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Crónica y fotos de SARATOGA + MIGHTY THOR en Ciudad de México

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SARATOGA

+ MIGHTY THOR

Domingo 28 de Enero de 2018 – Circo Volador – Ciudad de México

Un avasallador “Viaje por la Mente”

El maestro Alberto Rionda, artífice y cabeza de AVALANCH, sustituiría a Jero Ramiro durante la vertiente americana de la gira “25/15”, dando como fruto una de las colaboraciones más interesantes que el metal español pudiese recodar. “AGOTARÁS”, disco clave para el movimiento del heavy metal en España de principios de siglo sería interpretado al completo. Sumado a todo esto, el concierto se grabaría para su posterior lanzamiento y edición en DVD. ¿Fórmula asegurada para el éxito? Afortunadamente, ese fue el caso de lo que transcurrió el pasado domingo.

Antes de empezar formalmente la crónica que nos compete, me gustaría contarle a usted, nuestro tan amable lector, un par de anécdotas que creo podrían poner en un contexto mucho más interesante la noche que estoy por narrarles. La historia va sobre ese magnífico recuerdo de cuando vi por primera vez a SARATOGA, en el lugar en donde menos esperaría encontrarme a una banda de este calibre: en mi natal puerto de Veracruz (México). Aquella gira que tuvo lugar entre “Secretos y Revelaciones” (2009) y “Némesis” (2012). Recorrió el país de norte a sur, como también Estados Unidos y gran parte de Latinoamérica; de hecho, hay una canción en “Némesis” titulada “Revolución”, la cual me pone la piel de gallina por ser un solemne homenaje hacia la pasión de los latinos para con SARATOGA, en donde el grupo honra el amor recibido en todo el continente, dándose el tiempo para ir nombrando muchísimos de los lugares que visitaron (“[…] De New York hasta New Jersey, de Virgina a Huajuapan, de Veracruz hasta León, hoy Tijuana es un volcán.[…]”); como verán, esta canción es parte por la que le tengo un cariño tan especial a ese primer contacto con el cuarteto, en donde en esos tiempos todavía Andy C. y Tony Hernando formaban parte de la agrupación.

La segunda parte de esta historia es ese concierto en sí: celebrado en un extinto “Salón Bimbo”, SARATOGA, se presentó junto a un puñado de bandas locales (FORTALEZA, IRA y los mismos MIGHTY THOR que también le abrieron al grupo en el concierto que le compete a esta crónica), ante una lamentable entrada de menos de 100 personas. Sin embargo, y esto es el punto por la que escribo esta pequeña anécdota, es que el conjunto en vez de cancelar el concierto, reducir el repertorio o demostrar algún tipo de frustración por el boletaje, salieron a dar el 110% de lo que podían ofrecer, como los profesionales que son. Jamás olvidaré ese pedazo de concierto, donde me impresionó ver a un cantante de la talla de Tete Novoa hacer explotar la cabeza de las pocas almas que estábamos por ahí y también poder observarle a un grupo tal sutileza, con un virtuosismo tanto rotundo como elegante, poseer tal envergadura.

Regresando a enero del 2018, y con todas las pintas para que el concierto (que ellos llamaron “celebración” durante el transcurso del evento) fuese glorioso, el Circo Volador de la Ciudad de México se preparaba para una noche que será la envidia de los que no asistieron y vean el DVD una vez ya salido del horno.

¿Por qué mencionar a los que no asistieron? Pues, en primera, porque me recuerda bastante a lo sucedido en Veracruz hace 7 años (aunque en muchísima menor medida): pese a que SARATOGA (por alguna extraña razón, porque de calidad no se trata) no es una banda tan multitudinaria como lo pudieran ser MÄGO DE OZ o WARCRY, lo que si tienen es un estricto grupo de seguidores que garantizan que el grupo pueda desenvolverse tanto en recintos a medio llenar como en explanadas abarrotadas de gente; en el caso de este concierto en el Circo Volador, el recinto estaba a dos terceras partes de su capacidad. La pista estaba totalmente abarrotada, pero sólo un par de almas poblaban las gradas del foro, que podrían contarse entre unas 500. Aproximadamente, había dos mil personas presenciando el concierto.

