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Crónica y Fotos de SEPULTURA, LEGION OF THE DAMNED, FLOTSAM AND JETSAM en Barcelona

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
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SEPULTURA

+ LEGION OF THE DAMNED + FLOTSAM AND JETSAM + MORTILLERY

Miércoles 26 de Febrero de 2014 – Sala Salamandra 1 – L’Hospitalet – Barcelona

Banda querida y admirada como pocas los brasileños SEPULTURA siempre han contado con el beneplácito y el respaldo del público catalán. Desde que a principios de la década de los noventa la banda filmará su clásico  video “Under Siege” en la mítica sala Zeleste, la Ciudad Condal casi siempre ha estado en los planes de gira de la veterana banda  carioca. Pese a los cambios de  formación, y a sus reiteradas visitas, la audiencia de la capital catalana volvió a responder a la llamada de una de las formaciones más longevas e influyentes de la escena thrash metal. Aunque para muchos la actual encarnación de los brasileños poco tiene que ver con la que consiguió alcanzar la gloria durante finales de los ochenta y principios de los noventa, lo cierto es que la banda, capitaneada ahora por  Andreas Kisser, continua facturando unos buenos  trabajos de estudio, amén de seguir conservando esa rabia e instinto asesino que hace que la formación, con el gigantón Derrick Green al frente, siga ofreciendo unos directos realmente arrolladores.

Con su último trabajo “The Mediator Between Head And Hands Must Be The Heart”, bajo el brazo la mítica formación brasileña arribaba a la Ciudad Condal dispuesta a deleitarnos con un show muy equilibrado, en el que los clásicos de su carrera se fundirían con las piezas más representativas de la etapa post-Max Cavalera. Para completar el cartel de esta tarde-noche de miércoles, y uniendo fuerzas junto al combo brasileño, contábamos con la participación de los holandeses LEGION OF THE DAMNED, quienes presentando su más reciente entrega “Ravenous Plague”, intentarían poner las cosas difíciles a las estrellas de la noche. Como representantes de la escena thrash americana de la década de los ochenta contábamos con la participación de todo una leyenda viva, los veteranos FLOTSAM AND JETSAM, que venían dispuestos a presentar la regrabación  de su clásico de 1988 “No Place For Disgrace”. Mientras que los encargados de abrir la velada representando a  los nuevos valores dentro la escena thrashera eran los canadienses  MORTILLERY.

Para ir amenizando la espera a los más madrugadores, y cuando el reloj marcaba poco más de las seis de la tarde, saltaban a escena los chicos de MORTILLERY. Los canadienses desembarcaban en la capital catalana dispuestos a aprovechar al máximo su oportunidad formando parte de un cartel plagado de  pesos pesados de la escena. Con su segundo trabajo “Origin Of Extinction”, ya bastante rodado el quinteto canadiense liderado por la vocalista Cara McCutchen arrancaba su escueta actuación al ritmo del atronador “Murder Death Kill”, con el que nos avanzaba las líneas maestras de su propuesta, un thrash metal de corte clásico en el que las guitarras serían las encargadas de inyectar la velocidad  y la agresividad necesarias para hacer que temas como el corrosivo “Sacrifice”, sonaran ardientes y compactos.

Aunque durante los primeros compases de su actuación el ambiente, tanto en la pista como sobre las tablas, fue algo frío, conforme fue avanzando la descarga los canadienses se fueron animando, gracias a la respuesta del respetable que, poco a poco, fue dando un mayor colorido a la sala creando un ambiente más animado para recibir temas  como el devastador  “Creature Possessor”. Tampoco faltaron durante sus veinte minutos de show esas intensas pinceladas heavy metaleras contenidas en cortes como el más comedido y melódico “Radiation Sickness”, durante los que Cara McCutchen alternó tonalidades  agudas con sus habituales registros rasgados.

La vuelta sobre los tempos más veloces y demoniacos estuvo protagonizada por una desquiciante y novedosa “Maniac”, creando uno de los momentos más destacados de su actuación, con la vocalista repitiendo incansablemente el estribillo mientras las afiladas guitarras de Alex Gutiérrez y Kent Quinlan hacían sangrar nuestros tímpanos.  Mientras que la  encargada de cerrar la escueta actuación del combo canadiense fue una abominable “I Am Destruction”.  Pese a su juventud el quinteto canadiense demostró una notable actitud y muy buenas tablas, especialmente su vocalista Cara McCutchen quien, lejos de amilanarse ante la frialdad inicial, supo dar un paso al frente para capitanear a sus compañeros, demostrando que pese al clasicismo de su propuesta la banda tiene ante sí un futuro de lo más prometedor.

