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Crítica del CD de KARTZAROT – Arima Ez Da Galtzen

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KARTZAROT – Arima Ez Da Galtzen

 Discográfica: Autoeditado

 KARTZAROT - Arima Ez Da GaltzenLa vuelta a la actividad de Kartzarot se consuma definitivamente con este nuevo disco de la mítica banda vizcaína. Tras disolverse en 1999 y regresar con edición de recopilatorio de sus temas de los 90 bajo los auspicios de Iberia Metalica la banda no ha querido dejar el momento en un mero revival puntual de las viejas sensaciones con algunas memorables actuaciones y, entendiendo que tenían una cuenta pendiente con sus seguidores, se han lazado a autoeditar este nuevo disco “Arima Ez Da Galtzen”. O más bien es la escena la que tiene una cuenta pendiente con ellos, como con tantas bandas que tal vez merecieron mejor suerte, pero esta es la eterna cuestión.

El caso es que KARTZAROT regresan por la puerta grande, ya no solo manteniendo vigente su legado de los 90 sino ofreciendo algo nuevo. Bien es cierto que buena parte de la composición de estos temas data de hace bastantes años, aunque se ha completado en la actualidad para dejar 7 niquelados cortes de auténtico heavy metal melódico con garra euskalduna, más cuando el grupo apuesta totalmente por el euskera. Un estilo que desde que escuchamos los dos primeros acordes de “Patakon” ya nos recuerda a su sello. Con tan solo un par de demos dejaron una huella que sigue totalmente presente en estas previamente inéditas composiciones, algo que prueba el hueco que esta banda pudo tener en su día en una coyuntura diferente a la actual.

De ahí lo acertado del título, “El Alma No Se Pierde“, alma mantenida por su parte en el acertado sonido extraído de los Sound Of Apocalypse de Alex De Benito e incluso en la presentación, con el lobo como representación del nombre de la banda y unas manos que bien pueden ser las de los seguidores que agradecemos este regreso con nuevo capítulo en la manos. Ávidos por abrir este disco y degustar su contenido, a la vez que ávidos por ver de nuevo al grupo en directo.

El mencionado “Patakon” abre el disco de manera sutil, mostrando el entendimiento que ya se plasmó en el pasado entre las guitarras de Rober y Javi. Ellas se vuelven protagonistas en este inicio, dando enseguida paso a un solo que termina por introducirnos en la obra. El apartado vocal igualmente alterna desde la delicadeza hasta la fuerza del estribillo. Esto entra de cine.

En cualquier caso, se percibe una obra para sucesivas escuchas. De hecho, los temas cuentan con cambios de ritmo nada bruscos, pero sí dinámicos en los que Txetxi y Cobelo se convierten en piezas perfectamente acopladas. Os aseguro que este no es un disco del que os vayáis a aburrir. “Indartsuen Erosotasuna” es un crudo tema. Más duro que el anterior en cuanto a pegada y guitarras. Esa crudeza de letras con mucha crítica se mantiene en el candente “Stop Kaleratzeak”, capaz de reflejar a las mil maravillas por un lado la resignación de una situación crítica y por otro lado la rabia que ello produce.

“Ume Gaixoak” en el centro de la obra se convierte en un pilar fundamental. Tema extenso de 8 minutos de duración, nuevamente de temática dura, en este caso reflejando el padecimiento de los más débiles en cualquier conflicto, los niños. Todo un temazo con un final apoteósico, que puedo insinuar como el mejor del disco pero no afirmarlo con rotundidad, ya que no creo que haya punto débil en la obra.

De hecho, cada tema tiene un brillo especial, reflejando mimo, cariño, pasión… y convirtiéndose en composiciones con muchos más detalles de los que en principio pueda parecer. Un ejemplo es “Sehaska Kanta”, un tema lleno de ternura, pero a la vez con su caña, contando con las colaboraciones de Aiora Renteria y Rafa Rueda. Aparentemente es simple, pero está repleto de contrastes, a lo que estas colaboraciones han contribuido quedando en su sitio. Un giro lo da “Zazpiak Bat Eginik”, con un arranque muy movido y roquero, pero con la fuerza reivindicativa que contiene.

El final “Zure Deia Watsapean” es justo la pieza que necesitaba la obra para que estos 7 temas no nos sepan a poco. Nos quedamos con ganas de más, pero no porque el disco no tenga en sus 37 minutos mucho contenido. Remata esta balada que a medida que la voy escuchando y su significado es mejor comprendido, más me gusta. Los registros vocales de Asier adquieren un aire casi de cantautor, sin perder un ápice de la fuerza que su voz posee de manera natural, con un registro que a su vez se hace característico y que en no pocas ocasiones se echa en falta en nuevos cantantes con cualidades pero tan clónicos… El tema más adecuado para redondear el círculo mágico que se había abierto al empezar a girar el redondo y a la vez dejarnos con ganas de más música de KARTZAROT en el futuro.

Porque una banda con clara raíz en los 80 como ellos fue capaz de plasmar un sello propio en los 90 y regresar en pleno siglo XXI con ello intacto, demostrando que dejaron un buen legado, rescatando algunos temas perdidos en el limbo y ofreciendo también nuevas ideas para resultar a día de hoy un grupo de pleno interés, tanto para los que les conocieron entonces como para los que no. “Arima Ez Da Galtzen” es una preciosa obra, una joya que demuestra que en nombres que no llegaron a copar las portadas de revistas de la época también había mucho que decir. Aún no es tarde para hacerlo, recomendando a todo aquel que le guste el heavy metal de siempre no dejar pasar la oportunidad brindada por KARTZAROT en esta nueva etapa. Digno de celebrarlo.

Antonio Refoyo (www.lamiradanegra.es)

 

 

 

 

3 COMENTARIOS

  1. Sin duda, el disco del año, un pedazo de trabajo que lo flipas, así, así me gusta a mí: que se comenten discos de grupos trascendentes que todo el personal recordará dentro de cincuenta años. Comentarios como el de arriba me dejan tranquilo: el metal de calidad no se acaba con Mago de Oz.