|
|
Viernes 29 de Octubre de 2010 – Sala Heineken – Madrid
El pasado viernes tuvimos la oportunidad y el inmenso placer de asistir en Madrid a uno de los mejores conciertos que he visto en una sala en mucho tiempo, sin duda de lo mejor del año, y que volvió a refrendar el tópico de que los viejos roqueros nunca mueren… o, dicho de otro modo, nunca fallan. Curiosamente me vino a la mente el recuerdo del recuerdo de otros super-veteranos, los también británicos U.F.O., quienes ofrecieron hace no muchos meses otro concierto soberbio en la misma sala, y con URIAH HEEP la sensación fue exactamente la misma, ¡chapeu!
Además, me gustó comprobar que pese a que las entradas no eran baratas (33 euros) y que no había teloneros, la asistencia fue excelente, cubriendo de largo tres cuartos de entrada de la sala, con mayoría obvia y lógica también de viejos roqueros/as con muchas ganas de ver a una de las formaciones claves de la historia del rock clásico, hard rock, comienzos del rock progresivo o como diantres lo prefiramos denominar, que además hacía unos cuantos años que no pasaban por España en gira.
Y sí, al final el concierto fue corto, hora y media justa, y por supuesto que en ese tiempo es imposible condensar 40 años de historia, los que están celebrando en esta gira, con lo que se ciñeron un poco al repertorio base que encontramos en el álbum en directo que editan en estos días, con varios temas de su reciente «Wake the sleeper» (muy bueno, por cierto) y por supuesto muchos clásicos inmortales, especialmente de los 70, época más clásica de la banda pero que siguen defendiendo en la actualidad con la mayor dignidad del mundo. Como aspectos puntuales a destacar, antes de meterme con más detalle con la crónica en sí, sin duda lo primero es el sonido perfecto, absolutamente de 10, que ofrecieron de principio a fin… Y con esto tiene que surgir la duda, claro, ¿porqué algunas bandas suenan increíble y otras de manera bastante deficiente en una misma sala? Ahí lo dejo y que cada uno saque sus conclusiones, que yo no tengo tiempo ni ganas ahora para dimes y diretes…
Por otro lado, es imposible no recalcar una y otra vez la clase, elegancia, calidad y toque maestro de la propia banda. Vale, son cuatro «roqueros hippies trasnochados» más una bestia algo más joven a la batería, espectacular Rusell Gilbrook (con todos los respetos para el clásico Lee Kerslake, recientemente retirado por problemas de salud, que nadie interprete como osadía lo que comento, ¡válgame Dio!), y de repente comienzan a tocar y te dejan de piedra sonando perfectos, absolutamente como un metrónomo con toda la técnica y la chispa del mundo, sonando todos los instrumentos clavados por igual, y todo ello trasmitiendo esa seguridad, ilusión y pasión que sólo pueden tener los que llevan en esto toda la vida y lo siguen disfrutando como la primera vez… Y es que encima de dar una lección maestra de música en directo, los jodíos no pararon de sonreír y jugar con nosotros durante todo el bolo, ¡increíble!
De verdad que me tocaba la fibra ver, por ejemplo, a un tipo con ese aspecto de anciano venerable como Mick Box (ya con todo el pelo y la barba blanca) sonriendo como un niño con zapatos nuevos mientras acariciaba su guitarra, o a Phil Lanzon demostrándonos que el teclado en su justa medida es un instrumento increíble. ¡Rock setentero de la mejor calidad en 2010, amigos!
Comenzaron a las 9 en punto de la mano de esa intro vocal que es «Wake the sleeper» para ofrecer casi de seguido «Overload» y ese fantasioso, valga la redundancia, «Return to fantasy» que marcaría el tono mágico y de temas atmosféricos marca de la casa que nos ofrecerían en el concierto. Comentar que quizás Bernie Shaw comenzó un tanto más frío, aunque fue sin duda de menos a más y se calentó muy rápido y se mostró a partir de aquí como un excelente vocalista y sobre todo «frontman». Tras comentar el tema del 40 aniversario y mi vista posándose sin querer-queriendo en la vistosa camiseta sin mangas del «Very´umble, very ´eavy» (primer disco de la banda de 1970) del teclista, nos íbamos mucho más adelante a ese «Only human» de nueva factura que personalmente me encanta con un deje hardroquero melódico y pegadizo que queda de lujo.