Una vez finiquitada la descarga del combo canadiense llegaba uno de los momentos álgidos de la noche, el retorno por estos lares de una formación mítica de la escena thrash americana de la década de los ochenta, los incombustibles FLOTSAM AND JETSAM. Aunque sólo sea por ser la formación en la que se dio a conocer el legendario  bajista Jason Newsted, el combo americano siempre ha gozado de un estatus especial entre los seguidores del género. Pero dejando a un lado personalismos, lo cierto es que el quinteto ha conseguido labrarse una excelente reputación publicando obras clásicas como “Doomsday For The Deceiver” o “When The Storm Comes Down”, amén de ser una apuesta segura de cara a los directos como así lo atestiguan sus repetidas participaciones en algunos de los festivales más importantes del viejo continente.

Aunque personalmente debo reconocer que su última referencia de estudio “Ugly Noise” (2012), no acabó de convencerme, el hecho de tener a los americanos  otra vez por aquí presentando la regrabación del mítico “No Place For Disgrace”, constituía una excelente excusa para poder disfrutar nuevamente del directo de unos ilustres veteranos de la escena. Y en honor a la verdad, hay que reconocer que este hecho se palpó en el ambiente que se respiraba en una sala que se pobló notablemente para seguir su show, creándose el marco propicio para que la descarga de los americanos se convirtiera en  la gran sorpresa de la noche. Pese a no gozar de una posición de privilegio en el cartel de esta noche, Eric A.K. y sus muchachos salieron a escena dispuestos a batirse el cobre con sus compañeros de gira, apostando por ofrecernos un show que estuvo basado en sus clásicos de los ochenta, pero en el que  también tuvieron cabida  algunos guiños a su material más reciente.

Con el quinteto posicionándose sobre el escenario mientras sonaba a través del P.A. una introducción discotequera, la descarga de los de Phoenix arrancaba con un demoledor “Me”, tema de apertura de su quinto trabajo “Drift”, que fue el escogido para abrir la descarga  y mostrarnos el excelente estado de forma de su actual line-up. Pese al tiempo transcurrido la afilada y rotunda voz de Eric A. K.  sigue sonando igual de potente y amenazante  que antaño, además el vocalista mostró una excelente actitud sobre las tablas,  consiguiendo arrastrar a las  primeras filas a la hora de entonar los estribillos de clásicos del calibre de “Dreams Of Death”, que supuso la primera mirada del quinteto sobre su regrabado “No Place For Disgrace”.

Con banda y público en perfecta sintonía,  y dispuestos a pasar un buen rato, era el propio vocalista el encargado de anunciarnos que la de esta noche sería una ocasión especial, ya que la banda tenía previsto ofrecernos una buena ración del tradicional sonido thrash metal interpretando para ello algunos de los clásicos más aclamados de su carrera. De modo que la banda, tras el anuncio, se embarcó en una arrolladora dupla que nos acercaba a su material más primigenio, interpretando de forma solapada las dos composiciones que abrían su arrollador  debut  de 1986 “Doomsday For The Deciever”, un incontestable  “Hammerhead” y un abrumador “Iron Tears”, con los que consiguieron crear un descontrol generalizado en la pista, a la vez  que se formaban los  primeros conatos de “circle pits”, con la gente bailando “pogo” como si les fuera la vida en ello.

Tras semejante muestra de poderío llegaba el momento de ofrecernos algo de su material más novedoso, y para ello el quinteto decidió poner su objetivo en su última referencia de estudio “Ugly Noise”, del que desgranaron el cortante “Gilty Up”, que pese a su contundencia sirvió para relajar un poco los ánimos de cara a la explosiva recta final que se nos venía encima. Vista la respuesta tributada por el respetable, resultaba evidente cuales eran la preferencias de los seguidores de la banda americana, así que el quinteto optó por satisfacer las demandas de sus seguidores volviendo a centrarse en su “No Place For Disgrace”, para ofrecernos una apoteósica “I Love You To Death”, interpretada  por  Eric  A. K. ataviado con la legendaria  máscara de gladiador, y la propia pieza que daba título al álbum “No Place For Disgrace” que sería la elegida para dar por concluida su actuación.

En resumen, gran descarga del quinteto de Phoenix que demostraron estar atravesando un magnifico momento de forma. Aunque personalmente creo que su material más reciente no está a la altura de sus primeros álbumes, la banda americana volvió a demostrar que sigue teniendo un directo realmente matador.

