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DOWNLOAD MADRID – Crónica y Fotos de OZZY OSBOURNE, JUDAS PRIEST, VOLBEAT, CARCASS, ´77, etc

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ROCK THE NIGHT FESTIVAL

ESCENA ROCK FESTIVAL

PACO VENTURA - Madre Tierra

 

DOWNLOAD MADRID

EON+ BARONESS + THE HELLACOPTERS + CROSSFAITH – SHINEDOWN
+ VOLBEAT + JUDAS PRIEST + IN THIS MOMENT + OZZY OSBOURNE
+ ´77 + CARCASS + ANGELUS APATRIDA

Jueves 28, Viernes 29 y Sábado 30 de Junio – Caja Mágica – Madrid

Sábado 30

EON

Sin mucha gente aún en el recinto para este último día, era el turno de ver a una banda nacional que descubrí en un concierto en el que hicieron de teloneros de HAMLET. EON llegaban al escenario 4 con ganas de hacer mucho en la media hora que tenían por delante para convencer a primerizos en su música y a los que ya los habíamos visto.

Fue un concierto en el que el cantante Diego Cardeña y los suyos se dejaron todo para hacer pasar una velada agradable pero donde el sonido no estaba demasiado a tono, por desgracia. Sonaba especialmente mal por momentos y, en otros, sí que conseguían ofrecer una experiencia más notable.

Hubo momentos para todo, desde cantar algunos de sus temas más reconocidos como ‘Edén’, hasta cantar encaramado en la valla delante del público. Un auténtico gustazo comenzar un festival a este ritmo.

Juanma García

 


BARONESS 

Corría la tarde en la jornada del sábado con el Sol en su punto álgido y, mientras algunos buscaban la codiciada sombra, otros se agolpaban frente al Escenario 1 para presenciar la actuación de BARONESS.

Por lo general y, pese a que tendrán sus incondicionales, los de Georgia pasaron algo desapercibidos, desgranando su sludge metal sin pena ni gloria entre más curiosos que fans, ante un sonido correcto y con una entrega moderada por su parte.

Ofrecieron un buen repaso a cada uno de sus cuatro álbumes con John Baizley capitaneando la nave al centro del escenario, guitarra en ristre, agradecido por la oportunidad de estar esa tarde con nosotros y dando buena parte de lo que tienen ante los acalorados asistentes que rellenaban las primeras filas.

Aunque, en honor a la verdad, he de decir que se hicieron un poco densos -y es que no es el estilo más adecuado para esa hora del día- temas como “Take my Bones Away”, “March to the Sea”, las más animadas “Morningstar” y “Shock Me” o “Isak”, con la que terminaron hicieron las delicias de sus seguidores.

J. José Jiménez

 


 

THE HELLACOPTERS 

Y si BARONESS nos habían dejado un poco con las ganas de algo más animado para poder sortear el calor veraniego en el tercer día de festival -y con la consiguiente acumulación de cansancio- THE HELLACOPTERS llegaron para cumplir esa función.

Los suecos nos proporcionaron una hora de rock&roll sucio, macarra y divertido dando un muy buen concierto que hizo despertar de su letargo a más de uno.

Con Nick Royale al frente, el quinteto no dejó títere con cabeza, gracias a temas que ya son clásicos dentro del rock de garaje europeo, tales como “Hopeless Case of a Kid in Denial”, la sucia “You are Nothin’”, casi más cercana al punk de los STOOGES en cuanto a sonido y actitud o la psicodélica “The Devil Stole the Beat from the Lord”.

Siguieron tirando de clásicos como “Toys and Flavors”, o “Long Gone Losers”, llegando al momento más intimista gracias a “My Mephistophelean Creed”.

Pusieron aquello patas arriba gracias a la animosa “I’m in the Band”, pasado de la parte más punk de “Soulseller” a la más sofisticada de “By the Grace of God” en un suspiro y poniendo la rúbrica gracias a “(Gotta Get Some Action) Now!”.

J. José Jiménez

 


 

CROSSFAITH

Estamos ante la primera visita de los japoneses a nuestro país. La sensación nipona ha arrasado en el mercado británico en los últimos años, así como en algunos otros países europeos, oceánicos y asiáticos, y llegaba el momento de recibirlos al fin en Madrid. Hace unos años, pudimos disfrutar de su directo en Hellfest y quedamos maravillados con su potencia, frescura y puesta en escena. Una mezcla de metalcore con electrónica y con una actitud arrolladora en vivo, con unos músicos de lo más carismáticos que brindan una auténtica fiesta siempre, y esta vez el huracán CROSSFAITH pasaría por encima del calor madrileño.