Pasadas las ocho y media de la noche, y con un ligero retraso, MIGHTY THOR, oriundos de la misma Ciudad de México, y cargados con un panfleto de buen tamaño, una espada y escudo en medio del escenario y con el mismísimo Mjölnir, el martillo del dios del trueno, a modo de decoración escenográfica, salieron a dar un pequeño, pero muy efectivo show lleno de power metal, de melodías épicas y de una calidad sobresaliente (¡escuchen a esta banda!). Su presentación dio inicio con “Corazón de Dragón”, uno de esos “himnos” powermetaleros en donde su cantante Uidemar Cuevas pudo lucir una capacidad vocal estratosférica (registro sobre-agudo que impresionó a todo el público). Prosiguieron con un tema “más-a-lo-Manowar”, titulado “El Regreso del Rey”, otra canción de carácter muy hímnico y con una participación notable del público.

“Kalef”, un tema de heavyrock más convencional proseguiría con el show. Acto seguido, “Dulce Agonía”, una canción muy al estilo de la faceta más hardroquera de JUDAS PRIEST, agradaría a muchos de los presentes debido a los constantes cambios y matices que posee durante su estructura, pasando de este tan movido rock duro hasta convertirse en otro tema más del estilo de “los Mighty”: powermetalero. La canción concluye con un bonito final arpegiado con una guitarra limpia. Se podían escuchar bastantes aplausos desde la explanada que tiene el Circo Volador.

Para terminar su actuación, el grupo daría las gracias y las enhorabuenas a SARATOGA por sus correspondientes aniversarios y anunciarían que la última canción de su presentación, “Poder del Martillo”, haría su estreno en vivo en ese mismo instante, ¡y vaya qué canción! El corte podría hacerse pasar como un tema de HEAVENLY o de los HELLOWEEN, y nadie pondría ni un pero. La canción cuenta una energía fantástica, un tempo rapidísimo, unos estribillos sublimes y posee un bellísimo interludio de clavecín (que se combina con una coral de fondo), que pareciese que pudiera haber salido de alguna fuga de cualquier compositor del barroco. Alabados y aplaudidos, MIGHTY THOR se despedían para dar lugar al (grandísimo) plato fuerte de la noche: SARATOGA.

Con una agilidad ejemplar, y sin dejar pasar mucho tiempo entre el acto anterior y el principal, las luces del recinto se apagarían para dejar que una pista, en la cual una voz muy grave hacía una cuenta en retroceso, dejaba que los integrantes del grupo, uno a uno, salían a escena. La cuenta atrás fungiría de dos maneras: la primera, hacer de la entrada de los españoles emocionante y teatral, y la segunda, dar paso para que la ambientación y los arpegios de la introducción del disco, “11901”, encendieran los motores del público, que mediante rugidos, gritos y aplausos recibían a cada uno de los integrantes que se iban incorporando al escenario. Primero Dani Pérez (a la batería), después Alberto Rionda (a la guitarra) y al final, el artífice mayor del grupo, Niko del Hierro (al bajo).

A la cuenta de cuatro, “Con Mano Izquierda”, uno de esos temas “perfectos para iniciar un concierto de metal”, comenzaría con el festín a la batuta de un Alberto Rionda que, aunque interpretó la canción con una velocidad ligeramente menor a la de la grabación original, lo hacía con la soltura, exquisitez y solemnidad que suelen caracterizar al guitarrista de la hoy en día “All-Star Band”, AVALANCH. La interpretación (un poco) más lenta de la canción jamás llegó a afectar en ningún momento el “feel” de la canción; creo que sucedió justo lo contrario, el carácter de esta versión fue dotada de un increíble temple y del gran gusto por parte del guitarrista invitado. La “caña” se sentía (y de qué manera), mientras la gente brincoteaba al compás del pesadísimo riff del tema, mientras Tete Novoa hacía su entrada triunfal para taclear el tema como si estuviera caminando en el patio de su casa en un domingo por la mañana. De hecho, sin esperar más de dos minutos, se atrevió con unos agudos sobrenaturales durante la segunda estrofa. La noche pintaba de maravilla.