Complicada tarea a la que se enfrentaban los chicos de LEGION OF THE DAMNED tras la clase magistral impartida por FLOTSAM AND JETSAM. Pero los holandeses lejos de acobardarse ante tan difícil reto optaron por salir a escena con las pilas bien cargadas, y dispuestos a demostrar el por qué eran poseedores de una posición de privilegio dentro del cartel de esta noche. Formados hace tan solo una década la carrera del explosivo combo holandés ha sido realmente meteórica, facturando discos con regularidad y girando constantemente por todo el viejo continente, lo que les ha valido para labrarse una excelente reputación y conseguir un nutrido grupo de fieles seguidores.

 

Para cualquiera que haya seguido la trayectoria del quinteto holandés resulta evidente que su propuesta está claramente centrada en un poderoso thrash/death, en el que sus flameantes guitarras y sus arrolladoras y contundentes bases rítmicas propician el soporte perfecto para unas letras oscuras y sangrientas que convierten a la formación holandesa  en unos discípulos aventajados de  bandas como  SLAYER o KREATOR. Con la sala sumida en la más absoluta oscuridad, y mientras las maquinas se encargaban de inundar el escenario de un  denso humo blanco, el quinteto saltaba sobre las tablas de un Salamandra que, a estas alturas de la noche, presentaba ya un fantástico aspecto para inaugurar su descarga de la mano de una de las piezas más directas y poderosas de su último trabajo “Ravenous Plague”, una afilada “Mountain Wolves Under A Crescent Moon” que, avalada por un sonido potente pero algo embarullado, reclamaba nuestra atención ante la voracidad y contundencia de la propuesta del combo holandés. Tras una primera tanda de agradecimientos, tanto a los cabezas de cartel como hacia todo el público asistente, la descarga proseguía con los ritmos pesados y crujientes de la machacona “Son Of The Jackal”, que no hizo más que incrementar la temperatura en la sala, consiguiendo poner en movimiento a las primeras filas mientras ambos guitarristas se repartían otra suculenta ración de devastadores riffs.

Si ya durante su arrollador arranque la formación holandesa había conseguido meterse a toda la sala en el bolsillo,  fue al embarcarnos en los pasajes más oscuros y malignos de “Ravenous Abominations” cuando el quinteto se decidió a pisar el acelerador al máximo, consiguiendo alternar esas partes altamente mosheantes con unos vertiginosos punteos en los que Twan Van Geel tiró de la vibrato de su guitarra para facturar un solo al más puro estilo SLAYER. Sin concedernos un segundo de tregua  la siguiente en sonar fue otra de las piezas de su último redondo “Summon All Hate”, en la que apostaron nuevamente  por esos ritmos más intensos y machacones que sirvieron para la aparición de los primeros “surfers” de la noche.

Durante todo el show la banda se mostró muy compacta, rindiendo a un fantástico nivel, y sintiendo en todo momento el empuje de una audiencia que apoyó al máximo la descarga del combo holandés, consiguiendo que cortes como la sacrílega” Pray And Suffer” se convirtieran en uno de los momentos álgidos de su descarga,  gracias a la corrosiva mezcla de riffs netamente thrasheros y unos coros rápidos y descarnados que pusieron a toda la sala a cantar. Pese a lo prolífico de su catálogo la descarga de esta noche estuvo centrada en el material contenido en su última referencia  de estudio “Ravenous Plague”. De entre las composiciones que el quinteto no quiso dejarse en el tintero destacaría la violencia arrolladora de la inquietante  “Black Baron”, sin duda uno de los cortes que está llamado a convertirse en uno de los clásicos de su discografía.

Pese a que el concierto de los holandeses fue realmente vibrante y enérgico, lo cierto es que una vez superado el arrollador impacto inicial el show fue perdiendo algo de fuelle, quizás lastrado por lo homogéneo del material de la banda, ya que muchos de sus temas tienen una estructura similar, de modo que  la actuación del quinteto fue perdiendo algo de esa fastuosa electricidad inicial y su show acabó haciéndose un poco monótono y predecible. Pese a ello, cabe remarcar que todos los seguidores de LEGION OF THE DAMNED quedaron plenamente satisfechos al poder degustar piezas tan incisivas y primitivas como “Death´s Head March”, que sería la encargada de adentrarnos en los tempos más crujientes y machacones de “Cult Of The Death”, que contaría con la colaboración del público a la hora de encarar su corrosivo estribillo.

