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La Sala HYSTERIA de Madrid cierra sus puertas. Se despide los próximos días 8 y 9 de Julio

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La Sala HYSTERIA de Madrid cierra sus puertas. Se despide los próximos días 8 y 9 de Julio

SALA HYSTERIA

COMUNICADO DE HYSTERIA

Hola a todos y todas.

Os escribimos estas palabras para anunciaros algo que para nosotros es difícil.

En los últimos meses y tras abrir tras la pandemia, hemos peleado arduamente para poder tener una sala de metal en Madrid que nos diese muchas noches de satisfacción. El trabajo no ha sido fácil pero poco a poco conseguimos asentar un proyecto que más allá del tema económico lo hacemos por corazón y convicción.

Lamentablemente la propiedad del local por motivos ajenos a la sala ha decidido que debían cambiarnos las condiciones que teniamos hasta ahora, y subir el alquiler.

Tras sopesar la situación hemos tomado la no fácil decisión de traspasar el negocio, por lo que HYSTERIA MADRID echa el cierre.

Esperamos que esto no sea definitivo y que quizás en un futuro podamos disfrutar de noches míticas llenas de mucho metal.

Queremos desde la dirección agradecer a todo el personal que ha trabajado y ha hecho posible este sueño.

Y como no agradeceros a vosotr@s vuestro cariño y confianza en estos 4 años.

Por eso os invitamos a la fiesta de despedida de HYSTERIA que serán los próximos días 8 y 9 de Julio en el horario habitual. Nos vamos a marchar por todo lo alto y dando mucha caña rodeados de amigos y de tod@ vosotr@s.

Muchas gracias.

 

LEGION
KIVENTS
ALGARROBA ROCK 2022
ROCK GUITAR EXPERIENCE
NURCRY - Sin Temer Al Sol

70 COMENTARIOS

  1. Volvemos al debate. Quién menea el cotarro, los acontecimientos espontáneos marcan la senda que luego sigue el mercado y la industria musical? O es la industria la que marca lo que hace consume la clientela? Marca el camino que debe mercantilizarse vamos. Y ellos, los que tienen la sartén por el mango bien saben cómo se hace eso.
    A día de hoy se sigue vendiendo música en formatos y maneras diferentes. Hay más audiencia que nunca en millones de oyentes pero en el mundo del rock y el metal las nuevas generaciones carecen de modelos que los enganchen generacionalmente. Y por lo que se ve, la industria está interesada en el nicho de 35 a 65 y se olvida ( les conviene!?) de clientelar a la camada de 15.
    Mi entender da para saber porqué no hay relevo pero realmente no sé más, no sé si crearán nuevas modas, si esto ya no lo veremos, no lo sé.
    Lo que si sé es que no es ni por falta de buena música, ni de creatividad, ni falta de jóvenes, ni de otras cuestiones.

    • Yo creo que en general hay un desinterés por la música instrumental, pero no a solo a nivel de escucharla, sino también crearla. Ahora la mayor parte es música por ordenador, más rítmica, menos melodía o armonía, menos compleja. Y eso por no hablar del autotune…

      Y que un chaval joven se ponga a tocar la guitarra casi le convierte en friki. Recuerdo que Malmsteen en una entrevista comentó el porrón de horas que le dedicaba de joven. Pero, claro, en Suecia, con el frio, sin consolas, sin tik tok, sin Ibai o Auronplay, era más sencillo.

  2. Pues yo creo que sí que hay relevo generacional, de echo, en Argüelles por dónde paro a menudo, yo con mis 36 añitos, soy de los mayores, claro que tb hay gente de mi edad, pero ya os digo que la media está bastante por debajo.
    Y si no hubiera relevo generacional, el Ressu no metería 35.000 personas por día, o el Rock Resto 20.000 o el Leyendas con Sold Out, Zlive 4000, etc etc..
    Lo que sí que tb os digo, es que son bastante menos «borrachos» y consumen mucho menos y al final eso es lo que marca que una discoteca siga abierta o no.
    Una pena, por que la sale estaba de lujo y en un lugar perfecto.

    • Por muchos brotes verdes que queramos apreciar, no veo en 10 años grandes festivales. Cuando las grandes bandas hayan abandonado, muchos de los metalpacos no haremos 500 km para ver propuestas nuevas. Quizás algunos si iremos si tocan en nuestra ciudad, pero ir p.ej. a Cartagena, no lo veo. Ojalá me equivoque, claro.

    • Hay relevo como bien dices, en el metalcore, deth moderno, etc… Yo soy de tu edad tb 36, vivo a 40 minutos del Resu y este año no fui «solo conozco a los judas, y sin glen ykk no hay fiesta ya». Yo soy heavy, no metalero. Yo no me tiño el pelo, ni me pinto las uñas de negro, ni llevo bambas o como se diga, ni hago pogos «eso de darse ostias»,.
      Yo escucho a Saxon, A magnum, a Whitesnake. Y si quiero ir a un concierto, voy solo. No conozco a nadie que pague o se mueva para ver a esto. Pero es lo que me gusta, yo no lo elegí. Mis padres no saben ni lo que es un «CD». Tengo 4 guitarras, ando con camisetas de los judas o running wild. Y me da igual. Recuerdo con 16 ir ver a maiden y a judas con 18 y aun veías gente joven «de 35/40». Ahora poca queda.

