Neurotic DeathFest 2013 |
Viernes 3, sábado 4 y domingo 5 de Mayo – Sala 013 – Tilburg – Holanda
La Síntesis De La Brutalidad Perfecta
El continente y el contenido. La supremacía de la forma sobre el fondo, o al revés. Uno de los grandes "trending topic" de la historia del pensamiento, que ha dado y continúa dando pábulo a larguísimas, interminables y, casi siempre, insufribles discusiones de corte esotérico. Para lo que nos ocupa y preocupa, o sea, el metal extremo, lo visto y oído en el décimo aniversario del Neurotic DeathFest en Tilburg (Holanda) podría resultarnos de gran ayuda a la hora de aunar, de conseguir el maridaje, la síntesis (casi) perfecta entre un contenido cuidadosamente escogido y un continente con unas prestaciones excepcionales, que contribuye con creces a multiplicar el efecto de un repertorio sublimemente brutal. Juntar a REPULSION, DEATH TO ALL, CARCASS, IMMOLATION, POSSESSED, CRYPTOPSY, entre muchos otros, en un cartel de infarto repartido a lo largo de tres intensas jornadas, ya no deja lugar a dudas al respecto. Algo, sin embargo, que en el contexto de una sala cualquiera o en un "open air", con las prestaciones habituales, podría pasar como otro festival más con un buen elenco de bandas. Y, ciertamente, este no es el caso habida cuenta del continente que lleva albergando tradicionalmente el Neurotic DeathFest, que este año cumplía su décimo aniversario.
Efectivamente, es la sala 013 de la universitaria y abierta Tilburg un complejo extraordinario para el disfrute del metal extremo, así como del rock y de la música en general. Creo que no existe nada comparable a lo largo y ancho de la vieja y desnortada Europa. Los que asisten también regularmente, sólo unas pocas semanas antes a otro de los grandes festivales del año, como el Roadburn, puede dar buena prueba de ello. Un auditorio modernísimo, con una sala principal cuya forma puede incluso recordar a la estructura de un teatro romano, capaz de acoger unas 2.200 personas. El pit, a priori no demasiado espacioso, resulta más que suficiente para acoger a los que gustan de participar en las constantes algarabías que se organizan (eso sí, prohibido terminantemente el mosh y el stage diving, con varios carteles que así lo explicitan). Las gradas de a pie permiten, además de albergar una gran cantidad de público de una forma más cercana al escenario, garantizar una visualización y una audición casi perfectas. No sólo des del primer nivel: los balcones superiores ofrecen las mismas e, incluso, en ocasiones, mejores condiciones en algunos casos.
Huelga casi describir la excepcional calidad y el trato exquisito con el que se maneja el tema del sonido. Sin ánimo de exagerar, para sonar mal en el escenario principal una banda cualquiera debería proponérselo bastante a fondo. Impactante, raramente llega a puntos de saturación o presenta extraños efectos de reverberación tan habituales en otros parajes. Y puesto que la perfección tampoco existe más allá de un concepto abstracto e inalcanzable en la práctica, en aras al rigor cabe puntualizar la existencia de defectos, que los hay. Esencialmente, se circunscriben al formato de las dos salas secundarias, de capacidad muy reducida (la mayor, para unas 300 personas, a lo sumo) y, obviamente, bastante más limitadas en cuanto a sonido y cómoda visualización de los escenarios. Presenciar a grupos del calibre de VADER o VALLENFYRE en estos espacios restó en buena medida parte de su potencial en directo. Una circunstancia, sin embargo, de la que los holandeses ya han tomado buena cuenta, puesto que al parecer ya trabajan para el año que viene para reformar sustancialmente el complejo, reorganizando la actual estructura con el fin de habilitar dos grandes salas de mayor capacidad, manteniendo o incluso mejorando lo existente. Estaremos atentos.
VIERNES
LA RESURRECCIÓN DE DOS MITOS
Amaneció el mismo día de arranque del festival con la noticia de la muerte de Jeff Hanneman. Un suceso que, por la ingente magnitud de su legado en el metal extremo, condicionó y se dejó sentir a lo largo de las tres jornadas sobre los escenarios de la 013, con referencias constantes y homenajes musicales al alma mater de SLAYER. Era, el viernes, una jornada de conciertos muy esperada por muchos de los asistentes. Especialmente por la presencia de DEATH TO ALL, algo así como una suerte de banda de versiones con algunos miembros de lujo de la formación del también malogrado Chuck Schuldiner, que comparecían en el Neurotic por primera vez y de forma exclusiva sobre los escenarios europeos. Expectación máxima para una propuesta de décimo aniversario que ya levantó los ánimos de la parroquia global nada más publicarse los primeros anuncions: asistentes de más de 30 países del mundo, según la organización, incluidos australianos e iraníes!!!
