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+ OTUS
Jueves 26 de Mayo 2022 – Wurlitzer – Madrid
¡Vaya bolazo ofrecieron los belgas WIEGEDOOD el jueves por la noche en la Wurlitzer de Madrid!. Debo confesaros que al ver los horarios pensé que la asistencia a la sala sería mas bien escasa, sin embargo, me llevé la grata sorpresa de ver una sala bastante llena a pesar de ser un jueves casi a las 11 de la noche, y eso, ya de por si, me daba buena espina.
Para quien no conozca a WIEGEDOOD, contaros simplemente que son una banda de Black Metal oriunda de Ghent, Bélgica, la cual pertenece al colectivo “Church of Ra”, cuyo mayor exponente no es otro que AMENRA, quienes también visitaron nuestro país no hace mucho, de hecho Gilles Demolder, guitarrista de WIEGEDOOD ha militado en las filas de AMENRA.
Los de Ghent, cuentan ya con 4 álbumes de estudio, el último “There’s Always Blood at the End of the Road” ha recibido maravillosas críticas y, para un servidor, se encuentra entre los mejores álbumes del año. Visceral, corrosivo, agresivo y que deja espacio para la experimentación, en mi opinión de lo mejor que ha lanzado el trio belga, y precisamente venían a Madrid a presentarlo.
En esta oportunidad los acompañaría el músico gallego Juan Viguera conocido por ser el cantante y guitarrista de la banda de Stoner Doom Metal AAATHMA, la cual he tenido oportunidad de ver en directo en varias ocasiones y me ha dejado muy buenas impresiones. En este caso contaríamos con su proyecto personal e intimista, OTUS.
Acompañado por una guitarra acústica, saltaba a escena Juan para dar comienzo a la noche y lo hacía con los primeros acordes de “Cross Wrapped in thorns” de su más reciente álbum “Ephemeral”, disco dedicado íntegramente a su padre y a sus últimos días de vida, la sucedería “The end of Grace” seguida de “Blight” con las que sorprendió a muchos de los presentes que no conocían la propuesta en solitario de este músico. “Your Kingdom’s gone” sería la única pieza escogida para representar su anterior lanzamiento “Death Throes” y con ella llegaríamos al ocaso de una corta pero emotiva representación de unos temas cargados de atmósfera y magia. “I’ll dig and I’ll dig” y “Caballos en la Nada” serían la calma justo antes de la tormenta, en este caso una tormenta que llevaba anunciada desde hace mucho y que venía desde tierras Belgas, llegaba el momento de WIEGEDOOD .
Sin apenas descanso, salían a escena uno a uno “Gilles Demolder”, “Wim Coppers”, y Levy Seynaeve, con la violenta y corrosiva “FN SCAR 16”, y sin darnos tiempo de asimilarlo, ya nos tenían totalmente atrapados dentro de su violenta espiral sonora, ¡vaya temazo!, y ¡vaya inicio! esto prometía y mucho. “And in Old Salamano’s Room, the Dog Whimpered Softly” sería el siguiente tema escogido dentro del setlist y todo parecía indicar que escucharíamos prácticamente en su totalidad su más reciente álbum “There’s Always Blood at the End of the Road”. Desde el inicio del concierto pudimos ver a un Levy Seynaeve incomodo en escena, parecía no estar contento con el sonido, ya que a lo largo de la noche se acercó en múltiples oportunidades a su amplificador. Sin embargo, en el aspecto puramente instrumental el sonido era sencillamente abrasador, toda una aplanadora sonora, aunque en el aspecto vocal la cosa no fue tan bien, ya que, las voces apenas se escuchaban, una pena, sin duda, de no ser así estaríamos hablando de una noche redonda y casi lo fue de no ser por este “pero”.
Con “Until It Is Not”, la molestia de Levy ya era más que evidente y justo antes de empezar se acercó al amplificador e incluso desconectó y volvió a conectar cables, al parecer no arregló nada, aunque, repito, a mi parecer la banda estaba sonando impresionante en el aspecto instrumental, quizás el problema es que el mismo no se escuchaba, ya que en múltiples oportunidades se acercaba al ampli y tocaba de espaldas al público.
Con “Ontzieling” retrocedían a su segundo álbum “De Doden Hebben Het Goed II”, una descarga rápida y violenta directo a la yugular que fue una delicia para aquellos que llevamos tiempo siguiendo a la banda y prácticamente sin darnos cuenta, sonaban las primeras notas de “De doden hebben het goed II”, el castigo de los belgas no paraba y sin apenas descanso se iban sucediendo uno a uno los temas. “Noblesse oblige richesse oblige” sería el siguiente regresando a su último lanzamiento, un tema bastante alabado por los presentes cuya emoción fue notoria al sonar las primeras notas. Llegado a este punto, quiero destacar el trabajo en la batería del señor Wim Coppers, ¡qué barbaridad lo de este hombre!, que pegada más potente y que resistencia, sencillamente un animal de la percusión, a partir de hoy voy a seguir con especial atención los trabajos de Wim, porque, si bien es cierto que todos los músicos de WIEGEDOOD hicieron un trabajo impecable, lo de este señor fue de sobresaliente, era imposible no fijar la mirada en él, sin duda, el protagonista de la noche.
“Now Will Always Be” sería el séptimo tema de la noche e irremediablemente, nos acercábamos al final, un tema bastante experimental aunque no por ello menos intenso, y es que en “There’s Always Blood at the End of the Road” no hay respiro, como tampoco lo hubo la noche del jueves en la Wurlitzer. ¡Que intensidad la de estos tres tíos!, lástima lo de las voces, porque este tema en particular presenta un trabajo de voces muy interesante y debido al sonido de las mismas no se pudo apreciar cómo se debería, eso sí, instrumentalmente impecable, cómo se lo montan estos tres tíos para lograr lo que logran, no lo sé, porque aun en una sala pequeña, lo que consiguieron fue sencillamente bestial.
Con “Nauges”, otro de los temas promocionales del nuevo álbum llegaba una prueba más de fuego, y los belgas la superaban nuevamente con creces, el crecimiento de WIEGEDOOD en los últimos años ha sido bastante notable, no solo a nivel de estudio sino a nivel de directos, recuerdo haberles visto por Madrid como teloneros de Yob y aunque en ese momento me dejaron un buen sabor de boca, lo de esa noche no se compara con el bolazo de la Wurlitzer y ojo en esa oportunidad contaron con un escenario más grande y con una sala en general más grande y con mayor potencial y aun así lo de hoy no es ni remotamente comparable, los belgas demostraron que con pocos recursos pueden conseguir que tiemble la sala.
Con “Carousel”, último tema del disco y de la noche, llegábamos al fin de una noche intensa, que incluso se me hizo corta, esperemos poder seguir viendo la evolución del trío, no solamente en estudio sino también en directos en salas de nuestro país.
Texto y fotos: Álvaro Ochoa
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