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XERIA + KARDINAL X + BURNING WITCHES + SU TA GAR + BLAZE BAYLEY + H.E.A.T + SAXON + CORONER + EKYRIAN
Jueves 11, Viernes 12 y Sábado 13 de Junio de 2026 – IFEZA – Zamora
Viernes 12
XERIA
A XERIA no les ayudó mucho la temprana hora y el exceso de calor. No obstante, ofrecieron un buen concierto ante los valientes que nos dimos cita a las 4 de la tarde.
La banda vallisoletana está a punto de sacar un nuevo disco, del que estrenaron su primer single.
Desde hace tiempo, su cantante Marina Sweet ha crecido escénicamente mucho, además de cantar muy bien.
Al principio del show, Marina tuvo problemas con su micrófono, y no se le oía, pero finalmente se arregló tras varias estrofas y la actuación fue rodada, gozando de muy buen sonido.
Toda la banda demostró gran nivel, sin excepción.
Cesar a la batería, Carlos a la guitarra y Félix al bajo lo hicieron de maravilla, al lado de una Marina que completó una banda que ha ganado en calidad, seguridad y viven un gran momento. Eso se vio y escuchó claramente en el Z.
Empezaron con «Una lágrima más» que a pesar del problema inicial mencionado, resultó muy bien, como otros temas como los conocidos «La luna siempre brilla» o «Contra las estrellas».
Se marcaron un «Fuego» excelente con la colaboración del guitarrista Kike Sanz miembro de LUJURIA.
Cerrarón con el que fue su primer tema conocido, según dijo Marina en la presentación. «Tienes Miedo» cerró una gran actuación.
¡Bien por XERIA!
Texto: Rafa Basa
Fotos: Jon Rivas Delgado
KARDINAL X
Todos estaremos de acuerdo en que los festivales de verano son una excelente opción a la hora de conocer bandas. He de admitir que, pese a la veteranía que atesoran los miembros de KARDINAL X, un servidor no supo de la existencia de este proyecto hasta unos días antes de la cita al escuchar el que hasta el momento es su segundo y último largo, “Redemption”, que vio la luz a principios de este mismo mes de junio.
Procedentes de tierras británicas, concretamente de Londres, KARDINAL X tuvieron ocasión de desplegar ante los valientes que a primera hora de la tarde estaban frente al Copper Stage su heavy metal de guitarras potentes y esencia netamente clásica. Quizás no tuvieran una imagen excesivamente atractiva, pero lo cierto es que demostraron con temas como la inicial “The Resistance” y “Cage” una excelente predisposición a la hora de rockear.
Además de esa vena netamente clásica, que ya comenté anteriormente, el cuarteto también dejó caer alguna pincelada groove, apostando por la densidad sonora, dejando que fuera el bajo el que se encargara de comandar la más oscura “Wolves”, que a más de uno, por sus coreables melodías, nos recordó, salvando las distancias, a los Maiden de Blaze. Algo menos resultona les quedó “Dark Waters”, que arrancaba de forma comedida para posteriormente proponernos un vibrante increscendo melódico.
Definitivamente, no fue la mejor hora para ellos. El sol de justicia hizo que muchos prefiriéramos seguirles desde la distancia, refugiados a la sombra y mientras nos hidratábamos. Tampoco gozaron del mejor sonido, ya que tuvieron que padecer algún que otro problema técnico mientras nos proponían las reptantes melodías que marcaron el arranque de “Shadows Risin”. En cualquier caso, los británicos se postularon como defensores de los postulados más tradicionales del heavy metal al atacar andanadas como la enérgica “Cult of XIII”, que fue una de las que rescataron de su debut “The Revolution” (2021).
