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Crónica y fotos de STEEL PANTHER + FOZZY en Madrid

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STEEL PANTHER

+ FOZZY

Lunes 12 de Febrero de 2018 – Sala La Riviera – Madrid

Estereotipos, humor y buena música nos acompañarían en una de las noches más esperadas para los amantes del glam rock y hard rock en una sala La Riviera de Madrid que mostraba el ambiente de las grandes veladas a pesar de no ser un público muy numeroso. Por un lado llegaba el extravagante cuarteto de Los Ángeles, hablamos sin duda de STEEL PANTHER, mientras que por el otro teníamos a la superestrella mundial del pressing catch o wrestling americano (como lo quieran llamar) Chris Jericho al frente de su banda FOZZY, los encargados de abrir los conciertos en este tramo de la gira, quienes nos visitaban por primera vez.

Una auténtica pena, porque el número de asistentes rozaba las 500 personas, una entrada bastante floja para un evento como este en La Riviera (con 2.000 personas prácticamente como aforo). Aun así, los valientes que pagaron su entrada y que se decidieron a asistir disfrutaron como enanos de dos grandes shows que fueron claramente de menos a más. Ya desde horas antes, podíamos observar como la cola de gente era bastante reducida para lo que nos esperábamos a nuestra llegada, y es que siempre suele haber una cola importante a falta de hora y media para la apertura de puertas.

Y gracias a ello, la entrada se produjo sin grandes problemas, con tranquilidad, algo que ya nos gustaría que sucediese en todos los conciertos. Una vez dentro, lonas negras cubrían los balcones de la sala, e incluso es posible que el sonido hubiese sido mejor de haber puesto telones a los lados del escenario como sucedió en algún concierto previo en esta sala con poca afluencia de público, algo que aun así se fue solucionando y mejorando a lo largo de la noche.

La banda creada en Atlanta por Chris Jericho y Rich Ward, FOZZY, era la encargada de abrir la velada. Aparecían en escena los protagonistas a la hora prevista cumpliendo a rajatabla los horarios, liderados por un Jericho que se alzaba como el protagonista principal de la banda, haciendo las labores de frontman con esa facilidad que tiene especial para ello, y comenzando con “Judas”, su nuevo hit y single con el que daban el pistoletazo de salida a su breve pero intenso show. El inicio fue arrollador con más piezas de su último trabajo como “Drinking With Jesus” con un poderoso estribillo también, mientras que “Painless” bajaba un tanto las revoluciones, pero probablemente sean las más destacables de su nuevo LP, acertada decisión por tanto.

No faltó tampoco su aclamada versión de ABBA y su “SOS”, una maravilla melódica que cuenta con una estrofa bastante reposada para explotar en un excelente estribillo de lo más coreable. El protagonismo de la base rítmica mezclándose con las guitarras contundentes de “Bad Tattoo” es tremendo en directo, y cómo no cerraron con “Sandpaper”, tema que en estudio se grabó junto a M. Shadows (AVENGED SEVENFOLD) dentro de su “Sin And Bones”, y con el que se despedían esta noche del público madrileño que había disfrutado de ese sonido entre heavy metal y hard rock con ese toque norteamericano tan característico y reconocible en los últimos años. Gran forma de abrir la noche, con una persona tan ilustre que se defendió bastante bien vocalmente y con un gran combo junto a él sonando muy sólidos a lo largo de toda la actuación, sin parar de moverse cada uno de ellos por todo el escenario, y con un sonido que fue mejorando a medida que avanzaba la presentación.

Y ahora sí, llegaba el momento de recibir a STEEL PANTHER. La banda compuesta por Michael Starr a la voz, Satchel a la guitarra, Lexxi Foxx al bajo y Stix Zadinia tras los platos llegaba a Madrid, por fin con un concierto como headliner en sala en la capital tras su exitosa visita hace tres o cuatro años junto a SCORPIONS. Había muchas ganas de tener a los PANTHER en la intimidad de una sala por primera vez, y vaya si las había, solo hubo que ver el arranque con la intro “Everybody Wants Some!!” de Van Halen, dando paso a un abrumador inicio con “Eyes of a Panther”, un clásico para abrir, con Michael al frente y a los flancos de Stix, Satchel y Lexxi, una imagen ya más que marcada en todos sus shows, desatando el clamor de un público con muchas ganas de fiesta. “Goin’ in the Backdoor” es la primera muestra de su “Lower The Bar” y supuso un acierto más que notorio también.

