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Crónica y fotos de OBUS en Vitoria

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OBUS

Domingo, 21 de Marzo de 2021 – Urban Rock – Gasteiz

Domingo, 21 de Marzo de 2021. Son las 12:30 de la mañana y sabe dios qué coño hago yo haciendo cola fuera del templo del rock alavés, mascarilla en boca, pasando un frío del carajo. A ojo de buen cubero, allí estaríamos unas cincuenta y pico personas, esperando que Maribel y Txema tuvieran a bien abrir las puertas de la Urban Rock, para reencontrarnos una vez más con los legendarios OBÚS. Y es que la mítica banda madrileña, máximos exponentes de la era dorada del rock patrio (compartiendo trono con Baron Rojo), nos habían citado para una doble sesión de rock: A las 12:30 y a las 17.00. Cosas del COVID y los nuevos formatos, oigan.

Antes de entrar, estuve un buen rato departiendo animadamente con Iker Bengoa, guitarrista en CHILDRAIN, propietario de “The Silverstar Studios” y técnico de sonido “residente” de la Urban Rock. Arreglando el mundo entre autónomos, nada nuevo. Me cuenta eso sí, que lleva currando sin parar (por fin) desde hace un par de meses. Entre semana, de lunes a jueves, grabando con grupos en su espectacular estudio. Y de viernes a domingo, sin parar en la Urban, conciertos de dobles sesiones. El día anterior, sin ir más lejos, tocaba CELTIAN. ¡Para que luego digan que no se puede! La cultura es segura, carajo. A ver si se empieza a ver la puta luz al final del túnel, de una santa vez.

Gran parte de la culpa la tienen personas como Maribel y Txema, los carismáticos propietarios del local, que se desviven sin dudarlo por cumplir estrictamente cada medida de seguridad e higiene, y que se dejan los cuernos programando bolos de bandas de primera sin parar, sin descanso. Y todo para que los alaveses podamos disfrutar de nuevo de la música en directo, aunque tenga que ser sentado. Así será, mientras no se pueda volver a lo de antes. ¡Gracias por el esfuerzo! Citando textualmente al propio Fortu: Menudo garito guapo que tenéis. Y menudos “ovarios” también.

El concierto de OBÚS comenzó con media hora de retraso, sobre las 13 horas finalmente, y tras un par de cortes rápidos (“Juego Sucio” y “La Raya”).

El incombustible Fortu Sánchez nos daba la bienvenida con un inusual “Buenos días”.

Que raro suena, joder.

Desde el primer momento ya pudimos ver que el mítico vocalista y frontman sigue con sus facultades vocales intactas, como si ni el tiempo ni los miles de kilómetros de carretera pudieran hacer mella alguna en sus cuerdas vocales. ¡67 tacos, pardiez!

Impresionante como siempre, aunque quizás lo encontrase algo más contenido de lo habitual, ya que como el propio cantante admitió, las horas no eran las habituales para un cantante de rock.

No obstante, según fueron cayendo los primeros himnos del concierto (“El que más“ y “Te visitará la muerte”), comenzaron a caer también los brindis y los chupitos calienta-gargantas.

Y ahí sí que ya se preparó de lo lindo: Público y banda, unidos en comunión perfecta, disfrutando, bebiendo, cantando. Sobre todo, respetando distancias, con el culo pegado a la silla y las mascarillas en orden. Nos faltó cobrar las veinte mil pesetas al pasar por la casilla de salida, para respetar todas las normas del juego, oiga.

Me dio la sensación de que, viendo lo que disfrutó el respetable del show de OBÚS aún y a pesar de lo excepcional de las medidas y del aforo, en circunstancias normales el concierto hubiera quedado elevado a la categoría de épico sin lugar a dudas.

Fue entonces momento de recordar el que, para mi gusto, es el mejor tema de todo su repertorio: “Pesadilla nuclear”. Sonó exactamente como yo me lo esperaba, como tenía que sonar, siguiendo con la tónica de un sonido casi perfecto del que pudimos disfrutar durante todo el show.