De acuerdo con el primer horario oficial que constaba en el programa impreso, los veteranos VADER serían los encargados de abrir fuego a media tarde en el escenario principal. Al final, cambio de papeles de última hora con los reagrupados daneses INIQUITY. Era una buena oportunidad para cazar en directo a un grupo que publicó un puñado de buenos discos que, sin plantear nada excesivamente revolucionario, supieron plasmar a la perfección la esencia del death metal brutal de corte europeo, técnico y expeditivo. Una marca que, junta a otras bandas de su país, ha conseguido un merecido reconocimiento con el paso de los años. Repaso a su trayectoria, que se prolongó des de principios de los 90 hasta el pasado 2004, cuando decidieron separarse. Quizás algo fríos, con una audiencia que empezaba a acomodar sus sentidos para los tres días de festival, fue un concierto correcto, con incursión incluida a su primer mini CD ‘Hidden Lore’.
Los polacos DECAPITATED, omnipresentes en las tablas de media Europa tras su vuelta al redil, fueron los siguientes en comparecer en el escenario principal. Aunque no pude ver toda su actuación, me gustaron más que hace unos meses en su concierto en la Salamandra abriendo para MESHUGGAH. Quizás, fundamentalmente, porque el sonido fue, en este caso, bastante mejor. Si antaño ya dejaban entrever una fuerte influencia de tintes progresivos y de cadencia similar a la de los maestros suecos, su último trabajo ha confirmado principalmente esta dirección. En buena medida, el repertorio fue casi el mismo, con "Spheres of Madness" y "Day 69" como himnos más celebrados por la parroquia internacional que empezaba ya a llenar la parte baja de la sala y el anfiteatro.
Eran ya más de las ocho de la tarde cuando uno de los retornos más sorprendentes de los últimos tiempos tomaba forma bajo la etiqueta de MORBID SAINT. Los norteamericanos son toda una institución en el campo del violento death thrash de la vieja escuela. Abrieron para los Death infinidad de veces. Pero quizás su exigua producción discográfica, que en su momento se limitó a un disco y un par de demos, no les ayudó a catapultar hacia el podio de honor que su legado merecería, desconocidos incluso para muchos veteranos de la movida. Sin lugar a dudas, fue una de las actuaciones destacadas de la jornada. Sonido por todo lo alto para una sensacional descarga de violencia sónica cargada de mala leche. Marea humana en el pit. Un repaso exhaustivo en toda regla a su incontestable clásico ‘Spectrum of Death’ con temas como "Destruction System". "Lock Up Your Children", "Assassin" o "Beyond the Gates of Hell". Manteniendo la misma formación que tras doce años decidió separarse en el 94, su concierto destiló tralla pura y dura para los amantes de la carnaza thrasher con serios retazos death metaleros que proliferó a finales de los 80. "Damien" cerró un concierto que certificó uno de los retornos en directo más ejemplares que se recuerdan en los últimos tiempos!
Tras descartar la casi misión imposible de colarse en el abarrotadísimo escenario secundario para dar cuenta de los brutalísimos italianos PUTRIDITY, llegó el que debía ser uno de los puntos álgidos del festival, a juzgar por la casi agobiante profusión de camisetas y merchandising de los tejanos. DEVOURMENT volvían a Europa con su nuevo disco, ‘Conceived in Sewage’, un paso adelante que relega sus orígenes más slam -sin renegar de ellos completamente- en favor de una aproximación al death metal quizás más reminiscente a la vieja escuela. Con un público entregado ya al desmadre desde un primer momento, cuajaron una actuación correcta que se vio algo lastrada por un sonido que no llegó a ser excelente. Poco importó para la jauría que se concentró en el pit. Temas como los ya clásicos "Babykiller" o "Postmortal Coprophagia" fueron acogidos con amplio entusiasmo, con euforia casi salvaje, por los seguidores de la época más gorrina de la banda.
Ya por ella sola, la presencia de DEATH TO ALL en el cartel del décimo aniversario del festival se había convertido, para cantidad de los antiguos y nuevos seguidores de SCHULDINER, en un aliciente más que sobrado para mover el culo hacia el festival holandés. Había cierta excitación en el ambiente para asistir a la recreación de lo que, en los tiempos contemporáneos, más se acerca a lo que fue DEATH, con el increíble Gene Hoglan como principal portador de la llama. Para muchos, no dejan de ser un grupo de versiones, sin más. Para otros, era la oportunidad para el desquite, de poder asistir a la descarga del viejo repertorio de la influyente banda, aunque fuera más de doce años después del deceso de Chuck. En su momento, recuerdan los veteranos que sí tuvieron la oportunidad de verles en su momento, la banda no levantaba las olas de admiración que ha ganado con los años, ni sus directos eran aclamados casi de forma acrítica como suele ocurrir cuando la desgracia acaba construyendo un mito.
Sea como fuere, con Hoglan y Matt Harvey de los californianos EXHUMED al frente, compaginando las voces con la guitarra en algunos temas, arrancó la cosa con "Leprosy" y "Zombie Ritual". Platos fuertes de buenas a primeras. Sin el concurso de MASVIDAL, DIGIORGIO ni REINERT, que sólo participaban en la gira norteamericana, el invento congregaba, esencialmente, músicos de la etapa final de la banda. Desfilaron por turnos por el escenario los guitarristas Shannon Ham y Bobby Koelbl. Scott Clendenin se encargó del bajo. Dedicados por completo a un resumen antológico, el setlist no pasó por alto casi ninguno de los temas clásicos ni ninguno de los álbumes. "Living Monstrosity", "Flattenning of Emotions", "Suicide Machine" o "Lack of Comprhension" cayeron en la primera mitad del show, enfatizando, casi respetando la cronología, la mutación estilística que vivió la banda hasta su ‘Human’.