  3. Yo no sé si hay relevo o no, pero lo que si se es que en otros países se fomenta y apoya nuestro género musical y en el nuestro no. El canal de TV franco-alemán Arte, ha emitido en streaming casi todos (si no todos) los conciertos del Hellfest. En Alemania, Holanda y la mayoría de los países del norte y este de Europa hay canales dedicados al metal o al rock alternativo o a lo que sea. En los 80 y 90 recuerdo que había varias emisoras de radio exclusivamente de Heavy y sus demás vertientes. A día de hoy… y eso, ayuda y mucho. Quien no vio en su día en Tocata, Aplauso, Musical Express y demás programas de TV ochenteros a los Miaden, Barón, Obus, Kiss, etc, etc… Hasta en los 40 te pinchaban heavy nacional y extranjero y con eso hemos crecido muchos. La mayoría de los que entramos a esta página.

  4. A principios de los 90 muchos no conociamos el rock y salieron grupos enlace como
    Bon Jovi y Europe que tuvieron alta repercusión en las cadenas mediaticas y por
    asimilación empezamos a escuchar grupos relacionados con el rock y metal.
    La realidad es que en este momento no hay ningun grupo que pueda hacer ese trabajo,
    es más,llevamos 32 años sin que ningun grupo tome esa bandera.
    Cuando los grandes lo dejen,que esta al caer,se avecinan malos tiempos para este negocio.

    • Chicos, no le deis más vueltas… Sonamos a viejos cascarrabias. Mis padres tampoco soportaban mi música heavy, y no creo que se preocupasen por eso del «relevo generacional» del que hablais… A mi madre le flipaba la Jurado o Concha Piquer y nunca le oí hablar de todo eso o se preocupó por enseñarme la «música verdadera». Cada generación se enfrenta a la siguiente en muchas cosas. Lo preocupante sería que todo se mantuviese igual.
      Es el problema de hacernos mayores chicos, verdad? Mi abuelo decía en 1990 que no entendía el mundo en el que vivía y no creo que el «Painkiller» o «Razor’s edge» le hubiesen hecho cambiar de opinión.
      Vayamos preparándonos para envejecer con dignidad y sentido común…

  5. Qué avaricia los dueños del local, ojalá no sean capaces de alquilarlo, por ávaros…

    Pues yo creo que sí hay relevo generacional, pero lo que tenemos que hacer, es apoyar a bandas nuevas y no a los dinosaurios de siempre. En ROCK IMPERIUM, tomando unas cañas antes de entrar el viernes, la gente que estaba en un bar de al lado del Parque de El Batel, éramos de 40 y tantos para arriba, e hicimos un comentario, mi amiga y yo, hablando del tema del relevo generacional, pero al entrar y vivir las 2 jornadas del festival, puedo decir que la edad media era de unos 30 años. Había muchísima gente joven, los de 40 y tantos éramos una minoría. Así que hay cantera metalera.

        • Estoy convencido de que lo que hace que no se enganchen en masa a niños de 14 o 15 años, que es la edad donde se fragua el gusto musical, es por falta de modelos a seguir, que enganchen, que atraigan, y no es que no haya bandas, lo que no hay es publicidad, no se apuesta por ello.
          En otras épocas hasta en la sopa te vendían grupos de músicos de 20 o 25 años. En 1993 Sepultura o Slayer, o Blind Guardian enganchaban a los chavales porque la música la hacían modelos, músicos, cercanos en todo a los chavales de 16 años. Pero también eran bandas que llegaban, se vendían, a Sepultura lo tenías en el Kerrang o Metalhammer, te lo ponía en la radio el Pirata u otros, y sobretodo, en la MTV te regaban de videos, directos, etc. Sus álbumes estaban en el Tipo o tiendas físicas, había camisetas por catálogos,etc No había internet pero se vendían bandas del momento, las que estaban en su apogeo, en los primeros álbumes eran prioridad para los chavales, no clásicos,que ya los había pero estaban relegados para los que los habían escuchado en su época.
          No hay forma de que a una generación la enganches con Aerosmith o Ac/DC septuagenarios.