Hay otro par de cosas que me gustaría puntualizar antes de continuar el texto (de hecho, nos ahorrará bastantes palabras a través de la crónica). La primera es que, aunque apegado al estilo de las tomas originales de Jero Ramiro, el maestro Rionda hizo gala de su maestría y dedicó a hacer sus propias versiones de los solos del disco, algo que pudiera parecer muy arriesgado (los fans guardan en su memoria, y con recelo, cada uno de los licks y de las notas de las grabaciones originales), pero ya en la práctica fue muy efectivo, puesto que hizo posible que una de las mayores atracciones del concierto (ver a Alberto con SARATOGA) cumpliera todas las expectativas por haber.

Lo anterior también aplica para la banda, en específico con muchos de los temas de las épocas anteriores a Tete, en donde canciones que hacía muchísimos años no tocaban (o que simplemente jamás habían tocado en directo antes de esta gira), presentaban un rostro pintado manera algo (muy poco) distinta al original (debido a las ya mencionadas condiciones de esta gira; eso sí, siempre respetando la esencia original de los temas), pero que en el 99% de las veces favorecieron a la hora de hacer una valoración final.

Regresando al concierto, el atlético cantante nos daba las gracias y la bienvenida a la grabación de su nueva y flamante grabación en directo. “Tras las Rejas”, volcó, por primera de las muchas que sucedió esta noche, al Circo Volador de cabeza. Aunque con un perfil más bajo que el habitual, pero siempre protagonista, Niko del Hierro robaba cámara mientras aquella tan melodiosa tonada era cantada por el público a todo pulmón. Naturalmente, el tema fue increíblemente celebrado mientras SARATOGA dejaba atrás “el calentamiento”. Le tocaba turno a otro de los mega-hits del grupo, “A Morir”, el cual, de nueva manera, fue una colosal demostración de la energía que había en el Circo volador, y también como muestra de la fuerza y pasión rockera por parte de tanto del público como del grupo. Me gustaría destacar a Dani Pérez durante este corte, en donde se mostró increíblemente cadencioso, rítmico y con la destreza como instrumentista que lo caracteriza.

Tras una breve pausa, el combo nos invitó a entrar a “Las Puertas del Cielo”, haciendo que, por cuarta ocasión de corrido, otro de los legendarios temas de la agrupación diera la cara (no me podría explicar otra manera por qué el álbum tiene el estatus que tiene), manteniendo al público con la piel de gallina, mientras el cuarteto hacía estallar las cabezas de los asistentes con una actuación fenomenal.

Antes de comenzar con otro de los grandes temas del disco, el grupo quiso hacer énfasis en el tema del maltrato animal, invitando a todo el respetable a cuidar a todo y cada uno de los seres que habitan este planeta, sin importar cuanto pelo o patas tengan. “El Gran Cazador” hacía su entrada triunfal acompañado de un par de riffs y unos cortes apabullantes, en un tema lleno de energía y de unos estribillos BRUTALES, en donde Niko brillaba por su fuerza tan característica a la hora de hacer segundas voces.En general, esta fue una cátedra de cómo hacer (e interpretar) ese heavy metal que funciona tan bien hoy en día. La noche continuaría con la pequeña y breve pista de introducción de “Oscura la Luz”, otro de esos temas que destacan porque en cada una de las secciones que componen la estructura de esta canción se encuentra una melodía extremadamente atractiva o muy melodiosa. Aplausos gigantes para Tete, al cual se le veía a kilómetros el placer que le otorga interpretar este corte y también para la sección de en medio, donde Niko y Rionda también demostraron disfrutar aquella sección tan melódica, antes del solo de guitarra.

“Rompehuesos” pudiera ser literal, porque probablemente alguien haya salido con alguna pequeña lesión en el cuello por haber hecho tanto headbanging durante este corte, que también fue justamente celebrado por el público. A estas alturas del partido, Tete echaba fuego con agudos colosales, uno tras otro y sin parar. El solo de guitarra fue descomunal, y se pudo vislumbrar la cohesión total que existe en el grupo. Muchos aplausos para “Rompehuesos”, que, aunque pudiera no ser la favorita del disco para mucha gente, la interpretación no sólo no dejó indiferente a nadie, sino que movió muchas cabezas y levantó bastantes cuernos.

