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Lunes 27 de Abril de 2026 – Sala La Riviera – Madrid
Un lunes es un día arriesgado para los eventos. Si la oferta es buena, puedes salir airoso de tal hazaña de pretender que la gente se desplace, habiendo madrugado el primer día de la semana y teniendo que hacerlo los siguientes cuatro días (en el mejor de los casos). Es comprensible y respetable ese baremo a la hora de elegir, pero cuando la cita lleva consigo el apelativo de “An Evening With Machine Head”, amigo, la cosa cambia y lo que parece un esfuerzo titánico se torna en un “sarna con gusto…”, pues es que MACHINE HEAD son palabras mayores, no solo por asociar su nombre a la historia, evolución y perfeccionamiento del género, sino porque creo que son una de las bandas más influyentes del metal desde los 90 hasta el día de hoy.
Sigo pensando que “The Blackening” es uno de los mejores trabajos lanzados en el metal en los últimos 20 años, pero si hablas con cualquiera de los que estábamos el pasado 27 de abril en La Riviera, podría citar cualquiera de sus álbumes como una de sus grandes influencias, sin carecer de argumentos de peso… y es que cada uno tenemos nuestra etapa, disco o temas favoritos de la banda. ¿Por qué sucede esto? Sencillamente, porque siempre que han querido destacar en una época concreta, lo han hecho, ya sea con “Burn My Eyes”, “Through the Ashes of Empires”, “The Blackening” o el sensacional nuevo disco, “Unatoned”. De todo, para todos los gustos, y siempre manteniendo intacta su arrasadora y fortísima identidad. Por eso, cuando vemos eso de “una tarde con la banda”, sin teloneros en el cartel, y sabiendo cómo se las gasta Robb Flynn en directo, poca duda queda cuando se trata de decidir ir a ver a los americanos. Todavía (recelo me da decirlo) no los había visto sin Phil Demmel ni Dave McClain, pero sus dos últimos trabajos me parecen excepcionales, y nada tienen que envidiar a “Bloodstone & Diamonds” o “Unto the Locust”. Veremos a ver qué se cuece esta noche.
Tan solo varias columnas de focos, cegadoras, la batería sobre una tarima, una pantalla principal y dos verticales laterales acompañaban a una propuesta tan apetecible como la que nos presentaban MACHINE HEAD. Un repaso a toda su carrera que todos ansiábamos vivir en primera persona y que daba inicio al poco de sonar la manida pero siempre increíble “Bohemian Rhapsody” de QUEEN antes de apagarse las luces y darnos la bienvenida con la intro de “In Comes the Flood”, mientras el cómodo público esperaba a que salieran los héroes. Cuando suenan los limpios acordes de “Imperium”, el griterío es salvaje, y eso que la banda no lo ejecuta en directo, sino que usan una grabación para introducir semejante napalm, que cae sobre nosotros sin previo aviso. Cuando la banda aparece en escena y rompe con el riff inicial, no hay marcha atrás… el sonido es cálido, pero los matices de guitarra de Waclaw «Vogg» Kieltyka, que se compaginan con los de Flynn para el sonido tan característico de la banda, no se escuchan todo lo que debieran, ni definidos, a pesar de que el bajo de Jared y la batería de Matt Alston atruenan, ensordecen y apisonan. A pesar de todo, Robb ha salido tan a matar, tan motivado, que el público enloquece conforme va avanzando el perfecto tema, que, por cierto, prestando mucha atención, sonaba clavado al original de estudio. La canción es un clásico, la gente la conoce al milímetro y no tardan en surgir los primeros movimientos en las