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30 de Abril – 2 de Mayo de 2010 – Recinto Ferial – Villarrobledo – Albacete
Impresiones Generales
Recién terminada la XV edición del festival de rock más grande y reputado de España, y con las quemaduras todavía a flor de piel (todos los años igual…), me dispongo a relatar lo que ha sido mi primera experiencia en el Viña en Villarrobledo, emplazamiento al que pertenece por derecho propio y del que nunca debía haber salido, cuando el festival cumple nada menos que tres lustros y, además, en este 2010 volvía el escenario de metal, el Metalika, en el que como es lógico centraré esta crónica ya que después de todo esto sigue siendo una web de metal, aunque también habrá hueco para breves pinceladas de otras bandas más alejadas del estilo, que tampoco está de más. Así, comenzaría con el clásico resumen e impresiones generales hablando del tiempo, que esta vez SÍ acompañó durante los tres días de festival, un tiempo anticiclónico que tuvo el calor diurno y el fresco nocturno como denominador común en los tres días, con bastante alternancia entre sol y nubes, pero con bastante calor en general desde media mañana, y un fresco bastante a tener en cuenta por la noche, bastanrte soportable, eso sí. En lo que a asistencia se refiere, me remito al comunicado de prensa que a principios de semana emitía la organización. 60,000 personas, unos 15,000 vehículos, y unas 25,000 tiendas de campaña poblaron Villarrobledo este pasado fin de semana, donde como todos los años se dieron cita miles de personas de todo tipo de «rollos» y por supuesto no sólo de todas partes de España sino de Europa, gente de Italia, Francia, Portugal…
Algo que me sorprendió muchísimo fue lo de la acampada. Había camping, sí, con sus duchas y demás servicios básicos, espacio para cargar los móviles, aseos suficientes, duchas que se quedaron algo cortas, cajero también con buenas colas etc, pero es que aparte, no había restricción de ningún tipo para acampar donde te diese la real gana, lo que hizo de todo Villarrobledo una zona de acampada y lo que supuso que llegaras cuando llegaras encontrases un buen sitio para echar la tienda. Buena prueba de ello fue que servidor llegó el mismo Viernes a mediodía y que a pesar de ello acampó en la mismísima puerta del festival.
Fuera, ni que decir tiene que había puestos de comida como para parar un tren, comida de todo tipo, además de puestos de bebida, hielo, aseos, y hasta casas que ofrecían ducha caliente por poco dinero e incluso camas, buena muestra de que el pueblo se vuelca con un festival que no en vano les supone un buen pellizco.
Hablando ya de la zona de festival, comentar que este año no faltó prácticamente de nada y en lo que a escenarios se refiere, también había donde elegir. Por un lado, estaba el Babilonia apartado, en el que tuvieron lugar todos los conciertos de hip hop, un escenario en el que la verdad no había mucha afluencia en los momentos en que yo me pasé por allí, aunque imagino que en conciertos más «sonados» como VIOLADORES DEL VERSO y demás habría más gente. Aparte, cerca estaba el escenario Clon, donde se celebraban los conciertos de versiones, que duraban hasta altísimas horas de la madrugada. Al lado del Clon estaba también la carpa del chill – out, también bastante desértica, donde hubo algunos conciertos y había una especie de pufs para que la gente se relajase un poco a la sombra. Por otro lado también estaba el escenario Viña Beat, más pequeño y dedicado a la música electrónica, aunque mención aparte por supuesto merecen los tres escenarios principales, alineados en la zona «gorda» de conciertos, donde se daba cita la mayor parte de la gente. El sistema era el de otros años, conciertos simultáneos en los de los extremos, el Naranja y el Metalika (con conciertos muy dispares en cuanto a estilos), y entre medias concierto único en el escenario principal, el Villarrobledo, donde actuaron las bandas de más «renombre». A este respecto, sí que me gustaría comentar que había una barra que en los conciertos más masificados del Villarrobledo impedía la visión desde algunos puntos del festival, por lo que en conciertos como S.A. o SKA-P la cosa estaba verdaderamente difícil.
