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Crónica y Fotos de ROCK FEST BARCELONA – Viernes 5 – ZZ TOP, MICHAEL SCHENKER FEST, POWERWOLF, OBÚS, ENTOMBED AD, GAMMA RAY, etc

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Madness Live!
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ROCK FEST BARCELONA 2019

BEAST IN BLACK + THUNDER + RAGE con la BARCELONA ROCK ORCHESTRA
+ KING KING + TURILLI/LIONE RHAPSODY + OBÚS
+ CANDLEMASS + BOEHSE ONKELZ + GAMMA RAY + ENTOMBED A.D.
+ POWERWOLF + ZZ TOP + MICHAEL SCHENKER FEST
+ NAPALM DEATH + THE BEST ROCK TRIBUTE

Jueves 4, Viernes 5, Sábado 6 y Domingo 7 de Julio – Parc de Can Zam – Santa Coloma de Gramenet – BARCELONA

Viernes 5

BEAST IN BLACK

Comenzábamos la jornada del viernes con uno de los platos fuertes a nivel internacional. BEAST IN BLACK están pegando fuerte en toda Europa desde su creación y altas eran las expectativas puestas en ellos. Tanto que no importaba enfrentarse a una tórrida jornada al inicio de sus horas de más calor.

Los de Anton Kabanen convencieron gracias a su repertorio repleto de canciones pegadizas, idóneas para los directos. Con  un Yannis ataviado en un impresionante guardapolvos de cuero negro sin mangas y sin parar de correr de un lado a otro de la pasarela que entraba hacia el público.

Abrieron con “Cry of a Hero” y si bien su cantante no tenía la voz a pleno rendimiento -algo ronca y pasando algún que otro apuro- al final conseguía llegar a esas imposibles notas que hay registradas en el disco. “Unlimited Sin” llegaría para constatar que los suyo era poner a cantar a todos los asistentes y así lo consiguieron.

Continuaron con la homónima “Beast in Black” al grito de “berserker” mientras Mate, Kasperi y Anton tomaba posiciones centrales perfectamente sincronizados en los movimientos de sus mástiles.

“Eternal Fire”, “The Fifth Angel”, “Born Again”… aquello era un no parar de melodías calando entre el participativo público a pesar de que las horas y temperaturas imperantes no eran óptimas, llegando al culmen con “Die by the Blade”, ese tema tan “a lo Bonnie Tyler”.

La electrónica “Crazy, Mad, Insane” pondría la nota de color. “Sweet True Lies” y sus influencias AOR. ¡Y cómo no, ese gran himno que es “Blind and Frozen”! ¡El fiestón de Kabanen y sus chicos era una pasada!

Por desgracia y pese a que aprovecharon sabiamente su tiempo, “The End of the World” ponía fin a una tórrida velada de buen metal.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

THUNDER

No era esta la primera ocasión en la que los compinches del vocalista Danny Bowes y el guitarrista Luke Morley se dejaban caer por  el recinto del Parc de Can Zam. Y si en su anterior visita de 2017 no me acabaron de convencer, esta vez los británicos consiguieron revertir totalmente  la situación, ya que se marcaron un fantástico show que acabó poniendo  a todo el mundo a bailar. Y eso que se dejaron en el tintero el que para un servidor es su mejor composición: el desgarrador “Low Life In High Places”.

Tras los ritmos bailables que nos propusieron BEAST IN BLACK, el combo londinense salió  obligado a presentar su material más marchoso  y roquero si no quería ver como las primeras filas quedaban desiertas mientras la gente procuraba buscarse una sombra para cobijarse del inclemente  sol. Así que no tardaron en tomar posiciones precedidos por el clásico de AC/DC “Thunderstruck”, y rápidamente las guitarras y la mágica voz de Danny Bowes,-que estuvo espectacular-, nos anunciaron que había llegado el momento de rockear intensamente siguiendo el contagioso ritmo de “Loser”.

Ya se sabe con THUNDER no hay trampa ni cartón. Ellos fueron una de las últimas bandas que a finales de los ochenta reivindicaron las raíces clásicas del rock n´ roll facturando discos como su prometedor debut “Backstreet Symphony”. Así que con todo el personal acompañando con palmas las evoluciones de la base rítmica, Danny volvió a ocupar la pasarela central para recordarnos viejas favoritas como “Higher Ground”. Aunque  Danny fue quien se encargó de poner la elegancia y el feeling, el incombustible guitarrista zurdo Luke Morley fue, con su particular forma de tocar, quien  inyectó la garra a  temas como “On The Radio”.

Una nueva mirada al pasado sirvió para que la banda dejara patente que nombres clásicos como THE WHO siempre fueron uno de sus grandes referentes, y la mejor prueba fue escuchar ese toque añejo en las guitarras de apertura del primerizo “Backstreet Symphony”. Como siempre los londinenses, y especialmente su frontman, se mostraron cercanos y muy ingeniosos a la hora de las presentaciones. Así que pese a su aspecto de ciudadano respetable Danny sacó a relucir su faceta más macarra y desenfadada durante los prolegómenos del marchoso “The Devil Made Me Do It”.

