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Crónica y Fotos de ROCK FEST BARCELONA. Viernes día 15: KING DIAMOND, KREATOR, MICHAEL SCHENKER, BLIND GUARDIAN, MÄGO DE OZ ,NONSENSE, ORPHANED LAND, GRAVE DIGGER, MOONSPELL, DRAGONFORCE, CORONER, TYKETTO, HEAVEN SHALL BURN y BONI.

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ROCK THE NIGHT FESTIVAL

ESCENA ROCK FESTIVAL

PACO VENTURA - Madre Tierra

 

Viernes 15, Sábado 16 y Domingo 17 de Julio – Parc de Can Zam – Santa Coloma de Gramenet – Barcelona

+ NONSENSE + ORPHANED LAND + GRAVE DIGGER + MOONSPELL + DRAGONFORCE
+ CORONER + TYKETTO + HEAVEN SHALL BURN + MÄGO DE OZ + KREATOR
+ MICHAEL SCHENKER + BLIND GUARDIAN + KING DIAMOND + BONI

VIERNES 15 de Julio

NONSENSE

Comenzábamos festival dando el pistoletazo de salida bajo un Sol de justicia y puntualidad, ante una expectación moderada, aunque mayor a lo que en otras ocasiones he tenido ocasión de presenciar ante la perspectiva de tres días completos por delante.

Mientras empezábamos a investigar y localizar las distintas zonas (puestos de comida, bebida, baños, metal market, etcétera), los primeros acordes iban sonando a través de la P.A.

Los catalanes NONSENSE jugaban en casa, ya que son de la misma Santa Coloma. Presentaban su Ep de debut denominado “Another Way to Scape” y se les veía ilusionados a más no poder.

El joven cuarteto disfrutaba de un sonido correcto mientras en el escenario aledaño se iban ultimando los preparativos para una de las bandas que personalmente, más deseos tenía de ver, relegados a una posición que creo debería ser más privilegiada por trayectoria y calidad.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Carlos Oliver

 


 

ORPHANED LAND

Los israelíes ORPHANED LAND dieron un concierto caracterizado por la calidad en ellos acostumbrada (es decir, la máxima), bastante desnudo de artificios, sin uso de coros (salvo en “Sapari”, donde utilizan el sampler de la voz femenina).

Capitaneados como siempre por Kobi Farhi, ataviado en chillaba negra y descalzo, arrancaron con  la fantástica “All is One” que da nombre a su no menos bueno último disco, del que por cierto, ya va tocando continuación. “The Simple Man” aportaría su preciosa melodía, haciéndonos botar, pese a las altas temperaturas, con “Norra el Norra” y “Sapari”.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Carlos Oliver


 

GRAVE DIGGER

Hacía bastante tiempo que no tenía oportunidad de disfrutar de una de mis bandas favoritas de heavy metal teutón y la verdad que los de Chris Boltendahl dieron un señor concierto ante un público cada vez más numeroso.

Hace meses pusieron a la venta un recopilatorio en el que regrabaron algunos de los temas más representativos de sus primeros discos -“Exhumation, The Early Years”- del que hicieron caso omiso de cara a confeccionar su repertorio, optando por regalarnos sus mejores éxitos, sus temas más matadores, cosa que agradecimos. Con todo y con eso, alguna buena sorpresa obtuvimos como premio a nuestra fidelidad asistiendo a las primeras horas del festival.

Con un sonido contundente, donde lo único que eché en falta -como siempre que les he visto- es algo de presencia del teclado (y es que daba la sensación de que Hans va más para hacer la performance de vestir como su mascota que como valor musical, ya que apenas sacan partido de su instrumento), salieron a por todas de la mano de “Headbanging Man”, “The Round Table” y “The Dark of the Sun”, con las que no les faltaron candidatos a alzar sus puños en alto y corear tan magnos himnos.

En “Excalibur” no puedo más que alabar la labor del guitarrista Axel Ritt, quien se llevó el solo a su terreno, tocándolo mucho más rápido y técnico que en la versión original de estudio. “Wedding Day” fue un regalazo para todos aquellos que adoramos “The Ripper”, ¡me encantó!

“Rebellion” fue el canto a la libertad perfecto, encarando el final con el clásico “Heavy Metal Breakdown”, alargadísima, tanto que les podría haber dado tiempo para un tema más.