Pese a todo lo anteriormente expuesto, hay que reconocerles el esfuerzo y el buen rollo que desplegaron, luchando contra el abrasador calor mientras daban buena cuenta de “The Empty Throne” y la cruda “The Scourage”. Además, antes de dar por concluida su descarga, tuvieron el detalle, ante la sorpresa generalizada de los presentes, de marcarse un par de estrofas del “Siempre Estás Allí” de BARÓN ROJO. Lo dicho, aunque no disfrutaron de las mejores condiciones, KARDINAL X demostraron ser una formación con tablas y rodada, de aquellas que seguramente nunca llegarán a despuntar pese a ser unos músicos solventes.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Jon Rivas Delgado
BURNING WITCHES
Las suizas tomaron el escenario de Z! LIVE para dar la medida de sus posibilidades.
Las Brujas ofrecieron un buen concierto, dejando claro que son una banda sólida y rodada.
Como siempre estuvieron capitaneadas por la guitarrista Romana Kalkuhl y la vocalista Laura Guldemond, la Doro Pesch del siglo XXI.
Sonaron muy bien y llenaron el escenario de buen rollo y actitud, actitud que lidera la citada Laura que es una auténtica frontwoman en toda regla.
Salieron a vencer y lo consiguieron gracias a temas como » Dance with The devil», en la que Laura se puso su máscara de cuernos, «Evil Witch», «Black Widow» o «Wings OF steel».
Metal, heavy metal y buena puesta en escena. Así fue la descarga de las Brujas.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Jon Rivas Delgado
SU TA GAR
No se me ocurre otro adjetivo mejor ni mayor: Lo de SU TA GAR en el Z!LIVE de este año ha sido, simple y llanamente, histórico. El mero hecho de ver el icónico logotipo pintado en el cartel de este año, ya era digno de mención, creando grandes expectativas y enormes dosis de curiosidad, a partes iguales.
Hablar de SU TA GAR es hablar de una de las instituciones más importantes que ha dado el heavy metal euskaldun en las últimas cuatro décadas. De hecho, para mi no hay otra banda de heavy metal comparable, ni por carrera, ni por calidad, ni por himnos o complejidad compositiva. Formados en 1987 en la localidad guipuzcoana de Eibar, los vascos construyeron un camino propio cuando muy pocos apostaban por hacer metal cantado íntegramente en euskera.
La polémica les ha perseguido siempre, y por ello casi se pueden contar con los dedos de una mano las veces que los Eibarreses han podido tocar fuera de Euskadi. Así nos lo hizo saber el propio líder, cantante y guitarrista principal, Aitor Gorosabel – “Hemos aguantado 40 años de carrera tocando en Euskadi, y esta es la primera vez que lo hacemos en Zamora. Esto es la hostia para nosotros” – Visiblemente emocionado y flanqueado siempre por el genial y activo guitarrista Xabier Bastida, fueron varias las ocasiones en las que hubo que parar el show para agradecer: Agradecer la avalancha de aplausos y el desmesurado ímpetu con el que todos los parroquianos que allí nos reunimos, berreamos los himnos inmortales de una banda que a muchos nos ha acompañado desde muy jóvenes. Agradecer a la organización del Z! por la oportunidad única y la confianza. Agradecer a los miembros de la banda, antiguos y presentes. Y agradecer a la vida, qué cojones.
Curioso, que las primeras palabras que pronunció Aitor nada más arrancar el show fueron “Vamos a tocar y a hablar poco, que tenemos poco tiempo”. Y aunque no cumplió porque al final sí que habló, es cierto que el show se nos hizo muy corto.
Cuando comenzó el concierto vimos que además de por el fuego, el escenario estaba gobernado por la gran pantalla trasera reproduciendo algunas de las portadas más icónicas de la banda. Una pena que la luz del día todavía era muy acusada, porque estoy seguro de que todo hubiera lucido aún más si cabe bajo el manto de la oscuridad zamorana.
El repertorio fue un auténtico viaje a través de casi cuarenta años de historia de SU TA GAR. Sin necesidad de recurrir a artificios ni concesiones, los de Eibar construyeron un setlist que mezcló diferentes etapas de su carrera con una naturalidad pasmosa, demostrando que su catálogo aguanta el paso del tiempo de manera admirable (y es que además, me da la sensación que Aitor imprime siempre algunos matices nuevos a los temas, modernizándolos continuamente). Desde los primeros compases de «Etsairik Ausartena» hasta el cierre explosivo con «Alarma Egoera», la sensación fue la de estar asistiendo a una celebración de todo lo que la banda ha construido durante décadas. Temas más recientes convivieron con clásicos imperecederos, dibujando un retrato bastante fiel de la evolución musical de un grupo que jamás ha perdido su personalidad.