La elegida para relajar un poco los ánimos fue la deliciosa “In Another Life”, de su “Rip It Up”, que les servía para bucear en su faceta más bluesy y soulera. Pero, evidentemente,  THUNDER eran conscientes de que sus seguidores tenían ganas de mucha fiesta y, sobre todo, de rock n´ roll. De modo que mejor excusa para mover las caderas que seguir las sugerentes melodías de “I Love You More Than Rock N´ Roll”.

De cara a esta segunda jornada festivalera uno de los platos fuertes de la noche era la presencia de los míticos Z.Z. TOP, y Bowes y sus muchachos quisieron recordárnoslo con el arranque boogie-rock de “Serpentine”. El último asalto de unos THUNDER que gustaron y convencieron a su paso por el ROCK FEST fue para el irreverente “Dirty Love”; todo un himno a la fiesta  que décadas después de su publicación sigue sonando igual de fresco, descarado y festivo.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

RAGE con la BARCELONA ROCK ORCHESTRA

Si todo festival grande y consolidado tiene sus actuaciones exclusivas de vez en cuando -ahí tenemos a GRAVE DIGGER tocando con un ejército de gaiteros en WACKEN tocando hace unos años, por ejemplo- ROCK FEST BARCELONA no lo iba a ser menos.

Peavy, Markitos y Lucky, o lo que es lo mismo, la actual encarnación de RAGE, se presentaban para rendir tributo al que personalmente es mi álbum favorito de la banda. El magnífico “XIII”. Y lo hacían junto a la una orquesta compuesta por jóvenes miembros comandada por Pepe Herrero, nada menos.

Entiendo que a muchos se les pudiera hacer raro. O que muchos de los temas que tocaron están fuera del repertorio habitual de RAGE. Pero para los que disfrutamos ese disco, para los que lo “quemamos” escuchándolo una y otra vez en su día, aquello fue un regalo. Eso sí, hubo dos elementos negativos reseñables: el primero, que se hiciera a plena luz del día ya que algo tan especial como eso bien se hubiera podido trasladar a una hora más tardía; el segundo, el mal sonido que arrastraron, con un viento que se llevaba la nitidez de lo que sobre el escenario se estaba fraguando.

“From the Cradle to the Grave” fue maravillosa, con esa oscuridad y barroquismo de la que hace gala. La melódica “Days of December”, ¡preciosa! ¡Y qué decir de la vertiginosa “Sign of Heaven”! ¡Power metal adaptado a orquesta bajo la batuta del maestro Herrero, reproduciendo cada nota tal y como fueron registradas en el disco!

La preciosa “Incomplete” les quedó de lujo con esa cadencia melancólica. El optimismo de “Turn the Page”. Incluso esa pieza cercana al thrash que es “Heartblood”. ¡Maravilloso! Una vez más me quedé pensando en lo grande que hubiera sido aquello si les hubieran dado la franja de las 21:00 horas.

“Over and Over” fue súper pegadiza, me encantó y creo que caló entre el público que no la conocía. La balada “In Vain” daría paso a uno de los temas más grandes de su carrera -para mi gusto- el gran “Inmortal Sin”.

Incluso contaron con ese curioso instrumento que es el didgeridoo para encarar “Just Alone”.

Pusieron la rúbrica con una versión adaptada a orquesta de “Higher than the Sky” donde público y banda se desataron. Les quedó de lujo. Además y curiosamente, es la primera vez que escucho en años este tema sin que dure más de diez innecesarios minutos en directo.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

KING KING

Debo admitirlo, hasta pocas semanas antes de la celebración de esta nueva edición del ROCK FEST BARCELONA desconocía por completo la discografía y la trayectoria de KING KING. Simplemente tenía un par de buenas referencias de amigos que les habían visto abriendo para EUROPE.

No tenía el combo de Glasgow un buen horario, ya que competía con la descarga de RAGE y la orquesta en los escenarios principales, algo que para muchos era una de las curiosidades del festival. Así que no me sorprendió que cuando el cuarteto apareció sobre el escenario apenas unas 600 personas estuviéramos allí. Eso sí, a medida que fue avanzando el show la carpa se fue llenando, gracias en gran medida a la excelente labor como guitarrista y vocalista de su frontman e indiscutible líder Alan Nimmo, quien, luciendo una llamativa falda de cuadros, se marcó más de un alarde solista en temas como “Lose Control” o “Rush Hour”.