En todo caso, muy buena actuación del quinteto, al que esperamos volver a ver pronto por nuestras tierras.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Alvaro Ochoa


 

MOONSPELL

Si algo ha marcado la trayectoria de los portugueses MOONSPELL es su capacidad para ir evolucionando y mutando disco a disco. Asiduos habituales de nuestros escenarios, la banda capitaneada por el incombustible Fernando Ribeiro tendría  que soportar los rigores de primera hora de la tarde. Pese a ello, no se amilanaron y aparecieron en escena haciendo gala de una fantástica actitud y de un sonido atronador. Ante un buen sequito de incondicionales su descarga estaría estructurada en un dos partes bien diferenciadas. Mientras los primeros compases estarían reservados para el material de su última obra “Extinct”, el resto estaría dedicado a repasar algunas de las piezas más emblemáticas de sus primeros trabajos.

La principal diferencia con respecto a anteriores visitas fue que Pedró Paixâo se centró exclusivamente en los teclados, dejando de lado su faceta de guitarrista.  Vestidos de riguroso negro y desafiando la claridad del astro rey los vampiros de Brandona arrancaban confiando en la buena acogida de su último redondo, del que nos ofrecieron piezas como “Breathe (Until We Are No More)”, o el propio “Extinct", que les servía para mostrarnos la dualidad de su propuesta, conjugando a la perfección la rotunda visceralidad de las estrofas y la candidez melódica de los estribillos.

Simpático y muy comunicativo, Fernando se mostró cercano y no dudó en practicar su castellano a la hora de presentar temas como “Opium”, que marcaba el punto de partida de  nuestro viaje a la nostalgia. Como no podía ser de otra forma la conexión entre banda y público fue absoluta, y más cuando empezaron a desplegar su halo de misterio y oscuridad en temas como la inquietante  “Awake!”, “Ruin & Misery” o un coreadísimo “Vampiria”, que se convertiría en uno de los momentos álgidos  del show.

Pero sin duda si hubo un tema que puso a las primeras filas a botar intensamente ese fue “Alma Mater”, que el propio Fernando presentó como una de las piezas indispensables para cualquier seguidor de MOONSPELL. Tampoco faltaría ese jugoso guiño a las sonoridades celtas que significó “Ataegina”, ni su devoción por la licantropía en la final “Full Moon Madness”, que se convertiría en la excusa perfecta para que todos aulláramos, en esta ocasión, bajo el resplandeciente sol de primera hora de la tarde.

Antes de marcharse del escenario Fernando todavía tendría tiempo de emplazarnos para su próxima visita a finales de este mismo año. Dejando ironías a un lado, -a cuenta de la hora del show-, lo cierto es que MOONSPELL demostraron que están en un gran momento de forma, convirtiéndose en una de las actuaciones destacadas de esta primera jornada del festival.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver


 

DRAGONFORCE

La primera jornada iba avanzando y con ella llegaría la propuesta más netamente técnica del festival gracias a los británicos DRAGONFORCE, quienes dieron un repaso a lo más reconocible de su carrera presentando su nuevo recopilatorio “Killer Elite”.

Siempre es una pasada ver a Herman Li y los suyos haciendo esos números virgueros y, pese a que en ocasiones se hacen demasiado fríos, hay que reconocer el gran mérito que tiene tocar siempre al extremo de velocidad, poniendo en más de un apuro a su vocalista Marc Hudson, siempre en los tonos más altos de su rango vocal.

“Holding On” y “My Spirit Will Go On” sorprenderían a propios y extraños, ante el despliegue que la banda siempre realiza, veloces a más no poder y con esa conjunción de ritmos y solos que son todo un desafío para los más experimentados instrumentistas.

La potente “Heroes of our Time” daría paso al himno “Operation Ground and Pound” en la que Marc sentaría las bases para que todo su público cantara voz en grito. Los clavicordios de “Symphony of the Night” iniciarían el barroquismo en la tarde barcelonesa, mientras que “Cry Thunder” haría las delicias al llegar a su marcado estribillo.

Bromeando con que interpretarían una canción nueva, llegaría “Valley of the Damned”, de su primer álbum editado, mientras que “Through the Fire and Flames” pondría la nota de color final, siempre recordando lo mítica que se convirtió gracias al video juego “Guitar Hero”.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

CORONER

En muchas ocasiones se ha tildado al thrash metal como un estilo acotado y perfectamente definido. Pues bien, para rebatir esta afirmación contaríamos  con el concurso de CORONER, una formación incomprendida en su época, pero que se ha convertido en un nombre de culto al ser considerados como uno de los precursores de thrash progresivo. Muchos años han pasado desde que la formación suiza pisara los escenarios de nuestro país por última vez, -tal y como recordó el propio Ron Broder-, así que durante los instantes  previos al arranque del show  podía palparse en el ambiente la expectación de sus incondicionales.

