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Miércoles 26 de Febrero de 2020 – Sala Mon – Madrid
Nunca había visto a RIVERSIDE en directo, así que mi alegría cuando apareció la confirmación de su nuevo concierto en la capital fue bastante importante. Aunque les perdí un poco la pista durante unos años, la banda fue una de las primeras que me introdujo en el rock progresivo. Su álbum "Shrine of new generations slaves" tiene un lugar destacado en mi colección de Cds del género, y por ello me apetecía muchísimo acercarme a ver el espectáculo de los polacos. Lamentablemente, la noticia del fallecimiento de Piotr Grudziński en 2016 nos entristeció a todos. Aun así, el grupo no ha abandonado.
RIVERSIDE continúa recorriendo su camino musical, con el guitarrista siempre en el recuerdo. De hecho, el pasado miércoles su figura estuvo presente en la Sala Mon y provocó uno de los momentos más bonitos de la noche, pero no adelantemos acontecimientos todavía.
Siempre que afronto una crónica intento describir lo positivo y lo negativo de cada concierto al que tengo la suerte de poder asistir. Sin embargo, en este caso me cuesta realmente trabajo sacar elementos negativos acerca de lo que pudimos ver. Fue una gratísima sorpresa (aunque podía esperarse, en cierta medida) encontrarme a una banda no solo brillante en todos los aspectos musicales, sino también tremendamente cercana; rompiendo muchos de esos estereotipos que, desgraciadamente, van a perseguir siempre al rock/metal progresivo.
Aunque creo que hoy en día esa afirmación no tiene demasiado sentido, muchas veces se acusa superficialmente a este estilo de frío, técnico e incluso aburrido en directo. Al menos, por parte de los más críticos. RIVERSIDE nos ofreció el miércoles todo lo contrario, al igual que hicieran ya artistas como ANATHEMA o STEVEN WILSON en sus pasadas visitas a esta ciudad. Además, la entrada fue bastante buena, teniendo en cuenta que el show estaba programado entre semana y con un partido importante de la Liga de Campeones desarrollándose en el mismo horario. Madrid cumplió con creces.
Sin banda telonera que caldeara previamente el ambiente, el cuarteto se lanzó al escenario con “Acid Rain”, tema que abría su último trabajo en 2018. Es un corte cañero, con riffs potentes sobre ritmos complejos, pero con un estribillo realmente cristalino. La segunda parte de la canción implicó notablemente al público, que cantó todas las melodías con gancho desde el primer momento. Es uno de mis momentos preferidos de “Wasteland”, y me gustó aún más en directo. Durante la primera fase del concierto RIVERSIDE fue desgranando algunos de los mejores temas de ese álbum, como “Vale of Tears” o la estupenda “Lament”. Los arpegios de guitarra en esta última, más melódica y a medio tiempo, sonaron realmente bien; acompañados por los arreglos del bajo.
Aprovecho este momento para comentar algunos aspectos generales de la actuación que es obligatorio señalar. Desde el comienzo el sonido fue brillante. Es la tónica general en las bandas de este tinte musical, pero siempre hay malas noches. En la Sala Mon, por momentos, parecía que se estaba reproduciendo a gran volumen cualquier disco del grupo por los altavoces. Todos los instrumentos sonaron a su volumen adecuado, muy bien ecualizados. Era fácil distinguirlos con claridad y escuchar todos los arreglos, y eso siempre es un gusto. A nivel musical, RIVERSIDE destacan muchísimo más en vivo que en el estudio. Solo ahí se puede apreciar realmente el trabajo de sus cuatro integrantes, especialmente cuando hablamos de Mariusz Duda y Michal Lapaj. El vocalista/bajista me dejó realmente impresionado. Primero a nivel técnico, ya que pasa sus bajos (en plural, ya que sacó al menos cuatro a pasear en el escenario) por muchísimos pedales que le ofrecen una variedad de sonidos notable. Sostiene a la banda con ello, con una potencia y un gusto, según el tema que estuvieran interpretando, tremendos. A nivel vocal, Duda cantó realmente fantástico. Su voz es muy cálida y transmite muchísimo. Lapaj, por su parte, se encarga de la mayoría de los arreglos de las canciones con sus teclados y sintetizadores. Fue el más carismático y cercano de los cuatro músicos, bromeando con los asistentes en más de una ocasión. En general, en este apartado el grupo estuvo muy acertado. Vi un poco más cohibido a Maciej Meller, ya oficialmente cuarto miembro de RIVERSIDE. A pesar de ello, nada que objetar a su trabajo a las seis cuerdas. Estuvo muy bien.