Su formula, a priori,  no parece complicada. Canciones redondas, repletas de intensidad bluesy y fuerza roquera, tal y como dejaron patente en cortes como “Stranger To Love” y “Waking Up”. Pero dejando a un lado el rotundo protagonismo que tuvo la guitarra de Nimmo durante todo el show, también me gustaría destacar la labor del teclista Jonny Dyke, que fue el encargado de darle la replica en los temas  de ambientación más bucólica y relajada como el emotivo “Find Your Way Home”.

Con la carpa ya prácticamente llena, y con la banda consiguiendo hacer que todos los presentes cantaran y bailaran sus canciones llegaba el momento de encarar la recta final del show, y para ello que mejor que dejarnos llevar por los aromas funk roqueros del festivo “Let Love In”.

Sin duda para un servidor KING KING fueron el descubrimiento de esta sexta edición del ROCK FEST. Una banda a la que cualquier seguidor del hard rock elegante y distinguido debería darle  una oportunidad. Seguro que no te defraudaran.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


TURILLI/LIONE RHAPSODY

Y de una orquesta en directo, pasamos a otra enlatada…

En el mismo día en el que se ponía a la venta su nuevo álbum, ahora bajo la denominación de su guitarrista principal y cantante, los RHAPSODY de Luca Turilli y Fabio Lione presentaban en Santa Coloma sus nuevas canciones acompañadas de una selección de grandes éxitos.

Comenzaron repartiendo power metal del bueno, aderezado por una buena dosis de barroquismo con “Phoenix Rising”, que también abre su nuevo álbum. Aunque no tardarían en tirar de clásicos para continuar la fiesta. “Dawn of Victory” fue una gran fiesta con todos puños en alto coreando tan magno estribillo.

“Zero Gravity” fue una maravilla, con todo el público dando palmas ante sus estrofas. La verdad que me encantó ver esta reacción por parte de los asistentes, mucho de ellos sin conocer todavía una de las nuevas canciones pero totalmente entregados a la causa de la buena música.

“Sea of Hate” fue otra pasada, con los solos centrales de bajo, guitarras y teclados, poniendo el punto técnico en lo más alto.

Era el momento de corear la “Sinfonía del Nuevo Mundo” de Dvorák en la que se basa “The Wizards Last Rymes” con la que RHAPSODY salieron, una vez más, triunfadores. Y tras ella, qué mejor que presentar otro de los nuevos temas, el alucinante “D.N.A. (Demon and Angel)” en el que originalmente participa Elyze Ryd haciendo dueto en estudio junto a Fabio.

La preciosa balada “Lamento Eroico”, fue otro de los momentos álgidos de un show que llegó a un abrupto final con “Unholy Warcry” y nos dejó, desconozco el motivo, sin escuchar “Emerald Sword”. Esperemos que para la próxima ocasión…

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

OBÚS

La banda de Fortu Sánchez y Paco Laguna era la primera formación nacional en pisar los escenarios principales en esta segunda jornada festivalera. Y aunque a priori la hora no parecía la mejor, las 18:50,  con un calor asfixiante  y con los rayos del sol cayendo todavía a plomo sobre nuestras cabezas, lo cierto es que la mítica formación del foro acabó saliendo victoriosa y rubricó uno de los mejores show de la jornada del viernes. Entre el público que no quiso perderse su presentación hubo mucho seguidor de toda la vida, gente más joven, y varios curiosos que se acercaron para comprobar que tal sonaba en directo la banda del mediático  vocalista.

Fuera como fuera los que conocemos a la banda y hemos seguido su carrera a lo largo de los años sabíamos que el cuarteto tiene argumentos y temas suficientes para hacer tambalear cualquier escenario que pise. Y su aparición en Can Zam no fue una excepción. Quizás la única pega que pondría a su concierto fue que a la guitarra de Paco le faltó un poco más de potencia. Pero, en cualquier caso, creo que todos los que les vimos acabamos disfrutando de un espectáculo ameno y, ante todo, muy divertido.

Por supuesto que hubo tiempo para repasar algunos de sus himnos clásicos. Es más el primer tema en sonar fue “Juego Sucio”, que servía para que la banda, y especialmente Fortu, -que sorpresivamente salió a escena sin gafas de sol-, calentaran motores. Evidentemente, no faltó la socarronería y el descaro de un frontman que no paró de bailar, agitar al personal, vacilarnos, e incluso de hacer algún movimiento obsceno durante la interpretación de “Necesito Mas”, lo que provocó más de una sonrisa.

Con la gente cada vez más entregada, y con un Fortu que se fue creciendo a medida que avanzaba la tarde, todos nos convertimos en participes de “La Raya”, que fue presentada por el vocalista mientras se rascaba ostentosamente  la nariz antes de convertir los aledaños del escenario en un auténtico desmadre. Esta primera incursión en el material clásico que la banda facturó durante la década de los ochenta se acabó zanjando con un coreadísimo “Te Visitará La Muerte”, que nos dejaba con la estampa del vocalista repartiendo bendiciones mientras la gente no dejaba de botar como si estuviera poseída.

