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+ NIGHT DREAM + TRAGO MORTAL
Jueves 7 de Mayo de 2026 – Sala Revi Live – Madrid
Con una Revi Space preparada para recibir a uno de los shredders más peculiares de cuantos surgieron en los años 80, no demasiadas almas eran las que se dejaron caer por la sala nada más abrirla, máxime cuando el concierto que van a presenciar no es uno de los más populares, y tampoco dirigido al público general del rock y el metal. El mundo de los solistas es todo un universo aparte, con lo que la visita de MICHAEL ANGELO BATIO a la capital era toda una incógnita para muchos, muy deseada para otros y pura curiosidad para una gran porción de los que allí se encontraban.
El hecho de que el guitarrista de NITRO y compositor de aquel celebrado «No Boundaries» estuviese en Madrid, no era el mayor reclamo que se utilizaría esta noche, y no fue motivo suficiente para que la expectación estuviese servida masivamente, como sí lo está en otros conciertos, pues el ser actualmente el guitarrista de MANOWAR supera en popularidad todo lo que Batio haya logrado con anterioridad. Ni su peculiar «double guitar», ni sus discos exagerados junto a Jim Gillette, ni sus álbumes dedicados a la técnica y velocidad, pueden sobrepasar el caché que te da el pertenecer a la banda americana.
Ahí estaba su artilugio con doce cuerdas y un mástil mirando para cada lado, apoyado en una mesa de bar, mientras en el escenario salían a darlo todo unos TRAGO MORTAL compuestos por un padre, sus dos hijos y un batería que lo dieron absolutamente todo durante el tiempo del que dispusieron.
Josextu a la voz y guitarra, Josué a la guitarra solista, Jesús al bajo y Alex a la batería, a pesar de contar con la difícil tarea de agradar al escaso y variado público que llegó temprano a la sala, lo hicieron con un rock’n’roll de tintes urbanos que poco o nada tenía que ver con lo que disfrutaríamos después… casi la misma relación entre ambas propuestas que cuando BARRICADA tocaron en el mismo recinto que Yngwie Malmsteen en los años 90, solo que en esta ocasión convencieron con juventud, desparpajo, buenos temas, buen sonido y dos hachas que Josetxu tiene como hijos. Un «Slash» a la española que sabe hacer sonar la Gibson con mucho rollo como Josué, y una bestia parda al bajo como lo es Jesús… ¡increíble!
Sin conocer una sola canción de las que incluyeron en el set (de las propias), ahí mantuve toda la atención mientras la banda iba escupiendo actitud y calidad, rodeando a su álbum del año pasado «Paranoia» y su EP «Sin Sentido» de tres años antes, entre los cuales colaron covers de BARRICADA, con «Haz lo Que Quieras-Tu Cuerpo», que el propio Alfredo ha tocado con ellos en algún momento, y lo cierto es que en temas como «Principio y Fin», «Sin Sentido», la directa «Consume» o «Nunca te Calles», con un carácter e influencia clara de los propios BARRICADA, la sombra de El Drogas y Cía. es indiscutible, aderezando su propuesta con algunos toques más sleazy de carretera, completando el repertorio versiones como la de «Sin City» de AC/DC, con las que nos hicieron recordar el sentido de esto… pasarlo bien.
Josetxu puede estar muy orgulloso de su creación, pues a su lado, o en futuros proyectos, ha creado un monstruo musical del que estoy seguro han salido dos bestias pardas. Talavera de la Reina ya tiene referentes cargados de juventud en el rock. Enhorabuena.
Los siguientes en amenizar la espera serían los murcianos NIGHT DREAM, que con un sonido más heavy, aún así lejano en sonido del plato fuerte de la noche, influenciado por el power metal europeo y el heavy metal de corte clásico, nos dejaron una buena dosis de energía, que, con dos discos editados hasta la fecha («Minotaur» y «Heart in Fury»), cuentan con una longevidad en la escena que ya les avala.
Me encantó el vendaval que se formó en el escenario a su salida con «Wings of Rebellion» de su último trabajo, en el que destaca la labor del que para mí, que no conocía a la banda, es el valor seguro de la agrupación… un Alejandro Peñafiel que no solo domina lo que toca y canta, sino que se lo cree y hace que toda su actuación brille aunque el sonido no sea tan contundente como el de TRAGO MORTAL.