Para poner el broche definitivo a su devastadora actuación el combo holandés optó por solapar la novedosa “Morbid Death”, y la oscura pieza que abría su debut de 2006 “Malevolent Rapture”, ofreciéndonos el tema que presta su nombre a la banda, el hímnico  “Legion Of The Damned”, que sirvió para que la formación se retirara sintiendo el apoyo y el ánimo de un público que quedó muy satisfecho con la descarga del combo holandés. En definitiva, buena descarga de LEGION OF THE DAMNED que demostraron contar con la experiencia y los temas necesarios para hacernos pasar una magnifica velada, aunque sinceramente creo que su show fue claramente de más a menos.

Durante sus primeros años de existencia SEPULTURA fueron considerados como los representantes del tercer mundo en la glamurosa escena metálica de la década de los ochenta. Y es que resulta sorprendente que aquel atajo de jóvenes marginados que grabaron, en unas condiciones deplorables, aquel mítico “Bestial Devastation”, sean la misma formación que recientemente ha facturado un trabajo tan complejo y maduro como es “The Mediator Between Head And Hands Must Be The Heart”. Y no lo digo porque  únicamente permanezca en la banda Paulo Jr. de  los músicos que grabaron aquel lejano debut, sino porque resulta realmente difícil imaginarse la transición que separa las primitivas estructuras contenidas en cortes como “Necromancer” o “Warriors Of Death”, y el complejo concepto de algunas de  sus  últimas  entregas como pueden ser  “Nation”, “Dante XXI”, o su más reciente trabajo que, pese a no ser un álbum conceptual, está inspirado en la epopeya cinematográfica del director austriaco Fritz Lang, el clásico del cine mudo “Metropolis”.

Tras consumirse los actos previos, y cumpliéndose de forma escrupulosa con los horarios previamente fijados, a las 21,30 de la noche se apagaban las luces dejando  el recinto sumido en la más absoluta penumbra mientras empezaba a rugir por megafonía la introducción que anunciaba la salida  de las estrellas de la noche. Aunque para la mayoría de sus seguidores, al igual que para el que suscribe, el mayor legado de la mítica  formación carioca está contenido en sus seis primeras obras de estudio, la actual encarnación de SEPULTURA siempre se ha caracterizado por su honestidad y profesionalismo, y lejos de querer vivir única y exclusivamente de rentas  el cuarteto siempre ha apostado por conceder a su material más novedoso el protagonismo que sin duda se merece. Así que el arranque de su actuación estuvo marcado por la misma dupla que inaugura su más reciente entrega discográfica "Trauma Of War" y una  devastadoramente critica "The Vatican", con las que Andreas, Derrick, Paulo y Eloy desplegaban  todo su potencial thrashero  arrollándonos sin compasión desde los primeros compases del show. Sin duda la primera sorpresa de la noche vino marcada por el nuevo "look" de  Derrick Green quien se presentó ante nosotros sin sus larguísimos tirabuzones  y con la cabeza completamente afeitada.

Tras recabar una calurosa acogida de manos de un público fiel y entregado, que coreó intensamente el nombre de la banda, los brasileños prosiguieron su particular bombardeo sonoro con la pieza que prestaba el nombre a su anterior entrega, un aplastante "Kairos", que contó con el apoyo en la percusión del vocalista en el inicio,  para posteriormente poner a toda la sala a botar mientras el corpulento vocalista nos arengaba para unirnos a su particular celebración metálica levantando los puños al aire. La primera concesión al pasado de la banda vino  de la mano de un arrollador "Propaganda", protagonizando el primer momento álgido de la noche con toda la sala entregada al “headbanging”, mientras Andreas Kisser acaparaba todo el protagonismo demostrando que actualmente es el auténtico líder y motor de la banda.

Sin levantar el pie del acelerador, y dispuestos a aprovechar al máximo el clímax creado durante el tema anterior, la siguiente en sonar fue una de las composiciones más crudas y desgarradoras  de su última entrega "Impending Doom", con la que la sala volvía a convertirse en un clamor popular coreando insistentemente el nombre de la banda. Como viene siendo habitual durante sus descargas en nuestro país fue el propio Andreas Kisser quien ejerció como maestro de ceremonias a la hora de presentar,- en castellano- , algunos de los temas de la noche, como sucedió con el poderoso "Manipulation Of Tragedy", para el que además el carismático “hacha”  cambió su guitarra  por una que lucía el diseño de la portada de su álbum "Nation".