Entre tanto cachondeo y desmadre Fortu supo sacar tiempo para ponerse serio durante la presentación de “Que te Jodan”, que dedicó a la enfermedad que reciente se ha llevado al vocalista José Antonio Manzano. Un emotivo recuerdo que, como no podía ser de otra forma, acabó arrancando una estruendosa ovación del respetable.

El momento de elegir como iba a proseguir el show nos colocó en la disyuntiva de tener que elegir. De modo que la primera en sonar, siguiendo las indicaciones de todos los que estábamos allí, fue el himno macarra por antonomasia “El Que Más”. Mientras que a renglón seguido la banda interpretó un coreadísimo “Autopista”, con Fortu saliéndose del guión previsto para espetarnos una de sus coletillas más habituales: “Se me pone morcillona”.

“Corre Mamón”, servió para representar la etapa más actual del cuarteto. Pero lo mejor todavía estaba por llegar: “Dinero, Dinero” se encargó de poner el recinto literalmente patas arriba, con todos los presentes saltando como si no hubiera mañana mientras coreaban su pegadizo estribillo. Por si alguien todavía no sabía que OBÚS lleva en activo desde 1981, Fortu y la proyección que presidía el escenario se encargarían de recordárnoslo  durante la charla que precedió a “Va A Estallar El Obús”.

Antes de abandonar el escenario el vocalista todavía tuvo tiempo de presentarnos a sus compañeros, haciendo especial hincapié en su socio  Paco Laguna y  el batería Carles Mirat, que abandonó su posición para ofrecernos un acrobático solo mientras Fortu empuñaba la baquetas para acompañarle. Con cada uno ocupando sus respectivas posiciones llegaba el momento de despedirse con un himno como “Vamos Muy Bien”, para el que Fotu subió a el escenario a unos cuantos niños  que bailaron, saltaron e incluso cantaron, (bastante bien, por cierto) la letra de un tema que se ha convertido en un auténtico himno para varias generaciones de roqueros en nuestro país. Son sinónimo de fiesta y diversión.

OBÚS llegaron para hacernos pasar un buen rato.  Y vaya si lo consiguieron.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

CANDLEMASS

Que una carpa, por la tarde, no es el mejor lugar para ver tocar en directo a una de las leyendas del doom metal, creo que que estamos todos de acuerdo en que es una obviedad. No obstante y aunque no eran las condiciones más apropiadas, CANDLEMASS terminaron dando un conciertazo.

Llegaban presentando su nuevo larga duración, “The Door to Doom”, aunque tampoco escatimaron sus grandes clásicos ante una congregación numerosa.

Con un gran frontman como es Johan Langquist, felizmente recuperado treinta y dos años después de haber abandonado las filas de los suecos, arrancaban con “The Well of Souls”.

Temas como “Dark Reflections”, “Mirror Mirror” o “Astrolus – The Great Octopus”, esta última demostrando que los nuevos temas pueden mirarse de tu a tu con los  de más viejo cuño.

“Darks are the Veils of Death” me encantó como la encaraba el vocalista, con un rollo muy a lo Dio que le daba una dimensión fantástica al tema.

“Black Trinity”, de nuevo como referencia a su más reciente obra y “Solitude” pondrían la guinda a un concierto magnífico.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

BÖHSE ONKELZ

La gran sorpresa para muchos en la tarde del viernes y en el festival en general, fueron BÖHSE ONKELZ.

Los alemanes llegaban a Barcelona ante el desconocimiento general del público y se fueron por todo lo alto gracias a su rock, a veces punk, incluso en ocasiones con ciertas semejanzas a lo que en España llamamos rock urbano. Sonaron bien, fueron divertidos, animaron al respetable. Ni siquiera el cantar en su idioma natal supuso un impedimento en cuanto a la barrera idiomática.

Repasaron buena parte de su extensa discografía, con temas de todas las épocas como “Lack und Leder”, “Keine ist wie du”, “Ich bin in Dir” o “Leere Worte” en los que la banda no paraba de moverse y animar al público, con un divertido Kevin Russell al frente como frontman y cantante.

Tuvieron un corte de sonido que no les amilanó lo más mínimo. De hecho, mientras que por la P.A. no sonaba absolutamente nada, ellos siguieron tocando escuchándose únicamente con sus amplificadores de escenario animando a que el público coreara y diera palmas. ¡Ante todo actitud!

Al poco recuperó el sonido, solventados los problemas técnicos, finalizando con temas como “Auf gute Freunde”, “Der nette Mann” y “Danke für Nichts”, con la que volvieron a tener problemas y cortes, despidiéndose dejando una más que agradable nota de color e inesperado buen sabor de boca.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

GAMMA RAY

Revisando a posteriori lo que ha sido el cartel completo de esta sexta edición del ROCK FEST BARCELONA resulta curiosa la gran concentración de bandas germanas que se produjo en la segunda jornada, la del viernes. Cuando la tarde empezaba a declinar fue el momento escogido para que las huestes que lidera el incombustible Kai Hansen tomaran el Stage Fest. En los últimos años parece que el “padrino” del power metal ha disminuido notablemente la actividad de GAMMA RAY para concentrarse primero en Unisonic y, posteriormente, en la reunión de los míticos HELLOWEEN. Pero una vez concluido el exitoso Pumpkins United World Tour, que hizo escala en este mismo enclave el verano pasado, parece que ha llegado el momento de volver a reactivar a GAMMA RAY.

