Hay misterios en la vida que raramente se pueden explicar, y es que cómo puede ser posible que mientras SUMMONING o MORTIIS gozan de “fama” y reconocimiento pese a haber rebajado sus propuestas (en el caso de los primeros) y abusar de la electrónica (en el segundo), un proyecto como ELFFOR, vástago engendrado por el teclista Ëol (NUMEN, SUFFERING DOWN), sigue en el anonimato pese a las excelentes críticas internacionales que hacen que no tenga que envidiar nada a proyectos como GRAVELAND o HELLVETO.
Aunque en un principio comenzó como un proyecto de musical ambiental, pronto fue virando su estilo hacía terrenos más blackers, derivando esa progresión en el actual black sinfónico con multitud de elementos ambientales, una música llena de matices y detalles que nos trae el invierno a nuestra habitación con cada escucha, eso sí, que nadie espere “esnucarse” haciendo headbanging con ELFFOR, para eso ya están otras bandas.
Escribir sobre discos como “Frostbitten pain” y en general sobre bandas así es harto complicado por muchas razones, la métrica de sus temas, la ausencia de una banda como tal tras esas melodías…pero se hará lo mejor posible. Como bien indica su nombre, “Cold funeral breeze” es un tema gélido que comienza con unos teclados épicos a más no poder, incluyéndose poco a poco la voz de Ëol, cambios de ritmo y demás, algo que es la tónica a lo largo de toda su duración, alternando por partes puramente black metaleras con otras más ambientales y viceversa, cuando no ambas a la vez.
“Instinct’s slavement” comienza muy poco a poco, pero enseguida una triste melodía mezclada con una batería que va “in crescendo” nos invita a cerrar los ojos y dejarnos llevarnos a tiempos lejanos en el espacio y el tiempo, un tema con multitud de detalles, guiños y cambios de estilos, no hay más que escuchar esos pasajes juglarescos en la segunda mitad del mismo que nuevamente se mezclan con el metal, subiendo y bajando de intensidad sin que nos demos cuenta. Realmente la banda sonora ideal para un sueño.
Una vez más esos majestuosos teclados hacen acto de presencia para ir lanzando poco a poco “Ancestral spirit”, un mastodóntico tema de once minutos digno de cualquier banda sonora de ambientación medieval o histórica, o al menos hasta el alarido que lanza Ëol haciendo que la melodía se transforme en metal, subiendo y bajando cual montaña rusa según los deseos del teclista, y he de decir que los momentos más blackers son dignos de cualquier banda noruega, y motivo de envidia para gran parte de ellas me atrevo a decir, algo que “Chaos moon” no viene sino a corroborar, pues empieza, cosa rara, a todo trapo, relegando los arpegios instrumentales y/o electrónicos a un segundo plano, un tema agónico, oscuro, opresivo en algunos momentos, y sin duda el más metalero de los escuchados hasta el momento.
Ëol vuelve una vez más a los sonidos ampulosos y grandilocuentes con “Icewind”, corte que cierra un disco que puede parecer corto por sus 5 temas, pero es que ninguno baja de los ocho minutos de duración, lo que viene a decir que este disco hay que escucharlo varias veces para ir captando todo su contenido. A este último corte le cuesta mucho arrancar, casi parece que se va a repetir la misma melodía una vez, pero es que su evolución es tan lenta y detallada que casi no nos vamos dando cuenta de los cambios, haciendo que un tema de ocho minutos no se haga largo pese a no tener prácticamente letra.
Realmente un disco digno de elogio que merece ser respetado por muchos motivos, y no solo respetado, debe ser escuchado, dudo mucho que ningún seguidor del metal extremo, especialmente del black metal, pagan o viking en general pueda hacerle ascos a un trabajo así, realmente sobresaliente, altamente recomendado.
Angel Ruiz
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