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Sábado 3 de Octubre de 2009 – Sala Heineken – Madrid
Ver a SAXON siempre es, primero, una apuesta segura y, segundo, un gran placer y un concierto objetiva y subjetivamente perfecto. En este caso la «excusa» para ver de nuevo a los ingleses era la gira de promoción de «Into the labyrinth», una vez traspasadas las fechas españolas a octubre tras la cancelación de abril (porque ICED EARTH, con los que iban a compartir gira, decidieron no hacerla y volver a su país, como nos explica Biff en la entrevista que hicimos un rato antes en la misma sala). Eso sí, fue una lástima que, encima que aprovechan esta gira para celebrar el 30 aniversario de la banda, no pudiéramos disfrutar en nuestro país de unos teloneros de lujo como son los legendarios canadienses ANVIL, que girarán con ellos en las próximas fechas británicas en Noviembre, ni de SUIDAKRA que, según nos contó el veterano vocalista, no habían tenido tiempo para incorporarse aún al tour. Por ello, pese a la cierta decepción inicial porque muchos pensábamos que veríamos abriendo a una banda tan interesante como los alemanes SUIDAKRA, muchos soñamos con que de nuevo podríamos ver un concierto tan especial como el que disfrutamos en la gira de «Lionheart» hace 4 años en la misma sala, donde tocaron 3 horas… aunque esta vez no pudo ser (era sábado y ya sabéis que, al menos en Madrid, a las 11 en punto se acabó lo que se daba, al menos en cuanto a heavy/rock se refiere… incluso esta vez tuvieron que dejar fuera «Denim and leather», que estaba en el set y que siempre la han tocado en España, por falta de tiempo).
De todas formas, palabras como «decepción» o similares nunca tienen ni tendrán lugar en un concierto de SAXON, y una vez más, pese a que no hubiera teloneros y a que «sólo» tocaran dos horas (y es que nos tienen malacostumbrados, jeje), sabíamos todos antes de empezar que otra vez viviríamos una experiencia única, un show perfecto y una gran noche del mejor heavy metal y rock clásico posible. Y ya que empiezo «protestón» (que luego habrá tiempo para todas las flores ya que una vez que el concierto comenzó sólo puedo hablar cosas buenas) tengo que decir que es una lástima que tuviéramos que ver a SAXON en una sala tan pequeña, con un escenario tan minúsculo (y es que sólo la enorme batería de Nigel Glocker se comía la mitad), y tener que recurrir a unos telones totalmente minimizados, tapados y superpuestos entre sí casi más por cumplir que por lucir y ambientar. Y por supuesto, de las plataformas y las luces espectaculares que por ejemplo pudimos ver la última vez en Macumba (presentando el gran «The inner sanctum») o este mismo verano en Mëtal Wäy, nos olvidamos completamente. Y a su vez de las carreras locas de Nibbs Carter, paseos infinitos de Bifford, águilas y demás… Pero pese a todo, la grandeza de SAXON es que en cualquier condición el concierto va a ser perfecto, y además en España todos sabemos (ellos los primeros) que son una banda respetadísima y muy, muy querida, y esto hace que todas sus venidas sean éxitos rotundos, noches y conciertazos que se recuerdan sin duda como los mejores del año… y una vez más lo fue (incluso siendo temerario y atreviéndome a afirmar que no ha sido el mejor concierto suyo que hemos visto en estos últimos tiempos).
La sala no estaba llena al 100% pero presentaba una muy buena entrada, como no podía ser de otra forma en un concierto de lujo, y además por una vez fue coherente la música de fondo que sonaba, AC/DC, hasta que la intro de «Into the labyrinth» nos indicaba a las 9 de la noche que el espectáculo iba a comenzar. Y dicho y hecho, sin demasiadas presentaciones ni misterios, aparecía la banda en escena para comenzar con la gran «Battalions of steel» que, como sólo le pasa a los grupos realmente grandes, encendió a la gente como si del clásico más rotundo se tratara. Curioso el punto de ver a Bifford saludarnos con una copa de vino en la mano, y luego a Nibbs por ejemplo mostrándonos continuamente las latas de cerveza Mahou clásica que se iría «pimplando» durante todo el concierto. A su vez, Paul Quinn con gafas de sol y totalmente metido en su instrumento, comenzando con Les Paul y bandolera con bandera inglesa, presentando credenciales (y por cierto, cachondísimo el momento a mitad del concierto cuando se le acercó el bajista a «monearle» un poco y tocar con él y Paul, con los ojos cerrados concentradísimo y totalmente ensimismado en su sólo, ni lo vió y se llevó un buen susto cuando los abrió y se encontró con la cara de su compañero justo encima, jeje).