Sin un nuevo trabajo que presentar, el ahora quinteto nos ofreció un repertorio bastante resultón, en el que predominaron las composiciones del etapa post-Scheepers. Como ya sabrán todos los seguidores de la banda desde hace un par de giras el vocalista Frank Beck es quien ejerce como vocalista, completando la tarea de un Kai Hansen que, sorpresivamente, cantó bastante más y mejor que en sus últimas apariciones en tierras catalanas.

Otro detalle que me gustaría resaltar es que vi a un Kai Hansen muy metido en su rol de rock star, ofreciendo un gran catálogo de poses a la hora de adornar  sus solos. Además, también me dio la sensación de que ahora GAMMA RAY son una banda más unipersonal, ya que de cara al directo tanto el bajista Dirk Schläter como el guitarrista Henjo Richter han perdido mucho protagonismo, permaneciendo siempre en un estudiado segundo plano. Tampoco me acabó de convencer un sonido bastante irregular, al que el viento, en más de una ocasión, le jugó una mala pasada. Eso sí, lo que nadie puede poner en tela de juicio  viendo la reacción de los fans es que Hansen sigue contando con el respeto, el cariño y la admiración de una gran mayoría de la extensa y heterogénea familia metálica, y eso se notó desde que el quinteto apareció en escena acompañado de “Welcome” para rápidamente enfrascarse en el tema que les sirvió como carta de presentación a principios de la década de los noventa “Heaven Can Wait”.

Debido a las constantes miradas entre Beck y Hansen para ver quien se hacía cargo de cada una de las estrofas, algunos temas como “Gardens Of The  Sinner”, acabaron quedando algo deslucidos. Pero afortunadamente eso no pareció importar a una audiencia que parecía deseosa de seguir las indicaciones de un Hansen que en todo momento ejerció como anfitrión y perfecto maestro de ceremonias. La conexión con las primeras filas seguiría aumentando cuando Hansen anunció que había llegado el momento de cabalgar a lomos de un celebradísimo “Man On A Mission”, que acabó convirtiéndose en uno de los momentos cumbres de esta primera mitad del show.

De su última entrega discográfica  “Empire Of The Undead”, que publicaron hace ya más de un lustro, el quinteto rescató el que probablemente fuera  su mejor corte “Master Of  Confusion”. Mientras que el momento para que todos aunáramos nuestras gargantas llegaría con el hímnico “Heavy Metal Universe”, que se convertía en la excusa perfecta para volver a incidir en el material de  “Power Plant”. Los grandilocuentes cánticos de “Induction”, se encargarían de flanquearnos el paso hacia “Dethrone Tyranny”, haciendo escala así en las composiciones de “No World Order!”.

Pero sin duda los momentos más majestuosos y épicos de su presentación llegaron con el tándem que conformaron “Rebellion In Dreamland” y la pieza que prestaba título a su fantástica obra de mediados de los noventa “Land Of The Free”, que nos dejaba la estampa de Hansen haciendo cantar al público, aunque sin excederse demasiado. No tardaría en llegar el momento de la despedida con un “Send Me A Sign” que certificaba una descarga que, sin ser sobresaliente, nos hizo pasar un rato entretenido y ameno, dándonos la oportunidad de volver a ver en acción  a uno de los músicos más carismáticos  y entrañables de la escena europea.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


 

ENTOMBED A.D. 

Los fans del death metal clásico teníamos una cita ineludible en la carpa con la nueva encarnación de ENTOMBED, ahora con el A.D. como apelativo para diferenciarlo de la anterior banda con mismo nombre.

Cayeron temas tanto de su nueva etapa como de la antigua, con un sonido contundente desde el inicio y una banda entregada a la causa.

Irían alternando temas recientes con otros clásicos, como “Midas in Reverse” con “Stranger Aeons”, “Second to None” con “Eyemaster” o “Dead Dawn” con “Living Dead”. Todos ellos sonaban lineales, con coherencia y continuidad, independientemente de la época en la que fueran concebidos.

“Chaos Breed” y “Revel in Flesh” serían otra buena ración de clásicos a machete, sin concesiones, aderezados por un brutal “Fit for a King”, uno de los temas más bestias de su discografía.