Claro que tampoco es una propuesta musical que se sonorice del mismo modo, logrando transmitir que estábamos frente a una banda que después de todos estos años cree en lo que hace, y lo hace dando todo lo que puede dar de sí.
Alguna guitarra doblada, pasajes que igual te pueden llevar a GRAVE DIGGER que a TIERRA SANTA, estamos frente a un torrente de corte clásico, que en directo bien vale la pena contemplar. Fueron soltando píldoras como la épica «Deep Abyss» en las que Alejandro no paraba de animarnos, hacernos partícipes, como si conociésemos todos sus composiciones y así lo sintiese… ¡como debe ser! El marcado bajo de Jesús acompaña un tema cargado de épica, sencillos teclados y unas letras en inglés, que quizás en castellano, le darían a las composiciones un carácter diferente de cara al público al que va dirigido.
Si navegas en su discografía e historia, cosas como «Crimson Memories» te pueden llevar a pensar en temas como «No More Lies» de IRON MAIDEN, aunque lo cierto es que en directo ganan en carácter, definición y punch, mientras que otros como «Song of a Warrior» nos deja ese lado más amable, power y festivo de lo que venían a presentar. Como single aislado nos presentaron «Love and Dread» con Kat Môntz como invitada, y presentando algunas guitarras muy logradas que me llevaron a pensar de inmediato en GAMMA RAY, aunque el estribillo nos recordase a algo más melódico, ensamblando muy bien las voces de Kat y Alejandro.
«There and Nowhere» de su último trabajo nos anunciaba que el final estaba cerca, que aprovecharon para lanzarnos su última granada con «Forgotten Ruins», uno de los temas más poderosos, veloces y exigentes de su show, en el que la banda demostró pericia en escena, ensayos, buen rollo y pasión por lo que hacen.
Me gustaron mucho más en directo que en estudio debido precisamente a esto, y es que si logran plasmar en un álbum la fuerza que desprenden encima de las tablas, pueden dar un paso de gigante y lograr que su nombre suene con más fuerza en la escena. Solo el tiempo lo dirá, pero de momento, nadie les quita la potente actuación que NIGHT DREAM nos dejaron en Revi Space.
Lo de MICHAEL ANGELO BATIO es digno de estudio. Un verdadero maestro de las seis cuerdas que innovó y revolucionó, convirtiendo el mundo del shred en algo más que simples notas a toda velocidad, añadiendo espectáculo con una performance impresionante, usando guitarras de dos y cuatro mástiles, logrando publicar dos discos de culto junto a NITRO, varios en solitario y uno junto a Jeff Ross dedicado al blues, varios vídeos instruccionales, siendo el referente de grandes guitarristas que hoy son leyenda (como Tom Morello)… ¡qué más queréis! ¡Ah, sí! Llega el momento en el que podría pensar en jubilarse (el tío ya tiene 69 años), y llega un tal Joey DeMaio y le llama para tocar con unos tales MANOWAR. Con que me lo igualéis, me vale.
En fin… claro que BATIO no es el guitarrista que más feeling imprime a sus discos y canciones, pero sí lo hace cuando se sube a un escenario, se cuelga su DEAN signature verde, y dice aquello de «Let’s do it!» después de pegar un graznido. Nos habla de sus anécdotas relacionadas con grandes figuras del rock, y la noche comienza rindiendo tributo, y de qué manera, a Dimebag Darrell, dejándonos un medley impresionante dedicado al guitarrista y a PANTERA… ¡qué locura! Aquello de «Hands Without Shadow» que reza su álbum, es verdad absoluta. Técnica, precisión, sonido, actitud… ver a Michael en vivo es un deleite, pero uno de los de verdad, y es que he presenciado shows de cientos de guitar heroes en directo, y lo del jueves en Revi Space fue de lo más entretenido que he podido disfrutar en cuanto a «tritura-mástiles»
La base rítmica fue un escándalo, conformada por Francesco Caporaletti al bajo y Roberto Pirami a la batería, generando un sonido contundente y acorde a lo que temas de la talla de los ejecutados requieren, pero es que cuando la propia «Hands Without Shadows» cae, lo hace como una bomba atómica, y nos deja a todos anonadados con lo que estamos viendo frente a nosotros. A un hombre que a su edad, sigue en una condición técnica muy, pero que muy top. No se le escapa ni una nota, ni deja de ser simpático con el público siempre que puede… anécdotas con Randy Rhoads, Morello, alabanzas a Van Halen o a Uli Jon Roth. Su show, no solo se nutrió de una musicalidad inmensa, sino de un monólogo intercalado, plagado de grandes momentos, que ya le gustaría contar a su colega de MANOWAR con la misma gracia. Incluso se permitió tocarnos unos segundos del riff de «Fighting the World».
