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Critica del CD de BLUES PILLS – Holy Moly!

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BLUES PILLS – Holy Moly!

Discográfica: Nuclear Blast

Puntuación Popular

(1 votos) 8/10

BLUES PILLS - Holy Moly! Aunque puedan llegar a parecer algo así como un clásico moderno (que ya lo son), la realidad es que BLUES PILLS llevan entre nosotros un tiempo ridículo para la notoriedad y relevancia que ellos mismos se han granjeado a base de trabajo y acierto. Por eso resulta casi hasta impactante mirar atrás, y descubrir que solo han pasado 8 o 9 años desde que la banda empezó a rodar, surgida de la casualidad, como un aparte de varios miembros de RADIO MOSCOW, y que hoy tenemos entre manos ya su tercer trabajo de larga duración en estudio, en mitad de una pandemia mundial y con un inmenso océano que separa las vidas de sus miembros, repartidos entre Europa y los Estados Unidos, lo que le da un mayor valor si cabe a una trayectoria incontestable, y que pese a todo, sigue resultando prometedora, sin techo. La banda liderada por Elin Larsson estrena estos días ese que tantos dicen que es el trabajo más importante en la trayectoria de toda banda, el tercero, un tópico que no podría ser menos cierto en su caso, ya que creo que a estas alturas, BLUES PILLS están más que confirmados tanto por su impecable trabajo en estudio como sus electrizantes directos, con los que nos han enganchado irremisiblemente a todos. Eso sí, con “Holy Molly!” suben otro peldaño en su camino imparable a la gloria, y eso creo que ya no sorprende a nadie.

 

En este nuevo trabajo, se percibe un espíritu continuista generalizado con respecto a “Lady In Gold”  (2016) tanto desde un punto de vista compositivo como desde el plano del tratamiento del sonido en si, pero al mismo tiempo, y con la tranquilidad que les ha dado un ‘impasse’ de cuatro años, una clara intención de superación, de mejora, de pulido en todos y cada uno de los aspectos que rodean esta edición, y que la convierten en algo muy medido, meticulosamente arreglado, y cuidado hasta el más nimio de los detalles. Por ejemplo, en la producción, que con amplia diferencia es la más elaborada y “pro” que la banda sueca ha completado nunca (aunque pueda no parecerlo, y ahí reside gran parte del acierto), se han dejado guiar nada menos que por los ganadores de un Grammy Andrew Scheps y Nicolaus Arson (THE HIVES), marcando un diferencial amplio y sacándole una versatilidad y autenticidad al disco que sus propios temas piden y agradecen. Hay que subrayar en este punto el concepto de versatilidad sin duda, porque BLUES PILLS en su tercer trabajo son mucho más abiertos que antes, abarcando un espectro sonoro más amplio si cabe, que ya era amplio, y creando su propia escuela con ese híbrido de “rock vintage”, sonido ‘fuzz’, ‘soul’ descarnado en la voz de Elin y hasta ‘blues’ aquí y allá, sin que uno sea plenamente consciente de ello, sólo de estar disfrutando de un trabajo de una calidad sobresaliente, algo condenadamente bueno y homogéneo. Ese pequeño gran lavado de cara y detallismo del cuarteto se deja ver también en la portada, que difiere no tanto conceptualmente sino artísticamente de las anteriores, menos colorista, pero espectacular a fin de cuentas (pide vinilo a gritos, y el LP también).