La parte más “fría” del concierto llegó con “Parte de mi”, uno de mis temas predilectos de “AGOTARÁS”. No es que hubiera una mala interpretación por parte de la banda, o que el sonido haya fallado, pero esa “leve pintada de cara” que la que hablaba hace rato es donde más tuvo peso en el concierto. La canción, la cual Tete dedicó a “todas las personas a las que eventualmente les llegó el tiempo de partir”, fue mucho menos personal (o íntima) que la versión que aparece en el disco, pero a cambio, tuvimos una versión más sólida (me imagino que tiene mucho que ver el cambio de afecto que tiene al utilizarse una guitarra eléctrica limpia a una acústica, como en la grabación). Durante el estribillo final, Tete “cedió” el uso de la voz al público, el cual fue el encargado de terminar de cantar el tema; eso sí, la canción no concluyó antes de que un abrumador agudo y un solemne acorde arpegiado retumbaran en las pareces del Circo. “Parte de mi” también fue muy aplaudida.

“Es muy difícil armar un setlist con una trayectoria como la de esta banda, con tantos discos de estudio y directos”, clamaba el vocalista antes de empezar “Viaje por la mente”. El público, entregado a la banda, se mostraba partícipe y vivaz. En este corte en particular es donde noté en demasía dos cosas, la primera, la amplísima ventaja que obtiene esta canción al ser interpretada por Tete, lo cual me lleva al segundo punto: es aquí donde se hizo sentir la grandísima trayectoria del frontman, en especial en comparación a Leo Jiménez cuando grabó este disco, el cual tenía 23 años y apenas estaba en el alba de una prometedora, creativa y gigantesca trayectoria musical, tanto con los años que le quedaban en Saratoga, como durante sus múltiples bandas, proyectos y carrera en solitario. (N.d.r: Leo Jiménez es mi cantante favorito de cualquier género de la música, y la comparación que acabo de hacer no es una equiparación directa entre dos cantantes con sus respectivas carreras y estilos de cantar actuales, sino en demostrar el choque que existe al comparar un “Viaje por la mente” cantada por un joven e “inexperto” Leo, (el cual ya era un grandísimo cantante en esa época) frente al Tete de hoy en día, el cual es un vocalista con un talento incalculable y que tiene ya una larga trayectoria tanto como cantante de SARATOGA, junto a todos sus años de experiencia vocal)

Otra de las joyitas de este “AGOTARÁS” es esta canción tan particular titulada “Mercenario”. Con una línea melódica tan disonante y tan particular, el grupo machacaba la canción con otra gran interpretación de cada uno de sus componentes, en especial de Dani Pérez, el cual pulverizó su kit de batería de una manera totalmente estruendosa durante el solo de Alberto Rionda. “Doblan las Campanas” le seguiría, pasando tristemente desapercibida en su mayoría, aunque no faltó ese acérrimofan que celebró cada segundo de la canción.

La recta final del disco llegaría con la rotundamente brutal, rápida, agresiva y poderosa “Resurrección”, marcando otro de los grandes momentos de la noche. Los mismos cimientos del Circo retumbaban ante la velocidad y gracia de este tema, mientras el cambio de rítmica tan particular entre el interludio después del segundo estribillo y antes del solo de guitarra deleitaban los oídos (y las melenas) de los que estábamos presentes. Como un final de película, el grupo agradecía a México por la asistencia y sin dar respiro alguno, “Ratas” hacía su aparición para terminar con la interpretación íntegra del disco. Por millonésima vez Alberto Rionda derretía los cerebros de los presentes con un solo descomunal. Al terminar el tema, el público dio la respectiva ovación por semejante interpretación tanto de cada uno de los temas, individualmente, como por haber tenido la fortuna de haber escuchado el disco entero (y en semejantes condiciones).

Aquí empezaría el primer bis del evento, en donde Dani entraría a hacer un virtuosísimo solo de batería. Esta parte del concierto se volvería tremendamente entretenida, porque mientras el solo de batería se desarrollaba, con una constante participación del público, se realizaría la “presentación de la banda” más divertida que he tenido el placer de ver en mi vida (y estoy incluyendo a las grandes bandas internacionales también). La mecánica fue la siguiente: después de los minutos dedicados exclusivamente a Dani Pérez, Tete Novoa llegaría para presentarlo. Después, el dueto empezaría a jugar con el público, tarareando distintas melodías para que la gente lo repitiera. Acto seguido, Tete dividió al auditorio en dos partes, y cada una contestaba a la otra dirigidos ante la batuta del cantante. El público llegó a ser tan cómplice que el frontman lograría dividir de nuevo al respetable (ahora en tres tercios) para replicar la diversión.