‘Individual Thought Patterns’ y ‘Symbolic’, principalmente, protagonizaron la otra mitad. "Overeactive Imagination", "The Philosopher", "Trapped in a Corner", "Zero Tolerance", la increíble "Crystal Mountain" o la homónima "Symbolic". Ahí se destacó un HOGLAN todavía más inmenso que su propia figura. Lo suyo se convirtió en una lección en control, coordinación e independencia, con un despliegue de recursos técnicos prodigioso. La banda respondió también con suficiencia y Harvey, que tenía una papeleta más que difícil, consiguió salir airoso del envite, con una voz que emuló correctamente, sin intentar el calco, la del irrepetible Chuck. Demostró el californiano versatilidad y tablas más allá de su hábitat cotidiano del Grind Death de corte carcassiano que practica con sus EXHUMED. "Bite the Pain" y "Flesh and the Power It Holds" representaron al ultimo "The Sound of Perseverance", antes del esperado encore: nada más y nada menos que la fantástica "Pull the Plug". En un mundo sin Chuck y sin DEATH, el homenaje estuvo realmente a la altura de las circunstancias para lo que fue. Ni más ni menos. Y muchos, especialmente los nuevos, lo agradecieron (otros, en cambio, no dudaron en mostrar su disgusto por la falta de autenticidad del asunto, incluso ante un discreto y estoico Clendenin, que pasó por desapercibido mientras descansaba sentado en la terraza del hotel).
SÁBADO
LA HORA DE LA MEMORIA
Pese a las sucesivas rondas de cervezas hasta bien avanzada la madrugada, impagables estampas de holandeses bailando la conga al son de SLAYER en el pub metalero de la ciudad y una hora de inicio bastante más temprana, la corta pero intensísima jornada inaugural del viernes dejó a muchos con la sonrisa de satisfacción puesta para encarar un segundo asalto todavía más exigente, si cabe.
Los madrileños HAEMORRHAGE se presentaron como el primer envite. Jugaban en el escenario principal y el público, que en aquellas latitudes no entiende de siestas ni periodos de relax digestivo, formó puntualmente, como era de prever. "Camon Jolan", gritaba una y otra vez Fernando, con su particular deje lingüístico castizo, muy metido por otra parte en su cometido sanguinario, devorando cerebros y piernas desgarradas, sin renunciar a largar algunas de sus recetas en castellano directamente. Protagonismo, obviamente, para el nuevo ‘Hospital Carnage’, pero visita obligada a sus álbumes precedentes, como ‘Apology for Pathology’, así como impagables guiños a sus ya clásicos primero ‘Emetic Cult’, además del imprescindible ‘Grume’, cuyas vibraciones en directo todavía desprenden esta esencia de auténtica putrefacción que ha convertido a la banda en un referente dentro de un estilo absolutamente trillado a estas alturas. Como ya es marca de la casa, fue el suyo un bolo de calidad contrastada, de fuerza bruta, para los amantes del death grind de corte CARCASSIANO, bien ejecutado y con actitud patológica por todos los lados.
Poco después, los colombianos ahora afincados en Madrid, INTERNAL SUFFERING, atronaban la sudorosa audiencia de la sala secundaria con su caótico y pastoso Brutal Death. Su propuesta continúa casi invariable con el paso de los años, tras un amago de separación durante un tiempo, tras su excelente ‘Awakening of the Rebel’. Reformados en 2011, reclutaron al vasco ASIER como nuevo guitarrista y siguen dando brea en varios festivales europeos. Lo suyo es una sucesión rapidísima de riffs malsanos sobre una base rítmica que no parece encontrar nunca ningún momento de descanso, con blast beats a piñón. Totalmente no apto para mentes abiertas proclives a la melodía simple y las voces limpias.
Justo en el mismo escenario, bajo un juego de luces de tonalidades azules y verdosas, compareció uno de los grupos que en su día estuvo llamado a liderar la nueva hornada de bandas que se propusieron firmemente resucitar el sonido del old school Death Metal sueco de principios de los 90. Tras un primer trabajo que reflejaba fielmente los cánones del estilo, su nuevo álbum les ha catapultado hacia terrenos más eclécticos, con algunos dejes rockeros, progresivos y Black metaleros. Un sopo de aire fresco en el también saturado compartimiento del revival del death escandinavo que supieron plasmar fielmente durante su breve pero brillante actuación en este Neurotic DeathFest. Muy pocos temas en el setlist dada su larguísima duración, caso el nuevo "Apparitions". Los suecos ejecutaron a la perfección su escueto repertorio, acompañados por un buen sonido, sin apenas enzarzarse en explicaciones vanas ni presentaciones fútiles.