Cerraron con la dinámica “Wolverine Blues” y la brutal “Left Hand Path”, dejando el pabellón del death metal en lo más alto.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

POWERWOLF

En los últimos tiempos se ha debatido mucho en torno a que bandas están llamadas a recoger el testigo y tomar el relevo de los nombres clásicos de la escena metalera. Pues bien, quizás meter en esa terna a POWERWOLF puede resultar demasiado descabellado.

Pero creo que resulta incuestionable que los lobos alemanes poseen la capacidad para llegar a las nuevas generaciones, ya sea por la calidad de sus composiciones, o por la vistosidad de una puesta en escena que va creciendo gira a gira. Lo dicho, seguramente POWERWOLF están viviendo un momento dulce, así que tras liderar su propio tour Attila Dorn  y su manada de licántropos regresaban al Rock Fest Barcelona para presentar su espectáculo en un horario imbatible como son las 22:05 horas.

Pero no, no todo van a ser loas y buenas palabras a la hora de hablar del grupo  y sus vistosas presentaciones, ya que sigo sin entender como una banda que  aspira firmemente a ser grande puede salir de gira sin contar con  el concurso de un bajista. Tampoco me gustaron los largos discursos de Attila entre tema y tema, lo qua a la postre acabó repercutiendo negativamente en  la dinámica del show, ya que en ningún momento enlazaron dos temas seguidos.

Eso sí, me encantó su montaje: con un gran telón de fondo como decorado, el escenario a dos alturas,  sus ropajes, sus pinturas, las luces…, y esas llamas que aparecieron en escena durante el tramo final del espectáculo convirtiendo el escenario en un infierno. Y, por supuesto,  su teclista Falk Maria Schlegel, que ejerció en todo momento como segundo frontman compartiendo protagonismo con el propio Attila.

Ante una horda humana formada por  curiosos y fieles incondicionales la  introducción “Lupus Daemonis” nos anunciaba que el ceremonial estaba a punto de arrancar. No tardaron muchos los germanos en irrumpir en escena haciendo estallar al personal con su trabajada mezcla de riffs potentes, colchones de teclados, y estribillos altamente adictivos, tal y como dejaron patente durante la inicial “Fire And Forgive.

Indudablemente su crecimiento durante los últimos años ha sido exponencial, tocando en cada gira en recintos  más grandes, y empezando a copar los lugares de privilegio en las citas más prestigiosas del verano metálico europeo. Quizás por ello si que echamos en falta un poco más de fuego, chispas,  o alguna explosión pirotécnica en cortes como “Army Of The Night”.

En cualquier caso, Attila se ha convertido en un excelente maestro de ceremonias, capaz de poner a todo el recinto a botar siguiendo sus indicaciones durante “Incense & Iron”, que era la escogida por su socio, Falk Maria Schlegel, para realizar  su primera escapada lejos de sus  teclados. A estas alturas la comunión entre los lobos y sus seguidores era ya incontestable, y la rúbrica definitiva para su triunfal arranque llegó con “Amen & Attack”, una pieza que se ha convertido en una de las imprescindibles en todas sus presentaciones.

Dejando momentáneamente aparcada la temática litúrgica, también tuvimos ocasión de cantar sobre asuntos más triviales  a lo largo de “Demons Are A Girl´s Best Friend”, que se zanjaba con el público rendido coreando una y otra vez el nombre de la banda.

En un nuevo speech el vocalista nos animó a que todos juntos coreáramos el estribillo de “Armata Strigoi”. Acto seguido, por fin, llegó el momento del fuego. Así que con el escenario en llamas Attila nos anunció que el siguiente tema en sonar sería “Blessed And Possessed”.

Tras haber llevado al clímax a sus fieles,  los alemanes no parecían dispuestos a levantar el pie del acelerador. Así que decididos a rubricar   su mejor descarga en tierras catalanas se abalanzaron sobre el perverso “Resurrection By Erection”. La inevitable y celebradísima “Werewolves Of Armenia” fue la elegida para poner la nota épica a la velada. Mientras que el final definitivo, con Attila portando un cáliz, correría por cuenta de “We Drink Your Blood”.

Seguramente el tipo de metal que practican  POWERWOLF no acabe de colmar las expectativas de  los seguidores más veteranos y puristas del género. Pero resulta evidente viendo en acción a  Attila Dorn y sus muchachos que han encontrado la fórmula para conectar con  las nuevas generaciones de metaleros.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

ZZ TOP

Tenía mis dudas sobre si el concierto de ZZ TOP sería del agrado tanto mío como del público perteneciente a un festival de heavy metal. No tardé mucho en despejar la incógnita tan pronto los pies de todos los asistentes, incluyendo los míos, comenzaron a moverse al son marcado por los de Texas.

El trío venía a celebrar sus cincuenta años de carrera en ROCK FEST y lo hicieron dando un concierto repleto de clase y rock. Sobre todo, mucho rock.