Al terminar (con muchísimo éxito) esta dinámica, sería el turno de introducir al hacha de turno, al maestro (parafraseo a Tete; esta vez no son palabras mías) Alberto Rionda, el cual recibió una masiva alabanza, mientras el público le exigía tomarse “a fondo” la cerveza que llevaba. Después fue el turno de Niko del Hierro, que, ante sorpresa de todos, y mientras el público coreaba su nombre, empezó a cantar la primera estrofa de una canción de culto de la música mexicana: “El Rey”. “Yo sé bien que estoy afuera, pero el día en que yo me muera sé que tendrás que llorar…”, recitó el bajista, mientras dejaba que el público terminara la siguiente estrofa y estallara de felicidad por el gesto hacia la cultura de este país.

Después de un brevísimo descanso, el grupo interpretaría “una lista de canciones que recorrerían, de manera breve, la mayor parte de la trayectoria del grupo”. La primera de ellas fue aquella vieja “Grita”, en donde Tete explicaba que fue escogida por haber sido el primer tema compuesto para el grupo. En medio de la canción, el combo se dio un pequeño break para que Niko presentara al último miembro que no le había tocado aún: “Un aplauso al mejor puto cantante que ha tenido SARATOGA, el señor míster Tete Novoa”, el cual fue vitoreado por el público mientras respondía de la mejor manera que sabe hacerlo: pegando un agudo estrafalario, seguido de la última vuelta de la canción.

A estas alturas del concierto, los clásicos no dejarían de llegar: “Perro Traidor” fue tanto muy esperada como muy bien recibida. Me fascinó la interpretación de Tete, porque utilizó -en mayor medida- su registro agudo y no el sobreagudo (que tan bien se le da). Verlo cantar con tanta potencia llega a ser inspirador. De hecho, la noche en general fue fantástica para él. Cantó sin problemas; cantó grave, cantó agudo. Incluso, mostró con una destreza finísima una habilidad que yo no le conocía (y que sabe utilizar tan bien): el canto gutural, el cual utilizó en la mayor parte del concierto de una manera correcta y totalmente brutal, justo en los puntuales momentos que lo ameritaban.

Continuaríamos con el show con la que sería la mayor sorpresa de la noche para mí, y no por la inclusión de ésta (vaya, nadie se puede sorprender que sea una de las favoritas del público), sino por la velocidad con la que fue interpretada “Vientos de Guerra”. El tempo de la versión de estudio me parece muy sensato, rápido y agresivo; la de “Tiempos de Directo”, aunque mucho más veloz, me parece que posee un carácter menos “heavy” que la anterior; la de “A Morir” sufre del mismo problema; la de “Revelaciones de una Noche” aunque bastante más pesada que todas las versiones en vivo mencionadas antes, es muchísimo más lenta que cualquiera de las nombradas… pero la versión del pasado domingo rozó lo quimérico: a un tempo mayor que el de los SARATOGA de los tiempos de LEO, esta formación supo darle un carácter estupendamente rotundo, rimbombante y sólido. En definitiva, esta ha sido la versión que más me ha gustado del tema, y por mucho.

Alberto Rionda saldría por última vez en solitario para hacer una breve demostración de sus habilidades, en un pequeño showcase de distintas técnicas de guitarra, mientras utilizaba su avidez artística para parar en momentos muy puntuales y dejarse ovacionar por el público que tanto lo quiere. El grupo regresaría a una velocidad fantástica para volver a resquebrajar al recinto con “Maldito Corazón”, en un momento en el que agarraron al público de sorpresa, pero de una manera efectiva. La efervescencia del ánimo de la gente podría equipararse a la subida de la espuma de una cerveza muy mal servida. Tete utilizaría los guturales ya mencionados para complementar una magnifica versión de esta canción, y como anécdota curiosa, el cantante sacaría su celular para grabarse a modo de selfie cantando la canción, con el público detrás… ¡pero semejante sorpresa para él mientras veía como la jugada se le volteaba y el teléfono se le caía de las manos! Muerto de risa, el cantante recogió su smartphone y continuó como si nada. Muchísimos aplausos para “Maldito Corazón” y un par de risas (incluidas las de Tete) al finalizar este corte.