La incorporación a la batería de Adam Jarvis (MISERY INDEX) ha permitido a los grinders norteamericanos PIG DESTROYER ganar muchos enteros en las tablas. Se acabaron los ritmos programados y lanzados de forma maquinal: Jarvis es un tipo capaz de alcanzar sobradamente la velocidad necesaria y, lo más importante, de conferir a los temas el alma tantas veces necesaria. Ideadores y ejecutores de discos tan espectaculares y necesarios como ‘Prowler in the Yard’, el ahora cuarteto encabezado por el multiempleado Scott Hull presentaba su nuevo ‘Phantom Limb’ a las masas. Fue el suyo un show entretenido, con garra y de incesante caña. J.R. Hayes se dejó la garganta en el empeño y los fans que habían acudido a verles pudieron certificar que su directo derrocha un salvajismo caótico que muchas otras bandas de grind ya quisieran para sí.
WORMED han sabido ganarse a pulso el estatus de banda de culto, casi intocable, dentro del mundillo del Brutal Death técnico a pesar de su relativamente corta discografía. En esta ocasión, su presencia en el Neurotic DeathFest, con la ausencia de uno de sus guitarristas, tuvo lugar en el escenario secundario, a diferencia de su última visita a Tilburg. El espacio quedó completamente abarrotado, tanto el pit frente al escenario como el balcón, para poder asistir a la tormenta cósmica que descargaron los madrileños. Predominaron los temas de su nuevo ‘Exodromos’, un disco excelente, alternados con algunos de su primer ‘Planisphareium’, del que precisamente echamos en falta "Voxel Mitosis". Sonido denso, espeso, con una base rítmica viajando a la velocidad de la luz y un frontman, Phlegethon, con un plus de presencia en el espacio central del escenario, vociferando y moviendo su larga cabellera. Quizás hayan tenido mejores días, pero WORMED volvió a dejar su sello indeleble.
Llegó la hora de los titanes del más oscuro Death Metal made in New York, IMMOLATION, que aterrizaban al Neurotic con su ‘Kingdom of Supremacy’ a punto de salir del horno. Más allá de gustos personales y sin riesgo de caer en la hagiografía deliberada, que su directo es impecable en todas las ocasiones. Aplastantes, brutales y con una inmejorable presencia sobre el escenario, esta vez su set estuvo dominado por temas del nuevo trabajo y de su anterior mini ‘Providence’. "Kingdom of Conspirancy" y "What They Bring", para empezar, retrocediendo en el tiempo hasta "Majesty and Decay". A muchos de los que les habíamos visto en los últimos tiempos nos despistó un poco esta tendencia a recurrir a sonidos de nuevo cuño de buenas a primeras sacrificando el arranque desde su repertorio más clásico. Algo, por otra parte, hasta cierto punto comprensible, teniendo en cuenta el empeño de la banda en dar a conocer su nuevo material que, ciertamente, sigue la misma senda sin casi lugar para la decepción.
Sin descuidar lo más mínimo cualquier detalle en la ejecución, intachable como siempre, Dolan, Vigna y compañía seguían sacudiendo sus cervicales y sudando la camiseta sobre las tablas. Pero quizás una de las muestras más evidentes de su actitud ejemplar se pudo constatar, esta vez, en un asunto aparentemente sin relación con el concierto. Como ya había anticipado la organización, a las ocho de la tarde del sábado la música dejó de sonar para conmemorar el llamado ‘Dodenherdenking’, el día del recuerdo a los que perecieron en la Segunda Guerra Mundial –homenaje que se ha hecho extensivo a todos los muertos holandeses en conflictos bélicos posteriores-. Tras un breve pero reflexivo discurso con el cual Dolan apeló a los más jóvenes a recordar, aprender y a no repetir los errores, todo el festival (excepto los cuatro energúmenos de siempre) se sumó a los dos minutos de silencio que sigue el país entero como un ejercicio de memoria histórica masivo. Tras el parón, el cuarteto se lanzó con furia a completar su misión, incluyendo el mismísimo "Dawn of Posessssion", "Father You’re Not Father" para marcharse con "All That Await Us", el último tema del nuevo trabajo, un corte épico y cargado de atmósfera, como ya nos tienen acostumbrados en los cierres de los discos que componen su magnífica discografía.
Casi con el aliento agotado por el sofocante nivel de brutalidad exhibido y vivdo, arrastrándonos casi por inercia hacia la barra más cercana para saciar las entrañas con algún sucedáneo de cerveza, VALLENGYRE despegaban en el escenario secundario. El supergrupo británico (miembros DE PARADISE LOST, MY DYING BRIDE o los crusties DOOM), con un Gregor Mackintosh al que la ingesta masiva de cerveza le soltó la lengua incluso más de lo que en él suele ser habitual entre tema y tema, no decepcionó tampoco en esta ocasión. Siete temas de su ‘A Fragile King’, con los ya consabidos "A Thousand Martyrs", "Cathedrals of Dread", "Seeds" o "Desecration". Aunque de nuevo insuficiente para acoger a todos aquellos que habían marcado el bolo en su programa de mano, el abigarramiento de la sala secundaria tuvo también su efecto, recreando un ambiente altamente caldeado propio de un concierto underground.