Poco importaba el calor para un público desatado que no paraba de saltar y bailar al ritmo de piezas como “Xeno” o “Monolith”, que son ya más que habituales en sus sets, con ese toque electrónico que tanto nos gusta y con el que tanto nos sorprendieron.

Cerraban un breve pero intenso set con “Leviathan”, pero estamos seguros de que esta será su primera vez en España pero no la última, ¡menuda victoria más aplastante la de los japoneses en la capital! Uno de los conciertos del festival y un combo que rompe otra barrera más en su carrera, conquistando Madrid con su bandera como hacía literalmente su vocalista Kenta Koie en su aparición en escena.

Óscar Gil Escobar

 


 

SHINEDOWN

Llegaba al concierto de SHINEDOWN como un auténtico novato en su música y me fui con la sensación de haber acudido a un gran concierto de rock alternativo. Con diecisiete años a sus espaldas, la banda por fin se dejaba caer por tierras madrileñas para alegría de muchos fans que se apelotonaban en el escenario 2 para ver a los británicos.

Gente de todas las edades poblaba el público cuando la banda salía a escena y empezaba a ejecutar el primer tema del concierto, un ‘Sound of Madness’ que sonó contundente, sin problemas y que nos sirvió a los que no conocíamos demasiado a la banda para abrazar su propuesta. SHINEDOWN es otro de esos grupos que dan un valor especial a la comunicación con el público y con Brent Smith quedó más que confirmado: desde pedir palmas, hacer botar al público cuando arrancaran con otro tema o el detalle de saludar a los fotógrafos del foso y al público. Un auténtico líder que se ganó el respeto de todos y cada uno de los asistentes.

No es un género musical que me apasione y probablemente no fuera de esas bandas que escucharía en el calor del hogar a todas horas, pero se ganaron el respeto por cosas como esta y por hacer un show de los que te pide el cuerpo, con dinamismo, diversión y canciones como ‘Second Chance’ que enamoran a cualquiera.

A nivel de grupo funcionan extraordinariamente bien, cada uno con su instrumento, pero sobre todo me gustó ver las caras de satisfacción en cada uno de ellos y, especialmente, en la cara del batería Barry Kerch, que se le veía feliz de disfrutar cada segundo de aquel show.

Daba la impresión de que este iba a ser el comienzo de una relación de SHINEDOWN con el público español y que, a partir de este concierto—y el que dieron en Barcelona un día antes—, no sería de extrañar que los viéramos más asiduamente por estos lares. Lo que está claro es que si el rock alternativo tiene un exponente que cumpla con la praxis de diversión, entrega y conexión con el público, esos pueden ser sin lugar a duda SHINEDOWN.

SETLIST:

  1. Sound of Madness
  2. Cut the Cord
  3. Unity
  4. Enemies
  5. Second Chance
  6. Diamond Eyes
  7. Devil

Juanma García

 


 

VOLBEAT

Había tres camisetas que se repetían sin cesar entre la vestimenta de la gente que acudía al festival en este último día: las de JUDAS PRIEST, OZZY OSBOURNE y muchísimas de una de las bandas que puede comandar la plantilla de los cabezas de cartel de un festival, los daneses VOLBEAT.

De primeras no me gustó nada que le dieran tan poco margen de tiempo a una banda que se merece mucho más que una hora para hacer disfrutar a tanta gente y que, tras su última visita a Madrid en 2013, merecía al menos media hora más. Pero no se puede tener todo y con eso nos tendríamos que conformar los que teníamos ganas de ver a Michael Poulsen y compañía ejecutar su particular estilo a trote caballo entre el metal y el rockabilly.

Comenzaron el show con ‘The Devil’s Bleeding Crown’ de su último trabajo Seal the Deal & Let’s Boogie y para entonces la gente ya yacía entregada a la causa, incluso personas que estaban en el escenario 2 agarrados a la valla para ver desde cerca a JUDAS PRIEST que sería la siguiente banda en tocar. Con esta primera toma de contacto y una ‘Lola Montez’ que es un auténtico temazo, me quedaba clara una cosa que ya me habían comentado amigos en común que sí los habían visto en otras ocasiones: VOLBEAT suenan igual o mejor en directo que en el disco y, como ya sucediera con CLUTCH el día anterior, esto hizo que me enganchase aún más a su propuesta y prestara más atención al show.