Para terminar ya en este punto, comentar que había barras más que suficientes con el sistema de ticket previo, precios «razonables» para como están las cosas hoy en día «litros de cerveza y calimocho a 6 €, por ejemplo», y por supuesto servicios abundantes, puestos de comida hasta decir basta (hasta un Telepizza…), cajero, espacio de carga de móviles, puestos de ropa de todo tipo, un stand de firmas que funcionó como un reloj etc.
Viernes 30 de Abril
La primera jornada comenzaba para nosotros poco después de llegar, tempranito, a eso de las 16,30 de la tarde con la actuación de los toledanos HATECODE, una gran banda que ya tuve ocasión de ver en Guadalajara a primeros de año y que por supuesto no quería dejar pasar en Villarrobledo, con un gran sonido y un gran escenario, para ver cúanto podían dar de sí en unas condiciones bastante diferentes a un pequeño bar como en aquella ocasión, y la verdad es que no me defraudaron lo más mínimo, sino todo lo contrario.
Salieron con «Out Of This World», y desde el primer momento sonaron como tiene que sonar una gran banda de metalcore/ death melódico como esta. Lamentablemente, la gente no se animó a pasarse por el escenario Metálika, aunque tampoco vamos a descubrir América con esto porque ya se sabe lo que pasa con las bandas que tienen la difícil tarea de abrir un festival, y más de tres días. Carlos por su parte cantó mejor que nunca, y HATECODE se mostraron como una banda verdaderamente sólida en directo y con mucha personalidad, especialmente Rodri, que no paró de poner muecas muy al estilo Adam de KILLSWITCH ENGAGE, de quienes han bebido mucho estos toledanos, aunque esta vez no hubo tiempo para versión. Sonaron también otros temas como «The Future’s Past», «See As I See» o «Guilty Stench» en un muy buen concierto que duró unos 25 minutos más o menos.
Tiempo de asueto después hasta las 19 de la tarde, cuando nuevamente en el escenario Metálika le llegaba el turno a los IDI BIHOTZ, quienes tenían ya ante sí a un público bastante más concurrido que HATECODE, con una presencia vasca más que notable, por cierto. El ambiente era bueno, y lo cierto es que su concierto no estuvo del todo mal: sonaron bien, se les veía bastante enchufados, especialmente a Gorka, aunque lo cierto es que por momentos se les veía bastante quemados, casi por inhercia, sin fuerzas, especialmente al final.
De hecho, algo antes de «Amets Merkatua», Mikel dijo que estábamos presenciando el que probablemente sería el penúltimo concierto del grupo, un concierto que desde luego estuvo a años luz del que ofrecieron hace un par de años en Kobetasonik, que no estuvo mal del todo, pero que transmitió por momentos el fin de una etapa que como dijo ‘Bizar’, terminaría con 15 años de IDI BIHOTZ. Por cierto, que el bajista era un sustituto, ya que al parecer Iban Huarte no pudo estar por haber sido padre por segunda vez.
Tras una hora de descanso, tocaba volver al escenario Metálika para presenciar uno de los conciertos más esperados del día ya no sólo en ese escenario, sino en el primer día de festival, el de LOS SUAVES, un concierto que al coincidir con el de OJOS DE BRUJO no supuso demasiado quebradero de cabeza para los cientos de rockeros que se acercaron a ver el conciertazo que se marcaron los de Ourense, y que para mí fue una de las mayores sorpresas del festival si no la mayor, la resurrección de una de las mejores bandas de rock que jamás ha dado este país… ¡cómo lo pasó el personal!