Con su alineación clásica de trío, los de Zúrich nos ofrecieron una descarga sólida y muy compacta, en la que hicieron gala de sus habilidades técnicas para proponernos un repaso a través de los momentos más memorables de su escueta producción discográfica. Avalados  por la rotundidad de su base rítmica el show arranca con el pesadumbroso tempo de “Golden Cashmere Sleeper, Part 1”. Quizás este tema no fuera una buena elección para abrir el show, ya que la gente se mostró algo fría con ellos. Afortunadamente, la decoración cambiaría radicalmente cuando la gente reconoció los poderosos riffs y las enrevesadas variaciones rítmicas contenidas en “Serpent Moves” o  “Son Of Lilith”.

Pese a que su descarga no se caracterizó por la movilidad escénica, lo cierto es que el publico pareció absolutamente encantado de volverse a reencontrar con piezas como “Internal Conflicts”, que hacia que los más animados empezaran a correr en círculos. Como no podía ser de otra forma, no faltaron a lo largo de su actuación los jocosos comentarios de Ron Broder durante algunas de las presentaciones, acordándose del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, durante la introducción del corrosivo “Masked Jackal”.

Aunque la banda nunca llegó a gozar de la fama y el reconocimiento que tuvieron algunos de sus coetáneos, lo cierto es que Broder no dejó pasar la ocasión de mandar un afectuoso saludo a sus compañeros de Kreator antes de dar arranque a la última pieza que interpretaron, “Grin (Nails Hurt)”.

Nunca fueron una banda más dentro de la escena thrasher europea. Siempre fueron de aquellos que prefirieron abrir caminos a seguir la senda trazada por otros. Muchos éramos los que pensábamos que ya no tendríamos ocasión de verles en directo, así que su descarga en el ROCK FEST sirvió para que los suizos volvieran a reencontrarse con sus fans españoles.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver

 


 

TYKETTO

Los americanos TYKETTO fueron el contraste de la jornada y, si bien es cierto que sirvieron para tomarnos un descanso de decibelios y dar cancha para el rock melódico y elegante, no menos lo es el hecho de que el domingo hubieran dado mucho más juego y consonancia junto con sus bandas compañeras.

En todo caso, Danny Vaughn y compañía, no se amilanaron, contando con un sonido súper cristalino, acorde a la descarga que iban a realizar, contando además con un set list ganador, y es que, conmemorando el veinticinco aniversario de la edición de su álbum debut “Don’t Come Easy”, tocaron el álbum íntegro, aunque en un orden totalmente distinto al registrado en el estudio.

Ya desde el comienzo con “Sail Away” salieron a por todas, animando al público a corear junto a la banda. “Strip me Down” fue el juego perfecto entre la armónica de Vaughn y los riffs certeros del nuevo guitarrista Chris Green, quien sustituye a Brooke St. James, mientras que “Nothing But Love” contaría con un fenomenal trabajo de coros y segundas voces; de los mejores del festival en este campo (en dura pugna con WHITESNAKE).

“Walk on Fire” (con Danny tomando la guitarra acústica), “Standing Alone” y “Seasons” continuaron dando buena cuenta de la velada.

Y para quienes se sintieran algo distantes al estilo e idiosincrasia de la banda, se guardaron los dos ases ganadores del álbum: la fantástica “Wings” por un lado y el archiconocido single “Forever Young”, capaz de hacer cantar a todos en bloque.

En definitiva, una muy buena actuación, repleta de buen gusto y elegancia y dando buena cuenta del que no es sólo su álbum debut, sino también su trabajo más magnificado por público y crítica, pese al contraste con el resto del cartel del día viernes.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Carlos Oliver

 


 

HEAVEN SHALL BURN

Como suele ser habitual en todos los grandes  festivales la variedad y los cambios estilísticos fueron una constante a lo largo de toda la jornada. Así que tras la ración de melodía y elegancia que significó la actuación de  TYKETTO llegaba el momento de sucumbir ante las sonoridades extremas y los textos comprometidos  de HEAVEN SHALL BURN. Con un repertorio muy centrado en el material de su última entrega, “Veto”, que vio la luz hace ya tres años, el quinteto de Saalfeld salió con las pilas bien cargadas, dispuesto a ofrecer a sus incondicionales una buena ración de lo que habían ido a presenciar, y unos buenos argumentos para muchos curiosos que sin conocerles se acercaron a presenciar su concierto.