La oscuridad de la noche había cubierto ya las calles de Tilburg, siempre más o menos pobladas de individuos de negra estampa que no dejaban de escupir humo o tragar líquido de latas varias, cuando REPULSION vino a hacer realidad los sueños de los grinders de la vieja escuela. Llegaban, esta vez como trío, con Carlson y Olivo al mando, y el ex-Exhumed Jones aporreando la batería, sin el apoyo de otros miembros de la banda californiana que prestaron sus servicios durante los últimos años para apuntalar la resurrección en vivo de la banda. Obviamente, ‘Horrified’, su único e influyente trabajo, sirvió de base para armar el concierto. Clásico tras clásico, el asunto se convirtió a lo más parecido a asistir a una interpretación, una traslación al directo de su disco entero. "Eaten Alive", "Radiation Sickness", "Repulsion" o "Crematorium", sólo empezar. Jolgorio en el pit para deleite de la parroquia. "Black Breath", gritó Carlson, a partir de lo cual el suelo parecíó bailar al son de los botes.
Y aunque en aquel momento nos pareciera poco probable, ensimismados como estábamos en la contemplación y la escucha en directo de una de las obras magnas del grindcore de todos los tiempos, el trío de culto norteamericano consiguió colarnos algunas sorpresas que se guardaban bajo la manga. Para empezar, dos versiones: una de los canadienses SLAUGHTER, "Death Dealer" y otra de los también inmortales VENOM, con "Schizo". REPULSION, que con su historial a cuestas mantuvieron en todo momento un nivel de frescura y actitud por encima de la media de lo que hoy es corriente, cerraron con el homónimo "Horrified" un show que apenas llegó a los 40 minutos de duración. Quizás no sea el grindcore un estilo dado a prolongaciones superfluas. Quizás tampoco era necesario vomitar las canciones de todo el disco para llenar el tiempo asignado sobre el papel. Pero a muchos se nos quedó la estupefacción, la sopresa mayúscula grabada en nuestra cara tras comprobar que, efectivamente, el show había terminado. Bueno, sí. Aquí no se cumplió para nada lo del aforismo de "lo breve si bueno…". Vamos, seguro que no!!!
Visto y oído, casi al vuelo, el fugaz pero rotundo paso de REPULSION por el escenario principal, sin prácticamente tiempo suficiente de paladearlo, aguardaba al final de la segunda jornada otro de los cabezas de cartel con mayúsculas de este entretenido festival. Tres años después de su primera visita a la 013, CARCASS repetía por la puerta grande: afianzado definitivamente el dúo Walker-Steer al frente del retorno, acompañados esta vez por dos jóvenes desconocidos a la vez que eficientes en sus labores instrumentales, su presencia sigue generando ingentes olas de expectación. Si a todo ello añadimos la gran expectativa e incertidumbre creada por el inminente lanzamiento de su nuevo disco en diecicho años, desde aquel denostado ‘Swansong’, el momento no podía haber sido escogido casi mejor.
Tras unos interminables segundos de oscuridad, rompieron con "Intropagation", para lanzarse justo después con "Incarnation Solvent Abuse". Impecables en la instrumentación y con un Steer mucho más metido en su rol –aunque manteniendo esa heterodoxia tan suya de los últimos años de reinterpretar algunos fragmentos de sus propios clásicos solos a su antojo-, parecía que los de Liverpool iban de nuevo a deslumbrar a sus seguidores con su proverbial buen hacer en directo. Los nuevos Ben Ash (guitarra) y Daniel Wilding (batería) no desentonaron en este aspecto. Tempo perfecto, sonido nítido y un juego de luces espectacular a cargo de, nada más y nada menos, que el bajista de los SAMAEL, profesionalmente dedicado a estos asuntos. Si perder tiempo en discursillos ni adulaciones innecesarias, CARCASS se inmiscuyeron todavía más a fondo en esta obra maestra que es el ‘Necroticism’, con "Carneous Cacoffiny" y "Lavaging Expectorate of Lysergic Decomposition".
Todo parecía inexhorablemente encarrilado hacia un paseo triunfal, un nuevo episodio de victoria sin discusión para una de bandas más clásicas y respetadas del metal extremo global. Imposible encontrar resistencias o contratiempos capaces de parar la máquina. Sin embargo, hay veces que la absorción acrítica, casi narcótica, de un concierto de este tipo, incluso para fanáticos que han profesado su inquebrantable fideladad, disfrutando intensamente de la reagrupación tras no tener la oportunidad de verlos en su época de auge, no puede ocultar sensaciones encontradas detrás de tal alarde de perfección. La avalancha sónica, pues, no pudo ocultar la patente percepción de un cierto vacío en términos de sentimiento y honestidad, de alma, que iba expandiéndose a medida que avanzaba el concierto. Mientras Steer, por primera vez en mucho tiempo, parecía empezar a disfrutar con lo que estaba tocando, Walker era casi la imagen de todo lo contrario: profesional, sí, pero taciturno, comedido y desganado hasta la extenuación. Y ello dejó su huella.