La gente estaba con ellos al 100%, encantados con el conciertazo que estábamos viendo desde el primer momento y que estaba sonando como nunca en la Heineken (y eso que últimamente es un hecho que han mejorado bastante el sonido de la sala, pero de verdad que no recuerdo un concierto reciente con el sonido de URIAH HEEP allí… y es que la veteranía y el tener a los duendes de tu lado siempre ayuda). Tras la fantástica «Book of lies», de lo mejor del último álbum y con buen trabajo a los coros del veterano bajista Trevor Bolder (con el paso de los años tatuado en su cuerpo pero manteniendo un nivel increíble), era el momento de la gran «Bird of prey», y nosotros en continua reverencia…
«Corridors of madness», a medio tiempo, corroboró que son unos maestros recreando ambientes (y por cierto, todos hacen coros, detalle que me gustó), pero uno de los momentos que más me gustó fue cuando Mick Box cogió la acústica por primera vez pero retrotraernos a cuando ser hippy era mucho más que sólo una moda impuesta por los grandes centros comerciales para ofrecernos un «Wizard» exquisito, precioso. Y de ahí pasamos a la presentación del mismo veterano guitarrista (único miembro original del grupo, por cierto) que me hizo mucha gracia: «¡vámonos al 76, a la época del sexo, drogas y rock n´roll!» justo antes de atacar una cañerísima «Free and easy», que sonó como un obús, no puedo decir otra cosa (y muy bien ya Bernie Shaw, al mismo nivel que sus compañeros). «Gipsy» y «Look at yourself», imprescindibles, aparecieron casi entrelazadas y sin duda fue uno de los momentos álgidos de la noche (si es que no lo fue todo el show en sí), con espectacular final a modo de jam demostrando que el rock setentero no es sólo una etiqueta temporal.
Aún frotándonos los ojos y sin descanso, nos relajábamos un poco de la mano de «Shadow» y «Angels walk with you» del último, y especialmente me encantó la segunda, un tema más progresivo pero relajado y muy ambiental compuesto por el bajista, como comentó el cantante. Y tras esto llegó la que para mí es la joya de la corona, el cúlmen del preciosismo musical y la fantasía hecha canción con el sello del grupo por bandera, la inconmensurable «July morning» que nos puso a todos los pelos de punta, y obligándonos a corear bien fuerte ese «nanana» que en momentos como éste adquieren otro significado que los meros coros a priori facilones. Por cierto, me fijé en un detalle curioso, y fue la guapa cartuchera que llevaba en una pierna Bernie Shaw para colocar el micrófono, ¡qué grande! Y después del éxtasis musical entraron directamente sin mucho bombo a terminar de poner la Heineken patas arriba a ritmo de «Easy´livin´», su superclásico y que, como suele ocurrir casi siempre, este tipo de temas que pueden cansar en un garito o incluso en casa, cobran otra dimensión en directo. Que se lo llevaron de calle, ¡vaya si lo hicieron!
Pese a que hubiéramos seguido horas escuchando tema tras tema de la excelsa discografía de la banda, al acabar el «concierto normal» tan pronto sabíamos que quedaba poco para bajar el telón, aunque aún nos quedaban un par de píldoras: «Sunrise», preciosa y cargada de encanto, que además les quedó muy chula bañada por luces verdes y humo de otros tiempos, y por supuesto «Lady in black» (con Mick Box de nuevo con su bonita acústica color hueso), otro de sus himnos imprescindibles con la que se recrearon para que todo el mundo cantara y pusiera broche de oro (tras un buen rato de merecidos aplausos y ellos encantados dándose un buen baño de multitudes en primera línea del escenario) a un concierto sencillamente de otra galaxia: la de los mejores músicos y las mejores bandas… las que están a otro nivel, sin más.
Lo dicho, espectacular, y es que de verdad que no escuché ni una sola opinión negativa ni queja porque hubiera sido corto a la salida del local, todo lo contrario. Y es que al final lo importante no es la cantidad ni el tamaño, ni siquiera la juventud, sino la calidad, la clase y el saber utilizar con tino y acierto tus mejores virtudes… Un 10 para un conciertazo de libro.
Set list del concierto en Madrid:
- Wake The Sleeper / Overload
- Return to Fantasy
- Only Human
- Book Of Lies
- Bird Of Prey
- Corridors Of Madness
- The Wizard
- Free an’ Easy
- Gypsy
- Look At Yourself
- Shadow
- Angels Walk With You
- July Morning
- Easy Livin’
Bis - Sunrise
- Lady In Black
Texto: David Esquitino
Fotos: Juan Ramon Felipe Mateo (www.musifota.com) (Correspondientes al concierto de Barakaldo)
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.
Más fotos:
CELCIUS 32
URIAH HEEP
























































