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Crónica de AMORPHIS + SOILWORK + JINJER + NAILED TO OBSCURITY en Madrid y fotos de Barcelona

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AMORPHIS

+ SOILWORK + JINJER + NAILED TO OBSCURITY

Viernes 8 de Febrero de 2019 – Sala Black Box  – Palacio Vistalegre – Madrid

Grande era la expectación, generada a lo largo de los meses, por presenciar la gira de AMORPHIS, quienes han editado uno de los discos más aclamados del pasado año. El cambio de sala por una de mayor aforo, anunciado a pocas semanas de la celebración del concierto, no hacía sino dar fe de que aquello podía ser una de las citas más importantes del invierno metalero a nivel nacional. Y vaya si lo fue, máxime cuando se han hecho acompañar por bandas del calibre de SOILWORK, JINJER y NAILED TO OBSCURITY, conformando una de las más interesantes giras de los últimos meses.

La tarde del viernes tocó hacer los planes para asistir pronto a los aledaños de Vistalegre. En todo caso, el concierto que, a priori se iba a celebrar a las 17:30, fue retrasado casi una hora y media. Lo cual, vino bien a todos aquellos que salíamos de nuestros trabajos, estudios u ocupaciones personales, con la hora justa para poder disfrutar del espectáculo al completo.

Con todo y ante una sala a medio aforo que más tarde se iría llenando rozando el sold out, los alemanes NAILED TO OBSCURITY salían ante el público madrileño para dar lo mejor de su death con tintes doom, el cual caló hondo entre un respetable ávido.

Venían con nuevo disco bajo el brazo, “Black Frost”, sobre el que basaron casi íntegramente su repertorio con temas como el tema homónimo, “Feardom”, “The Aberrant Host” y “Tears of the Eyeless”, rubricando una notable actuación con su clásico “Desolate Ruin”.

Tenía muchas ganas de ver a JINJER, banda que me encanta y que, por unos motivos u otros, hasta la fecha no había podido disfrutar en directo.

Los ucranianos nos dejaron con la boca abierta, demostrando las enormes tablas que han conseguido a lo largo de los años, girando todo lo que han podido a lo largo y ancho del globo, desglosando ese metal con tintes jazz, sobre todo en su base rítmica, aunados al hecho de contar con una de las frontwomen más alucinantes de la historia del metal, una Tatiana Shmailyuk que no paró quieta un momento sobre las tablas, aparte de clavar cada una de las variadas y exigentes partes vocales registradas en sus lanzamientos de estudio.

Salieron todos de negro a excepción de su cantante, de impoluto blanco en contraste a sus compañeros instrumentistas. Ya desde primeras, fueron a por todas con un potente “Words of Wisdom” que sonó increíblemente bien y, tras anunciar lo contentos que estaban de volver a Madrid, presentaron su single “Ape” como “algo nuevo, recientemente cocinado”.

“I Speak Astronomy” es un temazo en toda regla y como tal sonó y fue recibido en la tarde del viernes, así como el rotundo “Dreadful Moments”. “Teacher, Teacher”, con ese aire hip hop de sus estraofas, supuso el perfecto contraste para continuar animando la velada, llegando el momento de interpretar algo más antiguo con “Who’s gonna be the One”.

El medio tiempo “Pisces” puso la intensidad en su punto álgido, terminando por firmar una grandísima actuación, en dura pugna con la de AMORPHIS, gracias a “Perennial” y “Sit Stay Roll Over”.

Sin duda alguna, JINJER están destinados a ser muy grandes. Espero que pronto les tengamos como cabezas de cartel llenando las salas más importantes de Europa. ¡Se lo merecen!

Por su parte, SOILWORK salían no como meros teloneros, sino como unos co-cabeza de cartel, a tenor de la duración que presentaron en su repertorio, muy pareja a la de AMORPHIS.

No negaré la evidencia de que había muchos fans del combo sueco entre los asistentes. Incluso que probablemente, SOILWORK eran el motivo por el que muchos se encontraran allí. Pero sí he de admitir que su actuación fue la que menos me convenció de entre las cuatro que pudimos presenciar aquella noche. Tuvo el sonido más irregular y, en cuanto a intensidad, tuvo algunos picos intensos pero otros algo más anodinos.