Tiempo para los trazos más melódicos de ‘Heartwork’, con "Buried Dreams" antes de perpetrar un esperado salto hasta el ‘Shymphonies of Sicknes’, recuperando para la ocasión las infalibles "Reek of Putrefaction" y "Exhume to Consume". Hubo incluso una concesión al primer e injustamente olvidado disco de la banda, con el inmenso "Genital Grinder" para enlazar con "This Mortal Coil". Los primeros compases de "Ruptured in Purulence" sirvieron también para prologar el último tema de la noche "Heartwork". No, en ningún caso, en absoluto fue un un mal concierto. En términos de sonido y de elección de repertorio, incluso bastante mejor que el de hace tres años. Pero a un grupo del calibre de CARCASS se le puede, se le debe exigir siempre que vaya más allá de su ya conocida y demostrada capacidad para subir al escenario e interpretar fielmente sus propias canciones. Casarse únicamente con este último concepto es lo que diferencia a una banda de referencia de una panda de mercenarios machacando versiones (por muy eficientes que sean). Veremos qué nos depara el nuevo disco…
DOMINGO
POSESIÓN FINAL
Vista la ya consabida virtud de los programadores del Neurotic Deatahfest por dar comienzo a cada jornada con propuestas realmente brutales, la presencia de los alemanes DEFEATED SANITY en el escenario principal a partir de las dos y medía de la tarde resultó sorprendentemente reparadora tras otra larga –todavía más que la anterior- noche de cervezas y metal en el pub de referencia de la ciudad. Un grupo relativamente joven, con mucho empuje y técnicamente sobrados. Con cuatro discos en su haber, representan ya una vuelta de tuerca al manido estilo del Slam Brutal Death, añadiendo a su propuesta originales toques técnicos sin renunciar a la brutalidad de su sonido. Su nuevo ‘Passages into Deformity’, protagonista de su setlist, es un compendio excelente de estos conceptos, recordando por algunos momentos a los mismísimos SUFFOCATION. El esquema se construye partiendo de la base rítmica contundente a cargo de la batería de Lille Gruber y un buen trabajo de guitarra y bajo, coronados por el vozarrón de Konstantin. Sorprendidos por el descubrimiento, algunos no dudaron en recurrir a su puesto de merchandising tras el bolo.
Paso fugaz por la sala secundaria para otear a los holandeses MONOLITH DEATHCULT. Su intento de fusionar el Death Metal con samplers y elementos electrónicos resulta, a veces, difícil de trasladar del plástico a los directos en toda su dimensión. Presentaban nuevo disco, ‘Tetragrammaton’, tras su aclamado ‘Triumvirate’. Quizás fuera la hora y el lugar asignado lo que finalmente les acabó restando algo de público.
Los californianos DECREPIT BIRTH han vivido largo tiempo a la sombra de las hordas de bandas de Bruta Death técnico que, al amparo de su antiguo sello Unique Leader Records, proliferaron como setas especialmente por la costa oeste norteamericana. Su evolución desde un estilo intrincado cargado de brutalidad y súbitos cambios de tempo a una propuesta más depurado, de toques incluso progresivos, en el último disco, les valió no pocas críticas entre los irreductibles. Fichados por Nuclear Blas, sus virtudes para el directo son excelentes. Por supuesto, para muchos continuará siendo la banda del cantante con rastas que sustituyó durante algunos bolos a Frank Mullen de SUFFOCATION. Un tipo peculiar y original, muy teatral en la interpretación de su papel, buscando en todo momento el contacto con su público. Se complementa perfectamente con el despliegue de juegos malabares con las baquetas del batería Alex Fernandez-Bent, un tipo, por otra parte, técnicamente sobrado. Repaso a sus tres discos y especial dedicación a su reciente ‘Polarity’ y versión del "Crystal Mountain" de los Death para coronar su paso por el Neurotic.
CLITEATER jugaban en casa. Se notaba en las alocuciones en neerlandés que su vocalista Joost largaba al público de la sala secundaria para animar el cotarro. La banda llegó con su guitarrista Ivan de baja, pero encontró sustituto de última hora. No son, en su conjunto, prodigios técnicos, ni sus temas se caracterizan por viajar a la velocidad de la luz. Pero el gore-grind-death de alto octanaje que ponen en escena unido a su particular y desternillante sentido del humor están a la altura de los más altos estándares del género. Su groove logró corromper las mentes en el escenario secundario, donde otra vez no cabía ni una aguja, prácticamente. La banda presentaba su nuevo ‘Cliteaten Back to Life’, esta vez parodiando el segundo disco de los CANNIBAL CORPSE. Buen rollo, bailoteo y altas dosis de guarrindongo grindcore.