Increíble y memorable momento el que disfrutamos junto a BATIO cuando, sonrisa en boca y brillo en los ojos, nos hablaba de la felicidad que le transmite la música de un tal Eddie Van Halen, al que rindió tributo con otro impresionante medley en el que sonaron notas a la velocidad de la luz de «Ain’t Talkin’ ‘Bout Love» o «Eruption», llevadas a su terreno con una calidad, energía y técnica desbordantes… ¡qué locura! Pero vamos… da igual que decida hacer una versión, que deleitarnos con temas como «Rainforest» de cosecha propia, de su «Shred Force 1», porque la cara de bobo se te queda de todas maneras al comprobar que lo que escuchas en sus complejos discos, suena calcado en directo, pero con un extra de interés, y es que estás alucinando con la velocidad, feeling y precisión con la que Batio presiona los trastes de su Dean.
Otra larga introducción a modo monólogo nos narraba sus vivencias junto a Randy Rhoads, y volvió a la carga con un magistral medley dedicado a su carrera junto a Ozzy, dejando su impronta y personalidad, pero sin perder un ápice de fuerza, fiereza y precisión en solos como el de «Mr. Crowley» y «Crazy Train». Claro que el modo de enlazarlos, replicar los temas y sus desarrollos, son una magistralidad por parte de Batio. Randy te escucha desde el cielo, y pone su pulgar hacia arriba, amigo… de eso estoy seguro.
Llegó el momento del circo guitarrero y «No Boundaries» suena milimetrada y con más alma incluso que la que grabó para el legendario álbum, y lo hace con la famosa guitarra doble, con un mástil para cada lado, sonriendo y sentando cátedra, como debe ser, pudiendo ver cómo usa un pedal para cada una, y las separa al final de la misma para guardarla y así poderla llevar consigo a su próxima actuación… ¡qué cercanía provocan estas cosas! Si a mis 20 años me dices que veré a Michael a menos de un metro de nosotros, desmontando ese cacharro, hubiese flipado, y ahora simplemente, con la experiencia del tiempo y miles de conciertos y experiencias a mis espaldas, disfruto de momentos como este y los saboreo, como hicimos todos los presentes. Nos habló de nuevo de sus vídeos instruccionales más míticos bajo el nombre de «Speed Kills», para proseguir con una final, apoteósica y pesadísima «8 Pillars of Steel» de su álbum «Intermezzo» del 2014, en el que originalmente colaboraron nada menos que Rusty Cooley, George Lynch, Jeff Loomis o Craig Goldy, y que se zampó él solito sin dejar un solo matiz del tema sin tocar, despidiendo su corto pero intenso show, y dejando bien patente el por qué de su impresionante currículum, su fama y, sobre todo, del por qué una banda como MANOWAR se fija en un tipo como él para defender su legado. Ni tan siquiera el elegir las manidas pero eficientes referencias a METALLICA, lograron que la cosa decayese, sino más bien todo lo contrario, consiguiendo un clímax idílico y único para cafeteros pro, y conformando en conjunción con el buen rollo y los momentos de risas, una noche memorable, e incluso inolvidable.
Michael Angelo nos invitó a todos a esperarle después del show, momento en que charló con todos los presentes, se hizo fotos con cada fan que quiso acercarse a él, siempre con una sonrisa en la boca, muy orgulloso del enorme recital que nos hizo disfrutar. Razones no le faltaron para llevarse esa sensación. Inmenso Batio.
Texto: José Rojo
Fotos: Unai Endemaño Correspondientes al concierto del (6 de Mayo – D8 Sorkuntza Faktoria – Bilbao)
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