Les vi demasiado estáticos mientras interpretaban las canciones y creo que les costó coger el pulso de una actuación en la que tocaban junto bandas que iban a darlo todo, haciendo que los de Björn Strid fueran perdiendo el interés del público a nivel general.

De este modo, temas como “The Crestfallen”, “Nerve” o “Full Moon Shoals” fueron cayendo recibiendo únicamente apoyo desde las primeras filas y dejando al resto con una sensación más comedida, pese a los intentos de animarnos con guiños como el preguntarnos si estábamos expectantes ante el derbi futbolístico del sábado.

El sonido fue mejorando en la parte intermedia del concierto, con temas como “Death in General” (con un público cada vez más participativo, dando palmas) o “Drowning with Silence”, llegando al momento álgido con un aclamado “The Nurturing Glance” en el que al grito de “are you there?” el frontman conseguiría la aprobación unánime del personal asistente a la hora de corear la melodía principal del tema.

La recta final mejoró las sensaciones con “The Bastard Chain”, “The Ride Majestic”, la aclamada “Stabbing the Drama” o “Stålfågel” con la que pusieron punto y final.

Y llegaría la hora de, al fin, tener una vez más a AMORPHIS en Madrid. En esta ocasión, presentando la que ya es, por derecho, una de sus más grandes obras dentro de la dilatada discografía de los fineses. “Queen of Time” es un disco sobresaliente -personalmente, mi favorito de 2018- y el repertorio estuvo marcado en buena parte por él. Con los motivos que adornan su precioso diseño gráfico, así como con unas representaciones del martillo de Thor a izquierda y derecha del escenario, salía el sexteto a dar buena cuenta del que a la postre sería un magnífico concierto.

Esa maravilla sonora denominada “The Bee” sería la primera en caer, con una banda pletórica, sonando de lujo, arropados por un público que coreó las melodías desde el inicio, con esa preciosidad de teclados que van encrescendo hasta que toda la banda entra a tropel con un Tomi Joutsen clavando cada una de las partes de estudio; y de verdad, sobre esto último, decir que fue una pasada verle encarando esos perfectos guturales, así como estirando su garganta hasta los tonos más cálidos y hermosos. Y todo ello sin dejar de lado su papel de frontman, aprovechando cada momento para arengarnos con el consiguiente éxito.

¿Y qué decir de “The Golden Elk”? Otra preciosidad hecha canción que dejó por todo lo alto el pabellón del metal europeo y tras la que se aventuraron con el primero de los temas pertenecientes a discos anteriores, un “Sky is Mine” en el que todos botamos, coreamos y fuimos felices.

“Sacrifice” fue una gran elección para continuar, a la que siguió esa obra maestra del metal aunada al folk que es “Message in the Amber” en la que el guitarrista Tomi Koivusaari y el bajista Niclas Etelävuori apoyaron con sendas voces guturales en los coros del puente y estribillo.

Con “Silver Bride” todos nos vinimos arriba botando y aupando a la banda con nuestros acompasados y monosilábicos gritos. “Bad Blood” caería como un mazazo con esa pesadez y cadencia más propia del death melódico con el escenario inundado en luces rojas mientras que “Wrong Direction” nos maravillaría con su conjunción de ritmos y melodías haciéndonos cantar a pleno pulmón. Y siguiendo en la misma tónica -y disco- “Daughter of Hate” encantó a propios y extraños.

Y por si pudiera parecer que la intensidad había llegado a su punto más alto, ahí tuvimos ese impresionante “Heart of the Giant” en el que pusieron la épica por bandera, demostrando lo grandes compositores e intérpretes que son.

Para “Hopeless Days” contaron con la complicidad de su público para encarar cada uno de sus estribillos, retirándose con “Black Winter Day”, donde el teclado sería protagonista marcando tanto la melodía principal como el solo.

Volvieron en corto espacio de tiempo para interpretar los dos bises. Por un lado, un aclamado “Death of a King” y, como nota final, “House of Sleep” con la que montaron la fiesta final ante un público entregado y feliz que disfrutó de un grandísimo concierto al que sólo se le puede achacar lo corto que se hizo.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Lucas Korneyá (Barcelona)

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