Por su parte Paco Laguna se mostró siempre enfundado en su mascarilla, el único del cuarteto que tomó esa decisión, ya que Fortu se la ponía exclusivamente cuando se acercaba a sus compañeros o al público. Con su guitarra como bandera, Paco hizo gala una vez más de su sentido del humor en intervenciones esporádicas entre canción y canción, además de por supuesto su virtuosismo innato a las cuerdas.

Siempre he admirado los grupos con una sola guitarra, ya que creo que el mérito es doble. En este caso, Paco volvió a demostrar por qué lleva cuarenta años aporreando el mástil de su eléctrica, subido en un escenario junto a Fortu. No en vano, de sus dedos han salido un buen puñado de riffs inmortales que forman parte de la cultura del rock patrio.

El bajista Luisma Hernández tampoco se quedó atrás, muy sonriente como siempre, desprendiendo buen rollo y buen hacer a partes iguales. El momento especial del día vino cuando Fortu pasó a presentar a sus compañeros, comenzando con el propio Luisma, y dando paso a un entretenido solo de bajo en el que pudimos comprobar la talla del músico en todo su esplendor. Y es que Luisma, además de bajista de OBÚS, tiene un currículum musical envidiable, incluyendo su proyecto en solitario “Soldurios”, que a mi personalmente me flipó bastante.

Tras este capítulo, llegaba el turno de Carlos, y su solo de batería fue una mezcla de virtuosismo, rabia, potencia y show, con toques de humor a partes iguales. Le vimos tocando a ciegas, aporreando la batería con una sola mano mientras brindaba con la otra, o incluso haciendo la percusión sobre una semi improvisada escalera metálica, mientras Fortu agarraba las baquetas de la batería “oficial”, para marcar el tempo.

Está claro que OBÚS saben dar espectáculo; siempre lo han sabido hacer. Este medley con presentación de los miembros de la banda incluida, desprendió un sabor añejo a los conciertos de antes, los buenos, que personalmente creo que encajó a la perfección.

En el setlist desde luego no hubo muchas sorpresas, como era de esperar, pero es que tampoco faltó ninguno de los cortes estratégicos: “Complaciente o cruel”, “Dinero, Dinero”, o el mítico e inmortal “Que te jodan” hicieron corear a todo el público allí asistente. Tras un breve incidente con la guitarra de Paco, que hizo parar unos instantes el concierto, Fortu quiso mantener un momento íntimo con el público, charlando animadamente con ellos y haciendo gala de su cercanía y naturalidad.

 Con “Va a estallar el Obús” se terminó de caer abajo el local, siendo quizás el tema más escuchado de la banda, o al menos uno de los indispensables. Sabiendo que ya iba quedando poco para ir acabando este primer asalto, los OBÚS se dejaron la piel en estos últimos cortes. Aquí es donde pudimos volver a ver el famoso y acrobático “pino” de Fortu Sánchez, con ayuda de su inseparable road manager.

Y repito, 67 tacos. A ver dónde coño hay que firmar.

Para rematar la “velada”, que de velada no tuvo nada, el obligatorio cierre de fiesta con “Vamos muy bien”, que cerró un concierto sin bises pero con un sabor de boca muy bueno.

Todo un experimento para mi, esto de ir al “concierto del vermut”. No son horas, no cabe duda, para disfrutar de un show gamberro y directo como el de OBÚS . Pero no nos va a quedar más remedio, al menos a corto plazo, y hay que reconocer que me supo a gloria (Y doy fé que a todos los asistentes, tres cuartos de lo mismo), poder volver a reencontrarme con una banda de este calibre, subida encima de un escenario, a un nivel tan alto.

Y que dure, carajo. Que dure. ¡Vamos muy bien!

SetList:

  1. Juego Sucio
  2. La raya
  3. Necesito más
  4. El que más
  5. Te visitará la muerte
  6. Pesadilla nuclear
  7. Complaciente o cruel
  8. Que te jodan
  9. No me lo digas más
  10. Dinero, Dinero
  11. Va a estallar el obús
  12. Whisky con hielo
  13. Vamos Muy Bien
  14. Sangre de Rock and Roll (no la tocaron en la sesión de la mañana)

Texto y fotos: Jon Rivas Delgado

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

 

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