 

“Holy Moly!” comienza con un himno, y de ahí en adelante nos tienen en el bolsillo sin paliativo alguno. “Proud Woman” puede ser perfectamente el tema más redondo que BLUES PILLS han compuesto y grabado nunca, un tema que Elin Larsson ha nacido para cantar y lo hace desde lo más hondo del alma, que tiene un sencillo y directo mensaje feminista, un estribillo increíblemente adictivo y es un 10 en ‘riffs’ e instrumentación en general. Vamos, que lo tiene absolutamente todo, y no saldrá de la parte más caliente de sus conciertos jamás. El tema sirve para fijar el estratosférico nivel de las canciones que componen este tercer largo, porque al final, cuando un disco es enormemente bueno lo es porque sus temas lo son, y es el caso. “Low Road” por su parte es un tema muchísimo más rápido y enérgico, cargado de efectos en las guitarras de Zach Anderson, vibrantes como pocas, y una Elin sencillamente incomesurable, que transmite una sensación de indomable, de auténtico vendaval, verdaderamente difícil de describir y siempre con un estilo único. Por cierto, y hablando de Zach, este es su primer trabajo a la guitarra tras la salida de Dorian Sorriaux. Ha pasado de las cuatro cuerdas a las 6 sin despeinarse lo más mínimo, y más que eso, mejorando creo que ostensiblemente la brillantez de este instrumento en el disco. Curiosamente el nuevo bajista, Kristoffer Schander, tiene más peso, más protagonismo en las cuatro cuerdas que nunca antes en un trabajo de los PILLS, y eso le da un “rollo” enorme al conjunto. En este punto, quien esté escuchando por primera vez el disco ya estará verdaderamente abrumado, y sólo acaba de comenzar…

 

Con “Dreaming My Life Away” encontramos otro tema de ritmo trepidante, mucho más ‘groovy’, con unos fraseos de guitarra en el estribillo enormemente eléctricos, un tema con un gancho espectacular y una letra autoreivindicativa y rebelde que huele a hace 40 años, pero que tiene el toque actual, o casi atemporal, del sonido BLUES PILLS. No es hasta “California” hasta que encontramos a la Ellin más íntima, un tema de los que tanto le han dado a la banda, a caballo entre el ‘blues’ y el ‘soul’, con un sonido cristalino, perfecto, y una vocalista que es el 80% de la canción dejando el alma en ella. No es, lógicamente, el único tema de este corte del disco, pero puede que el mejor, y que no se sonroja junto a otros temas memorables en esta línea como “I Felt A Change”, más tirando al ‘pop’ este quizás.

 

Si algo echaba un poco de menos en los dos trabajos anteriores de BLUES PILLS era un poquito más de continuidad digamos, o un poco más de compensación entre temas deslumbrantes y otros, normalmente más hacia el final de sus discos, un poco más de relleno. Pues bien, creo que puedo decir sin miedo que en “Holy Moly!” puede haber temas que nos gusten más o nos gusten menos, pero ninguno que sobre o falte, o al menos yo lo siento así. Ahí reside la grandeza del disco, que va a ser difñicil de superar, y ese diferencial con respecto a sus grandísimos dos primeros trabajos y que para mi gusto lo sitúa un poco por delante. Como muestra, me vuelve loco “Rhythm In The Blood”, esos PILLS ‘groovies’ infectados de efectos, de psicodelia y de ritmos esclavizantes, como en “Kiss My Past Goodbye”, otro peso pesado del disco. En la otra cara de la moneda, me quedo con la emotividad de “Wish I’d Known”, otro corte que invita a la evasión, a soñar, de los que la factoría BLUES PILLS parece no quedarse nunca sin ‘stock’.

 

En resumidas cuentas tenemos, con holgura, un claro favorito a disco de rock de este maldito año, y un LP que relanza a una banda ya lanzada de por sí a una distancia que habrá que esperar para descubrir. Yo el límite, desde luego, no alcanzo a verlo…

Jorge del Amo Mazarío (Jorge_del_amo@rafabasa.com) – Twitter: @Jorge_del_amo

Lista de Temas:

  1. Proud Woman
  2. Low Road
  3. Dreaming My Life Away
  4. California
  5. Rhythm In The Blood
  6. Dust
  7. Kiss My Past Goodbye
  8. Wish I’d Known
  9. Bye Bye Birdy
  10. Song From A Mourning Dove
  11. Longest Lasting Friend

 

 

 

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