Continuando con el repertorio, la banda había prometido en entrevistas previas (como la que hicimos en este medio) que traerían un set-list diferente para repasar varios clásicos. Fue así. Pronto escucharíamos, por ejemplo, "Hyperactive", donde la tralla se apoderó del escenario; animándose Duda incluso con alguna gutural. Es uno de los temas del grupo que más me recuerdan a DREAM THEATER en sus arreglos. Puro virtuosismo en acción, con mucha presencia de fragmentos instrumentales. La introducción de piano que anticipaba "Conceiving you" fue recibida con una enorme ovación. No es habitual poder escucharla en directo, y es una de las canciones más bonitas e icónicas de RIVERSIDE. Sin duda, uno de los puntos álgidos del concierto. Los arreglos de guitarra de esta canción siempre me han parecido preciosos.
Del resto del show destacarían especialmente algunos momentos. "Left Out", con sus diez minutos de duración, provocó el "meme" divertido de la noche. Su melodía (muy pegadiza, hay que reconocerlo) fue coreada al unísono por toda la sala, pero no únicamente cuando tocaba; ya que durante las canciones posteriores y en el descanso que precedió a los bises fue una constante.
La banda recogió el testigo sin problemas, con Duda introduciendo entre risas la melodía durante la interpretación de "Wasteland". También hubo temas más relajados y atmosféricos, como "Guardian Angel" o "Lost (Why should I be frightened by a hat?)". Esta última me encantó, es un corte realmente bonito, pero eché algo en falta las armonías vocales presentes en álbum; ya que sus compañeros no ayudaron a Mariusz en este apartado. El cantante afrontó ambas voces, pero nunca de forma simultánea.
Para terminar, después de unos escasos minutos de descanso, no podía faltar la mítica "The depth of self-ilusion". Su introducción rítmica y ese riff que ya es santo y seña de RIVERSIDE no fallaron. Fue el primer tema que escuché hace mucho tiempo, y no ha perdido un ápice de emoción. "02 Panic Room" y "River down below" pusieron el punto y final a la noche con dos propuestas diferentes. La primera, mucho más cañera (tocaron la versión original, en lugar de la acústica lanzada hace no demasiado tiempo) y la segunda más emotiva. Uno de los miembros de la crew se subió a tocar el bajo en esta última canción, ya que Duda tomó la guitarra acústica para acompañar a Meller en el apartado rítmico.
Sin embargo, la noche no acabó ahí, como estaba originalmente previsto. La banda ha tenido que cancelar un par de shows en el norte de Italia por el pánico generado al Coronavirus, y nos explicaron que habían pensado en tocar un poco más en Madrid para contrarrestarlo. Sea esto cierto o no, lo importante fue que salieron de nuevo a escena para regalarnos una preciosa versión acústica de "Wish you Were Here", dedicada a Piotr. Sin duda, fue el mejor momento de la velada. Todo el público se implicó a cantar la letra del clásico, y sonó fantástica. Sin duda, un gran regalo a la memoria del guitarrista, culminado con una versión extendida de "The Day After" para poner, ahora sí, punto y final.
Sin duda alguna, el concierto de RIVERSIDE en Madrid será uno de mis candidatos cuando el año concluya a mejor directo de 2020. Dos horas y media de espectáculo a un nivel musical y sonoro altísimo, con la banda implicada en todo momento, bien lo merecen. No recomendaría a nadie que tenga interés en el género y en el grupo perderse la oportunidad de disfrutarlos en directo. Si lo hacen, probablemente se arrepentirán.
Texto: Paco Sánchez
Fotos: Alvaro Ochoa
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