primeras filas en una locura ya desatada… ¡empezar con “Imperium” es apostar muy fuerte! Tampoco fue una sorpresa, porque llevan años haciéndolo. Comentar que las imágenes en pantalla, la composición visual, las luces, la puesta en escena de la banda y el conjunto escénico generaban una fotografía espectacular en cada una de nuestras retinas, provocando un efecto muy positivo, sumando al gran espectáculo instrumental que teníamos frente a nosotros. Mejor no podía haber empezado la fiesta, colegas. Para “Ten Ton Hammer”, de “The More Things Change” del 97, ya habían volado minis de cerveza, se veían torsos descamisados y se percibía cierta euforia ante lo que la banda estaba ofreciendo. La coordinación, la calidad instrumental de la banda y el buen estado de la voz de Flynn atisbaban que la noche iba a alcanzar altos grados de temperatura, y que la banda había venido a por todas, a pesar de que el sonido no era del todo perfecto por el motivo que describo y que, desde casi la mesa de sonido, así se percibía. De haberse escuchado cada detalle de guitarra (que sí que tocaban), hablaríamos de, seguramente, uno de los mejores inicios de show del año. Y creo que aun así sigo sin poder retirar ese galardón. De su último trabajo cayó “CHØKE ØN THE ASHES ØF YØUR HATE”, en la que Robb nos retaba con la mano a saltar y movernos acompañando al frenético riff del inicio, que sonó aniquilador, poniendo de manifiesto el grandísimo guitarrista que es, a la vez que se combina con su faceta de excelente frontman. Figura y referente absoluto Flynn, que lo estaba dando absolutamente todo para nuestro deleite y disfrute. Las proyecciones, las luces bien elegidas y la actitud de la gente generaban una simbiosis espectacular, que se contagiaba a toda la sala. “Now We Die”, una de mis favoritas (de “Bloodstone & Diamonds”), sonó ensayada, milimétrica y con un punch brutal, y eso que Robb nos mostraba su voz limpia con apoyos en algunos tramos del tema, lo que no le quita ni un poco de mérito al magistral recital vocal que estaba ofreciendo.
El sonido se mantuvo muy homogéneo durante todo el show, y el set era una montaña rusa de emociones, con hits de la talla de “The Blood, the Sweat, the Tears”, del controvertido “The Burning Red”, recordándonos que la banda tuvo una etapa de experimentación muy criticada entre este y “Supercharger”, que, vistos (y oídos) con perspectiva, nada tienen de desechable ni de lo que la banda tenga que avergonzarse. La distinta y más accesible “Is There Anybody Out There?” nos presentó a los MACHINE HEAD más amables, mostrando nuestra bandera en pantalla y poniendo de nuevo sobre la mesa esa diversidad sonora de la que pueden presumir, sin perder ritmo y dejando que el concierto fluya y navegue por distintas épocas sin perder ni un poco de fuelle ni fuerza. Apabullante el momento en que empieza a sonar la oscura “A Thousand Lies”, de “Burn My Eyes”, tiñéndose la sala de tonos rojizos y comprobando cómo el bajo de Jared, fusionado con la batería de Matt, se convertía en absoluto protagonista… ¡qué bestias! No solo de Robb Flynn vive el hombre. Claro que la labor de Waclaw en solos, efectos y riffs no era nada desdeñable, especialmente porque logró calcar cada una de las sonoridades de discos que él no grabó. Curioso, por cierto, el dejar el efecto “flanger” en bucle al finalizar muchos de los temas por su parte y la de Robb. Quizás abusaron un tanto de ello, aunque, por otro lado, es parte de la marca MACHINE HEAD.