VOLBEAT tienen en su poder el haber generado un estilo de música que no estaba patentado por un gran grupo en la escena y eso lo han conseguido a base de esfuerzo, mucho sacrificio y también grandes temas que hacen que seguidores y no tan seguidores se vengan arriba enseguida. Un buen ejemplo de ello fue el tándem que pudimos comprobar con ‘For Evigt’—sin estrofas danesas que, particularmente me gusta más cómo queda—y ‘Black Rose’, ambas de su último disco pero que conectan a la perfección.

Aun con todo es ahí, en la gran cantidad de canciones del nuevo álbum para un corto período de tiempo, donde veo uno de los problemas. Se quedaron fuera grandes temas que, a mí modo particular, no pueden faltar: ‘Hallelujah Goat’, ‘The Mirror and the Reaper’ y, sin lugar a dudas, la que más me faltó fue ‘Fallen’, que me parece de las mejores canciones que tiene el grupo en su haber. Aun así, sí estuvieron presentes temas como ‘Still Counting’ o ‘Sad Man’s Tongue’.

Musicalmente poco se les puede discutir a los daneses, estuvieron todos excelentes, coordinados, sonando de lujo y con una voz de Michael que es prodigiosa, potente, pero con la labor de transmitir bastante a través de la misma. Lo de Rob Caggiano es otro nivel, manejando la guitarra en los solos a un nivel que nos tiene acostumbrados y con la simpatía siempre por bandera.

Para muchos de los asistentes fue uno de los mejores conciertos del festival, y no sé si llegaría a esas cotas respecto a que me faltaron algunas canciones en el setlist y me sobró alguna del nuevo álbum, pero también digo que lo disfruté bastante. VOLBEAT ya han dejado atrás la estela de convertirse en una banda grande de futuro y eso quedó demostrado en el festival donde ya se habla de la banda como una de las potentes de la escena y, sinceramente, me alegro bastante por ellos porque se han labrado un futuro con un trabajo constante y sin perder el espíritu que los caracteriza.

Juanma García

 


 

JUDAS PRIEST

Llegaba el momento que tantas personas estábamos esperando desde que se anunciara que la banda iba a tocar en esta edición del DOWNLOAD FESTIVAL MADRID. La espera había terminado y estábamos a instantes de ver a JUDAS PRIEST sobre el escenario 2. Con la espera a que diera comienzo el concierto, no faltaban las voces que comentaban cómo estaría la voz de Halford en esta gira y, sinceramente, el resultado no pudo ser mejor porque el metal god cantó lo que quiso y más, cumpliendo con una nota sobresaliente tras tantos años sobre el escenario.

Tras una salida al escenario un tanto atípica a la que llevan en esta gira—se les descolgó el telón que utilizan para los inicios del show—la banda comenzó a ejecutar los primeros compases de ‘Firepower’ y, para las primeras estrofas de la canción, salía Rob Halford a escena y el público enloquecía al ver, en algunos casos, por primera vez a una auténtica leyenda de este género. Sonó como el trallazo que es: rápida, certera, veloz, con ese aroma que huele a clásico, pero está parido en el presente. Es muy probable que, junto a ‘Lightning Strike’ se convierta en uno de los temas que no falten en futuros conciertos de JUDAS PRIEST, dudo que a alguien le sorprendiera, y lo cierto es que funcionan tan bien ambas dos, que la mayoría de nosotros aceptaríamos encantados su incursión en futuros setlist.

Primera vuelta a los clásicos de JUDAS PRIEST y primer acercamiento al celebérrimo British Steel que se llevaría la palma en cuanto a apariciones de canciones en todo el concierto. La canción escogida para seguir a ‘Firepower’ fue ‘Grinder’, donde el público coreó encantado su estribillo y donde ya empezamos a ver claramente que Richie Faulkner no está en la banda por amor al arte: no es solo que derroche simpatía sobre el escenario, es que además se come el escenario y lo hace ser foco de mirada de muchos de los asistentes a un concierto de PRIEST. Hay quien sigue empeñado en vivir en un pasado y criticar todo lo presente, pero si algo puedo afirmar con total naturalidad es que Faulkner no está aquí por casualidad y, como tal, hay que decir que es de agradecer que una banda como JUDAS PRIEST pueda contar con él.

En otro punto está Andy Sneap, al cual tengo un especial aprecio por su trabajo con HELL—banda que ojalá tuviera más reconocimiento del que posee actualmente—pero que todavía le falta algo de rodaje con Halford y compañía. Se le vio algo tímido, sin ganas de demostrar mucho a simple vista y, eso sí, cumpliendo, pero sin dejar pequeños arreglos que nos ayudaran a alabar más su trabajo. Me daba la sensación como que no quería ir más allá de lo estrictamente pactado en cada canción y, como he dicho, es una pena, porque es un guitarrista excelente que ya ha demostrado más de una vez con una banda con un directo tan potente como lo tienen HELL.

