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+ ASOMVEL
Miércoles 25 de Marzo de 2026 – Sala La Riviera – Madrid
Con un single presentado hace ya unos cuantos meses en su haber, sin traernos más material de nueva factura y habiendo disfrutado de su presencia durante el pasado ROCK IMPERIUM, ofreciendo una de las mejores actuaciones (si no la mejor) del festival, me resultaba no solo apetecible, sino de absoluta obligatoriedad, acudir al ritual rockero que AIRBOURNE siempre traen consigo, y es que desde que editasen aquel lejano «Runnin’ Wild» de 2007 (vértigo me da pensar que va a cumplir la friolera de dos décadas, y lo sigo escuchando con bastante regularidad) no ha habido lanzamiento de los australianos que no haya sido de mi agrado, ni momento en el que crea que la banda se haya dejado seducir por las mieles de un éxito que parecía iba a ser desmesurado, y que ha quedado en comedido. El caso es que cualquiera que haya presenciado la electricidad de la banda en directo, sabe que, si AC/DC se hubiesen pasado de vueltas con sustancias ilegales, el resultado hubiese sido el que ellos ofrecen en sus giras. Todavía no he escuchado al osado que haya ido a una de sus citas y no haya salido eufórico de ellas…igual alguno de vosotros puede remitirnos a alguna, pero yo, al menos, no he asistido a un concierto de AIRBOURNE que me ha haya dejado mínimamente frío.
Un imponente «Sold Out» colgado en la puerta un miércoles en La Riviera no es moco de pavo y, además, acompañaban los horarios, marcando el inicio de la banda principal a las 21:00 horas…¡bien! Podré regresar temprano a casa sin necesidad de arrastrarme a por el despertador al día siguiente. Todo apunta a buenas maneras, y mejores se tornan cuando, una vez entrado en la sala, salen a escena, puntuales, unos británicos ASOMVEL arropados por bloques de amplificadores Marshall que nos volaban la cabeza con un grandísimo sonido al más puro estilo MOTÖRHEAD con «King of the World». Seguro que su líder fundador, Jay-Jay Winter, fallecido en un accidente de tráfico en 2010, se sentiría orgulloso de lo que yo estaba viendo recién estrenada la noche. Su sobrino Ralph parece una reencarnación del propio Lemmy Kilmister. Sus gestos, semblante, miradas a sus compañeros, poses, giros…todo es un remember de «los Motör», y el sonido que son capaces de sacar a sus instrumentos Lenny Robinson a la guitarra, su hijo Stel a la otra, y Ryan Thackwray a la batería, es de un nivel extremo. Una historia marcada por la tragedia que continúa su marcha con tres familiares haciendo puro, duro y potente rock’n’roll… ¿os lo esperabáis? Suenan a pura gasolina en llamas, y casi os digo que Ralph no solo me recuerda a Kilmister, sino que encuentro en su voz, llamadme loco, mucho de Tom Angelripper de SODOM, otro de los grandes seguidores de Snaggletooth. Había empezado la batalla y esto estaba que echaba chispas.
«Louder & Louder» de 2023 suena descarnado, descarado, desenfadado, y me encanta el flashback que generan en la retina y oídos, ya que hay actitud, autenticidad, y aunque el referente es claro, todo está tan bien construido que supera de largo por la derecha el ser una burda imitación. Suenan con pelotas, duros, precisos y las composiciones son dinamita…¿qué más podemos pedir? En esencia, son a MOTÖRHEAD lo que AIRBOURNE a AC/DC, y nadie creo que ya se atreva a hablar de meros plagiadores a estas alturas de la peli, porque hay que componer los temas que ellos crean, y llevarlos al directo con la convicción con la que lo hacen. «Born to Rock’n’Roll» del álbum de 2024 suena como un bombardero, y me impresionan los coros que son capaces de arrancar Stel y Lenny, padre e hijo, mientras que Ralph macarrea como nadie y Ryan le arrea unos baquetazos al kit que no dejan títere con cabeza. Un deleite mover la cabeza al son de un temazo como «If It’s Too Loud, You’re Too Old», aunque si tiras de versiones y clásicos, y eliges «Born to Raise Hell» en honor al propio Jay-Jay y a Phil Campbell, recientemente fallecido, la fiesta de despedida está asegurada, con todo el personal cantando el icónico estribillo del tema del «Bastards». Volvemos al álbum de 2024 con «Outside the Law», que curiosamente empieza con el estribillo, y que representó para quien escribe el pico de su show junto al anterior cover… ¡gran single!