  6. Varias cosas:
    – Relevo generacional: un tema complejo, si hablamos de relevo de lo que anterior o actualmente se consideraba un «heavy», pelo largo, pantalones ceñidos… Todos me entendéis , es evidente que no lo hay, ahora bien si existe gente «joven» que escucha y le gusta el metal, tengo conocidos menores de 30 que si bien no visten como vestimos o vestimos muchos de los que estamos ya adentrados en los 40, si les gustan bandas de metal e incluso van a conciertos y festivales, tenemos el ejemplo del resu en España o el leyendas, hellfest en Francia y tantos otros que agotan las entradas, ahora bien festivales como el rock fest que solo tira de leyendas de los 80 si podría tener los días contados, no obstante público hay y habrá quizá no muy numeroso, pero si fuera algo mayoritario o de moda perdería parte de su esencia, también os digo que el metal en España no tiene el peso que tiene en otros países de Europa pero eso es otro tema.
    – Tema garitos y noche: Esto es más complejo, en primer lugar porque el ocio en la gente joven está cambiando, quizá no se salga tanto como se salía hace 20 años, en segundo lugar porque a la gente que sale todos los fines de semana le puede gustar el metal pero optar por otro tipo de baretos, a fin hay infinidad de causas, fijaros la cantidad de salas que han echado de la cierre en Madrid en los últimos años, los cuarentones salimos de pascuas a ramos y aunque somos activos en conciertos y festivales no podemos sustentar estos garitos, quizá el negocio este en un formato diferente tabernas ambientadas donde se pueda comer beber y escuchar buena música, no sé.. es un tema complejo, lo que está claro que sí hicieran dinero a espuertas no cerrarían, cierran porque va poca gente y la gente que va no consume lo suficiente, y son negocios que viven de ello.
    Perdón si me he extendido un saludo

    • Estoy contigo en lo que cuentas. Pero simplemente falta un empujón. Se necesitan modelos para que los niños que escuchan reggaeton, música latina, rap, o Rosalía, o no escuchan música, se piquen. Para eso también es bueno que la industria sacase su artillería como se hizo con Guns N roses, con Nirvana, con Korn, o con Europe, hay decenas de ejemplos. Los chavales quieren verse reflejados en las letras de Soziedad Alcoholika, tener el pelazo de Andreas Kisser o No Jovi con 25 tacos, vestir como ellos, ser rebeldes como ellos, no escuchar lo que escuchan sus padres o tíos, sentir que escuchan algo nuevo que han descubierto ellos y que es lo suficiente nuevo y transgresor como para todo ello.
      Es un tema que engloba muchas cosas pero sin ese marketing de modelos adecuados no se pueden crear modas generacionales que realmente potencien el metal o rock. Sinceramente, alguien cree que un pibe se sienta atraído por el cantante de Ac/DC encorvado andando por el escenario con una gorra y 70 tacos? Algo que gusta a gente de 50 y 60 años? No, o no de igual manera e intensidad.
      En fin, espero que se me entienda lo que quiero decir…

  7. Bastante interesante y acertados las opiniones. El heavy metal es un estilo muy potente. No hay ningún género moderno (música no clásica) tan fuerte. Dentro de nuestro rollo (que va desde ÑU a Cannibal Corpse) convive una cultura que es muy difícil que desaparezca. Además, no existen dos heavies iguales.
    Comparto la opinión del chico o chica de 19 años donde decía que se identificaba más con grupos actuales (Sabaton, Alestorm,..). Es lógico. Yo (43) tacos me identifico más con Guardian, Avalanch, Domine, Angelus, Centinela, y un largo etc que con AC/DC, Black Sabbath,.. que también me gustan (obviamente). Cada generación se reivindica de igual manera.
    Y en los 90, muchos lo recordaréis, fue una época muy jodida para el heavy metal. Y, para terminar la estética no ha cambiado mucho. La inmensa mayoría de público masculino llevan el pelo corto y unos pocos lo llevamos largo. Esto no significa absolutamente nada. Era por señalar que no ha habido cambios. Ah! Y disculpas por ser tan cansino.

  8. Buenas. Es una gran pena que la Sala Hysteria de Madrid cierre. Ojalá vuelva pronto.
    Para mí el metal no tiene edad. Da igual que tengas 18 o 50 palos. El metal se disfruta y vive igual y yo qie he ido muchas veces a Hysteria y a un montón de garitos metaleros en muchas ciudades os digo que la edad no cuenta a la hora de ir a un bar o sala de rock. Lo que pasa es que la crisis tampoco hace diferencia entre edades, y la crisis afecta al sector y mucho. Así es.
    Yo siempre defiendo y defendere los bares de rock. Y pido que a pesar de la crisis, les apoyemos!
    Salud y metal
    Rafa Basa

    • Muy cierto lo que dices. Yo lo llevo diciendo hace años. Sería genial gente que apueste por abrir mesones bares o restaurantes de rock con horario diurno. Pero hay que apostar por ello de verdad. La Piedra Angular en Valencia funciona regular, el Kraken en Córdoba va bien, en Bilbao El Muga sirve para comerte unas raciones, pintxos o bocatas con rock de fondo y por ejemplo el PIRATAS en Alcorcón, Madrid, está siempre a tope. El público elije y yo apostaría por apoyar estos locales… Es claro que hay gente que ya no sale de noche como antes. La vida cambia…
      Salud y metal
      Rafa Basa

      • En Barcelona sólo he estado una vez de marcha heavy, pero no lo olvidaré. Me marcó mucho un garito que no era más que un bar con música heavy a tope, la gente en las mesas y en la barra cantando y, flipad, algunos subidos a las mesas tocando la guitarra invisible… joder, parecía que se estaba grabando un vídeo ochentero, lo flipé de verdad.