Sus poses, vestimentas. Incluso esas mini coreografías en las que Billy y Dusty dan pasitos hacia detrás y delante al ritmo de sus canciones. El impertérrito rostro de Frank Beard mientras toca la batería como un metrónomo humano. Todos los elementos que llevamos años viendo en multitud de videos, se presentaban delante de nuestras narices en Barcelona, intactos.

Arrancaron con “Got Me Under Preassure” y aquello fue ya un no parar. Acompañados por un sonido perfecto, cristalino, temas como “Waitin’ for the Bus” o “Jesus Just Left Chicago” nos brindaron la versión más bluesy de la banda.

“Gimme all your Lovin’” cayó de improviso y fue recibida como esa pieza multitudinaria que ha formado parte de discos vendidos por millones. Todos la cantamos divertidos y sin parar de bailar. ¡Fue uno de los momentos de la noche!

El machacón riff de “Pearl Necklace” sería el siguiente en salir del barbudo guitarrista, quien alternaba el uso de púas y dedos en su ataque a las cuerdas con la mano derecha.

Con “My Head’s in Mississippi” volveríamos al blues más canalla y tras la animada “Beer Drinkers & Hell Raisers”, “Just Got Paid” nos regalaría el momento slide guitar de la noche.

Otro de los esperadísimos singles de la noche fue “Sharp Dressed Man” y como tal, nuestros pies volvieron a dar buena cuenta de ello. Al igual que “Legs” y, como no podía ser de otra manera, “La Grange”.

Desde el momento en el que Billy comenzó a interpretar uno de los riffs de guitarra más conocidos en la historia del rock, aquello fue una ininterrumpida fiesta. Cada solo, cada gesto, cada paso de coreografía, cada golpe de baqueta. Una maravilla de principio a fin.

“Tush” continuaría con la fiesta, volviendo la banda para interpretar una divertida versión del “Jailhouse Rock” de Elvis, tras la que se despidieron sin mayores preámbulos.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

MICHAEL SCHENKER FEST

A cualquier seguidor del hard rock y el heavy metal  que sobrepase la cuarentena el apellido Schenker le tiene que sonar. Sí, me estoy refiriendo a los hermanos Rudolf y Michael, quienes pese a haber compartido banda  en varios momentos durante sus longevas carreras, actualmente llevan caminos completamente  separados. En este caso el protagonista de estas líneas es el hermano pequeño, Michael, quien tras unos años difíciles parece haber encontrado el equilibrio   en este nuevo proyecto que ha bautizado como MICHAEL SCHENKER FEST, un espectáculo en el que el virtuoso guitarrista repasa algunos de los momentos cumbre de su carrera contando con la presencia sobre las tablas de algunos de los vocalistas que le han acompañado a lo largo de las últimas 4 décadas.

Si ya en sus últimas visitas en sala Schenker y sus acompañantes nos dejaron unas fantásticas sensaciones, con unos shows largos y perfectamente estudiados. Esta noche el genio de las seis cuerdas y sus compañeros tendrían que ceñirse a las exigencias del guión, disponiendo únicamente de 90 minutos para repasar toda su trayectoria. Me sorprendió el buen estado físico de un Schenker al que se vio contento, sonriente, y disfrutando al máximo del show. Tocó con garra, maestría, y mucho feeling, logrando que los que hemos crecido con su música llegáramos a emocionarnos en más de una ocasión.

Seguramente entre sus detractores, -que también los tiene-, habrá quienes piensen que se extendió demasiado en sus solos. Pero a mi no me lo pareció, ya que únicamente se alargó más de lo necesario durante el interludio  solista de “Rock Bottom”, ya en la parte final del show. En cuanto al resto de la banda, instrumentalmente hablando, estuvieron sólidos y precisos, cada uno en su papel y sin robarle ni un ápice de protagonismo al maestro y mentor del proyecto. Si hablamos de los vocalistas, cabe remarcar que los tres rayaron a un muy buen nivel. Quizás el más flojo de la tripleta fue Gary Barden, ya que le vimos pasarlo realmente mal en algunos momentos, e incluso tuvo que contar en más de una ocasión con la ayuda de un Robin McAuley que estuvo absolutamente colosal. El tercero en discordia, Doogie White, se mostró de lo más convincente, sin grandes alardes pero defendiendo a la perfección su material.

El inicio del concierto vino acompañado de una explosión de júbilo ya que la elegida para dar el pistoletazo de salida fue la imprescindible “Doctor, Doctor”, que servía para que Schenker se encorvara sobre su flecha y empezara a ejercitar sus dedos mientras White, Barden y McAuley se repartían las estrofas. Tras recibir la cálida acogida del personal Michael quiso ejercer como maestro de ceremonias. Así que tras darnos las buenas noches era un buen momento para sumergirnos de lleno en el primer instrumental de la noche “Into The Arena”.

