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+ THE GATES OF SLUMBER
Jueves 18 de Noviembre de 2010 – Sala Razzmatazz 2 – Barcelona
Incertidumbre sobre el estado de forma de CATHEDRAL y, lo más preocupante, si durante su show en Barcelona tirarían más de repertorio clásico o, por el contrario, de ese insufrible álbum que, de hecho, venían a presentar: «The Guessing Game». Afortunadamente, de su reciente nuevo plástico sólo abrieron con la ‘rapera medio hortera-psicodélica-Beatles’ «Funeral Of Dreams» y, avanzado el concierto, ejecutaron la notable «The Casket Chasers». El resto, un bolazo en el que se dejaron la piel, algo indiscutible por encima de los gustos, pues si cuando se ponen en plan doom arcano y monolítico son imparables, su rollo stoner rock ya no le tira tanto a un servidor. Problema mío, claro está, porque en la Ciudad Condal nada se les pudo reprochar a los secuaces de Lee Dorrian.
Los estadounidenses THE GATES OF SLUMBER abrieron el telón en una sala mediana de Razz que, claramente, presentaba una mala entrada. Los de Indianápolis llevan desde 1998 presentando un heavy metal vetusto que se mueve entre formaciones como CIRITH UNGOL y el doom profético de SAINT VITUS, pero si bien sus cuatro álbumes de estudio hasta la fecha son bastante recomendables, esa noche no acabaron de sonar del todo convincentes. Parte de la culpa puede ser de su guitarrista y cantante Karl Simon, un tanto ‘blandengue’ en sus aportaciones en el micro. Pese a todo, sirvieron de buen calentamiento con riffs apesadumbrados que iban que ni pintados para ir haciendo boca para la formación con una de las personalidades más únicas e intransferibles del mítico doom inglés.
Como era de esperar, CATHEDRAL abrieron fuego con la ya mencionada «Funeral Of Dreams». Más cruda en directo, fue hasta amena. Pronto, eso sí, nos enchufaron todo un mazazo de bajos sepulcrales como «Enter The Worms» de uno de sus grandes estandartes, «The Ethereal Mirror». La cuarta de su penúltimo «The Garden Of Unearthly Delights», «Upon Azrael’s Wings», empezó a denotar con su machaque que el repertorio sería de lo más variado y a rebosar de momentazos. Lo más sorprendente, su entrañable teclista para el tour: ¡¿Cuántos años tendría ese señor?! ¡¿65, 70… 75 primaveras?! Reclutado seguro de alguna capilla perdida por el norte de las Islas…
La chulesca «Midnight Mountain» volvió loca al público, y no era para menos. El líder Lee Dorrian estaba que se salía, interpretando sus temas con una entrega impresionante. El ex Napalm Death ofreció toda una clase magistral sobre cómo crear tensión ambiental con su repertorio de posturas y crucifixiones varias, con el cable del micro oprimiéndole la cara por la boca en más de una ocasión. Daba hasta miedo. Cual zombie de película de serie B y en especial cuando se introdujo todo el mico en la boca para acojonarnos de verdad, lo cierto es que el vocalista es uno de los mejores frontmans que esta temporada han pasado por Barcelona.
«Cosmic Funeral» fue absolutamente mágica. Desde la primera nota de teclado hasta el último golpe de baqueta de un Brian Dixon que, realmente, disfrutaba más que nunca cuando CATHEDRAL bajaban los tempos hasta límites que sólo pueden conducir al suicidio. Al batería se le veía en la cara que ése era el repertorio que más le iba. Con la celebrada «Carnival Bizarre» volvió la versión más BLACK SABBATH de los británicos, continuando el show con la demente «Night Of The Seagulls», de las mejores de la velada, y una «Corpsecycle» muy, muy rockera. El respetable casi hacia pogo en las primeras filas, pues a pesar de estar hablando de doom y stoner, el show estaba presentando una caña y una velocidad inusitada en otras bandas de su generación.
Para mí, el momento álgido llegó con «Ebony Tears» de su debut de 1991 «Forest Of Equilibrium», una total catarsis, un auténtico testamento vital de lo que significó el doom inglés de principios de los 90 con pilares fundamentales como MY DYING BRIDE, PARADISE LOST, ANATHEMA o los mismos CATHEDRAL. Momento de dejarse llevar hacia otras dimensiones con los punteados de Gary Jennings, la putrefacción vocal de Dorrian, esos riffs que siguen cayendo como losas marmóreas y el ominoso bajo del siempre sonriente Leo Smee rematando los últimos clavos de tu ataúd. Místico y tenebroso como un cementerio medieval al atardecer.
«Rise» acabó la primera parte del concierto, para volver con un único bis iniciado por una intro fastuosa capitaneada por el teclista entrado en años y «Vampire Sun». El clamor popular durante toda la descarga de CATHEDRAL vertió su efecto y, aunque dudo que pensaran abandonar las tablas sin interpretarla, su himno «Hopkins (The Witchfinder General)» cerró un más que remarcable espectáculo de hora y media de uno de los combos doom-stoner más influyentes de la historia. El show fue más que bueno, pero les aseguro que sólo ver las interpretaciones histriónicas de Lee Dorrian y cómo se mueve un monstruo de los escenarios como él, ya valió el precio de la entrada.
Texto: Pau Navarra
Fotos: Carlos Oliver
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