El público era el idóneo, porque dudo mucho que cualquiera que viniese a disfrutar de la banda principal, no estuviese gozando con ASOMVEL y temas como «Set the World on Fire», cuyo estribillo cantamos aún sin conocerlo de antemano, como el de «Luck is for Losers», que podría pertenecer al propio «Bastards»… sin complejos. «Lone Wolf» y la veloz y nueva «Take You to Hell» nos dejaron planchados con súper riffs, un bajo arrasador y un sonido casi perfecto, al igual que «Light ‘Em Up», que marcaba un final anunciado en el que giraron la cabeza hacia «World Shaker» del 2019 con la fantástica «The Nightmare Ain’t Over», despidiendo una Riviera rendida ante semejante avalancha de musicalidad y potencia. Grandioso show de ASOMVEL que valió la pena por sí solo, y es que seguro que muchos se plantearían verles en una gira como headliners si se diese el caso. Estoy seguro de ello. A mí por ahí me veréis llegado el momento.
La Riviera hasta la bola, una gran selección de temas mientras esperábamos y un escenario con algunos focos estratégicamente colocados sobre las torres de Marshall, así como la batería sobre una tarima central mientras el staff hace su trabajo, sería el escenario que se nos presentaba justo antes de sonar la banda sonora de Terminator 2, que por todos es conocido, es la previa a que AIRBOURNE aterricen y comience la fiesta. Acaba la famosa melodía, y un platillo golpeado por Ryan O’Keeffe nos marca que los héroes ya están a punto de salir al stage. Toda la banda salta al escenario al son de «Gutsy» y, aunque la voz de Joel, ya descamisado, parece menos rasposa que en anteriores ocasiones, el sonido es de notable desde que empieza el «nuevo» single. Las primeras filas tienen muchas ganas de AIRBOURNE, se siente la tensión, las ganas de pasarlo bien y de seguirle el rollo a la banda, y «Too Much, Too Young, Too Fast» del debut pone de manifiesto que «Runnin’ Wild» es mucho álbum, y que este es uno de sus himnos.
El sonido que sale de la Explorer de Joel, y lo milimetrada que se siente cada nota emitida por cada instrumento, hacen que la velada no pueda haber empezado de mejor manera…¡qué energía por parte de cada miembro! En especial del frontman Joel, que demuestra ser uno de los mejores en lo suyo en la actualidad, sin discusión. Acompañados en todo momento de un juego de luces impresionante, muy a la vieja usanza pero muy bien aprovechado, y tirando de saltos, sudor, carreras, poses, y esos ojos endemoniados con que nos mira Joel de vez en cuando, que ya son icónicos… ¡qué pasada! El que estuviese en las primeras filas, conocerá el ambiente que allí se empezaba a respirar, y es que los pogos poco tardaron en aparecer. Fiesta absoluta que «From the Cradle to the Grave» del gran «Black Dog Barking» de 2013 se encargó de afianzar con ese mastodóntico estribillo que todos nos encargamos de cantar junto a los excelsos coros que estaban haciendo Brett Tyrrell (qué buen concierto se marcó este señor) y Justin Street. El disco marcado por las fauces del perro rabioso, tuvo más presencia con «Hungry», que Joel comienza dándonos la espalda, mirando a los amplis, para voltearse cuando rompe la canción con el sensacional riff, continuando la lluvia de clásicos, sin decadencia, con una de mis favoritas como es «Back in the Game» justo después de una mini-jam que sirvió para que todo explotase por los aires con el grandísimo hit single del «Black Dog Barking».
Ya había caído alguna cerveza sobre nuestras cabezas, se había visto algún cuerpo surfear entre la masa de gente, y la propia banda se iba viniendo cada vez más arriba, si es que eso era una posibilidad (que desde luego, lo fue). Joel no paraba de saltar, correr de un lado a otro, lanzar patadas y sudar a chorros, y es que, amigos, ese es el ejemplo de darlo absolutamente todo en el escenario, ya con un sonido perfecto y con un clímax inmejorable, y creo que ya inquebrantable. «No Guts, No Glory» tuvo su única representación a través de una incendiaria, rápida y agresiva «Raise the Flag» en cuyo puente, el torbellino Joel se subía a hombros para pasearse por toda La Riviera soleando, compartiendo su sudor con sus fans y estrellándose una lata de cerveza en el cráneo para que saliese disparada a presión para todos los lados. Mil veces visto, claro que sí…pero sigue generando un efecto inmejorable.