Volvimos a mi amado “Through the Ashes of Empires” (mi otro “top” junto a “The Blackening”), sonando un afilado, pesado y perfecto “Seasons Wither”, en el que se volvió a desatar el mosh de forma descontrolada. Incluso pudimos ver salir a un tío como una torre de la masa de gente, que se sentía mal muy visiblemente… avisamos al personal para que le ayudasen y esperamos que todo quedase en un susto y se encuentre recuperado. Muy contundente para mí, que conozco la discografía de la banda al dedillo, el comprobar cómo “UNBØUND”, de su último trabajo, pudo ser, sin lugar a dudas, uno de los temas que más me impactaron de la noche, y eso que estaba completamente rodeado de clásicos que todos tenemos más masticados. El riff es una auténtica locura en directo, y la atmósfera asfixiante que genera durante su ejecución es arena de otro costal. Sinceramente, espero que lo mantengan con los años en los sets, porque lo esperaré con ansia en sus futuras visitas. “SLAUGHTER THE MARTYR”, del anterior “ØF KINGDØM AND CRØWN”, no se quedó coja, acompañada de unas impactantes proyecciones que complementaron a la perfección el denso tema de diez minutos de duración, que me atrevo a decir muchos no conocían… por ello, Robb nos dio la opción de que escuchásemos “Blood for Blood” del debut o “Aesthetics of Hate”, de “The Blackening”, ante la sorpresa de escoger el personal la segunda, y para mí, la mejor elección posible… ¡qué momentazo! Increíble el puente y la posterior vuelta a la adrenalina de la canción, que mantuvo el show en lo más alto. “Game Over” no generó el mismo efecto, pero no estuvo de más como parte de “Bloodstone & Diamonds”, con un pegajoso estribillo que cantamos junto a la banda puño en alto… aunque si la siguiente es “Old”, ya os podéis imaginar las cotas de nostalgia que acompañaron al momento. No creo que en el 95 sonasen mejor, ni más potentes, sinceramente, contrastando fuertemente con una de las nuevas apuestas a través de una coreadísima y conocida por todos “ØUTSIDER”, y es que es muy gratificante comprobar cómo el personal conoce muy bien los nuevos singles de MACHINE HEAD, lo cual demuestra el buen estado de salud de la banda en cuanto a sus lanzamientos.
Aún quedaba noche para cumplir aquello de “una tarde con…” y “Locust” marcó un antes y un después, aunque en lo personal hubiese preferido “I Am Hell”, del mismo álbum, y eso que la elegida sonó espectacular y cargada de los matices que requiere y le hacen especial. Terminó “BØNESCRAPER”, y la recta final se introdujo con un set acústico compuesto por “Circle the Drain” y “Darkness Within”, que quizás resultó un tanto extenso dadas las características del espectáculo, pero hay que entender que, por duración, los músicos deben relajarse y descansar, y en vez de elegir hacer un intermedio (como he podido ver en otros espectáculos de similares características), Robb decidió deleitarnos con su voz limpia y su guitarra… otro detalle más que honra al músico y a sus ganas de agradar, y así encarar un sprint iniciado con “Catharsis”, del álbum del mismo nombre, la pesada y cargada de groove “Bulldozer”, de “Supercharger”, contando con un impactante y logrado apartado visual, así como “From This Day”, de “The Burning Red”, siendo las elegidas para despedir las casi tres horas de música una esperadísima “Davidian”, con esa intro de batería tan representativa de una era y generación, y una banda dándolo absolutamente todo para que sonase con la potencia que debe, y “Halo”, de “The Blackening”, dejando sin aliento, sin fuerzas y agotado a un público que gozó con MACHINE HEAD “non stop” y aguantó el tipo ante un set escandalosamente bien configurado, una banda motivadísima y un espectáculo de primer nivel. No sé si irrepetible, porque los americanos son valor seguro, pero sí que volvería mañana mismo a revivir tres horas de la mejor cara de Robb Flynn y compañía.
Tras el súper show, la banda no dejó de tirar decenas de púas, agradecer al público y saludar. “Una tarde con MACHINE HEAD”… ¡Y QUÉ TARDE!
Incendiario.
Texto: José Rojo
Fotos: Óscar Gil Escobar
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Los vi en Málaga, bestiales. Y con muy buen sonido. Gran sala, la Paris 15
Estaría muy bien pero los DISCAPACITADOS o PMR, solo podemos oír, porque ver algo en esa sala nos resulta imposible. Llevamos más de dos años que denunciamos a la sala y todo sigue igual en esa sala.
¿Hasta cuando van a seguir así?
A los Discapacitados o PMR también nos gusta el heavy pero no lo podemos ver
Y lo peor con diferencia fue el trato recibido por el personal de la sala
Igual algún día cambian las cosas para el colectivo Discapacidad y podemos disfrutar de la buena música tod@s.