De igual manera, el concierto seguía su curso y ‘Sinner’ hizo acto de presencia para dejarnos un solo excelente por parte de Faulkner pero que, eso sí, nos dejó algo fríos a muchos de nosotros que más tarde lamentaríamos como una canción así puede entrar en el setlist para dejar en fuera de juego a un clásico como es ‘The Ripper’ o una ‘Electric Eye’ que se han cepillado en plena gira y que nadie entiende por qué razón. Eso sí, si ‘Sinner’ dejó algo frío el ambiente, se volvió a caldear con la irrupción de un ‘Lightning Strike’ que para muchos jóvenes ha supuesto su pistoletazo de salida para adentrarse más en el mundo de JUDAS PRIEST y, aunque no sería la forma en la que yo me adentraría en su música, es de celebrar que se haga así puesto que descubrirán una de las mejores bandas que ha dado este género; para muchos, la mejor.

Para el siguiente tema, aparecía la portada de Turbo y ya sabíamos a lo que veníamos, llegaba el momento de ‘Turbo Lover’. Con Halford ya embestido en otra chaqueta, el público recibió la canción con el jolgorio que supone y es que, sin lugar a duda, es uno de los temas más celebrados de la banda y de los que no pueden faltar en un directo. Estribillo celebérrimo, con una voz al unísono acompañando a Halford y que luego este se encargó de agradecer. El público estaba con JUDAS y ellos, lo sabían.

La sexta canción de la noche fue ‘Rising from Ruins’, última aparición del nuevo trabajo bajo el repertorio del festival y que no terminó de cuajar del todo bien. Sonó bien, pero, como comentaba anteriormente, si incluyes estos temas y dejas fuera otros más míticos—muchos envidiamos a nuestros amigos de Barakaldo por ese ‘Victim of Changes’—, el setlist te queda con altibajos bastante notables. Pero esto es lo de siempre, la banda tiene que defender también su territorio y ese nuevo disco hay que añadirlo al setlist.

Sonaba el frenético riff de ‘Freewheel Burning’ en un viaje al Defenders of the Faith. No es un tema que estemos acostumbrados a escuchar en las giras de JUDAS PRIEST y, aun con todo, fue un inmenso placer disfrutarla con un dueto a las guitarras entre Sneap y Faulkner que se mantuvo todo el rato en alza. No exageraría si dijera que, de lo que escuchamos aquella noche, fue de los temas que más me gusto y eso que, en un principio, no terminé de ver del todo que quisieran incluirlo en el setlist. Tras escucharla en directo, cero quejas para una canción que sonó rompedora y que, saliéndonos un poco de lo habitual, fue de lo más respetado.

Aparecía la portada de Screaming for Vengeance y todos esperábamos el milagro de ‘Electric Eye’ que nunca llegó, pero no nos íbamos a quejar con lo que iba a sonar: ‘Bloodstone’ puede que decelerara un poco el ritmo del concierto, pero era perfecta para un festival, para que un recinto lleno coreara dicha palabra en su estribillo. Justo después de la aparición de la misma, otra canción del mismo disco con ‘You’ve Got Another Thing Comin’ sonando de maravilla en todo momento y también haciendo partícipe al público de la misma.

Inmediatamente después, sabiendo a poco, pero teniendo por delante un ratito más de show, llegábamos a las canciones más celebradas de toda la actuación. Se queda todo en silencio y el ruido de un motor es lo único que se escucha, eso solo quiere decir una cosa; así fue, Rob Halford entró en su mítica moto con la fusta en la boca para golpearnos a ritmo de ‘Hell Bent For Leather’ al mismo tiempo que aparecían imágenes de moteros en la pantalla del escenario y el público en las laterales. Uno jamás se cansa de escuchar temas como estos, que fueron creados desde el minuto uno para convertirse en auténticos himnos.

Y hablando de himnos, iba a llegar la locura máxima. Scott Travis cogió el mando al micrófono y cumplió el deseo de muchas personas al decir aquello de ¿qué canción queréis escuchar? Y todo el mundo gritar entusiasmado ‘Painkiller’ para hacer realidad el deseo del respetable.