No tardaría mucho en volver a aparecer en escena el veterano Gary Barden, ataviado con su inseparable sombrero, para rescatar otra de las joyas de la primera época como es “Armed And Ready”. De la atapa más reciente, ya como Michael Schenker Fest, no faltó, -también con Barden a la voz-, la marchosa “Messin´Around”. Mientras que el primer pase de Barden se zanjó con otra de las imprescindibles, “Attack Of The Mad Axeman”.

Como representante del material de  “Built To Destroy”, el maestro  alemán escogió la instrumental “Captain Nemo”, todo un alarde de elegancia y melodía que se saldó con una rotunda ovación. Acto seguido llegó el turno de Mr. McAuley quien no tuvo ninguna clase de dificultad  para meterse al respetable en el bolsillo a base del excelente hard rock melódico contenido en “Save Yourself”. Al igual que hiciera su compañero, el vocalista irlandés también interpretó un tema de reciente factura como “Heart And Soul”, antes de hacernos tocar nuevamente el cielo con un fantástico “Love Is Not A Game”.

La transición hacia el tercer acto de la noche estuvo protagonizada por otra pieza instrumental “Coast To Coast”. Acto seguido Doogie White se adueñó del escenario para desplegar todo su potencial melódico a lo largo de “Vigilante Man”. “The Girl With The Stars In Her Eyes” y la potente  “Take Me To The Church”, fueron  las escogidas para documentar  su aportación a la última etapa del guitarrista alemán.

De entre las nuevas composiciones que sonaron, sin duda la que me pareció más floja fue su single “Warrior”, que personalmente no me acabó de convencer, ya que pese a la aportación de los tres vocalistas sonó demasiado lineal y repetitiva.

Una nueva mirada al pasado serviría como excusa para que Schenker se explayara a su antojo durante el alargado solo de “Rock Bottom”. El fin de fiesta definitivo, con los tres vocalista nuevamente en escena, estuvo reservado para otro incunable  para cualquier seguidor del hard rock, el comercial y coreable “Lights Out”.

Fue un concierto perfecto. Me encantó el sonido, -nítido y potente-, la actitud de los músicos, y el repertorio escogido. Pero he de admitir que eché en falta un par de cosas. La primera, obviamente, la presencia de Graham Bonnet. Y la segunda, y creo que más importante, un recuerdo a la figura del tristemente desaparecido Paul Raymond, compañero de Schenker en UFO y en los tiempos de MICHAEL SCHENKER GROUP.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Gerard Brull Blanes

 


NAPALM DEATH

Mientras en el Stage Rock, POWERWOLF deleitaba a sus seguidores con su potente Power Metal, en la carpa, se encontraban los siempre fiables NAPALM DEATH, como es costumbre sonanron atronadores, rompiendo cervicales con cada uno de sus temas, con un barney a la cabeza en estado de gracia y con una carpa hasta arriba de gente, los británicos sonaron brutales, repasando su extensa discografía e incluso confesando que tenían un nuevo disco en el horno del cual no tardaremos en oír, con “Multinational Corporations”, empezaba la descarga las seguirían “It’s a M.A.N.S. World!” y “Smash a Single Digit” dando paso a la potente “On the Brink of Extinction” y es que Napalm Death es una de esas agrupaciones que nunca fallan, ofreciendo auténticos bolazos, y esta no sería la excepción, una hora de puro y auténtico Grindcore, a cargo de los más grandes del género.

Con "Practice What You Preach” y “Narcoleptic” pondrían la carpa patas arriba, golpeando tema tras tema sin parar, como si se tratara de una aplanadora que arrasa todo a su paso, y así caerían  “Continuing War on Stupidity”, “Call That an Option?”, “The Code Is Red… Long Live the Code” o la mítica “Scum” en total veinticinco temas repartidos en una hora, sin descanso y dejando a los presentes realmente satisfechos.

Barney como siempre en un papel muy reinvicativo, contra el fascismo "Nazi Punk Fuck Of" eran las palabras que escupía por el micrófono, dando entrada a la ya conocida versión de los míticos Dead Kennedys y que NAPALM DEATH ha sabido hacer suya en cada directo que ofrece.

“Standardization”, “The Kill”, “You Suffer” y “Dead” sirvieron para dar el pistoletazo de salida que culminaría con Barney vociferando al publico en español ”Nazismo mierda" con estas palabras despedía un show al que sólo le quedaban “Persona Non Grata” y "Smear Camping", bolazo de los británicos que como siempre ofrecieron un directo cojonudo y sin Fisuras, deseando verles nuevamente por España.

Texto: Alvaro Ochoa

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1 COMENTARIO

  1. ZZ Top estuvieron geniales aunque hay que ponerles un pero. Su despedida del escenario ha sido la más fría que he visto en toda mi vida.
    Tras el bis de Elvis desaparecieron del escenario cuándo solo se habían cumplido una hora y cuarto de su actuación.
    Les correspondía a tocar hora y media.
    Con 50 años de carrera, creo que tienen canciones de sobra para rellenar 15 minutos.