te acaba dejando con una sonrisa tonta dibujada en el rostro y con la plena convicción de que, tras su descarga, tu “carnet de metalero” ha quedado renovado un par de años más.
No han inventado nada, tampoco creo que fuera su intención. Su música, su imagen y su puesta en escena se basan en los fundamentos más clásicos y tradicionales del heavy metal. Y eso, a estas alturas, ya no va a cambiar. Los suecos, aunque no lo parezca, llevan 25 años defendiendo su particular forma de hacer y entender el heavy metal. A principios de este mismo 2026, la banda ponía en circulación su última entrega de estudio “Kickstarter”, plasmando, por enésima vez, todo lo anteriormente expuesto.
Por supuesto, los que decidieron quedarse a su descarga sabían qué esperar y a qué atenerse. Y siendo fieles a la verdad, me gustaría recalcar que la banda volvió a darnos lo que habíamos ido a buscar, colmando las expectativas de todos sus incondicionales. Marchosos, enérgicos y, como siempre, con ganas de mucha fiesta, el quinteto asaltó el escenario con el cuchillo entre los dientes, dispuesto a morder y a hacernos cantar una y otra vez los adictivos estribillos contenidos en zarpazos tan enérgicos como la inicial “Kickstarter” o la demoledora “Spitfire”, logrando que rápidamente nos olvidáramos de todo el cansancio acumulado.
Tras hacer rugir a un público que les acogió con los brazos abiertos y que dejó constancia desde el mismo arranque de su firme intención de participar activamente en los temas, llegaba el momento de brindarnos un primer recuerdo al pasado, invitándonos a centrar nuestro objetivo en el ya lejano “Highway Pirates” (2011). Llegaba, pues, el momento de dejar que los riffs ácidos, marcados, y en los que pudimos distinguir la alargada influencia de los legendarios hermanos Young, se encargaran de comandar ese descomunal ataque que encierra en su título toda una declaración de intenciones: “Stay wild”. A estas alturas del show, la fiesta era ya completa, con banda y público en perfecta sintonía. Así que para seguir dándonos argumentos para cantar mientras no dejábamos de saltar, qué mejor que proponernos otra buena ración de rotundos y pegadizos estribillos, los contenidos en “Turn It Up Loud”.
Por supuesto que tampoco faltaron temas más netamente heavy metaleros, en los que incluso podría decirse que el quinteto aportó un poco de épica a su sonido. Así que piezas como “Chained By Metal” propiciaron que el personal alzara sus cuernos al aire mientras su orondo frontman, Dag Hell Hofer, nos miraba con una maligna y burlesca sonrisa dibujada en el rostro. No nos dieron ni un segundo de tregua. Los suecos no son banda de baladas ni medios tiempos, ni falta que les hace. Sus descargas son una descarga de pura adrenalina, de alto voltaje rockero y metalero, y la constatación definitiva, por si alguien albergaba alguna duda, la tuvimos con zarpazos tan corrosivos y certeros como “Dusk Til Dawn”.
Viendo la descarga de BULLET, me dio la sensación de que podrían haber estado durante horas sobre el escenario y que su entrega y la del público no habrían decrecido en ningún momento. Sin embargo, parafraseando a LOS MÓDULOS: “Todo tiene su fin”. Para encarar lo que fue el tramo final de un show apabullante, que puso las pilas a los que empezaban a estar ya algo cansados, el quinteto confió en otra de las que habla sin tapujos de lo que son, “Bang Your Head”. Mientras que, como viene siendo habitual, el último asalto estuvo marcado por la inevitable “Bite The Bullet”, que una vez más volvió a contar con los músicos dando la vuelta a sus instrumentos para conformar el nombre del tema.
En su línea, imparables y absolutamente arrolladores. La banda que lideran el guitarrista Hampus Klang y Dag Hell Hofer volvió a pasar por encima del respetable para dejar patente que el heavy metal sigue funcionando y poniendo en marcha a cualquiera que se planta frente a un escenario. Actitud, autenticidad y buen heavy metal de esencias clásicas. ¿Qué más se puede pedir?