Sonó endemoniado aquello, con un Scott Travis que pone todo su arsenal a disposición de la música y nos entrega una lección de cómo se debe interpretar una canción tan complicada sobre el escenario. Increíble como siempre. Otra cosa ya fue Halford que, desde hace unos años, ya no llega a las cotas que llegaba antes y que, como no podía ser de otra forma, es ley de vida. A pesar de ello, el británico siempre ha sabido adaptarse a la situación y ofrecer una versión un poco más light del tema donde se entrega en cuerpo y alma, pero que sigue quedando igual de bestia, de agresiva. No faltó el homenaje a un Tipton que aparecía en pantalla con imágenes suyas tocando el popular solo mientras Faulkner lo hacía sobre el escenario. Un bonito homenaje que la gente quiso aplaudir mientras estaba la canción pero que, algunos ni apreciaron de la motivación del momento, cosa que no es para nada criticable.

Total, para qué ver en vídeo a Tipton cuando puedes verlo sobre el escenario en lo que fue uno de los momentos más emocionantes de aquella jornada de DOWNLOAD FESTIVAL MADRID en la que, a alguno que otro se le vio incluso emocionarse. Salió solo, llevándose la ovación ensordecedora del respetable y despejando las dudas sobre si estaría con el público del festival. Nos dejó preocupados a muchos ver su estado actual, pero ver la pasión que pone sobre el escenario, lo feliz que se le veía sobre las tablas con su guitarra y su grupo, nos llenó también de gozo. Tras una petición de aplausos por parte de Halford y un cariñoso gesto con su compañero, la banda empezaba a ejecutar otro auténtico himno de JUDAS PRIEST como es ‘Metal Gods’ donde todos los ojos fueron a parar a Tipton. El concierto ya no tenía ojos para nadie más, él se estaba llevando gran parte de las miradas, estábamos ante un momento muy emocionante que, aunque alguno no entenderá, no tenemos la culpa de que sea así.

Con la misma, la gente empezó a saltar de lo lindo y a cantar a pleno pulmón aquella canción que nos enseñó la historia de un hombre desempleado durante un largo tiempo y quebrantando la ley, rompiéndola. Halford empezó a gritar aquello de ¿Breaking the what? y todo se convirtió de un momento a otro en una auténtica fiesta en la que celebrábamos uno de los mejores conciertos del festival. Con ‘Living After Midnight’ completando el tridente de canciones del British Steel y dejando a todos maravillados al tiempo que la banda se despedía agradeciendo todo el apoyo, lanzando púas a mansalva y con sonrisas en sus rostros y en la de muchos de nosotros que celebramos seguir viendo como cumplen sobre el escenario una de las mejores bandas de la historia del metal, una de las vacas sagradas del género y a la que poco se le puede echar en cara. Larga vida a los Metal Gods, larga vida a JUDAS PRIEST.

SETLIST:

  1. Firepower
  2. Grinder
  3. Sinner
  4. Lightning Strike
  5. Turbo Lover
  6. Rising from Ruins
  7. Freewheel Burning
  8. Bloodstone
  9. You’ve Got Another Thing Comin’
  10. Hell Bent For Leather
  11. Painkiller
  12. Metal Gods
  13. Breaking the Law
  14. Living After Midnight

Juanma García (Twitter) (Instagram)

 


 

IN THIS MOMENT

Gran expectación en el escenario 3 a pesar de que en el 2 tuviese lugar el show de Judas Priest, pero es que había muchas ganas de tener a Maria Brink y sus IN THIS MOMENT en nuestro país. Otra de esas bandas americanas que tan difícil de ver es en nuestro país. Pues bien, llegaba el momento del poderoso directo tanto sonoro como visual de IN THIS MOMENT, una puesta en escena brutal y un sonido que en esta ocasión no acompañaba tanto como hace unos días en Hellfest, pero la simple presencia de Maria es fulminante. La teatralidad por bandera, con distintos vestuarios para cada una de sus canciones, comenzando por “Blood” y una túnica negra con corona, quitándosela posteriormente para lucir un vestido blanco en “River Of Fire”, una de sus grandes piezas de este último trabajo.

El show estaba garantizado, y el estado vocal de Maria mientras interpretaba era bastante bueno, siempre alternando guturales con voces limpias y recitadas. El liderazgo y el carisma de esta mujer es tremendo, pisando el escenario y comunicando con una fuerza poco común, lanzando siempre su mensaje de apoyo a la figura de la mujer, el cual suele emitir en su capítulo final “Whore”, probablemente el mayor éxito de la banda californiana.

Cuando la interpretación y la música van de la mano, el espectáculo coge una dimensión aún mayor y es lo que otorga una experiencia como esta, IN THIS MOMENT va mucho más allá de lo musical.