Tras las primeras coñas y bromas que supusieron el primer parón musical, llegaba otro clásico con toque asiático, hablamos de “Asian Hooker”, seguida de “Party Like Tomorrow Is The End Of The World” dos ineludibles temas con dos ineludibles estribillos que ponían patas arriba la pista de una Riviera. Llegaba ahora una reposada con otra “preciosa” letra como “Wasted Too Much Time”, con un enorme solo de Satchel poniendo melodía a toda la composición. Coreografías fallidas, humor por doquier y todo un frontman como Michael Starr que nos sorprendía ahora imitando a OZZY OSBOURNE en una gran versión de “Crazy Train” clavando cada uno de los movimientos de la leyenda del rock y metal e incluso su voz, y hay que decir que ya fuera de su imitación estaba a un nivel vocal excelente, como quedó patente volviendo al set habitual con una efectiva “Poontang Boomerang”, con unos coros perfectos como en todo el show.

Turno ahora para un enorme solo de guitarra de Satchel, puro virtuosismo, que incluye una parte acompañándose del bombo de la batería para interpretar riffs clásicos de ayer y hoy de bandas como Black Sabbath o METALLICA, y otra parte tocando la batería a una mano, demostrando que a pesar de ser una parodia de banda, la calidad y el talento musical que tienen es altísimo e innegable. Tras ello, se colocaba una guitarra acústica al propio Satchel para “That’s When You Came In”, aunque nos deslumbraría con la eléctrica de nuevo a mitad de tema con otro enorme solo en una balada con un estribillo un tanto repetitivo.

Gran balada la de “Weenie Ride” con una invitada del público a la que le dedican la canción los miembros de la banda entre bromas, con Stix abandonando su set de batería para colocarse al piano. Y ahora sí se desataba la fiesta con “17 Girls in a Row”, con una amplia cantidad de chicas subiendo al escenario (algunas acompañantes a lo largo de toda la gira de la banda y otras invitadas por la banda a hacerlo por supuesto) para completar un total de unas 20 chicas sobre las tarimas para bailar al ritmo de este magnífico y extremadamente pegadizo riff y posterior estribillo, enganchando con una de sus mejores piezas de su penúltimo trabajo, hablamos de “Gloryhole”, de nuevo de lo más gamberra y con la temática habitual, sexual y divertida.

Se acercaba el final y lo hacía con la frenética y demoledora “Death to All But Metal”, un himno incontestable de los norteamericanos que habían armado una gran fiesta cargada de buena música, buen rollo, buen humor, con un gran sonido, gran espectáculo y gran entrega de una banda que está en un estado de forma soberbio.

Otro clásico es ese “Community Property”, que coreaba Madrid en solitario y también junto a la banda a una sola voz en un tema que el que no tenga ni idea de inglés pensará que es una balada de amor puro y para toda la vida sin más.

El final lo marca como es habitual en sus conciertos “Party All Day (Fuck All Night)”, con esa intro que nos recuerda a una mezcla de “Runaway” y otros hits de BON JOVI, y que nos hace saltar y cantar en la última celebración de la noche, con un público desatado y entregado a una banda que no paraba de bromear en el escenario, de disfrutar (algo que se nota y que es totalmente necesario para el éxito de una banda), y de hacer disfrutar al respetable en todo momento.

Les podremos achacar que en ocasiones los discursos y bromas se hacen demasiado largos y pesados (casi siempre con gracia, al menos para un servidor), pero lo que no se les puede reprochar es que no hayan hecho disfrutar a su público de un tiempo extraordinario y que no nos hagan irnos con una sonrisa de oreja a oreja tras haber gozado de una banda que es un espectáculo completo en directo.

En esta ocasión eché de menos mayor “feedback” por parte del público, el cual despertaba del letargo por momentos, pero en otros se mostraba un tanto frío y apático. Como explico, concierto de menos a más en todos los aspectos, pero creo que todos sabemos que los que estuvimos allí presentes (a pesar de los fallos que pueda haber), repetiríamos esta experiencia de nuevo sin pestañear y sin dudar ni un solo momento.

Texto y fotos: Óscar Gil Escobar

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

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