Abrían con «No Puedo Dejar El Rock», como digo con un escenario hasta los topes de gente, con mucha bandera gallega y un público entregadísimo, que, eso sí, permaneció tras el arreón y descarga de adrenalina iniciales bastante estático salvo en el gran final con «Dolores Se Llamaba Lola», que de repente como por arte de magia puso a TODO el festival a botar y a cantar, lo que demuestra lo génerico que es el público que suele ir a este festival. Antes, a mí me encantó su concierto íntengro, continuando por el siguiente tema en caer, «Cuando Los Sueños Se Van», «San Francisco Express» o «Palabras Para Julia», que cuajaron un inicio espectacular en el que se vió a un grupo con mayúsculas, con un Yosi mejor que le había visto nunca e incluso bastante decente de voz, genialmente secundado por un Alberto Cereijo enorme a los coros, en lo que parecía una segunda juventud en toda regla de un grupo que sobre todo en las primeras filas estaba haciendo disfrutar de lo lindo, y así fue durante el resto del concierto, un sonidazo y una demostración de actitud de libro, que continuaba con otros temas tanto nuevos, como «Adiós, Adiós», como clásicos, como «Preparados Para El Rock And Roll»o ese esperado pero no por ello menos emotivo final con «Si Pudiera» y «Dolores»… ¡La leyenda continúa!
Tras un buen rato para cenar, tomar algo, descansar, y por supuesto ver el monumentas conciertazo que se marcaron S.A ante un escenario Villarrobledo que presentó la segunda mejor asistencia de todos los conciertos que hubo, todavía aguardaba una tardía sorpresa a eso de las 2 de la mañana, la sorpresa que nos tenían preparada Furtu, Paco Laguna y compañía, un OBÚS que estalló en Villarrobledo como hacía mucho, mucho tiempo que no veía estallar, otra banda que demostró que todavía tiene muchísimo que decir y aportar, ya no sólo por un gran nuevo disco, que en este caso es «Cállate», sino por una faceta del directo en la que están mejor que hace muchos, muchos años, como pudimos comprobar y disfrutar los pocos que quedábamos a esas horas de la madrugada del Viernes, una pena, aunque también comprensible.
Salían a lo grande, con un Fortu en plan estrella flanqueado por Paco Laguna a su derecha y por Fernando Montesinos a su izquierda, acercándose los tres lentamente hacia el borde del escenario mientras comenzaba «Corre Mamón», que daba inicio a uno de los conciertos más cañeros pero sobre todo divertidos del festival, donde se vió a unos OBÚS que, reitero, ví mejor que nunca antes, con unas ganas y un poderío dignos de una segunda juventud que parecen estar viviendo actualmente, ya no a nivel de interpretación y demás, que también, sino sobre todo a nivel de sonido, y es que sobre todo en sus bases sonaron más que contundentes, destilando un heavy metal que encandiló a quienes nos quedamos a verles, con un sonidazo que fue una constante en todo el festival.
Su directo fue de libro. Actitud, cojones, experiencia, y el resto lo hicieron sus himnos, himnos de los que se pobló su set al completo, que duró un poco más de una hora y diez. Además de «Corre Mamón» sonaron los temas de siempre, los que todo el mundo quería escuchar, temas como «La Raya», que siguió al tema inicial, «Autopista», «Que Te Jodan», «Pesadilla Nuclear», «Dinero, Dinero», «Te Visitará La Muerte», «El Que Más», «Yo Sólo Lo Hago En Mi Moto», «Vamos Muy Bien» o «Va A Estallar El Obus», tras la cual, y ya con su tiempo prácticamente cumplido, se empezó a ver a la gente de producción hacer gestos para que terminasen, algo que a Fortu no le importó lo más mínimo, pues quería terminar lo que había empezado. Acto seguido, con la gente de la organización ya de los nervios, Fortu se pone a presentar a la banda con sus respectivos lucimientos personales, algo acortados, eso sí, (mención especial al de Carlos a la batería), tras lo cual Fortu no quiso dejar pasar la oportunidad de hacer el pino, por menos de 5 o 10 segundos, eso sí, en plan fugaz, y rápidamente cerrar con «Esta Ronda La Paga Obus», con suelta de globos incluida y la presencia de su colega vallecano de SKA-P (uno de los trompetistas), como colofón final a un gran día inicial, que sólo era el principio de todo lo que quedaba. ¡Grandes OBÚS!
Texto y fotos: Jorge del Amo Mazarío (jorge_del_amo@rafabasa.com)
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Más fotos:
IDI BIHOTZ
LOS SUAVES













































































