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+ P.O.D + DEATHBYROMY
Miércoles 1 de Julio de 2026 – Movistar Arena – Madrid
Catorce años. Un lapso de tiempo que resulta fácil de resumir una vez ha terminado, pero una espera que se hace eterna mientras transcurre. Todos esos años son los que han tenido que aguantar los seguidores de LIMP BIZKIT para volver a presenciar uno de sus conciertos en Madrid, y en todo el territorio español.
Una ausencia difícil de explicar tratándose de una de las bandas que mejor definieron el cambio de siglo. Mientras el nu metal conquistaba el mundo a finales de los noventa y principios de los dos mil, pocos nombres alcanzaron el impacto de LIMP BIZKIT. Con discos que marcaron a toda una generación, la banda de Fred Durst pasó de encabezar festivales por todo el planeta a reducir considerablemente su actividad en Europa durante la década pasada, dejando a España fuera de sus planes durante demasiado tiempo.
La prueba llegó en cuanto se anunciaron los conciertos. Las entradas para Madrid se agotaron prácticamente desde el momento en que se pusieron a la venta, dejando claro que la expectación acumulada seguía muy viva y más tras el ‘hype’ creado tras su confirmación para el RESURRECTION FEST unos días antes.
La elección de DEATHBYROMY como aperitivo podía resultar desconcertante sobre el papel. Su propuesta, mucho más cercana al dark pop y al rock alternativo que al nu metal, contrastaba con el resto del cartel. Sin embargo, esa mezcla de influencias terminó funcionando como un tónico diferente antes de que P.O.D. y, posteriormente, LIMP BIZKIT llevaran la noche de vuelta a los años dorados del género.
La tarea no era sencilla. Con buena parte del público todavía entrando al recinto y una audiencia que había acudido principalmente para revivir los años dorados del nu metal, DEATHBYROMY tuvo que enfrentarse a un contexto poco favorable. Aun así, la estadounidense mostró tablas suficientes para sacar adelante una actuación que, aunque no provocó una reacción especialmente efusiva, sí logró despertar la curiosidad de parte de los asistentes.
El poco tiempo en escena fue aprovechado para la presentación de nuevos cortes como “Body Horror” o “Lovesick” que encajaron lo suficientemente bien con cortes más veteranos como “I Kill Everything”, que dieron forma a una actuación corta pero correcta.
Si el regreso de LIMP BIZKIT ya era un acontecimiento por sí solo, la presencia de P.O.D. terminaba de redondear una noche irrepetible. Los californianos regresaban a Madrid nada menos que veintitrés años después de su última actuación en la capital, convirtiendo su presencia en mucho más que la de un simple telonero.
Así pues, minutos más tarde. «Boom», uno de los temas más representativos de su carrera, fue el elegido para abrir un concierto que desató las primeras grandes ovaciones de la noche. La respuesta del público fue inmediata, confirmando que buena parte del recinto había crecido con una banda que, al igual que LIMP BIZKIT, fue una pieza fundamental en la explosión del nu metal a comienzos de los 2000.
Con un Sonny Sandoval pletórico y luciendo una camiseta azul del Real Madrid, los estadounidenses no tardaron en meterse al público en el bolsillo. Mientras el vocalista recorría el escenario sin perder un ápice de intensidad, Marcos Curiel volvía a demostrar también por qué sigue siendo una de las piezas fundamentales de P.O.D. con su derroche de energía.
Lejos de limitarse a encadenar sus grandes éxitos, la banda también encontró hueco para temas más recientes como «Murdered Love», «Drop», «I Got That» o «I Won’t Bow Down», manifestando que su repertorio sigue mirando al presente sin renunciar a la esencia que los convirtió en una de las formaciones más representativas del género que encabezó el nuevo milenio. Incluso hubo espacio para sorprender con su versión de «Don’t Let Me Down», de The Beatles, antes de volver a pisar el acelerador con «Satellite» y «Southtown».
La recta final estuvo reservada para algunos de los momentos más especiales del concierto. «Youth Of The Nation» fue recibida como uno de los grandes himnos de la noche, mientras que «Afraid To Die» rebajó momentáneamente las pulsaciones antes de que «Alive» pusiera el broche de oro a una actuación que confirmó que P.O.D. estaban muy lejos de ejercer como un simple telonero.
Tras la descarga de P.O.D. llegó el momento que las más de diez mil personas congregadas en el Movistar Arena llevaban catorce años esperando. Una cuenta atrás proyectada sobre las pantallas dio paso a una segunda, alargando todavía más una expectación que terminó por estallar cuando la banda irrumpió finalmente en escena con «Stuck». Apenas hubo tiempo para asimilarlo antes de enlazar con un fragmento de «Thieves», de Ministry, y continuar con «Just Like This» y «9 Teen 90 Nine», cuatro temas que dejaron claro desde el principio que LIMP BIZKIT había venido dispuesto a apelar directamente a sus seguidores más fieles.