La brutalidad más oscura y decadente hecha banda, o sea INCANTATION, pedía el relevo. Un bolo esperado por muchos, ávidos del sonido característico que la banda consigue plasmar nuevamente con su reciente ‘Vanquish in Vengeance’. McEntee y compañía le pusieron ganas de buenas a primeras, muy metidos en el papel, combinando temas nuevos con himnos clásicos. Revisión puntual a su magnánimo ‘Onward to Golghota’. Con mayor o menor capacidad de asimilación, la variación de su estilo durante los últimos tiempos no ha sido ciertamente espectacular. Se mantienen fieles a un death metal con sonido lúgubre, de difícil digestión para las mentes saneadas. Pero a pesar del empeño, la banda fue esta vez víctima de algunas vicisitudes, errores casi infantiles, especialmente del mismo McEntee, que vio como su guitarra dejaba de funcionar a mitad concierto porque, aparentemente, se agotó la pila que alimenta las pastillas. Interminables segundos de nervios: roadies corriendo por el escenario y chequeos varios. La banda no se arredró y el enjuto frontman decidió centrarse exclusivamente en las voces, aunque fuera momentáneamente. Pero Murphy terminó imponiendo su ley: tras recuperar su guitarra aparentemente ya reparada una de las cuerdas no resistió una nueva canción entera, para desesperación de los americanos. McEntee se tuvo que conformar con el micrófono durante el resto del show. ¿Fatalidad o falta de previsión?
Avanzada la media tarde, tras varias horas de resaca y de bolos extremos non stop, el estómago dijo "basta". Urgía entonces llenar el buche con algo sólido que no fuera la dosis regular de zumo de cebada. Ello nos obligó a sacrificar algunos conciertos interesantes como UNFATHOMABLE RUINATION, EXHUMED o CENTURIAN. La cuestión era llegar con plenitud de fuerzas para otro de los grandes del festival: POSSESSED, los padres del invento (por lo menos el nombre…). Jeff Becerra y su renovada banda llegaban con la vitola de una victoriosa gira a cuestas. Las críticas en Barcelona habían extraordinariamente positivas. Unos años antes, en el Hellfest, pude verlos por primera vez: cumplieron sobradamente pero no desbordaron. Esta vez, ratificando las opiniones de las fechas previas por Europa, en Tilburg arrasaron con cuanto encontraron en su camino.
Acompañado por una formación de lujo, con amplia experiencia en bandas tan remarcables como ENTETY, COFFIN TEXT, AGENT STEEL, ANGELCORPSE o SADISTIC INTENT, extremadamente sólidos en todo momento, fue un derroche de energía brutal en perfecta consonancia con un chorro de sonido de otro planeta. Lejos de complejos, la actitud de Becerra es absolutamente encomiable, digna de admiración y elogio. Sin cesar de castigar sus cervicales, casi como poseído por algo sobrenatural, pareció por momentos que iba a levantarse de su silla de ruedas. Un torbellino inagotable que una a una fue sacando de la chistera los clásicos que convirtieron sus primeros discos en piezas angulares de un género naciente. Los inmortales monumentos de "Pentagram", "Burning in Hell", "Seven Churches", "Satan’s Curse", sacados directamente de su primer trabajo que está a punto de cumplir las tres décadas, sin olvidar cortes pertenecientes a ‘Beyond the Gates’ y ‘The Eyes of Horror’. Una tras otra, sin piedad, una sucesión que iba multiplicando el efecto de una descarga para guardar en la memoria, sin duda.
La intro de "The Exorcist" erizó los pelos a todos los allí presentes. Un temazo sensacional, que consume hasta las entrañas, con sus endiablados riffs y malévolas melodías. Con el tempo subido lo justo y los equipos de PA echando chispas, Becerra y sus huestes se ganaron a un auditorio completamente entregado, absorto, atónito ante tal derroche de brutalidad. Para el cierre, como difícilmente podría ser de otro modo, el himno por antonomasia, el título que conceptualizó, que engendró un estilo, una actitud. Señoras y señores, con todos ustedes "Death Metal". Sonó desbordante, como un cañón, coreada a pulmón por los centenares de metalheads que no parecían creer lo que veían sus ojos ni lo que percibían sus oídos. Excepcional!!!
Exhaustos, nos quedamos quietos, desorientados durante unos minutos, babeando, frotándonos los ojos y tratando de desatascar los conductos auditivos. Tras vivir uno de los bolos en mayúsculas del festival y, por ende, de los últimos años, teníamos ante nosotros el reto de asistir a una recta final del evento, cuando menos, digna. Los quebequeses CRYPTOPSY acechaban. Llegaban como cabezas de cartel para cerrar la gira europea con CATTLE DECAPITATION y DECREPIT BIRTH, también presentes. Como seguidor de la banda desde sus comienzos, debo reconocer que había perdido buena parte de la fe que un día deposité en ellos. Si bien con el último y homónimo disco recuperan en buena parte la personalidad y dignidad perdida tras su penúltimo engendro de cuyo título no quiero acordarme, era necesario constatar esta recuperación sobre las tablas. Debo confesar, además, que no albergaba excesivas esperanzas respecto a la capacidad de su cantante en directo. El hecho de que, a última hora, tuvieran que prescindir de uno de los guitarristas, por problemas legales en Canadá, no hacía presagiar tampoco un desenlace espectacular.