Pero si hubo momentos capaces de poner a toda la explanada patas arriba fueron los protagonizados por himnos del calibre de «Mari», la arrolladora «Jaiotze Basatia» o una descomunal «Jo Ta Ke», recibida como si de un himno nacional metalero se tratase. Especialmente emocionante resultó «Mari», con miles de gargantas acompañando a Aitor Gorosabel en ese inolvidable y larguísimo «libreeeeee…» que resonó por todo el recinto y puso la piel de gallina incluso a quienes no dominamos el euskera. Entre tanta descarga de electricidad también hubo espacio para la emoción más pura con la preciosa instrumental «David eta Goliath», uno de esos temas que demuestran la enorme sensibilidad compositiva de la banda y que sirvió para crear un pequeño remanso de calma antes de volver a desatar la tormenta. Fueron instantes que explican perfectamente por qué SU TA GAR sigue siendo, casi cuarenta años después de su fundación, una banda capaz de emocionar y sacudir a partes iguales.
Antes de abandonar el escenario, Aitor lanzó un ‘Gora Euskadi askatuta’, fiel a la identidad vasca que la banda ha defendido durante toda su trayectoria, celebrado por muchos de los asistentes. Y es que debajo del escenario, la presencia euskaldun fue apabullante y palpable, a través de camisetas de futbol o de otros grupos de música vasca.
Tanto la voz, como la música, el sonido, la puesta en escena… todo fue perfecto. Para mi de lo mejor de todo el festival, sin lugar a dudas.
Texto y fotos: Jon Rivas Delgado
BLAZE BAYLEY
Tal y como se encargó de recalcar el propio BLAZE BAYLEY, a sus 63 años es un cantante profesional de heavy metal. Es claro que su paso por IRON MAIDEN marcó un punto de inflexión en su carrera. Y aunque tras su salida no ha acabado de encontrar el lugar que merecía dentro de la escena internacional, a día de hoy sigue contando con el respeto, la admiración y el apoyo de los que aún le reconocemos y agradecemos que se pusiera al frente de La Doncella cuando el heavy metal estaba en horas bajas.
Precisamente el repertorio que presentó el incombustible frontman británico estuvo centrado en las composiciones que grabó junto a Harris & Cía, aunque también hubo espacio para que se permitiera algún recuerdo a su producción posterior. Tras un fugaz guiño instrumental al mítico “Doctor Doctor” de UFO, Blaze aparecía en escena para, de forma parsimoniosa, enrollarse el cable verde de su micro en la muñeca antes de atacar las primeras estrofas de “Lord Of The Flies”. La explosión del público fue fulgurante, con un mar de puños que se alzaban cada vez que tocaba entonar el estribillo mientras el vocalista miraba al respetable con cara de plena satisfacción. Siempre cercano, Blaze buscó, una y otra vez, la complicidad de un respetable que gritó cada vez que levantaba los brazos mientras atacaba cortes como “Justice Of The Peace” o el vitoreado “Judgement Of Heaven”.
Aunque Blaze fue quien acaparó todas las miradas, el desempeño de sus compañeros, -los músicos de ABSOLVA-, fue absolutamente intachable, haciendo que los temas conservaran la esencia y consiguieran evocar la magia para hacernos viajar atrás en el tiempo, propiciando que la extensa “Sign Of The Cross” se acabara convirtiendo en uno de los puntos culminantes de su actuación. Como ya sucediera en anteriores visitas, Blaze se mostró agradecido tanto por nuestro apoyo a la música en directo como por el cariño que sintió durante su etapa al frente de IRON MAIDEN. “Born As A Stranger” funcionó como un cañón, con Blaze moviendo al personal mientras recorría el escenario de forma parsimoniosa antes de recibir la cálida ovación del cada vez más entregado y numeroso público.