Comandados por esa apisonadora en directo que es su vocalista, Marcus Bischoff, los germanos se mostraron absolutamente imparables, contagiando a la gente su vitalidad desde que arrancaran con el demoledor “Hunters Will Be Hunted”. Un sonido atronador y una actitud salvaje fue lo que marcó la brutal acometida de un quinteto que consiguió  que gran parte de los presentes se abandonara en los circle-pits que provocaron  temas como “Land Of The Upright Ones” o “Combat”.

Con la gente cada vez más animada las primeras filas se convertirían en un mar de puños que apuntaban al escenario durante los intensos desarrollos de “Profane Believers”, que servían para poner de manifiesto que los alemanes, además de ser unos maestros a la hora de pisar el acelerador, también saben adentrarse en tesituras más melódicas gracias al fantástico trabajo de guitarras dobladas que realizan Maik Weichert y Alexander Dietz.

El momento para someter a un intenso castigo a nuestras cervicales llegaría con la brutalidad que destilaron los corrosivos riffs de “Behind A Wall Of Silence”, rescatada de aquel lejano “Whatever It May Take”. Mientras que la encargada de volver a incidir sobre su última obra de estudio sería la camaleónica  “Godiva”. Para rematar su incendiaria descarga HEAVEN SHALL BURN optarían por ofrecernos una doble ración de su quinto trabajo “Iconoclast (Part 1: The Final Resistance)”, del que desgranaron  su versión del “Black Tears” de los suecos Edge Of Sanity, y la demoledora de “The Disease”, que significaba un brillante punto y final para un show que gustó y convenció a gran parte de los asistentes.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa


 

MÄGO DE OZ

Pese a que la polémica y la controversia siempre han acompañado a MAGO DE OZ, lo cierto es que a la hora prevista para su actuación el recinto presentaba un fantástico ambiente. Amados y odiados a partes iguales, los madrileños tienen el don de no dejar indiferente a nadie, y esta ocasión no fue una excepción. Aunque en los últimos meses la banda ha estado presentando su “Finisterra Opera Rock”, la hora de que disponían resultaba a todas luces insuficiente para desgranar al completo tan magna obra.

Con un escenario decorado con uno vistoso telón trasero y con una gigantesca cabeza de payaso presidiendo el escenario, los músicos irían apareciendo en escena para tomar posiciones y desatar la euforia con “Satania”, que fue acompañada con una intensa lluvia de confeti y unas vistosas llamaradas de fuego. Como siempre los más críticos centrarían su mirada sobre un Zeta que se mostró de lo más resolutivo a nivel vocal, aunque un tanto frio en su trato con el respetable. Afortunadamente contaría con la colaboración de una sonriente Patricia Tapia, que abandonó en repetidas ocasiones su posición, en la parte trasera del escenario, para compartir protagonismo vocal con su compañero.

Lo que no acabó de convencerme fue el sonido, ya que durante los primeros compases del show apenas podían distinguirse las guitarras de Carlitos y Frank. No sería hasta que llegó “La Cruz de Santiago”, cuando todos los instrumentos empezaron a percibirse con claridad para adentrarnos en esa cabalgada power metalera que ha sido potenciada a su máxima expresión gracias a la inclusión de nuevos arreglos.

Tras haber calentado los ánimos del personal con una doble ración de “Finisterra Opera Rock” llegaba el momento de recabar el apoyo de las primeras filas durante los compases iniciales de “Pensatorium”, que se acabaría convirtiendo el primer y único recuerdo hacía  el material de “Ilussia”. El momento de aunar  nuestras gargantas llegaría con  “La Danza Del Fuego”, con todo el mundo botando y bailando para acompañar las melodías que Mohamed sacaba de su violín.

El punto de sobriedad lo pondría  una fantástica “Astaroth” que con Patricia  y Zeta batiéndose en un intenso duelo vocal se acabaría convirtiendo en uno de los puntos álgidos del show. Pero si hubo un momento que escenificó la comunión perfecta entre banda y publico ese fue “Molinos de Vientos” con toda la banda botando en el escenario junto a un  “super héroe” de lo más especial que no quiso perderse la fiesta.