        Aquí en Madrid, en los bajos de Opañel, hace años abrió un bar que te daban de comer y de beber también con música heavy. Estaba enfrente del Star, más o menos. No sé si seguirá abierto, ojalá que sí.

        Y lo del Piratas de Alcorcón es digno de estudio. Un sitio muy mal situado (un polígono industrial donde tienes que ir en coche por pelotas y buscarte la vida para aparcar) y encima carísimo. Pues efectivamente, los fines de semana o reservas o casi no puedes ni entrar.

  9. Ya lo dicho muchas veces y no puedo dejar de insistir viendo cómo el tiempo me da la razón.
    Hemos dejado morir al rock/heavy, sí, nosotros, negando desde hace años (30?) la aparición de bandas que fueran haciéndose grandes y cogiendo el relevo. Ahora está muy bien eso de ‘los heavies somos tíos de 40’, pero es una situación que nosotros mismos hemos provocado. Ya sabéis, pan para hoy hambre para mañana.
    Me alegre que queden chavales jóvenes que sigan con esto siguiendo a bandas como Sabaton (aunque no me guste nada) o Avenged sevenfold, pero son menos de los que deberían ser, teniendo bandas como Night demon, Sanhedrin o RAM que están a un nivel que sencillamente aplastan a las bandas clásicas pero a las que no les damos el apoyo que merecen. Una pena. Entre todos hemos convertido el rock en una música de viejos millonarios…

    En el hip hop, en el pop, el puto regeton… En todos los estilos siguen saliendo nuevos ídolos, mientras que nosotros nos quedamos anclados en los 80 y poco a poco lo vamos pagando. Y es que no queda otra, por desgracia. Hemos sido muy torpes, esa es la verdad, y ahora la salud del heavy metal está como está… Espero que pronto desaparezcan los dinosaurios que viven de rentas o de cobrar entradas cada vez más caras a la par que ofrecen un shows cada vez más mediocres, y entonces, si hay suerte y público, el heavy consiga la renovación que tanta falta la hace.

    • Mucha razón. La misma gente dentro del metal es a que se niega a que haya relevo generacional. Esto en otros estilos no se da tanto. La gente lo llama modas, pero es que creo que cada generación tiene que tener sus idolos propios y no coger los de hace casi medio siglo.

      Por no decir que yo cuando salía por la noche me echaba un poco para atrás ver bares con gente de 30 años. Ni que decir tiene que lo mismo pensaran crios de ahora si encima esta gente no solo tiene 30 años sino que ya muchos llegan a los 50.

    • Uhmmm, estoy de acuerdo contigo, pero sólo en parte.

      Me explico: yo oigo mucho metal de todas las épocas. Y te diría que el 80% de lo que escucho es de los años 80. ¿Por qué? Porque es la década con MUCHÍSIMA DIFERENCIA en calidad con respecto al resto. Casi todo lo realmente importante de nuestro rollo se grabó ahí, y casi ningún disco ha podido superarse (ni siquiera igualarse) en calidad.

      Luego llegó la primera mitad de los 90 (para olvidar en general), pero hubo una resurrección a finales de los 90, gracias a esa New Wave of Power Metal, que puso en la picota a grupos como Stratovarius, Kamelot, HammerFall, Angra, Dark Moor, Nightwish, Sabaton… grupos que, y ahí si te doy la razón, son tan grandes o más que los de los 80, pero que los hemos abandonado demasiado pronto (aunque sigan en activo ya no es lo mismo).

      Mi reflexión ahora es: ¿qué se ha hecho realmente importante desde principios de los 2000 hasta hoy en día? Los grupos clásicos han seguido sacando discos tan buenos o mejores que los de los grupos nuevos. Recuerdo que Evanescence pegó muy fuerte con ese fantástico Fallen, pero no fueron capaces de continuar con ese éxito. Sabaton sí que han sabido crecer y consolidarse, es de los pocos grupos que lo han conseguido. Rammstein es otro grupo que está ahí por méritos propios. Pero lo que digo, grupos importantes nuevos contadísimos.

      El país nipón tiene muchos grupos con una calidad increíble: Lovebites, Unlucky Morpheus, Galneryus… pero aquí, desgraciadamente, no se les hace ni caso.

      En fin, que claro que escuchamos música actual y le damos oportunidades a las nuevas bandas, claro que sí. Pero si no te llegan como otras, pues es lo que hay. Joder, si escribiendo esto estoy con el You Can’t Stop Rock ‘n Roll de los Twisted Sister, y no te digo que me lo mejores, igualamelooooo!!

      Salu2!