Sin duda, el gran momento de su descarga llegaría con “The Clansman”, que arrancaba de forma comedida, con el bajo del ex- ICED EARTH, Luke Appleton, marcando el paso, para acabar poniendo a todos a corear de forma ensordecedora el “Freedom” de su estribillo mientras no dejábamos de saltar. Tras hacer rugir al personal, tocaba encarar la recta final del show y, para ello, qué mejor que invitarnos a vivir intensamente el momento durante los prolegómenos de una celebrada “Man On The Edge”. También nos invitaría a hacer como él, alentándonos a perseguir nuestros sueños, durante el speech que precedió a “Futureal”. Mientras que para poner el punto y final a este ejercicio de nostalgia, Blaze y sus muchachos optaron por “The Angel And The Gambler”.
No importa las veces vea a BLAZE BAYLEY en directo; al final siempre me quedo con la sensación de que es un tipo entrañable que tuvo la oportunidad de su vida y que la suerte, por diferentes circunstancias, le fue esquiva. Sea como fuere, ahí sigue al pie del cañón y defendiendo con uñas y dientes una colección de composiciones que sus excompañeros hace ya tiempo que dieron por amortizadas.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Jon Rivas Delgado
H.E.A.T
Su show fue muy parecido a los de la reciente gira y al que vi en Barcelona en el pasado septiembre en ROCK THE SUN.
El grupo vive su mejor momento en todos los sentidos. Ha sabido conquistar al público del hard rock y ha llegado más allá gracias a directos enérgicos y canciones «himno» muy coreables y festivas.
Con un montaje de tarimas sobrio pero efectivo, triunfaron en Zamora y dejaron claro una vez más que la fiebre que levantan no tiene rival.
Aquellos H.E.A.T de los inicios han evolucionado y se han convertido en una banda aniquiladora en vivo. Conservan sus momentos más melódicos, pero la mayoría de su espectáculo está basado en temas con mucho gancho y movilidad sonora y encima del escenario.
La arrolladora simpatía ayuda mucho, la solvencia de su guitarrista Dave Dalone aporta credibilidad y serenidad, junto al teclista Jona Tee. Los más locos en todos los aspectos son el batería Crash, que además rica bestial, el bajista Jimmy Jay, que es el soporte sin el que el grupo no tendría base y el jovial, divertido, entregado y loco Kenny Leckremo que lo da todo y canta muy bien.
Temas como «Disaster» o «Rock your body» o «Beg, Beg, Beg» fueron una locura, una fiesta en la que la mayoría del público saltó, cantó y disfruto. Al final ese es el espíritu de un festival: pasarlo bien.
Hubo momentos más melódicos como «Rise» o «One bye one»
Pero los temas que en encantaron a todo el mundo fueron «Living on The Road» y el final «A Shot at Redemption» que es una fiesta total. En ambos eché de menos a Erik Grönwall.
H.E.A.T triunfaron.
Texto: Rafa Basa
Fotos: Jon Rivas Delgado
SAXON
Una descarga de SAXON es mucho más que un concierto. Es una liturgia que cualquier seguidor del heavy metal debe experimentar por lo menos una vez en primera persona. Son una de las formaciones más longevas dentro de la escena internacional y, pese al inexorable paso del tiempo, siguen conservando la fuerza, la garra, la personalidad y la magia que les han convertido en indiscutibles leyendas. No era, pues, extraño que la descarga de la mítica formación británica fuera uno de los platos fuertes de esta segunda jornada del Z! LIVE.
Mientras se consumían los minutos previos a la salida de los músicos, más de uno examinamos el escenario con atención para comprobar que, desafortunadamente, esta noche los británicos no traían el vistoso juego de luces con forma de águila que los acompaña en muchas de sus giras. Su montaje escénico de esta noche se redujo a 8 amplificadores a cada lado del kit de batería de Nigel Glockler. Aunque, siendo realistas, poco más necesitan Biff Byford y sus acólitos para poner cualquier recinto patas arriba, tal y como demostraron en su reciente gira por nuestro país repasando el mítico “Wheels Of Steel” (1980).