No sería esta la única sorpresa que nos tenían preparada los madrileños, ya que para acompañarles durante la grandilocuente “Finisterra”, que sería la elegida para cerrar el show, contarían con el concurso del guitarrista  Manuel Seoane que dejó una buena muestra de su elegancia y virtuosismo. Al final, como siempre sucede con Mago, división de opiniones. Mientras algunos aseguraban haber disfrutado con ellos como no lo hacían en años, otros prefirieron ir a la carpa para refrescarse mientras seguían su descarga a través de las pantallas. Y sí, efectivamente, pese a la insistencia de algunos  que se dejaron la garganta pidiéndola, en esta ocasión, no tocaron “Fiesta Pagana”.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

KREATOR

Ni recuerdo las veces que Mille Petrozza  y sus muchachos han visitado nuestro país para presentar su último trabajo “Phantom Antichrist”. Sin ir más lejos, la banda ya estuvo en este mismo escenario en la primera edición del ROCK FEST. Y es que los germanos son siempre un valor seguro y una garantía de éxito de cara al directo, aunque en esta ocasión un sonido algo bajo de potencia acabó lastrando la descarga del cuarteto de Essen. Con el sol ya en su ocaso, KREATOR fueron los primeros que pudieron sacar rendimiento a un espectacular juego de luces. Además no sería este el único recurso escénico que los germanos se guardarían en la manga, ya que si en el inicio dos enmascarados sostuvieron sendas bengalas,  a lo largo del show nos sorprenderían con varias lluvias de confeti, llamaradas de  fuego, y unas vistosas columnas de humo que acompañarían a los momentos más vibrantes del show.

Como siempre suele ser habitual la audiencia acabaría jugando un papel fundamental durante el show, ya que Petrozza volvería a tirar de galones para meterse a la gente en el bolsillo, incitándola a thrashear intensamente  siguiendo las demoledoras embestidas que supusieron trallazos ya clásicos como “Enemy Of God”, o la pieza que prestaba título a su tercer trabajo “Terrible Certainty”, que introducida con el mítico “1,2,3,4”, ponía el recinto patas arriba mientras una densa nube de polvo se alzaba sobre nuestras cabezas. 

Pese al paso de los años la banda no ha perdido su visceralidad ni su pegada, gracias en parte a la inconmensurable pegada de un Ventor absolutamente imperial, siempre preciso y potente a la hora de aporrear su kit. Igualmente resolutivo se mostró Sami Yli-Sirniö, quien no dudó en dar la replica a su “jefe” durante los abrasivos intercambios que protagonizarían el  imprescindible “Phobia”, que fue coreado con absoluta devoción mientras las columnas de humo hacían su primera aparición escénica.

El ritmo del show fue trepidante. Así que sin apenas darnos ni un segundo de tregua Petrozza nos miraba desafiante y nos dividía en dos mitades antes de asestarnos la dupla formada por   “Awakening Of The Gods” y el descomunal “Endless Pain”. No levantarían el pie del acelerador, de modo que durante la speedica “Warcurse”, -que nos dejaría la estampa  del cuarteto apretando los dientes mientras las columnas de humo volvían a hacer acto de presencia-, Petrozza sacó una metralleta para rociar con agua a unas primeras filas que parecían abducidas por el ceremonial thrashero de los germanos.

Con el escenario sumido en la más absoluta oscuridad y entre los rugidos de la audiencia sonaría “Mars Mantra”, marcando la llegada de una pieza que se ha convertido en una de las imprescindibles de su repertorio “Phantom Antichrist”. La elegida para hacernos recuperar el aliento y ahondar en la faceta mas melódica del cuarteto sería “From Flood Into Fire”, que con el escenario revestido de una intensa iluminación rojiza y con la aparición del fuego se convertiría en otro de los momentos culminantes de show.

Con la gente completamente entregada  una explosión seguida de una abundante lluvia de confeti nos adentraría en  “Horder Of Chaos (A Necrologue For The Elite)”, que nos dejaría a Christian Giesler aporreando su bajo mientras Petrozza y Sami se enzarzaban en otro de sus trepidantes duelos. El último cartucho antes de que los germanos se perdieran por primera vez entre bambalinas estaría reservado para “Civilization Collapse”, que se cerraba con otra rotunda explosión.

Para los bises nuevamente volverían a hacer acto de presencia los enmascarados con las bengalas durante “The Patriarch”,  antes de que la banda se apoderara del escenario para darnos la estocada definitiva con un coreadísimo “Violent Revolution” y un “Pleassure To Kill”, que saboreamos intensamente todos los fanáticos de su primera etapa.