  10. El tema del relevo generacional es complicado por diferentes factores. A estas alturas, y con cuarenta y pico tacos, es díficil saber qué es lo que piensan los quinceañeros y cómo ven la vida respecto a cómo la veíamos nosotros, pero es evidente que en 3 décadas, el mundo ha cambiado completamente, y no sólo en la música.
    Creo que nuestra generación fue afortunada (la que crecimos en los 80/90) porque fue un momento en el que recogimos toda la herencia de décadas anteriores, al mismo tiempo que bebíamos de nuestra propia realidad.
    El cine es un bonito ejemplo de cómo mamamos del cine clásico, viendo westerns, piratas y cine bélico en blanco y negro los fines de semana después de ver los dibujos, y por las tardes íbamos al cine a disfrutar de los productos de nuestra época en la edad de oro del blockbuster. Y también es un bonito ejemplo de cómo, para muchos, Matrix es ya un clásico viejuno que marca la fecha de inicio de sus referencias cinematográficas, desdeñando todo lo anterior.
    Con la música creo que vivimos un proceso parecido, en el que descubrimos a «nuestros» grupos en la Bola de Cristal y los musicales de la tele (habrá quién educara su oido con Black Sabbath, pero mis primeros recuerdos de flipar con la música se centran en Parchís, porque «Soldadito de Plomo» es un puto temazo, y posteriormente los Hombres G y los Toreros Muertos), y en el que pudimos ir aprendiendo y disfrutando, vía radio o televisión, tanto de lo que acontecía en la época en todos los estilos musicales efervescentes, como de toda la herencia musical de décadas pasadas.
    En mi casa, la discoteca de mi padre era ecléctica, y yo me entretenía escuchando a Chiquete, Los Shadows, La Creedence, Los Módulos, Mari Trini, Ramoncín o Rocío Jurado sin que para mi supusiera problema alguno aquella mezcla. Recuerdo emocionarme con Ana Belén y su versión del Hombre al Piano, y de flipar con el vinilo de Grease y volverme loco bailando en el salón aprendido a hacer air guitar con Hendrix, mientras el disco azul de los Beatles me aburría soberanamente.
    Con los años, uno escucha un día una canción en la radio y se da cuenta de que tiene algo más especial que las demás. Que esas guitarras son como un imán. Que no te las puedes quitar de la cabeza. Y no paras hasta descubrir una madrugada perdida de casualidad en alguna emisión nocturna que aquel sonido imborrable es fruto de un grupo de Bilbao llamado Platero y Tú. Después llegarían Reincidentes o Extremoduro (cuya primera cinta borré sin pensarlo por alguna otra cosa), y los siempre presentes Siniestro Total con aquel directo en Valencia que sonaba a todas horas y en todos los lugares sin cesar.
    Y en una cara B de alguna cinta, alguién grabó un disco que cambiaría para siempre mi vida. Escucho sonar los primeros acordes del primer tema y todavía tengo escalofríos. Pero cuando explota mi cabeza es cuando el cantante roza el cielo de los agudos al entonar aquel estribillo que reza «sombras en la oscuridad, sombras en la oscuridad, sombras en la oscuridad…aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!».
    Aquel disco me hizo volar. ¿De dónde había salido aquel grupo?¿Cómo se llamaban? No era fácil descubrirlo en aquellos días cuando la información no era instantánea y había que ir preguntando en los garitos por aquellos temas. Eran los 90 y el heavy había pasado de moda. En realidad veíamos a Barón y Obús como señores mayores, dinosaurios de un tiempo ya extinguido (y eso que solo habían pasado 10 años desde su mejor momento; quién iba a predecir lo que hemos visto últimamente). En los bares lo petaba el «rock urbano». Y por encima de todos, los Héroes del Silencio, para disgusto de los jebis más recalcitrantes. Y ya nadie sabía quiénes eran los Ángeles del Infierno.
    Eran tiempos de Extremo y Platero y el mejor momento de aquel grupo maravilloso que compondría la banda sonora de mi vida: Los Suaves, con esa obra maestra absoluta que es S. Francisco Express.
    Después vendrían «recién llegados» como Ska-P, Porretas o El Último Ke Zierre y los siempre incomprendidos Transfer, acompañados por los «viejos» del rock radical vasco que aún sobrevivían publicando discos cada vez más extraños: los Barri; o La Polla (sin records) hasta arriba de melancolía punk.
    Era la edad de oro del rock patatero. Pero por encima de todos, el tío Rosendo. Un respeto, señorías.
    Pero el Grunge y los nuevos tiempos parecían haber enterrado al heavy aunque yo había heredado los vinilos mi vecino, algunos comprados en Londres, y sentía una fascinación extrema por aquel primer disco de Iron Maiden, por encima de todos, bien acompañado por una colección en la que cabían los Kiss, los Judas, Saxon, AC/DC o esa puta locura que eran los Manowar, que temazo tras temazo, a cada cual más poderoso, te hacián sentir como si después de sufrir el bullying cotidiano en el instituto, pudieras reencarnarte en Conan y acabar con toda aquella panda de hijosdeputa descerebrados que te hacían la vida imposible. Pasión por Iron Maiden que cristalizaría en 1995 con el X Factor. Mi disco favorito de la Bestia. Y me la suda si no está Bruce (cuyas declaraciones psicotrópicas llenaban páginas en la Metal Hammer de la época) o si Harris se estaba divorciando y todo era más oscuro que una peli de Nolan.