He de admitir que un servidor tenía bastante curiosidad por comprobar cómo sería el repertorio de esta noche, y lo cierto es que me pareció absolutamente imbatible, incluyendo una retahíla incontestable de clásicos, varios temas que hacía tiempo que personalmente no les había visto tocar y una pequeña muestra de su más reciente entrega discográfica. Precisamente, “Hell, Fire & Damnation” fue la que nos abrió las puertas de par en par a un concierto que sonó muy bien en líneas generales y que de alguna forma sirvió para plasmar que uno de los grandes nombres de siempre sigue sonando en pleno siglo XXI con la fuerza y la rotundidad que se le exige a cualquier banda de heavy metal.“Power And The Glory” fue una explosión incontestable de heavy metal, con la gente saltando y moviendo la cabeza sin dejar de corear el estribillo, mientras Biff, quien por supuesto salió a escena luciendo su inseparable abrigo de botones, miraba complacido la respuesta de sus incondicionales. Evidentemente, tampoco faltó el tradicional lanzamiento de chalecos: de todas las tallas y para todos.
Muchos postulan a los británicos como uno de los nombres imprescindibles de la década de los ochenta, y no les falta razón. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que cuando el heavy metal estaba en su momento más bajo, ellos siguieron lanzando álbumes que reafirmaban su personalidad, y sin duda “Dogs of War” (1995) fue uno de ellos. Así que su tema homónimo, que llegó acompañado de la proyección de su portada, fue recibido con algarabía por gran parte del público que alzó con rotundidad los puños al aire cada vez que tocaba rubricar su aplastante estribillo.
Como si fuera un viaje en el tiempo, y tras colocarse Biff uno de los chalecos que le lanzaron, llegaba el momento de volver a centrar nuestro objetivo en el material ochentero de la banda. En esta ocasión le tocó a un himno incontestable, de esos que te hacen militante en esto del rock duro como es “And The Band Played On”, que sonó rockero, rotundo y marchoso mientras a través de las pantallas iban desfilando de forma cronológica todas y cada una de las portadas de los trabajos de la banda. Mucho más crudas, potentes e intensas sonaron las guitarras de Doug Scarratt y Brian Tatler al atacar la pieza que prestaba nombre a su obra de 2013, “Sacrifice”. Para un servidor, “Solid Ball Of Rock” fue uno de los momentos de la noche, con la banda sonando rockera para hacer cantar a todos los presentes su brutal estribillo mientras, a través de la gran pantalla, la bola de demolición, -con la S-, se mostraba amenazante. Por supuesto que, además de mucho heavy metal, también hubo tiempo para la diversión. Así que durante la parte intermedia del tema, mientras la sección rítmica se encargaba de sostenerlo, fue cuando Biff se dedicó a repartir chalecos entre sus “hachas” para posteriormente ponernos a todos a cantar.
No puedo evitarlo. Cuando hablo de heavy metal, la imagen de Biff sacudiendo su melena plateada me viene recurrentemente a la cabeza. Pues bien, esta noche tuvimos ocasión de presenciar varias veces esa estampa. Durante “Heavy Metal Thunder”, pudimos ver al veterano frontman, flanqueado por sus hachas, ejercitando las cervicales como si fuera un jovenzuelo. Por supuesto, no todo iba a estar marcado por el rugido del heavy metal. SAXON también tuvieron ocasión de mostrarnos su faceta más melódica y hard rockera en temas como “Dallas 1 P.M.”, que gozó de una excelente acogida. Sin embargo, lo que puso patas arriba el recinto fue la constante interacción entre banda y público a la hora de atacar piezas que se han convertido en míticas, como “Strong Arm Of The Law”, que se zanjaba con el personal agasajando a los músicos con una buena ración de cánticos futboleros.