Pese a tener que lidiar con un sonido a todas luces insuficiente para la propuesta de una banda como KREATOR, lo cierto es que Petrozza y sus muchachos volvieron a dejar claro que a día de hoy son uno de los máximos referentes dentro del thrash europeo. Eso sí, personalmente, creo que va siendo hora de renovar el repertorio y, porque no, recuperar joyas como “People Of The Lie”, “Some Pain Will Last” o el injustamente olvidado “Betrayer”.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver


 

MICHAEL SCHENKER

 

Tras mi jornada casi dedicada por entero a hacer entrevistas para ROCK PALACE, pude relajarme y disfrutar de los conciertos…¡¡Por fin!! Aunque vi parte de los acaecidos hasta el momento, no fue hasta MICHAEL SCHENKER cuando me centré en ellos, por lo que es el momento ideal para hablar del flaco guitarrista alemán, quien se presentó en Barcelona con una formación clásica de M.S.G., con Gary Barden al frente como vocalista.

Salvo algunas excepciones, el repertorio estuvo centrado en los álbumes cantados por Gary.

Entrada la noche, y tras el  “pelotazo” del concierto de KREATOR, del que vi tres cuartas partes, el ex- U.F.O. irrumpió en escena sonriente, con su Gibson “punta de flecha” blanca y sus compañeros: el citado Gary Barden, Ted McKenna a la batería, Chris Glenn al bajo y Steve Mann a los teclados y segundas guitarras.

 

El primer tema fue “Into the arena” de su debut de 1980. Rápidamente vi que Michael estaba por la labor, como en las anteriores giras con TEMPLE OF ROCK. Como ya he comentado, “la aventura” fue centrarse en la historia en los  discos The Michael Schenker Group (1980), MSG (1981) y Built To Destroy (1983), donde cantó Barden.

Me gustó mucho comprobar el aceptable estado de voz y de forma de Gary, quien lució sombrero y americana de cuero negro, recordando viejos tiempos, junto a un Chris Glenn aparentemente muy entrado en años.

Attack of the Mad Axeman y Victim of Illusion sonaron muy bien, con Schenker animado, sonriente, con su clásica pose y movimientos característicos con la cabeza agachada y su guitarra casi apoyada en su muslo derecho.

Rock my Nights Away y On and On demostraron que esta formación quiso rememorar sus más gloriosos momentos, intentando que los años no pasen como una losa.

El sonido no acababa de aclararse ni ecualizarse. Me cambié de ubicación varias veces, pero fuera como fuese aquello sonaba mal ecualizado y grave. No obstante eso no fue óbice para que los amantes de los grandes guitarristas disfrutáramos plenamente de los solos de Schenker, que lució su clase y su inconfundible estilo en casa fraseo, riff, solo y tema.

En Cry for the Nations, Barden pidió el calor de las palmas y lo consiguió. Lo  cierto es que hasta ese instante el público estuvo animado, pero sin llegar a saltar ni cantar en exceso, salvo las primeras filas.

M.S.G. triunfó pero solo discretamente. A mí me gustaron, pero debo ser justo y decir que hubo bandas mucho mejores el viernes.

Let Sleeping Dogs Lie paso desapercibida, hasta que llegó la celebérrima "Armed and Ready" que si levantó a los fans y nos hizo cantar.

A partir de ahí, la actuación fue llegando a su fin. No termino de entender como M.S.G. con la de grandes canciones que posee en sus discos tiene que hacer una versión instrumental como "Coast to Coast" de SCORPIONS, aunque tiene todo el derecho del mundo.

Cerró con los dos himnos de U.F.O. "Doctor Doctor" y "Rock Botton". Vale que animaron muchísimo al público y son dos temazos y llevan ligados a la vida de Michael un montón de años, pero pienso que hay otras canciones "propias" ideales para este concierto especial. No es una crítica, porque me gustó escuchar los temas de U.F.O., pero hubiera preferido cualquieras otras.

Un buen concierto, sin más.

Texto: Rafa Basa

Fotos: Carlos Oliver


 

BLIND GUARDIAN

Durante años hemos sido muchos los que anhelábamos  que BLIND GUARDIAN dieran un paso atrás, que recurrieran a aquello que llaman una vuelta a las raíces y volvieran a deleitarnos con un trabajo desbordante de power metal rápido y épico. Pero parece que la apuesta de la banda liderada por el carismático Hansi Kürsch está cada vez mas encaminada hacia la grandilocuencia y la sobriedad. Precisamente sería esa sobriedad la que marcaría su descarga, ya que no llevaban ninguna clase de atrezo ni montaje escénico, confiando así todo a su propuesta musical.

Pese a la expectación que había suscitado su presencia como uno de los platos fuertes de esta primera jornada del ROCK FEST, lo cierto es que los alemanes salieron a escena un tanto fríos, dando el pistoletazo de salida con un descafeinado “The Ninth Wave”. Paradójicamente, el más animado sobre el escenario fue el propio Hansi, al que noté algo más comunicativo que en sus últimas visitas, haciendo constantes guiños a las primeras filas e incluso esbozando alguna tímida sonrisa. El remedio para este arranque un tanto dubitativo sería “The Script For My Requiem”, que, ahora sí, hacia desperezarse a una audiencia que empezaba a acusar el cansancio tras tantas horas de música en directo.