Óscar Gil Escobar

 


 

OZZY OSBOURNE 

No cabe duda de que OZZY era uno de los platos fuertes, sobre todo para el sector más veterano que quería -nunca se sabe pero quizás fuera la última- la oportunidad de disfrutar de uno de los “culpables” de que esto del heavy metal fructificara en lo que hoy en día conocemos como tal.

Su actuación me sorprendió para bien. No me le esperaba cantando de la manera en la que lo hizo y esto lo digo teniendo en cuenta que OSBOURNE nunca me ha parecido un cantante sobresaliente, aunque sí alguien con un feeling especial que ha sabido rodearse de grandes músicos y realizar algunos álbumes en solitario grandiosos.

El caso es que mi querido madman cantó bastante bien. Se movió, dio sus famosas palmadas, alzó los brazos al aire, incluso realizó patadas como corriendo sin moverse de donde estaba, la mar de graciosas. Pero sobre todo, no paró de decirnos que nos quería a todos y bendecirnos bajo la enorme cruz que lucía en la pantalla del fondo en el enorme escenario. También hay que decir, siendo justos, que los temas estaban bajadísimos de tono, para poder ayudarle a realizar su tarea con el menor esfuerzo y desgaste posible.

Destaco, de la banda que le acompañaba, por un lado al casi sempiterno Zakk Wylde, protagonista absoluto a nivel musical y por el otro a un gran batería como es Tommy Clufetos de gran pegada y técnica. Ya nos había dejado impresionados con BLACK SABBATH, pero lo que hace con OZZY no es asunto menor.

Sobre la hora estipulada se apagaban las luces y, tras un breve medley incluyendo algunos de sus viejos himnos, sonaba la primera pieza del “Carmina Burana”, “O Fortuna” con OZZY saliendo de entre las sombras y gritando “let’s go fuckig crazy” para deleite de todos.

“Bark at the Moon” sería la primera en caer, sonando magníficamente bien y todos cantando cuernos en alto. Tras ella, el primero de los muchos “it’s a song called…” en este caso para introducir “Mr. Crowley” con la intro de teclados interpertada por Alan Wakeman sonando altísima, rellenando cada hueco del enorme recinto y unos láseres apuntando desde el escenario hacia el público.

En “I Don’t Know”, Zakk ataviado con una falda de cuadros escoceses lo bordó, incluyendo el exigente solo que en su día compusiera el malogrado Randy Rhoads.

Llegaría el primero de los guiños hacia SABBATH con un psicodélico “Fairies wear Boots” que me encantó, con la banda bordándolo y una composición de colores de lo más lisérgica a través de las pantallas centrales.

Con “Suicide Solution” llegaría el momento en el que OZZY bañaría a las primera filas con cubos de agua mientras Wylde estiraba el momento de su solo de guitarra, recreándose en algunas de sus escalas favoritas.

Me encantó “No More Tears”. Es uno de mis temas favoritos de su carrera en solitario y lo bordaron. Además, la entrega por parte del público fue máxima y vivir la intensidad de cada una de sus numerosas partes fue una pasada; especialmente memorable el interludio lento, con el teclado marcando los compases y como al poco se le une la guitarra con un Zakk enorme, tirando de feeling y carisma. Le siguió otra del álbum con idéntico título, en este caso la balada “Road to Nowhere” que todos coreamos felices.

Tras la presentación de cada miembro de la banda, suenan las sirenas antiaéreas anunciando “War Pigs”. El final es alargado, tanto que en el solo, Zakk se baja al foso y toca ante las miradas atentas y sonrisas de los fans ubicados en las primeras filas, enlazándola con un popurrí instrumental en el que la banda iba alternando algunas partes de “Miracle Man”, “Crazy Babies”, “Desire” y “Perry Mason”, dejándonos con la miel en los labios ya que no nos hubiera importado escucharlas en su versión íntegra cantada. Pero el caso es que hay que ser realistas con el hecho de que OSBOURNE cumplirá en diciembre 70 años y necesita de todo el tiempo empleado en estos menesteres para descansar tanto el físico como la voz.

Al solo de batería le siguió, ya con toda la banda sobre el escenario incluyendo al simpar vocalista, un “I don’t want to Change the World” tremendo. “Shot in the Dark” sonó genial, pese a que se me hizo algo extraña por la gran bajada de tono que tenía, con todos coreando, cantando, volviéndonos locos.