Craso error al final, para mi sorpresa y la de muchos. Quizás imbuidos, ellos y todos los presentes, por el espíritu poseso de la grandísima actuación de Becerra y su gente, ya de buenas a primeras tuve que rendirme a la evidencia de que los nuevos CRYPTOPSY vuelven a elevarse sobre la media como un ente generador de una brutalidad superior. Christian Donaldson estuvo espectacular, empleándose a fondo a la hora de intercambiar furibundamente la compleja rítmica de buena parte del repertorio con los solos a velocidad de vértigo. McGachy, ejemplar en les voces, hiperactivo como frontman y conectando bien con el público. Incluso Flo, genio y figura, bastión de los episodios de gloria pasados, parece ahora un batería dedicado casi por completo a tocar y sacrificarse en aras del grupo, dejando a un lado el recurso al exhibicionismo excesivo con las baquetas que mostró en el pasado.
Para completar la cuadratura del círculo, el setlist escogido respondió a las expectativas más exigentes. Así que, además de temas como "Two-Pound Torch" de su nuevo trabajo, no faltaron su espectacular "Slit Your Guts" o "Graves of Fathers", del magnífico ‘None So Vile’, un álbum que, para asombro de propios y extraños, tuvo un peso muy importante a lo largo del bolo. La cosa se animó con el inusual rescate de "Defenestration", de su primer ‘Blasphemy Made Flesh’. Toda una gozada. Movimientos espasmódicos en el pit. Cabezas al vuelo en todo el auditorio. Caras de felicidad absoluta. Recuperada plenamente la fe en los quebequeses y su directo, el puñetazo final fue absolutamente demoledor: "Phobophile", con su intrigante intro de piano que da paso al desenfreno posterior. Absolutamente geniales!!!
Los norteamericanos CATTLE DECAPITATION, autores de uno de los trabajos de Grind-Death más brutales y depravados del pasado año, despedían las actuaciones en el segundo escenario. Empapados de sudor, envueltos por un ambiente infernal, casi en llamas, este grupo de cuatro californianos, lanzando en sus letras mensajes militantes a favor de a protección de los derechos de los animales y el veganismo (aunque, en realidad, solo lo practiquen la mitad de ellos), se conjuraron para desollar a quien se pusiera enfrente. Presentando en los escenarios europeos, ‘Monolith of Inhumanity’, la banda se reivindicó y se reafirmó en directo, tras haber cosechado, merecidamente, el reconocimiento de la escena.
Como epílogo a todo el cúmulo de brutales sensaciones que el Neurotic DeathFest nos había proporcionado, el Death Metal sueco (estilo curiosamente infrarrepresentado en esta edición del festival) de los UNLEASHED debía poner la guinda al brutal pastel. Johnny Hedlund, gato viejo donde los haya, sigue explotando una vez tras otra la fórmula magistral del éxito, aunque sea hasta el hastío. No fue un concierto memorable el de los suecos, con las gradas ya clareando a la vuelta de la medianoche del domingo. El sonido tampoco favoreció demasiado, en esta ocasión, a la propuesta de la banda que, por algunos momentos, pareció algo cansada y descolocada.
El repertorio adoleció, en buena medida, de la recurrente tendencia al abuso de temas procedentes de sus recientes ‘Odalheim’ y ‘As Yggdrasil Trembles’. Unos discos, a mi parecer, que aportan más bien poco a la trayectoria de este consagrado combo de Death escandinavo de la vieja escuela. Para compensar estos patentes excesos, cayeron "Midvinterblot", "To Asgaard We Fly" y la única e ineludible concesión a los himnos clásicos más sagrados de la banda: "Before The Creation of Time", tema enseña de su primer y celebrado ‘Where No Life Dwells’. Nada del ‘Shadows in the Deep’, por supuesto. Los coros del público en ‘Death Metal Victory’, que Hedlund hizo repetir varias veces sin llegar a agobiar, en esta ocasión, marcaron el punto y final de la actuación y de todo el festival. Todo un ejemplo –precios al margen, especialmente de las entradas y el alojamiento-, una referencia de lo que un ejemplar festival de metal extremo debería ser capaz de ofrecer.
Texto: Jordi Marsal
Fotos: Joaquim Valls
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Aaaaaaaaaaah eso debe de ser impresionante. Me dio un ramalazo porque no pasaban por España y fui a ver con un colega a Holanda en 2005 a los Nevermore a Haarlem, una localidad al noroeste de Amsterdam y me quedé impresionado con lo bien montada que estaba la sala, el sonido, el lugar, increibles. Eso sí, son más sosos que la madre que los trajo: recuerdo a Warrel decir al público que estaban muertos, que qué coño pasaba jajajajaj. Si hay cosas que no van a cambiar, pero me molaría asistir a un festival como éstos, ojalá sea posible, debe ser una experiencia inolvidable tras haber ido al Wacken.
Grandes Haemorrhage