Los cánticos de «Oeee, oe, oe, oeeeee» eran ensordecedores justo antes del tremebundo riff de «Cheap Wine & Cheaper Woman» de «Runnin’ Wild», marcando un momento clave en el show de esta noche, y es que esa rítmica 100% Malcolm me vuelve loco, y como a mí, a cada alma de las que disfrutamos del momento el pasado miércoles. Alargaron el final del tema tirando un culo de cerveza tras otro al público, que se lo pasaba en grande intentando cazar uno de los vasos que el loco Joel tiraba. Presentaron un nuevo tema llamado «Alive After Death» después de otro cántico por parte del público, y… ¿qué deciros? Puro AIRBOURNE, y, junto a «Gutsy», una gran pareja de singles, que esperamos sea la antesala de un gran nuevo álbum que verá la luz en este 2026. Pero claro…si la que viene a continuación, amigos, es «Diamond in the Rough», no hay nada que hacer. Todos a saltar, la banda al 100%, con ese estribillo que se te clava en el alma y que todos gritamos junto a la banda hasta perder el control… y es que de verdad, las primeras filas eran una verdadera locura, en la que se podía sentir euforia, felicidad y buen rollo a partes iguales. Lo de «Breakin’ Outta Hell» ya fue casi anestesiante, al igual que el inicio de «Live It Up» con la sirena impulsada por Ryan, anunciando que el tramo final del show sería destructivo…arrasador.
Ese inicio al más puro estilo «For Those About To Rock» nos metió más de cabeza si cabe en su particular y frenética propuesta festiva, bajando Joel al foso para tocar muy cerca de los fans que veían el espectáculo en silla de ruedas, que se encontraban a la derecha del escenario, duchándonos segundos después con más y más cerveza a su subida al escenario, mientras la música salía por los bafles con sobrecargas de pura electricidad… ¡épico! Cada gota de sudor valió la pena, pero Joel debe estar agotado, y aún así nos dejan dos armas de destrucción masiva más como son «Ready to Rock», y la propia «Runnin’ Wild», finalizando hora y media de adrenalina sin concesiones, sin miramientos, con un sonido espectacular, una banda al 100% y un público, como poco, a la altura de la misma. Lo de AIRBOURNE en La Riviera sí fue una descarga de puro y genuino rock…y los que vengan detrás de ellos, harán lo que buenamente puedan. Impresionantes, es poco.
Texto: José Rojo
Fotos: Óscar Gil Escobar
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.















































Me llamo Diego. Soy el de la silla de ruedas que estaba en primera fila, a la derecha del escenario. Se me acercó Joel O’Keeffe y me tocó un solo delante, durante «Live It Up». Había un tipo a mi lado. Mario, me parece que se llamaba. Grabó el momento. Si está leyendo esto, por favor que me pase ese vídeo, o que lo haga alguien que lea esto y le diera por grabarlo o fotografiarlo. Mil gracias.
Hola Diego. En primer lugar, gracias por leer la crónica. Decirte que yo mismo, redactor de esta, grabé en vídeo el momento, y estaré encantado de mandártelo. Dime de qué modo te parece mejor que te lo envíe y te lo haré llegar. Un saludo!
Hola, José. Antes que nada: enhorabuena por tu crónica y muchas gracias por responder a mi comentario. ¿Tienes Facebook? Si es así, y si te parece bien, dime tu nombre de usuario, te agrego y ya hablamos por ahí.
Dame el tuyo y te lo mando por privado. Saludos!
Ok. Pues en Facebook soy Diego AS
Hola , lo tienes en youtube:
https://youtu.be/4ovHmIO6FMM?si=D1p1sjBzEa_oqz9L&t=3485
Hola Diego. En primer lugar, gracias por leer la crónica. Decirte que yo mismo, redactor de esta, grabé en vídeo el momento, y estaré encantado de mandártelo. Dime de qué modo te parece mejor que te lo envíe y te lo haré llegar. Un saludo!
Otra reflexión a mi el Joel me parece la versión «macarra» y salvaje de Justin Hawkins.