    El X Factor es mi disco, porque tenía 17 años y me produjo una cascada de sensaciones en aquel momento que ningún otro LP ha sido capaz de igualar y que a día de hoy me siguen emocionando cuando escucho al bueno de Blaze seguir haciendo buena música. Pero el heavy evolucionaba, y Pantera y Sepultura llenaban portadas y camisetas con sus riffs imposibles y sus movidas indígenasfusión. Aunque aquellas moderneces nunca me convencieron, y sería el Nightfall In Middle Earth y su sonido clásico, con aquel picture disc en vinilo maravilloso, el que se ganaría mi corazón antes de acabar la década.
    Pero años antes de (re)descubrir a los bardos por antonomasía, llegaría a mis oidos el sonido de una banda que todavía me hace vibrar y llenarme de ganas de berrear como un loco: Aspid. Los «Pantera españoles», decían. Y algo de razón quizá no les faltara. Pero aquel discazo redondo es para mi una de las joyas más infravaloradas de la escena patria. Es ponerme el Imágenes de Dolor y volver a sentirme vivo, con 18 años y ganas de comerme el mundo. No fueron los únicos con un sonido potente y «moderno» que llamaron mi atención. Ktulu o Anarko o la locura de los Narco, y los primeros escarceos con los samples y la electrónica, además de aquella bestia parda en el olimpo de la caña que fue el disco negro de SA o esa maravilla inclasificable titulada «Sobre fosas y vampiros» de los Nopresión.
    Una época de efervescencia, de descubrir sonidos nuevos, letras nuevas, voces nuevas, producciones nuevas, cada vez menos malas, nuevas melodías, nuevas formas de hacer música, algunas más potentes, otras más anárquicas, otras más melódicas, y de combinarlas con un maravilloso pasado, redescubriendo a los clásicos más conocidos, a los clásicos que casi no tuvieron oportunidad e incluso a los malditos. A grupos maravillosos como Leize que debieron estar arriba del todo, pero por alguna razón, siempre pasaron desapercibidos.
    Y también, por qué no reconocerlo, de pasar un buen rato de fiesta con los Mago de Oz.
    Y muy a finales de los 90, ya encarando la nueva década y el fin del mundo, viviríamos el «retorno del metal» (algo que quizás se deba en parte a los Mago, aunque nadie se atreva a reconocerlo), con la eclosión de grupos como Saratoga, que llevaban ya unos años currándoselo a pico y pala, cuando en la tele de sobremesa aún tenían que salir actuando con americana, Avalanch, Red Wine, Tierra Santa o aquella maravilla que aún atrona nuestros oidos y que los más viejos del lugar corearán a voz en grito: «En los mareeeeeeeeeeeeeeeeeeees, tormentas oiras, sentirás latir tu corazón, en los mareeeeeeeeeeeeeees». Como lo petaron los cabrones de los Northwind con aquella portada del Royo.
    Y el metal volvería a las portadas y a las camisetas, y pasaríamos buenos momentos intentando imitar a Leo y reventándonos la garganta a ver si así follábamos como él… pero lo único que conseguías era cita con el foniatra.
    Una época genial, los 90, llena de cambios y revoluciones (me dejo el Chandal Metal y la metamorfosis constante de los Hamlet, por ejemplo) en un periodo de tiempo muy corto, en el que pasaron miles de cosas, una detrás de otra, que creo que hizo que la música fuera protagonista fundamental de nuestras vidas desde la infancia hasta hoy, pasando por esa época en que nos hacemos a nosotros mismos, conocida como adolescencia.
    Hay quién dice que eso se repite, que cada década ha tenido su música, en un tiempo en que la música era el centro de la vida social de la juventud, protagonizando todos los movimientos culturales, estilos, modas, tribus, etc. Pero yo soy de la opinión que si todas las décadas han tenido su música, los 90 fueron los años en que la música tuvo su propia década.
    Pero hoy en día no creo que pueda seguir aplicándose aquel principio. La música ha pasado a un segundo (o tercer) plano de la vida cotidianda. Millones de teras de canciones se acumulan en los reproductores sin que nadie los escuche. La música, es decir, la industria musical, tras la debacle provocada por la llegada de internet se ha sumido en un trance absoluto, en el que hay mucho de todo y para todos, pero nada destaca especialmente. Y si destaca, es casi imposible encontrarlo. Hay millones de canciones de grupos nuevos surgiendo a diario, pero ninguna tiene la fuerza, ni probablemente la vaya a tener, que tenían aquellas maquetas mal grabadas que se repartían de mano en mano, en los bares, en clase, en los mercadillos y que hacían que de pronto un nombre cobrara fuerza y todo el mundo hiciera todo lo posible por descubrir quiénes eran, dónde actuaban y cómo y cuando poder ir a verlo en vivo.
    Hoy día, en las radios o en las plataformas de vídeo, solo suena una única canción. Porque es probablemente la única que da dinero. Tiene múltiples cabezas, cual hidra mitológica, y si cortas una, le vuelve a crecer. Y no hay espacio para nada que no sea «chum, pa chum pa chum, pa chum pa chum…» , por lo que los chavales no solo no tienen acceso fácil a otros estilos al estar vetada la música de la vida cotidiana (ese concierto de Fito en directo en la 2 es un verdadero oasis en el desierto), sino que el acceso a cualquier registro pretérito es prácticamente tarea imposible.