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Peifer
VINDICTA
Encarando ya la recta final de este IX ZURBARÁN ROCK y conociendo ya las fechas de lo que será la próxima edición, la de 2027, que se llevará a cabo en el mismo emplazamiento los días 9 Y 10 de julio, había llegado la hora de purgar nuestros pecados mientras nos dejábamos seducir por las sonoridades perversas y malignas de VINDICTA. Muchas han sido las bandas a lo largo de los últimos años que han sufrido diferentes pleitos entre sus miembros, mánagers, mecenas… Uno de los casos más mediáticos en los últimos tiempos ha sido el que compete a VINDICTA y DOGMA, lo que ha propiciado que en la actualidad tengamos a dos formaciones con diferente denominación defendiendo los mismos temas.
He de admitirlo: habiendo presenciado hace tan solo unos días la descarga de DOGMA dentro del marco del ROCK IMPERIUM, tenía muchas ganas de comprobar qué había de diferente entre ambas formaciones y, en definitiva, cuál de las dos me daba mejores sensaciones de directo. Sí, lo sé. Las comparaciones siempre son odiosas y en muchos casos no son justas. Sin embargo, tras haber podido disfrutar del directo de ambas formaciones, me quedo incondicionalmente con VINDICTA, tanto en lo musical como en puesta en escena y actitud.
No fui el único que estaba expectante. Tras la descarga de la incombustible DORO y la descomunal fiesta metalera que montaron BULLET, algunos decidieron dar por concluido el fin de semana festivalero. No obstante, fuimos muchos los que no quisimos perdernos el show de “Las otras hermanas”. Ataviadas con sus hábitos y luciendo alguna de ellas algún símbolo más propio de los Cardenales que las monjas, aparecían en escena, contando con el caluroso y efusivo recibimiento del público para dar el pistoletazo de salida a su oscura liturgia con “Forbidden Zone”.
Tras unos compases iniciales algo titubeantes en cuanto al sonido se refiere, -que nos hizo presagiar lo peor-, todo fue tomando forma. Especialmente reseñable me pareció la labor de su batería, Kali, quien sostuvo a su congregación llevándola en volandas a la hora de embarcarse en piezas como “Made Her Mine” y “My First Peak”. No faltaron durante su descarga los provocativos contoneos ni tampoco los lascivos movimientos que sirvieron como coreografía para cortes “Carnal Liberation” y “Free Yourself”.
Estaba claro, no fue ninguna sorpresa. El momento más memorable de su descarga, en el que hubo mejor conexión entre banda y público, llegó con su versión del “Like A Prayer” de MADONNA, que hizo enloquecer a los más devotos mientras captaba la atención de los curiosos que seguían las evoluciones de lo que sucedía sobre el escenario a través de las pantallas. Otro detalle que me gustaría destacar fue la fuerza y la garra que transmitieron las monjas, ya que no pararon de moverse por el escenario y hacer headbanging, -actuando como si se hubieran liberado de la cuerda que las ataba-, mientras daban buena cuenta de “Bare To The Bones” y “Father I Have Sinned”, que se zanjaba con el personal aclamándolas mientras ellas miraban complacidas al respetable.
Tras sobreponernos de un pequeño susto,- las asistencias tuvieron que personarse para atender a alguien del público-, tocaba encarar la recta final del show con la imponente e inquietante “The Dark Messiah”. La guinda, el golpe de gracia definitivo para una descarga que debo admitir que me sorprendió muy gratamente, llegaría de manos de “Pleasure From Pain” y la más oscura y casi terrorífica “The Face Of The Clown”. En definitiva, fantástico colofón para un ZURBARÁN ROCK que estrenó emplazamiento de la mejor forma posible y que se afianza como una de las citas imprescindibles para todos los seguidores del heavy metal en nuestro país. ¡Nos vemos en 2027!
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Peifer
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

























































































































