A estas alturas del show, SAXON tenían al público completamente entregado, comiendo de la palma de la mano. Así que Biff nos planteó qué tema debía ser el siguiente. La elección fue casi unánime, siendo el escogido el melódico “Broken Heroes” en detrimento de “The Eagle Has Landed”. Los de Bramsley son de la vieja escuela, de eso no hay duda. De modo que, tras enumerar Biff qué había y qué no en 1980, llegaba el momento de dar gas a fondo para abandonarnos al headbanging durante “Motorcycle Man”. Varias fueron las incursiones que los británicos se permitieron en el icónico “Denim And Leather” (1981), siendo una de las más celebradas “Never Surrender”, que nos hacía cantar a todos mientras la gran pantalla trasera se transformaba en un muro de amplificadores.
Como comenté anteriormente, la última gira de la banda estuvo protagonizada por el material que formaba parte de “Wheels of Steel” (1980). Así que esta noche no podían faltar himnos del calibre de “747 (Strangers In The Night)”, que sonó absolutamente sublime, y la propia “Wheels of Steel”, que fue la elegida para poner el punto seguido al show mientras Biff se paseaba exultante grabando la respuesta del enfervorizado público con su teléfono.
Otra de las que no podía faltar, y que hizo aullar a los más veteranos, fue “Crusader”, con la icónica estampa del cruzado a caballo presidiendo el escenario y un despliegue épico que nos puso los pelos de punta a más de uno. Tocaba volver a invocar a la hermandad metalera, así que todos entonamos el brutal estribillo de “Denim And Leather”, mientras a través de las pantallas iban desfilando diferentes parches de la banda. Había llegado el momento de la despedida, de cerrar el show por todo lo alto. De modo que Doug Scarratt y Biff Byford ocuparon el centro del escenario para adentrarnos de lleno en la trepidante “Princess Of The Night”, que ponía a todo el mundo a cantar para rubricar el enésimo triunfo de los británicos en nuestro país.
Una vez más, la descarga de SAXON volvió a ser sinónimo de auténtico heavy metal. Da igual las veces que uno haya visto a los británicos en vivo. En pleno 2026, no me cabe la menor duda de que ellos siguen siendo los indiscutibles custodios de la llama del heavy metal. Y esta noche en Zamora volvieron a demostrarlo.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Jon Rivas Delgado
CORONER
Cada cual tiene sus preferencias, sus citas ineludibles cuando se acerca a un festival como el Z! Live. Para un servidor, la descarga de CORONER era absolutamente innegociable. El combo suizo no es una banda que se prodigue mucho por estos lares; la última ocasión que tuve oportunidad de verles fue hace diez años. Así que, teniendo en cuenta que “Dissonance Theory” fue mi disco favorito del pasado año, no estaba dispuesto a dejar pasar la ocasión de reencontrarme con los de Zürich.
Sin embargo, he de admitir que no las tenía todas conmigo. No sabía qué podía esperar, ya que tras la soberbia descarga de SAXON pensaba que la espantada de público sería masiva. CORONER no son una banda apta para todos los públicos. Su propuesta, aunque tiene una base inminente thrashera, guarda muchas conexiones con parámetros y texturas propias del metal progresivo. En cualquier caso, lo que nadie puede negar es que poseen un sonido de lo más personal y reconocible, y esta noche tenían una excelente oportunidad para demostrarlo.
Varias cosas me llamaron la atención de la descarga del combo suizo. La primera, su cuidada puesta en escena, contando con unas sobrias proyecciones que se encargaron de conferir al escenario una ambientación de lo más futurista. Por otro lado, también me pareció muy acertado que, junto al trío, estuviera sobre el escenario el teclista Daniel Stössel, encargándose de los samplers. En cuanto a lo que fue el repertorio escogido, me llamó la atención que la banda apostara tan fuerte por las composiciones de su más reciente “Dissonance Theory”, ya que finalmente tuvimos ocasión de escuchar hasta cuatro cortes que forman parte del trabajo que publicaron a finales del pasado año.
