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Crónica y fotos de 1914 + KATLA en Madrid

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1914

+ KATLA

Lunes 20 de Abril de 2026 – Sala Wurlitzer Ballroom – Madrid

Sin duda, un lunes no suele ser el mejor día para ir de concierto, pero la ocasión lo merecía. No es nada habitual ver por Madrid a los ucranianos 1914 y era evidente que había ganas: nada más llegar a la sala ya se podía ver una larga fila a las puertas de la Wurli, esperando para disfrutar de una noche intensa, muy intensa, de metal extremo. No estoy seguro de si se llegó al sold out, pero desde luego la afluencia era más que notable.

KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

Los primeros en salir fueron los daneses KATLA, unos completos desconocidos para mí… y menudo sorpresón. Con un directo realmente aplastante, el trío de Copenhague ofreció un auténtico bolazo, consiguiendo que toda la Wurli se entregara desde el primer segundo a ese sonido denso y corrosivo, liderado por la guitarra de Marc Christensen. Si te gusta el doom o el sludge, este grupo merece una escucha obligatoria; a mí, desde luego, me tiene enganchado.

KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

Ahora bien, centrándonos en su actuación, KATLA, comandados por Rasmus Banga a la voz y batería, desataron una auténtica locura en la sala. Su propuesta se mueve entre el doom y el sludge, cargada de múltiples influencias extremas que van desde el hardcore hasta el black metal. Las voces transitan por registros guturales agudos y corrosivos, muy en la línea del black metal, intercalados con otros más profundos a cargo del bajista y también vocalista Theis Røed Stenberg, aportando peso y profundidad al conjunto.

Los de Copenhague supieron exprimir cada segundo sobre el escenario, dejándose hasta la última gota de sudor. Aun así, el bolo se me hizo corto; habría sido perfecto disfrutar de 20 o 30 minutos más. Si regresan a Madrid —ojalá que pronto—, no me lo pensaré dos veces.

KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

“Grim Jesus” y “Taurus” fueron de mis temas favoritos, dos caras de una misma moneda sostenidas por una batería poderosa y enérgica a cargo de Rasmus Banga, que golpeaba como si no hubiera mañana. “Dead Lover”, de su primer larga duración Scandinavian Pain, marcó el inicio, y “Dragonlord”, con esa letra medio irónica que el propio Rasmus describía como sacada de cuentos infantiles, nos llevó hacia la recta final. También hubo espacio para “Satan”, un tema que por momentos me recordó a los primeros y más agresivos MASTODON.

Como detalle, invitaron a subir al escenario a Oleksa Fisyuk, guitarrista de 1914, aprovechando el momento para pedir apoyo al pueblo ucraniano en su lucha. Y por si fuera poco, Marc se lanzó a hacer crowd surfing mientras seguía tocando. En definitiva: bolazo de KATLA, que desde ya pasan a estar en mi radar.

KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
KATLA - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

Y llegaba el momento que todos estábamos esperando. Al fondo del escenario, la gigantesca batería de Igor Kovalenko —probablemente la más grande que he visto en la Wurlitzer— con el logo de 1914 en ambos bombos, y detrás un gran telón con una figura angelical y el nombre de la banda dominándolo todo.

Bajo una tenue iluminación roja, fueron apareciendo uno a uno Igor, Vitaliy, Armen y Oleksa, mientras sonaba “War In (The Beginning of the Fall)” a modo de intro, que desembocó en los agresivos blast beats de “FN .380 ACP#19074”. En ese momento, Dmytro Ternushchak hacía su entrada caminando lentamente hasta el escenario para darnos la bienvenida a Sarajevo.

1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

“Vimy Ridge (In Memory of Filip Konowal)” bajó ligeramente el tempo sin perder intensidad. La solemnidad y presencia de Dmytro en escena resultan hipnóticas; 1914 no solo tocan, sino que te transportan directamente al frente de batalla. Con “1914 (The Siege of Przemyśl)” llegó uno de los momentos más intensos, desatando los primeros mosh pits y terminando de enloquecer a una Wurli ya completamente entregada.“1915 (Easter Battle for the Zwinin Ridge)” y “1918 Pt. 1: WIA (Wounded in Action)” mantuvieron el listón altísimo, y sin apenas darnos cuenta ya estábamos en el ecuador del concierto.

En ese punto, Dmytro se tomó un momento para hablar de la situación en Ucrania, relatando algunas de las tragedias vividas por su pueblo a raíz de la invasión rusa. Tras un contundente “Fuck Putin”, compartió historias especialmente duras: desde cómo, según denunciaba, el ejército ruso utiliza drones como herramienta de entrenamiento asesinando a civiles ucranianos, hasta escenas personales devastadoras, como sentarse a llorar frente al colegio de su hija, reducido a escombros tras un bombardeo en el que falleció una de sus profesoras.

1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

También apeló al apoyo al ejército ucraniano, no solo como defensa de su país, sino como una línea de resistencia frente a lo que considera una Rusia con aspiraciones de reconstruir la antigua Unión Soviética, señalando el riesgo para otros territorios más allá de Ucrania. Un discurso crudo, incómodo y profundamente emocional, que añadió una dimensión aún más intensa a un concierto ya de por sí devastador.

Aun así, uno de los mensajes que más repitió fue su deseo de que nadie tenga que vivir una guerra: solo deja “dolor, rabia y muerte”.

1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid
1914 - Sala Wurlitzer Ballroom - Madrid

Con “1916 (The Südtirol Offensive)” y “1917 (The Isonzo Front)”, la maquinaria ucraniana siguió arrasando sin piedad. Los blast beats dominaron una sala completamente entregada, hasta que la fúnebre “Passchenhell” anunció el final, desembocando en “War Out (The End?)”, con la que la banda abandonó momentáneamente el escenario.

Pero aún quedaba una última bala en la recamara: “A7V Mephisto”. La banda regresó con la bandera ucraniana en alto, y Dmytro bajó del escenario para cantar entre el público, recorriendo toda la sala en uno de los momentos más memorables de la noche.

En definitiva, bolazo de KATLA y 1914. Una noche no solo intensa en lo musical, sino también en lo emocional. Más noches así… aunque sean en lunes.

Texto y fotos: Alvaro Ochoa

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

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