Pequeña retirada para encarar una de las baladas más grandes de su discografía, me refiero a la preciosa “Mama I’m Coming Home”, poniendo la guinda del pastel con el clásico entre los clásicos, el gran y festivo “Paranoid”, con todo el público viniéndose arriba ante uno de los riffs más disfrutados de la historia del heavy metal.

J. José Jiménez

NDR.: No hay fotos de Ozzy porque, como en toda la gira europea, no dejan hacer fotos a ningún fotógrafo. Lo sentimos por los lectores.

 


 

´77

No lo tenían fácil los rockeros catalanes, una vez finalizados los conciertos de los cabezas de cartel, con el público cansado después de tres días intensos de festival, con una banda también de rock clásico como son L7 en el escenario 2 y con mucha gente esperando a la actuación de una banda totalmente distinta en cuanto a propuesta como son CARCASS que tocaban justo en el escenario de al lado.

Y sin embargo, no se amilanaron y dieron un muy buen concierto, que además me sorprendió porque suenan bastante más densos y sobre todo groovies que en el disco. La zona estaba hasta arriba de gente y todos nos lo pasamos de fábula con esos temas que tan a la primera escucha enganchan, idóneos además para ser interpretados en directo.

A mí es una banda que me encanta, más desde que he tenido la oportunidad de hacer la crítica de sus dos últimas obras -la última de ellas la adquirí en vinilo y es una pasada del denominado rock analógico– por lo que disfruté mucho de su corta actuación.

Abrieron con la “sabbathiana” “Bread & Circus” aunque pronto tirarían de reminiscencias a AC/DC con “High Decibels” (que si cierras los ojos, es como si estuvieras viéndolos en su época “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”), aunque la que me terminó de conquistar fue la oscura “Who’s Fighting Who”.

Recordando su último videoclip, sonó la discotequera “Last Chance” que nos hizo mover los pies a todos los presentes.

Para “Be Crucified” recibieron la visita y bendición de la monja que sale en la portada de su disco “Bright Gloom”, así como en el mencionado videoclip.

“It’s Alright” y la cachonda “Stay Away from the Water” volvieron a animar a la concurrencia, poniendo un magnífico broche de oro con “I Want My Money Back” y la declaración de intenciones “We Want More Rock’n’Roll”.

Se me hizo cortísimo. Deseando estoy que vuelvan a Madrid para verlos en sala y disfrutarlos con el máximo de mis energías disponibles.

J. José Jiménez

 


 

CARCASS

¡Sí! ¡Todavía nos quedaban fuerzas para más! Aunque estas fueran mermando, pero siempre es un placer  ver a toda una leyenda del metal extremo como CARCASS, máxime cuando no es tan habitual ya verles por estos lares.

Aunque hicieron un show bastante similar al del año pasado en Barcelona, el repertorio no dejó títere con cabeza, con el gran Jeff Walker al centro, con su bajo colgado y dirigiendo la actuación.

Los británicos apuestan por aprovechar cada segundo de la hora de la que disponen, sin hacer apenas parones entre cada tema, lo justo y muy de vez en cuando para hidratarse -y tirar botellas de agua a su público- sin desdeñar un ápice de la agresividad imperante en sus álbumes, si bien su etapa grindcore queda cada vez más relegada en sus interpretaciones.

Abriendo con la poderosa “316L Grade Surgical Steel” de su impresionante último álbum, aquello fue un no parar con grandes momentos como “Buried Dreams”, “Unfit for Human Consumption” -¡qué temazo!- “Cadaver Pouch Conveyor System” o el clásico “Exhume to Consume”.

Propios y extraños alucinaron con el trabajo de los guitarristas Bill Steer y Ben Ash, sobre todo en los temas de los tres últimos álbumes, más elaborados y con un trabajo de riffs, solos y armonías bastante más complejo.

Tampoco se quedó a la zaga el batería Daniel Wildling, realizando todo un ejercicio de poderío físico al tocar tan exigentes temas casi del tiron, hilando varios de ellos como “This Mortal Coil” con “Death Certificate”.

Pusieron la guinda con el revolucionario “Heartwork” -que supuso todo un cambio de estilo en su momento- y “Carneous Cacoffiny”.

¡Una pasada!

J. José Jiménez

 


 

ANGELUS APATRIDA 

Debido al solape y mi opción por ver a los de Jeff Walker, apenas me quedaba tiempo para ver un par de temas de ANGELUS APATRIDA.

Me emocionó verlos tocar ante miles de personas en el escenario principal y cómo la explanada delante de este se encontraba hasta arriba de fans, algunos de ellos incluso comentando cómo no les habían seguido hasta la fecha y estaban impresionados de la calidad del combo albaceteño.