Por cierto, que no se me olvide comentar esta vez el buenísimo sonido de todo el concierto y además desde el principio, demostrándonos que el problema no es necesariamente de las salas sino más bien de los técnicos y es que SAXON, quitando un par de problemas con el micro de Biff al final de la noche, sonó PERFECTO (increíble la limpieza y el feeling de los sólos de guitarra, por ejemplo, o la claridad o contundencia de la batería en todo momento). Y aparte de esto, lo difícil en un concierto de SAXON es meterse en camisas de once varas, o analizar canción por canción, comentar detalles obvios… así que una vez más el resumen es lo más simple: llegaron, nos vieron y vencieron. Y todo ello una vez más con un set perfecto, con alguna sorpresa de esas que emocionan (en este caso por ejemplo fue «Rock n’roll gypsy» del «Innocence is no excuse», y de la que comentó Biff que el videoclip del tema lo grabaron en Madrid y Barcelona en la gira de 1986), con un buen rollo de la banda increíble, siendo más que agradecidos en todo momento y haciendo que todos sintiéramos que ver a SAXON siempre es especial. Por ejemplo Biff, siempre detallista, hizo referencia tanto al buen trato que les habíamos dispensado en un momento complicado en Zaragoza, una vez que se suspendió HEAVEN & HELL, (y de hecho nos dedicó por esto la gran «And the band played on»), se disculpó por venir sin teloneros esta vez, presentó «Never surrender» dedicándola con cariño a todos los músicos que hubiera en la sala y/o cualquiera que estuviera en una banda para que nunca lo dijera, se disculpa por haber tenido que posponer las fechas de abril…
Y no importa que esta vez no se comiera el set list (incluso algunos lo agradecimos por predecible, jeje), o que se dejaran en el tintero algún temazo («Denim and leather», «Broken heroes», «Dogs of war», «Lionheart», alguna más de «Inner sanctum»…), o que, como decía, «sólo» tocaran dos horas, porque nadie pudo salir decepcionado de la sala Heineken tras el concierto: Sonaron muchos clásicos («Wheels of steel», «Power and the glory», «Motorcycle man», la fanstástica «Solid ball of rock», «20.000 feet»…), temas del nuevo disco que funcionaron de maravilla (sobre todo me quedo con «Battalions of steel» y la cañera «Demon Sweeny Todd», aunque el punto épico de «Valley of the kings» también funcionó, así como el tono roquero de «Live to rock» -por cierto, imapagable y divertidísimo el vídeoclip del tema-), hubo momentos realmente emotivos («And the band played on», uff, «Crusader»,» Strong arm of the law», «747», una alargada versión de «Princess of the night» para cerrar…). Y no me olvido de hacer referencia a momentos muy divertidos que hubo durante el show como el sujetador rojo/morado que le tiraron a Biff al final (y éste se partía de risa), el citado de Nibbs jugando con Paul Quinn o el rato de dividirnos en dos partes para corear por partes el estribillo de «Wheels of steel», partiendo el público en «grandes bastardos» y «Conquistadores diablos».
En definitiva, una nueva gran noche en la que todos volvimos a sentirnos orgullosos de repetir una y otra vez con SAXON, una banda que, pese a todo, sigue siendo honesta, humilde, totalmente personal y, lo que es más importante, siempre profesional, entregada al máximo y que disfruta al máximo encima de un escenario. A partir de aquí, sólo vale mostrar absoluto respeto, quitarse el sombrero y disfrutar, y ni más ni menos que eso hicimos, coreando cada tema, aplaudiendo sin parar y demostrándoles a ellos mismos ese cariño que sólo se les da a los grandes, a los que merecen la pena de verdad, ya sea en un pabellón o festival con 10.000 personas o en una sala de menos de mil. Sea como sea, ellos siempre cumplen al máximo y nos obligan a los periodistas a no poder ser originales o novedosos cada vez que nos enfrentamos a una crónica de los ingleses en directo. Por tanto, estuvieron perfectos, como siempre, y ya estoy deseando que la próxima venida sea dentro de pocos meses (es más, habrá sorpresas en breve, según nos insinuó Biff desde el escenario en un par de ocasiones). De hecho, como me comentó un amigo antes de entrar, la crónica podría haber estado hecha antes de empezar el show, porque nunca fallan y es que, no sé como lo hacen, pero las noches «sajonas» siempre acaban con la sonrisa de satisfacción de los conciertos de lujo.
Texto: David Esquitino
Fotos: Jorge del Amo Mazarío
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