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+ ASOMVEL
Viernes 27 de Marzo de 2026 – Sala Santana 27 – Bilbao
Los australianos llegaron a Bilbao con la dura tarea de defender una enorme expectación que había vendido todas las entradas pocos días después de anunciarse la fecha. Con ese duro cometido, el combo compuesto por los australianos AIRBOURNE y los británicos ASOMVEL desembarcaron en la sala Santana 27 para descargar una furibunda tormenta de riffs, sudor y sobre todo mucha actitud.
La cita no solo marcaba el regreso de AIRBOURNE a una plaza que siempre les ha sido fiel, sino también el cierre de su recorrido por esta parte de Europa, poniendo el broche a una gira que ha reafirmado su poder de convocatoria y su dominio en el hard rock más visceral. Como acompañantes, unos viejos conocidos para muchos, ASOMVEL, aunque nos dejaban fuera de ver a AVALANCHE, otra formación australiana muy interesante que les ha acompañado por el Reino Unido.
Una velada sin concesiones, donde el volumen se mediría en decibelios de locura y la energía en alto voltaje, y es que la ciudad de Bilbao volvió a convertirse en bastión conquistado para los amantes del hard rock más crudo y directo.
ASOMVEL
Como aperitivo, llegaban los británicos ASOMVEL, un combo idóneo que se convirtió desde el primer momento en todo un aliciente para los congregados en el recinto. Sus aires a MOTÖRHEAD no tardaron en dejar claro por dónde se mueven estilísticamente, y su comparecencia terminó resultando de lo más entretenida, directa y sin rodeos. Los orígenes de la banda retroceden hasta el año 1993 extendiéndose tres décadas atrás y es que la banda fue fundada por Jay-Jay Winter y Lenny Robinson. La historia posterior vio como tras el fallecimiento de Jay-Jay Winter en accidente de coche, su compañero Lenny Robinson recomponía la banda en homenaje a su colega con Ralph Robinson en las voces y bajo. Después de un breve tiempo, se incorporaría a la guitarra otro conocido, Stel Robinson. Además, completa la formación el batería Ryan Thackwray.
Su comparecencia fue un auténtico hervidero desde los primeros instantes. Haciendo gala de muchos detalles ochenteros, irrumpieron esgrimiendo aquella energía tan auténtica que hizo grande el género, armados por una fila de amplis de la vieja escuela y ataviados por indumentarias de cuero. Ralph Robinson fue un torbellino y capturó la atención de una concurrencia que seguía con atención la descarga de los ingleses. En esa tónica atizaron fuerte con cortes impepinables de la talla de “King Of The World”, “Louder & Louder”, “Born To Rock ‘n’ Roll” o “If It’s Too Loud, You’re Too Old”. Auténtica dinamita de este rollo.
No faltó el merecido homenaje al guitarrista de MOTORHEAD, Phil Campbell con un merecido rescate de la discografía de los ingleses. Instantes en los que nos dejaron claro que había que mantener ese legado vivo, mientras desmenuzaban una acertada “Born to Raise hell”. Sin perder fuelle, concatenaron una de sus piedras angulares “Outside The Law”, a la que prosiguieron con garra otros dos trallazos como son “Set Your World On Fire” y “Luck Is For Losers”.
La banda se posicionaba afiladamente en el borde del escenario y recorría con energía el estrado sin bajar la intensidad ni un solo segundo. Como una apisonadora cayó la férrea “Lone Wolf” subiendo el nivel para que “Take You To Hell” abriese la veda a una recta final muy robusta que rubricó un demoledor repertorio por medio de las incisivas “Light ‘Em Up” y “The Nightmare Ain’t Over”.
AIRBOURNE
Con algunos minutos sobre la hora estipulada, aparecían en escena los australianos. Un arranque que se vio enturbiado por un sonido saturado y unas guitarras que obligaron a Joel O’Keefe a tirar del banquillo en un par de ocasiones. Unos contratiempos, dicho sea de paso, que no inquietaron lo más mínimo a su frontman que no perdió el buen carácter en ningún instante.
El concierto se ponía en marcha con el calor de los amplificadores al máximo y bajo los potentes focos, con la entrega inicial de una singular y aplastante “Gutsy”, que desencadenó un arranque arrollador que dejaba claro lo que nos íbamos a encontrar. Apostaron por su clásico “Too Much, Too Young” para seguir la fiesta con ese tremendo estribillo que te pone el vello de punta y engancha desde los primeros compases. El desenfreno de su jefe de filas se vio respaldado desde los primeros instantes por una concurrencia que acompañaba el entusiasmo del músico que no paraba de correr de lado a lado, brincar y saltar desde sus monitores. Unos comienzos sobre los que cabe destacar que fueron de menos a más con la inclusión de cortes como “Cradle to the grave”,el derroche de adrenalina de “Hungry” y la infalible “Back in the Game” cuyos ritmos cortantes siempre se entrelazan enrevesadamente.
Aunque el ritmo aumentaba constantemente, el acelerón notorio se produjo con su himno “Raise the Flag” que elevó la intensidad a cotas inalcanzables mediante la locura generada por el alocado Joel O’Keefe cuando se entremezcló con la concurrencia, dándose una vuelta entre la tropa a hombros de un pipa mientras aprovechaba para reventarse una lata de cerveza en su cabeza en pleno delirio del recinto.
Con una audiencia completamente volcada con los australianos, descendieron hasta los comienzos para recuperar su álbum RUNNING WILD por medio de una entretenida “Cheap Wine & Cheaper Women” en esa onda AC/DC que resaltaba el hedonismo musical que brinda por las mujeres, el alcohol y la fiesta. Como contraste otro corte más inadvertido que sirvió como adelanto a su nueva obra “Alive After Death” desprendiendo esa energía desbordante y desafiante que tanto convence a sus seguidores.
Sería en “Chewin’ the Fat” cuando bajaron las revoluciones para repartir garimbas sin parar entre los congregados. Inquietante la habilidad del voceras para lanzar vasos de cerveza que volaban por todo el recinto, acabando estallados en algún rincón o en manos de sus adeptos. Y sin tiempo que perder, empalmaron su hit “Breakin’ Outta Hell”, con su batería asumiendo el protagonismo mientras activaba la clásica sirena, y el propio Joel O’Keeffe realizando mil virguerías con su guitarra antes de dar paso a otro himno inquebrantable como es la imponente “Live It Up”, coreada hasta la saciedad, y en donde volvieron a echar mano del Lemmy’s Bar para rendir homenaje a MOTÖRHEAD con otro enorme reparto de cerveza, antes de que su ritmo energético y explosivo amagara con echar la persiana.
Regresarían enseguida a la tarima para poner el broche con otra dupla incontestable, compuesta por “Ready To Rock” y la infalible “Running Wild” que redondeó otra gran noche en la que la banda volvió a firmar una hora y veinticinco minutos de octanaje australiano. Un setlist corto pero intenso en donde no faltaron ninguno de los componentes que les han hecho despuntar y alcanzar la posición que ostentan. Y es que aunque muchos echemos en falta algunos temas más, la receta quedó claro que funciona a las mil maravillas.
SetList:
- Gutsy
- Too Much, Too Young, Too Fast
- Cradle to the Grave
- Hungry
- Back in the Game
- Raise the Flag
- Cheap Wine & Cheaper Women
- Alive After Death (tema nuevo)
- Chewin’ the Fat
- Breakin’ Outta Hell
- Live It Up
Bis: - Ready to Rock
- Runnin’ Wild
Texto: Txema Garay
Fotos: Peifer
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