    Creo que jamás en la historia ha habido una generación con tantas posibiliades de escuchar, tan expuesta a tan poca variedad de sonidos, por mucho que la producción y el autotune traten de disfrazar lo que es fundamentalmente una estrategia de lowcostización de la música, con producciones tan baratas (sin compositores, sin músicos, sin prácticamente nada más que una mesa con efectos) y sin riesgo alguno, pues todo suena igual, que cualquier rédito da beneficio.
    Habrá quién diga, «ya están los viejos culoduros jevitrones con sus movidas y blablabla», pero la realidad es que todas las generaciones han ido bebiendo de su pasado y de su presente, intentando crear un futuro propio, mientras que esta generación disfruta de una música paradigma del mundo en que vivimos, exclusivamente de «usar y tirar».
    ¿Quién se acuerda mañana de lo que sonó ayer? Prácticamente nadie. ¿Quién se reunirá con miles de personas dentro de 40 años para rememorar lo que suena hoy? Prácticamente nadie. ¿Quién mirará hacia esta especie de monocultivo musical y le servirá de referencia para crear el día de mañana? Pues prácticamente nadie. Porque no hay prácticamente creación, ni renovación, solo transformación mediante el trampantojo de la producción de ún unico ritmo con diferentes decoraciones. A cada cuál más cutre y hortera, reconozcámoslo, con el único ánimo en muchas ocasiones de crear polémica, pues el morbo y la polémica, ayudan a tener titulares gratis.
    Y eso que yo, personalmente, me niego a aceptar la idea de acudir a un concierto a contemplar una especie de espectáculo de residencia geriátrica, con vejestorios que no se tienen en pie haciendo como que actúan (algo que ya me pasaba en los 90 cuando me hablaban de ir a ver a los Deep Purple o a los propios Barón; que había que escuchar el Arma Secreta y armarse de valor para plantearse ir a un concierto), pero también reconozco que el hecho de que estos vejestorios sigan moviendo miles de personas en cada espectáculo, reconoce el hecho de que la música que han creado es imperecedera y que tiene un valor artístico tan elevado que seguirá recordándose en el futuro igual que nosotros aprendimos de los clásicos en el cole.
    Está claro que esta apuesta conservadora por las formaciones clásicas no ayuda a que los jóvenes vean que hay gente de su edad, con la que comparten inquietudes, participando de este tipo de sonidos que se alejan de esa única canción reproducida por doquier en sus diferentes manifestaciones, y que el salto generacional entre estos señores de 70 años y los chavales de 15 es aún más desproporcionado que para nosotros, para quienes el Fortu o el Molina eran ya como unos abuelos cuando inagurando la década aparecieron el crepuscular «Otra Vez en la Ruta» o el desapercibido «Dos años de destierro», respectivamente, éste último con lo que sería el seminal duo que daría lugar a los Saratoga pero sin baterías, y eso que son de la edad de mis padres.
    Pero aunque los promotores apostaran por las bandas jóvenes (cosa que sí hacían en los 90, buscando aquellos sonidos que llamaban la atención) tal y cómo los chavales se han acostumbrado a vivir la música en estos años, es difícil que pueda resurgir este tipo de género tal y como se vivió desde los primigenios 70 hasta el cénit de las grandes bandas en los 2000, momento a partir del cúal, prácticamente todo el mundo se dedica a vivir de las rentas (por mucho que a uno le guste el último de Blind Guardian, de Maiden o de Megadeth).
    Porque para escuchar música y poder disfrutarla en todo su espectro, igual que para disfrutar de la cerveza (algo que yo no he conseguido aún), hay que educarse y vivir en un cierto proceso de inmersión contínuo.
    Así que para conseguir que los chavales se interesen por algo que no sea el «tum, pa chum pa chum, pa chum pa chum» de usar y tirar, tendríamos que volver a un entorno en el que la música, en cualquiera de sus manifestaciones estuviera presente por doquier, como lo estaba en nuestra época, pero eso parece tarea imposible, por lo que da la sensación de que, aunque hoy día haya jóvenes interesados en el tema como lo estuvimos nosotros, el mero y simple hecho de que el número de chavales es mucho menor que en nuestra época por cuestiones demográficas, por lo menos aquí en España, el «negocio» va a seguir estando en producciones extremadamente baratas bajo la misma fórmula de los últimos 20 años de las que se pueda sacar el mayor beneficio posible.
    Y está claro, que aquí las «rock stars» y sus músicos profesionales de elevado caché, ya no tienen cabida, más allá de los festivales y eventos de «viejas glorias» y sus giras de despedidas eternas que jamás se despiden.
    Igual que no parece tener cabida aquella extraña costumbre de acudir a los bares en los que sonaba «nuestra» música, buscando en muchos casos la posibilidad de descubrir nuevos sonidos, nuevas bandas, que de otra forma era imposible disfrutar.
    Lógicamente, igual que en aquellos oscuros y primigenios 90, en la época de Nirvana y la depresión absuoluta, prácticamente nadie pensaba que el metal volvería a llenar estadios, y con el tiempo la tortilla se dio la vuelta de forma absoluta, es posible que mis hijos vean un Long Beach petado de gente screaming a tope con los cuernos arriba… pero de momento, me conformaré con que sean capaces de heredar algo de toda la cultura musical que he tenido la suerte de atesorar.
    Siempre y cuando, la maldición del «tum, pa chum pa chum, pa chum, pa chum» no me lo impida.