Y es que resulta evidente que cuando la banda tira de su material más clásico es cuando obtiene la mejor respuesta de sus seguidores, y la prueba definitiva fue ver a millares de aficionados entonar al unísono el estribillo de “Time Stands Still (At The Iron Hill)”, lo que acabó propiciando que la audiencia coreara el nombre de la banda  al finalizar el tema. Aprovechando la entrega del público era buen momento para volver a hacer hincapié en el material de sus últimos trabajos, siendo el elegido para mantener el nivel de intensidad “Tanelorn (Into The Void)”, que alternó rotundas acometidas y pasajes más envolventes y melódicos.

El retorno sobre el  material facturado durante la década de los noventa vendría de la mano de una alargada versión de  “The Last Candle”, que volvía a hacer rugir a la audiencia mientras Hansi dirigía el coro como si de un director de orquesta se tratase. Las guitarras de André Olbrich y Marcus Siepen continuarían siendo protagonistas a lo largo de  “Imaginations From The Other Side”, que marcaba el punto culminante del show, con la banda rayando a un excelente nivel mientras la gente se desgallitaba para corear su conocido estribillo.

Desafortunadamente el nivel de entrega de la audiencia decrecería notablemente a lo largo de un “Sacred Worlds”, que sonó demasiado recargado y algo falto de pegada. La cosa repuntaría con “Bright Eyes”, mientras que las guitarras acústicas aparecerían en escena para acompañar al vocalista durante una sobrecogedora interpretación de “The Bard´ Song – In The Forest”, con la gente cantando cada una de sus estrofas mientras Hansi miraba complacido al respetable.

Antes de despedirse Hansi y sus muchachos todavía se guardarían una ultima bala en la recamara para dejarnos a todos con un buen sabor de boca gracias a   la rotunda cabalgada power metalera que significó “Valhalla”, poniendo así el broche a una actuación un tanto irregular, en la que pudimos constatar que la gente sigue prefiriendo ver en  directo esos zarpazos directos, rápidos y técnicos que les convirtieron en uno de los grandes exponentes del power europeo a principios de los noventa.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

KING DIAMOND

Y llegaría el momento que muchos llevábamos esperando desde hacía meses. Y es que pese a que había quien pudiera pensar que un artista como KING DIAMOND no tenía suficiente peso para liderar el cartel en uno de los días del festival, los que ya habíamos vivido lo que es un concierto suyo, teníamos claro que El Rey se bastaba y sobraba para dejarnos boquiabiertos. De hecho no fueron pocos los comentarios que escuché sobre la “sorpresa” que había supuesto su magnífica actuación una vez terminada.

Como reconoce la propia Livia Zita-Bendix, esposa del artista, en su cuenta de Facebook oficial, han pasado tres años preparando hasta el mínimo detalle de lo que ha sido esta corta gira con un único objetivo: alcanzar la perfección para que la disfrutáramos los privilegiados que hemos podido asistir a cualquiera de los conciertos dados, de los cuales, el de ROCK FEST 2016 ha sido el último de ellos.

Con sesenta años recién cumplidos, Kim Bendix Petersen puede presumir de ser uno de los artistas de su generación que mejor rinde sobre un escenario, pese a los problemas de salud que ha sufrido en los últimos años. Y es que KING DIAMOND es un deleite para los sentidos por el espectáculo, el mimo musical y escénico con el que trata cada uno de los minutos que está sobre las tablas, sin escatimar ninguno de sus famosos falsetes, tan venerados como repudiados. Y es que no es fácil introducirse en la idiosincrasia de KING, en ese mundo de perversidad, terror y satanismo que nos lleva regalando desde que grabara las dos primeras obras maestras de Mercyful Fate. Pero una vez dentro, es difícil desligarse del que es uno de los compositores más queridos por buena parte del sector metalero, siendo cada uno de sus conciertos un auténtico aquelarre, mágico.

Y es que señores, ¡qué abuso lo de este hombre y su banda! Comenzando con un compendio de sus grandes temas (donde sólo puedo achacar que no toque nada de sus últimos discos, aunque para los que llevamos tantos años escuchándole tres horas se nos harían cortas). Y ya desde el comienzo, con un sonido exquisito, donde cada pieza está en su sitio, capitaneados en la línea musical por el otro gran maestro, el impar Andy LaRocque, su fiel escudero, “culpable” al 50% del sonido y la personalidad imperante en cada uno de sus discos.