“El Vuelo del halcón” empezaría a marcar el final de un largo concierto. Una de las cosas que me gustaría resaltar fue la interesantísima versión de Dani Pérez, quien le dotó de un toque percutivo bastante particular, haciendo que la canción presentara una cara ligeramente distinta, pero muy positiva, en general.

Tocaría el turno de Niko del Hierro de hacerse un solo de bajo, en el cual hubo de-todo-un-poco: aplausos, ovaciones, slaps, tapping, y sobre todo… ¡sorpresa! Sorpresa porque de ningún lugar salió “No Sufriré Jamás por ti”, uno de los clásicos más recientes del conjunto. La canción fue recibida con los brazos muy abiertos por el público mexicano, que pese al cansancio que habían acumulado durante toda la noche, no dejó de apoyar a la banda coreando cada una de las estrofas y de los estribillos. Mención honorífica a la banda también, porque ellos dieron durante los 3 días anteriores, tres conciertos seguidos en Estados Unidos, y sin descansar se presentaron ante la Ciudad de México sin muestras claras de algún evidente agotamiento o cansancio prolongado.

Llegando al segundo bis, el cual marcaría el punto y final del concierto, el grupo saldría por última vez para cerrar con broche de oro el que fuese un concierto magistral: “El puto heavy metal en México sois vosotros que apoyáis comprando las entradas”, exclamó Tete y de la misma manera que “Vientos de Guerra”, una crudísima, brutal y veloz versión de “Como el Viento”, tema extraído de su último plástico, agotaría la (poca) energía sobrante del público. Durante la mitad de la canción, una bandera de México llegó a las manos de Tete Novoa, la cual le colgó al guitarrista para lucirla con orgullo durante el poco tiempo que quedaba del concierto.

Hubo muchísimos aplausos al final, y no es para menos: SARATOGA dió una cátedra ejemplar de como el trabajo duro y el hacer bien las cosas es recompensado con el infinito cariño de los presentes aquella noche. Con muchísimos pros y muy pocos contras, puedo terminar este texto no sólo congratulando al grupo por un show espectacular, sino porque el material que grabaron y que tienen almacenado podría convertirse en el mejor trabajo en directo que pudiera tener el grupo hasta esta época.

Lo que sí me encantaría recomendarle a usted, querido lector, es que, si SARATOGA se presenta en su ciudad, o en algún emplazamiento cercano a usted, ¡Corra! ¡Vuele! ¡Teletranspórtese!, hágale como pueda, pero llegue al concierto. Esta conmemoración de 25 años de historia/15 años de “AGOTARÁS” ha sido la experiencia más única y memorable que he tenido durante los ya casi 15 años que tengo como fanático del heavy metal español. ¡A Morir!

Miguel RamosFacebook

Fotos: Mara MagañaInstagram

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

Setlists:

MIGHTY THOR

  1. Corazón de Dragón
  2. El Regreso del Rey
  3. Kalef
  4. Dulce Agonía
  5. Poder del Martillo

SARATOGA

  1. 1.11901 (Intro)
  2. Con Mano Izquierda
  3. Tras las Rejas
  4. A Morir
  5. Las Puertas del Cielo
  6. El Gran Cazador
  7. Oscura la Luz
  8. Rompehuesos
  9. Parte de mi
  10. Viaje por la mente
  11. Mercenario
  12. Doblan las campanas
  13. Resurección
  14. Ratas
  15. Solo de Batería
    • Presentación de la banda –
  16. Grita
  17. Perro Traidor
  18. Vientos de Guerra
  19. Solo de guitarra (Alberto Rionda)
  20. Maldito Corazón
  21. El Vuelo del Halcón
  22. Solo de Bajo (Niko del Hierro)
  23. No Sufriré Jamás por ti
    • bis –
  24. Como el viento

 

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