Durante toda la actuación del combo brasileño brilló con luz propia su joven batería Eloy Casagrande quien, además de formar una dupla rítmica arrolladora junto al veterano bajista Paulo Jr., fue el encargado de adentrarnos en temas como el denso "Convicted In Life", que se convirtió en el único recuerdo hacia su álbum  conceptual "Dante XXI”. Pese  al fantástico rendimiento del cuarteto que sonó crudo, intenso y poderoso, los mejores momentos de la noche se vivieron al atacar la banda cortes tan arrolladores y punzantes como "Dusted", rescatado de su aclamado "Chaos A.D.", con el que la audiencia se volvió literalmente loca, volcándose al máximo en apoyar al cuarteto a la vez que convertía la pista del Salamandra en una auténtica olla a presión.

Evidentemente tras semejante derroche de violencia y adrenalina el ritmo decaería ligeramente al embarcarnos junto a la banda en la novedosa "The Age Of Tha Atheist", para posteriormente volver a llevarnos al más absoluto clímax   al ofrecernos una iracunda versión de la seminal "Desperate Cry", con la banda dándolo absolutamente todo sobre las tablas mientras Andreas Kisser se aproximaba al filo del escenario para demandar el apoyo de un público totalmente desatado que entonó de forma ensordecedora  el poderoso estribillo del tema. Sin duda, otra de las sorpresas de la noche llegó cuando Andreas nos anunció el rescate de un tema poco habitual en sus directos, la versión del clásico de New Model Army  "The Hunt", que la banda está interpretando durante esta gira para celebrar el vigésimo aniversario de la edición de su mítico "Chaos A.D.".

Volviendo a centrar su objetivo en su pasado más reciente, los brasileños no quisieron dejar en el olvido el tema de apertura de su anterior trabajo "Kairos", ofreciéndonos una incendiaria "Spectrum", que servía para conseguir que el nivel de intensidad y entrega del respetable no decayese. Tampoco dejaron de lado el recuerdo a sus más profundas raíces, interpretando su particular versión del  "Da Lama Ao Caos" de Nação Zombi, que fue dedicado a todos sus compatriotas presentes, con Andreas Kisser haciéndose cargo de  las voces, y con  Derrick Green nuevamente apoyando en la percusión.

Una vez completado el repaso a su más reciente entrega “The Mediator Between Head And Hands Must Be Heart”, de la que descargaron hasta un total de seis composiciones, llegaba la hora  que todos habíamos estado esperando, el momento de reencontrarnos, una vez más, con esos incendiarios clásicos que han marcado la juventud de toda una generación de thrashers, reviviendo nuevamente  la vertiginosa velocidad  contenida en trallazos como el devastador "Inner Self", que hizo retumbar intensamente los cimientos de la sala, para que posteriormente todos sucumbiéramos de forma definitiva bajo el influjo metálico de un celebradísimo "Territory", una pieza que dos décadas después de su publicación sigue conservando su plena vigencia tanto lírica como musical.

El vendaval de clásicos no cesaría, y una nueva ración de envolvente percusión étnica sería la encargada de arrojarnos de lleno en una desquiciante interpretación de "Refuse/Resist", con Derrick comandando  a los fieles  de la banda  en una demencial espiral de “pogo” y "circle-pits". Tras preguntarnos si lo estábamos pasando bien, la locura generalizada alcanzaría  su máxima expresión al reconocer el respetable los clásicos compases de una incendiaria "Arise", que sería la escogida para cerrar por todo lo alto esta primera parte del show.

Tras unos interminables minutos de tensa espera, en los que nadie se movió de su sitio, y con todos los presentes coreando, una vez más, el nombre de sus héroes, era el propio Andreas el encargado de coger las riendas para tener un emotivo recuerdo hacia el tristemente desaparecido Paco de Lucía, consiguiendo recabar una sonora ovación. Para poner la guinda a tan suculenta descarga,  y como verdadero fin de fiesta, el cuarteto brasileño optó por ofrecernos uno de los temas que mejor refleja su evolución y personalidad a lo largo de años, el intemporal "Roots Bloody Roots", que sería el encargado de finiquitar definitivamente su actuación.

Aunque, viendo el repertorio, resulta evidente que faltaron temas de sus dos épocas, debo reconocer que me pareció intachable la entrega y actitud del combo brasileño. Fueron 90 minutos de disfrute absoluto de manos de una banda que demostró su plena confianza en su material más reciente, pero sin olvidar los himnos  que les auparon a ser un referente  dentro de la escena thrashera internacional. Tras su arrolladora descarga en Barcelona los brasileños volvieron a dejar sin argumentos a todos aquellos que desmerecen su actual line-up mientras continúan alimentando los rumores de una posible reunión que parece cada vez más inviable.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography)

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