El momento en el que llegaba era el escogido por Guillermo y los suyos para invitar a sus amigos de CRISIX a realizar una poderosa versión de “Domination”, tema original de PANTERA.

Se despidieron con el gran “You’re Next”, todo un himno para la banda que quedó para la posteridad como el último tema interpretado en directo en la edición 2018 del festival DOWNLOAD MADRID.

Poco a poco el público iba abandonando el recinto -aunque algunos aún disfrutamos de los dj’s del recinto pequeño- cansados -algunos exhaustos incluso- aunque felices.

Esperemos que el año que viene, DOWNLOAD MADRID 2019 sea una realidad y que nosotros sigamos estando allí para contároslo.

¡Hasta la próxima!

J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Óscar Gil Escobar

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

 

18 COMENTARIOS

  1. Para mi los reyes indiscutibles del festival, con un Halford incombustible cantando en un agudo continuo, Sinner y Bloodstone todo un acierto rescatarlas. El único pero es que fue muy corto el concierto, yo hubiera cambiado Turbo Lover y rising from ruins por The Ripper y Tyrant, y también faltó el baladon Night comes down, una pena pero que se le va a hacer, es lo malo de los festivales y de no ser cabeza de cartel. Ya estoy deseando verlos de nuevo. Vivan los Metal Gods!! Un saludo

  2. -Un festival muy flojo comparado con RockFest y con muchas menos bandas por un precio del
    abono similar
    -El sitio donde se ha hecho muy mal localizado y con un olor insoportable al estar al lado de una depuradora.
    -La Cerveza que se vendía de la marca San Miguel que es de las peores que he probado y a 9 euros el litro
    -Solapamiento de bandas como Carcass y Angelus Apatrida ó Judas Priest e In this moment
    -Uno de los mejores conciertos,el de Judas Priest muy corto y de día en cambio en Rockfest empìeza a las 21h50 y acaba a las 23h20 vamos que hacen su setlist y en el Download hacen de teloneros de Ozzy
    -El concierto de A Perfect Circle duró 35 minutos por problemas de sonido
    Si el año que viene van a hacar lo mismo y en el mismo sitio casi mejor que no hagan festival

  3. del olor a mierda, no se dice nada?

    el sonido fue malo en casi todos los grupos excepto en ozzy, me parece vergonzoso que con tanto ingeniero/tecnico de sonido la bateria se coma la mitad del sonido, lo de abrir las puertas 15 min antes de que empiecen los grupos cuando quieren pasar tanta gente genial… en fin que a mi no me ven el pelo,

    el unico que me parecio con un sonido perfecto fue ozzy

  4. Ozzy y Judas geniales
    La guitarra de Zakk wilde se escuchaba demasiado baja en las partes ritmicas …imcomprensible
    La aparicion de Glenn Tipton en el eacenario emocionente aunque de ovacion ensordecedora nada de nada, de hecho me parecio un recibimiento bastante frio para equien es y el esfuerzo q esta haciendo…al menos en la zona q yo estaba…yo era el unico gritando de emocion y agradecimiento
    Y lo del olor a alcantarilla …..pues eso asqueroso

    • Eso si me jodio, el volumen de la guitarra era raro como para que no tomase todo el protagonismo? aún asi yo que no lo habia visto nunca me quede flipao, de lo mejor del festi junto con Richie Faulkner el que cada vez está tomando más protagonismo y se está convirtiendo en el Zack de Halford.

  5. Cuando comenzaron a salir las fechas de la gira conjunta de Ozzy y Judas Priest juntos en varios festivales esperaba que en alguna lo hicieran en algún recinto cerrado de medio aforo, daba igual la ciudad. Por suerte no me tuve que desplazar mucho, ya que en Lisboa tocaron el lunes día 2.
    No lo dudé, compré las entradas y allá que nos fuimos.
    La diferencia de verlos en festivales de 40.000 personas, a verlos en un pabellón y ellos solos.. no tiene precio. Ovación a Tipton, ahí sí. Emocionante… El único pero: Judas no tocó el Living after midnight.

    • No sabía que en Lisboa han tocado Judas y Ozzy en Pabellón enonces ¿por que en Bilbao han tocado Judas y Lords of Black en lugar de Judas y Ozzy? ¿en Portugal los grupos cobran por tocar la mitad que en España? ¿Los promotores de conciertos de Portugal piensan en el público y los de aquí solo piensan en sus bolsillos?
      Desgraciadamente tenemos lo que nos merecemos