  11. Si yo entiendo que un tío de 40 o 50 años pase de bandas nuevas, si no Le interesan, pues nada. Pero yo me refiero a los jóvenes. Está genial que escuchen a Maiden o ACDC, ya que son historia viva, pero ellos son los que deberían tener sus propios ídolos, bandas de su tiempo. Y repito, que hay bandas cojonudas de sobra, insisto, DE SOBRA: Night demon, Sanhedrin, Ambush, Evil invaders… Buah! calidad hay de sobra, solo faltan jóvenes metaleros a los que no les metamos en la puta cabeza que solo tienen que escuchar bandas de los 70 y 80, que es lo que merece la pena, y les dejemos seguir a nuevas bandas y hacerlas grandes.

    • No entiendo tu discurso. Alguien obliga a los jóvenes a escuchar algo? Q no les dejamos segur a nuevas bandas? Comor??

      Creo q son jóvenes, no tontos, y escuchan lo q les place. Y creó q los grupos actuales, si tienen calidad, nos gustan a todos, no tienen los jóvenes la exclusividad.

      • No sé, yo tampoco te entiendo a ti. La cuestión es que mientras en el pop, por ejemplo, han salido constantemente nuevos ídolos y eso no ha hecho que Madonna o Michael Jackson dejarán de ser los dioses del género, en el rock seguimos con los de siempre, y son bandas cuyos miembros superan los 70, por tanto es lo que digo, entre todos hemos hecho que el rock sea un negocio de viejos y con un futuro muy negro. Es cómo lo veo, no digo más.

  12. Pues no me he leído todos los comentarios, así que igual ya se ha dicho esto:
    1.- En España, a la gente joven le gusta el latineo, regetón y sus variantes, trap etc
    2.- Sólo hay movimiento metalero para gente joven con cierto peso en el norte de Europa.
    3.- Hay muchas muchas bandas nuevas, lo que ocurre es que no llenan estadios, estadios llenan los 4 potentes de hace 30 años, y los llenan de gente rockera en torno a los 30 largos y 40 años. Sí que llenarán estadios los grupos que ahora están de moda, imagino.
    4.-No creo que las discográficas moldeen el gusto de las nuevas generaciones. Creo que las nuevas generaciones demandan un tipo de música y se les proporciona. Eso tiene que ver con el entorno y con la música importada de toda la inmigración de Hispanoamérica, especialmente dominicanos.
    5.-También hay que ser realistas, en su momento los Maiden eran tan comerciales como ahora cualquiera de las basuras para que se oyen en masa por la gente más joven, y probablemente las generaciones anteriores lo veían basura.

    Yo tengo pocas esperanzas en España a que haya un cambio generacional, como no surja algún fenómeno tipo Mago de Oz en su momento, nos vamos a comer cierres de garitos y falta de gente joven en los que queden con patatas.

    • Hola amiguete
      Mira, yo llevo muchos años en esto y te digo algo: los roqueros, heavies o metaleros SIEMPRE hemos sido minoría. Antes del trap, reggaeton, rap, flamenquito comercial melódico, etc había otros géneros musicales que estaban mucho más «de moda» que el metal, SIEMPRE ha sido así, Los roqueros siempre hemos tenido que lidiar con el Pop, el BritPop, el flamenquito, las folkloricas, los cantantes solistas, la rumba, la música electrónica, la «canción del Verano», etc etc etc o cualquier horterada de las Radiofórmulas. SIEMPRE.
      Pero…»Bendita minoría» Seguimos luchando y disfrutando, pese a las modas y tendencias innovadoras.
      Salud y metal
      Rafa Basa

      • Desde luego! en España sí, pero creo que tras los 80 hubo una regeneración. Toda una implosión de metaleros frikis otakus roleros que fueron acogidos por este sector, además del gótico.
        Luego otra regeneración gracias a Mago de Oz, Saratoga, Warcry y demás bandas que metieron la puntita en el mainstream.

        Ahora mismo no hay nada de eso, va de capa caída, no parece que vaya a mejorar. Espero equivocarme.

        En todo caso, una lástima lo del Hysteria, anda que no he ido yo veces allí y me lo he pasado genial.
        Mi apoyo para todos los que participaban de ese proyecto.

        Saludos!