La llegada de «Break Stuff» devolvió al Movistar Arena a finales de los noventa. Resultaba inevitable pensar en aquel Fred Durst que convirtió el tema en un himno generacional y cuya interpretación en Woodstock ’99 quedó para siempre ligada a uno de los episodios más polémicos de la historia reciente de los festivales. Veintisiete años después, el vocalista ya no es aquel veinteañero desafiante que parecía vivir instalado en la provocación. La barba completamente blanca delata el paso del tiempo, aunque siga aferrado a esa imagen de eterno chico malo que durante años definió a LIMP BIZKIT.
Si Fred Durst ha cambiado físicamente, Wes Borland sigue siendo un personaje imposible de confundir. Sus máscaras, maquillajes y vestuarios confeccionados de forma artesanal continúan siendo una parte inseparable del espectáculo, convirtiéndolo una vez más en el miembro más llamativo sobre el escenario. Musicalmente, además, volvió a demostrar por qué buena parte del sonido de LIMP BIZKIT siempre ha girado en torno a su peculiar manera de entender la guitarra.
A su lado, John Otto mantuvo el pulso del concierto con la solidez habitual, mientras DJ Lethal aportó los scratches, samplers y efectos que siguen siendo una pieza fundamental de la identidad sonora del grupo. La principal novedad llegó en el bajo, donde Richie Buxton asumió el puesto que durante décadas ocupó Sam Rivers, fallecido el pasado año. Lejos de desentonar, el músico cumplió con solvencia una tarea especialmente complicada por el peso que siempre tuvo Rivers dentro del grupo.
Con el público ya completamente entregado, «Faith» volvió a demostrar por qué la versión de George Michael lleva décadas formando parte de sus directos. El breve guiño a «Master of Puppets» sirvió como transición antes de que «Hot Dog» y «My Generation» devolvieran la intensidad al Movistar Arena, esta última acompañada por un inesperado fragmento de «True», de Spandau Ballet, manteniendo esa costumbre tan característica de LIMP BIZKIT de mezclar referencias imposibles dentro de un mismo concierto.
La dinámica se repitió con «Livin’ It Up», precedida por un vídeo protagonizado por el bailaor Miguel Fernández «El Yiyo«, otro simpático guiño al público español que, como ya había ocurrido anteriormente cuando en “Break Stuff” comenzó a sonar el “Aserejé” de las Ketchup, terminaba interrumpiendo el ritmo del espectáculo. A continuación, Wes Borland dispuso de unos minutos para lucirse con una breve improvisación antes de que «Eat You Alive», «My Way» y una explosiva «Rollin’ (Air Raid Vehicle)» devolvieran el protagonismo a las canciones y firmaran uno de los momentos más intensos de toda la noche.
La recta final mantuvo el nivel con «Nookie», aderezada con un fragmento de «Your Love», de The Outfield, antes de que «Full Nelson» dejara una de las imágenes más memorables del concierto. Dos asistentes fueron invitados a subir al escenario para interpretar el tema junto a la banda, en uno de esos momentos de complicidad que solo pueden darse en un directo de esta índole.
Con «Boiler» y la siempre celebrada «Behind Blue Eyes», la banda rebajó momentáneamente las pulsaciones antes de afrontar el último tramo del concierto, no sin antes celebrar la vida del ya citado Sam Rivers. «Take a Look Around» volvió a poner al Movistar Arena a cantar al unísono, aunque un nuevo parón —esta vez con una imagen de Tom Cruise confesando su admiración por LIMP BIZKIT— volvió a cortar la continuidad del espectáculo. El desenlace llegó, cómo no, con «Break Stuff», esta vez acompañado por DEATHBYROMY sobre el escenario, poniendo el broche final a un concierto que confirmó que, pese al paso del tiempo, LIMP BIZKIT sigue conservando buena parte del carisma que los convirtió en uno de los grandes referentes del nu metal.
Pasan los años, pero la banda de Jacksonville sigue defendiendo sobre el escenario esa imagen que convirtió el chándal en la vestimenta de gala de toda una generación de nu metaleros. Es cierto que el tiempo ha cambiado a sus protagonistas y que detalles como los títulos de las canciones y sus letras proyectadas en las pantallas invitan al público a convertirse en una voz más del concierto, pero basta con que suenen los primeros acordes de «Break Stuff», «Rollin'» o «My Generation» para comprobar que su impacto permanece intacto. Catorce años después de su última visita a Madrid, LIMP BIZKIT demostró que la espera había sido demasiado larga, pero también que, después de una noche como esta, también demostró que mereció la pena.
Texto: Tamara Rúiz
Fotos: Óscar Gil Escobar
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.
















































Sin ser el mayor fan de limp bizkit (yo casi iba más por pod la verdad que me gustan más) hay que reconocerlo, concierto tremendo, limp bizkit han ganado un fan más conmigo, pod y esa parte final con Alive o afraid to die (de sus últimos singles) fue para recordar toda la vida, que no tarden años en volver ninguno de los dos. Ojalá.
Por qué le han robado el logo a Def Leppard los Bizkit?
Bueno ese logo no sé de dónde ha salido pero en su web no sale ni en su x ni nada o yo no lo he visto…no se
Ojo me autocontesto, en su Facebook si
Anda, pues es verdad.