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Crónica y fotos de AMENRA + THE DEVIL’S TRADE en Madrid

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AMENRA

+ THE DEVIL’S TRADE

Sábado 2 de octubre de 2021 –  Sala Story Live – Madrid

Un año y siete meses después de aquella inolvidable noche en la que uno celebraba su cumpleaños con HAUNT y SEVEN SISTERS en los bajos de Opañel, volvía por fin a un concierto en la capital mientras, poco a poco y parece que de forma definitiva, vamos retomando la normalidad, aunque en algunos ámbitos antes que en otros y, como casi siempre, la cultura siempre ocupando uno de los últimos lugares. Así, mientras a muy pocos kilómetros de distancia se congregaban casi 70000 almas en el estadio Wanda Metropolitano sin necesidad de distancia social, la esperada fecha de los belgas AMENRA en Madrid, única en nuestro país, era de las pocas, si no la única de toda la gira europea, en regirse por medidas sanitarias estrictas, con un público sentado, y que obligaron a trasladar el concierto en el último momento a la sala Story Live (antigua Rockitchen).

Aun así, la oportunidad de ver a la sensacional banda de Kortrijk en un formato nuevo para muchos, y por supuesto las ganas generalizadas de volver a la música en directo, hicieron que la gente respondiera y prácticamente llenase la sala, que a eso de las ocho menos cuarto más o menos estaba ya prácticamente copada para disfrutar de un telonero seguramente desconocido para muchos, pero que a la postre terminó resultando una verdadera sorpresa y, desde luego, un aperitivo idóneo para en formato acústico.

THE DEVIL’S TRADE es Dávid Makó, un compositor bastante desconocido procedente de Budapest, Hungría, que el año pasado nos dejó boquiabiertos con un primer trabajo que quizás quedó un tanto sepultado entre nuestra maldita cotidianidad de pandemia, y que desde luego os animo encarecidamente a descubrir. La banda es exclusivamente él, y tanto ese gran “The Call Of The Iron Peak” que anda presentando como su puesta en escena me resultaron un ejercicio de intimísimo y de intensidad emocional fuera de lo normal, llenando cada espacio de la sala tan solo con su guitarra acústica y su mágica y rota voz, que nos encantó y nos transportó muy, muy lejos. El compositor estuvo poco más de media hora sobre el escenario, y desde luego supo meterse en el bolsillo a un público completamente absorto con un músico en penumbra, en un formato que también por su propuesta musical y escénica nos recordó al minimalismo OF THE WAND AND THE MOON, desde luego un referente sin duda muy obvio para el artista húngaro. Me quedo sin lugar a dudas con la crudeza y versatilidad de su voz, y con temas tremendamente emotivos como “Those Miles We Walked Alone” o “As the Winds Change” con los que quedó más que demostrado que en la música, como en el arte en general, a veces menos es más.

Poco, muy poco tiempo después, se cambiaba por completo el escenario y sin preámbulo, la banda ocupaba sus asientos en medio de la oscuridad y, dispuestos en círculo, el concierto comenzaba con una sala envuelta en un halo de misticismo increíble del que ya no pudimos ni quisimos escapar. Ciertamente, la experiencia de ver a AMENRA en este formato fue algo absolutamente desligado del formato eléctrico, con algunas similitudes, sí, pero prácticamente como ver una banda diferente. La banda belga ya trabajó en este formato si mal no recuerdo en el año 2017, incluso llegando a dar una gira completa en acústico como ahora ya entonces, y la idea de recuperarlo con la pandemia, además de ser una gran idea a nivel estratégico, es verdaderamente un lujo para los que entonces no pudimos disfrutar de un modo tan distinto y especial de sus temas más conocidos, y por supuesto de una buena selección de temas nuevos, que por cierto la gente conocía aplaudía como los más clásicos, síntoma inequívoco de que “De Doorn” ha gustado y mucho. Por cierto, hay que reconocer que AMENRA han sido sin ningún tipo de dudas una de las bandas que mejor ha sabido mantener su actividad en estos tiempos tan complicados que nos ha tocado vivir, ya no solo con la edición de nuevo trabajo, sino también con ‘streaming’, y siendo de los primeros en volver a los principales festivales europeos que se han celebrado este año, y ahora con esta singular gira europea en acústico.

Como comenzaba diciendo, el abrumador acierto a la hora de re-imaginar los temas para el nuevo formato por parte de la banda hicieron del suyo un concierto muy especial, en el que no pudimos reprimir al mismo tiempo una sensación de extrañeza al estar escuchando temas ya conocidos, pero al mismo tiempo interpretados de un modo muy diferente, con arreglos completamente nuevos. Es ahí donde para mí radica el mayor acierto del grupo, el haberle dado a temas como “Razoreater”, “De Evenmens” o “A Solitary Reign” una vida totalmente nueva, una personalidad diferente pero siendo igualmente reconocibles. De hecho, a menudo podíamos escuchar los masivos ‘riffs’ de sus temas sin que estos fueran siquiera tocados, y es que cada elemento en su música, de un modo minimalista y discreto, seguía presente en cortes muy bien escogidos y que seguramente eran más aptos para adaptarse al acústico que otros. Además, la presencia de una violinista junto con la banda fue un aliciente más para una noche que se nos hizo verdaderamente corta, y en la que pudimos ver a unos AMENRA oficiando una exquisita misa negra donde no faltaron las constantes proyecciones que siempre les acompañan y que forman parte activa de su espectáculo.

Al contrario que en sus conciertos en eléctrico, vimos a un Colin cara al público, aunque en un discreto segundo plano un tanto escondido al fondo del escenario, mientras que el resto como decía antes formaban un círculo. En cuanto al vocalista, simplemente decir que salimos fascinados por cómo se desenvuelve en limpio en un concierto completo, y la cantidad de matices que le imprime a su voz ya no solo cantando sino también recitando en flamenco o en inglés. El grupo no se limitó ni muchísimo menos a quitarle el grosor de ‘riffs’ y ‘screams’ a sus temas y ya está, sino que los adaptaron absolutamente cambiando además recurrentemente el tempo de los mismos y otros elementos para, como digo, hacerlos diferentes e igualmente atractivos en lo que fue una experiencia onírica de primer nivel, que se nos hizo mucho más corta de lo que fue, lo cual dice mucho de la experiencia.

Antes mencionaba tres de los temas que mejor recepción tuvieron, pero no quiero olvidarme de momentos como “Voor Immer” o “The Longest Night”, ya casi al final, donde AMENRA destilaron pura magia, reforzados por una sonorización por cierto de auténtico lujo, aunque Colin al principio se quejaba momentáneamente de que no se escuchaba demasiado bien por monitores, algo que se solucionó con rapidez. Una noche en cualquier caso perfecta, que nos sirvió además a muchos para reencontrarnos, demasiado tiempo después, ya no solo con la música en directo sino con un montón de caras conocidas que desde luego echábamos de menos.

Texto y fotos: Jorge del Amo Mazarío (Jorge_del_amo@rafabasa.com) – Twitter: @Jorge_del_amo

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