Con la noche ya bien entrada y ante una buena representación de seguidores que aguardaban impacientes, CORONER aparecían en escena para inaugurar su descarga con la novedosa “Consequence”. Pese a unos compases iniciales algo titubeantes, en cuanto a sonido se refiere, la banda rápidamente dejó patente que son una máquina de precisión metalera. Y es que fue una absoluta delicia ver cómo el tándem rítmico que conforman el batería Diego Rapacchietti y el bajista y vocalista Ron Royce se combinaba para tejer la intrincada telaraña sonora sobre la que cayeron a plomo los rotundos e incontestables guitarrazos de Tommy Vetterli en cortes como “Sacrificial Lamb”.
Viendo la efusiva respuesta del respetable, quedaba claro que los que habían optado por quedarse a disfrutar de la descarga del combo suizo sabían a lo que venían. Así que, tras el tremendo castigo que nos infligieron en un arranque explosivo, su asedio prosiguió sin mediar palabra con el primer recuerdo al pasado que se permitieron en forma de “Divine Step (Conspectu Mortis)”. Absolutamente desatados, la banda aceleró el paso durante el arranque para, posteriormente, abocarnos sobre unas ambientaciones más envolventes y atmosféricas antes de darnos la puntilla en un final épico comandado por la incisiva guitarra de Tommy. El decorado sonoro cambió radicalmente al dejarnos arrastrar por los tempos rotundos y entrecortados que nos anunciaron la llegada de “Serpent Moves”, en los que la banda levantaba el pie del acelerador para concentrarse en la intensidad y la rotundidad.
Un único y solitario recuerdo se permitieron los suizos a sus primeros trabajos, aquellos que publicaron durante la década de los ochenta, y llegó en forma de un incontestable y celebradísimo “Masked Jackal”, que sonó directo, humeante y altamente corrosivo, con Ron echando mano de sus registros más agresivos mientras la hiriente guitarra de Tommy se clavaba en nuestra cabeza. Tocaba volver al presente. La banda, aunque no renuncia a sus raíces, parece no estar dispuesta a vivir de rentas. Así que el ecuador del show estuvo marcado por “Symmetry”, que, en contraposición con el tema anterior, sonó con un aplomo y una crudeza absolutamente abrumadora, dejando patente que los suizos no están dispuestos a renunciar a esa contundencia sonora que siempre les ha acompañado y que es parte innegociable de su personalidad.
Como una bola de nieve que crece a medida que va avanzando en su descenso por la colina, resultó “Metamorphosis”, dejándonos una buena muestra de otra de las cualidades que ha marcado la trayectoria de la banda desde prácticamente sus inicios: la técnica. Una nueva mirada sobre el material de “Grin” serviría para encarar la recta final del show. ”Grin (Nails Hurt)” fue la escogida para representar a esas composiciones de dinámica más robusta y aplastante que hacen claudicar a cualquiera ante su apabullante avance. El último cartucho en la recámara de los suizos estuvo reservado para otra composición de nuevo cuño, “Renewal”, tras la que abandonaron el escenario llevándose como botín la atronadora ovación de un público que vibró y disfrutó intensamente con ellos.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Jon Rivas Delgado
EKYRIAN
Estábamos muertos tras tantas hora en el festival, por ello no pudimos ver su actuación.
Los madrileños cerraron la jornada de viernes con su folk metal, juventud e ilusión . Prometemos verlos en su totalidad en una próxima ocasión.
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.



















































































































Una pequeña corrección
David eta goliath no es instrumental. De hecho habla del conflicto palestino.
La que si es instrumental es jaiotze basatia.
Que pena no haber podido ir este año!!
Toda la razón compañero, mis disculpas y mil gracias por la apreciación!
Nada.
Felicidades por la crónica y las fotos.
Espero que Xeria ganaran seguidores tras su concierto, son buenísimos. Esperando como canela en rama su próximo lanzamiento.