Sonaba la famosa introducción del disco “Them”. La abuela sale del asilo y vuelve a la vieja casa Amon y la madre les advierte sobre ello. Es el momento de darle la bienvenida con “Welcome Home” mientras KING hace acto de presencia empujando la silla de ruedas sobre la que está la caracterizada actriz Jody Cachia, quien es una parte activa e importante en todo el show.

“Sleepless Nights” fue puro heavy metal enérgico y a la vez, con clase, donde el vocalista llegaría a todos y cada uno de los exigentes fraseos que el tema requiere, desde los tonos más altos hasta a los guturales que hay en su parte media. “

Halloween” fue todo un himno, una de sus piezas más accesibles, al igual que “Eye of the Witch”, que por cierto, fue el tema más reciente que tocó y data de 1.990 nada menos.

El recuerdo a Mercyful Fate quizás fuera uno de los momentos valle en cuanto a intensidad, aunque los fans de vieja escuela lo recibimos como oro en paño. Y es que tanto “Melissa” como “Come to the Sabbath” son dos maravillosas perlas de la historia de la música.

Y si todo esto pudiera parecer poco, la recta final es para tocar la obra maestra “Abigail” íntegra, de principio a fin, dando mayor peso, si cabe, al espectacular escenario con la mansión, las vidrieras (con cruces invertidas en ambas) y las escaleras (esas tan resbaladizas con las que uno puede fácilmente resbalar y romperse el cuello, según la historia).

“Arrival”, “A Mansion in Darkness”, el single “The Family Ghost” (uno de los pocos videoclips que ha grabado en su carrera en solitario), la pasada de vivir “The 7th Day of July 1777” en directo… ¡Enorme!

Y ese final, ¡Qué final señores! El magistral riff arabesco de “Abigail”, derrochando clase y “Black Horsemen”, con unas melodías vocales preciosas, jugando con las atmósferas de las acústicas mezcladas con la base más eléctrica.

En definitiva y para muchos, entre los que me encuentro, el concierto del festival. Se hizo corto, muy corto. Pero habiendo tenido la calidad sobresaliente que tuvo, no podemos pedir más. Ojalá podamos tener la oportunidad de volver a disfrutar de KING DIAMOND en directo y, como por pedir que no quede, una reunión de Mercyful Fate. Denver y Shermann ya llevan tiempo lanzándole globos sonda al vocalista, primero en forma de Ep y ahora de disco.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Carlos Oliver y Alvaro Ochoa


 

ROCK TENT

BONI

Y la madrugada se fue cerrando con la actuación del ex BARRICADA. La carpa estaba casi llena para disfrutar de sus canciones.

El público disfrutó especialmente el tramo final de su actuación, donde "Okupación" y "Noche de Rock and Roll" fueron cantadas por la mayoría, con nostalgia y a pleno pulmón.

Tras el Boni, la Rock Tent cerró el festival con Rafa Basa pinchando heavy metal "a saco".

Como siempre, la masiva asistencia se quedó con dos palmos de narices cuando la sesión tuvo que terminar en su punto más álgido a las 05:30 de la madrugada, pero el recinto tenía que cerrar a esa hora y la fiesta no pudo continuar.

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography)

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8 COMENTARIOS

  1. Estar de acuerdo o no con la crítica de un concierto es difícl, demasiado personal. En algunos términos de la crónica me siento identificado y en otros no. King Diamond realizó un SEÑOR concierto, el cual guardaré durante mucho tiempo en mi retina. Kreator, a los que tenía abandonados desde aquel “Outcast” me sorprendieron para muy bien, y es de agradecer en un festi el despliegue técnico con que nos obsequiaron. De Heaven Shall Burn puedo decir que fue un concierto correcto, sin más, cañero. Blind Guardian me aburrieron soberanamente…y eso que es una de las bandas de mi adolescencia, y terminando con Msg, para mí ha sido de lo peor del festival, tanto por el repertorio mediocre como por Gary Barden (nunca vi en este concierto “el aceptable estado de voz y de forma de Gary”)

  2. Muy acertada la cronica de King diamond aunque he de decir q yo personalmente no conozco a nadie que repudie los falsetes de Diamond, entiendo que los habrá pero de los que crecimos escuchando su música muy poquitos, te puede gustar o no pero todo el mundo con dos dedos de frente y un minimo conocimiernto musical sabe que su estilo es personal e irrepetible.