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Viernes 19 de Junio – Clisson – Francia
Ya iba siendo hora de que servidor probara de que están hechos los festivales europeos, tan laureados y alabados por casi todos en este país, siempre con un complejo de inferioridad no se yo si muy bien justificado. Ya fuera por trabajo, coincidencia de fechas o mala suerte (justo cuando ya tenía medio pie en Wacken un conductor muy simpático me atropelló, de eso hizo justo 3 años el domingo pasado), nunca había podido salir del país camino de algún festival europeo, así que mis expectativas eran elevadas.
Voy a intentar limitarme a contar todo tal y como lo vi en cuanto a organización antes de comentar el plano musical, intentando ser lo más imparcial posible, tanto para lo bueno como para lo malo.
Al tema. Como algunos somos pobres y tenemos que trabajar para poder ganarnos el pan, no fue hasta finalizada mi jornada laboral pasadas las 20:30 del mismo jueves que pude montarme en mi coche (demasiado tarde para poder ir en un viaje organizado), hacer algunas compras en el súper de turno para los días del festival y poner rumbo a tierras de Asterix. Después de un buen puñado de horas y muchos kilómetros entre pecho y espalda, por fin llegamos a las cercanías de Clisson, o eso decía mi GPS al menos, porque carteles de por dónde quedaba ni uno oiga, perdidos en mitad de la campiña por carreteras comarcales siguiendo a ciegas a un aparatito que gracias a dios cumplía su labor, pues finalmente llegamos al simpático pueblecito, en el cual teniendo en cuenta que eran las 6 de la mañana casi, no se veía un alma.
Y he aquí el primer problema que nos encontramos, ni medio cartel de por donde quedaba el dichoso festival, entrándonos complejo de tontos al no poder encontrar en un pueblo de 5000 habitantes un recinto que se supone albergaría a 60.000 en los siguientes tres días. En fin, después de unas cuantas vueltas por las calles de Clisson se obró el milagro y de pura casualidad vimos un cartel indicativo de la dirección a seguir y tras zigzaguear por varias calles y avenidas se acabaron las señales justo donde empezaban a verse los primeros melenudos, todos ellos tan desorientados como nosotros, cada uno andando en una dirección diferente, y todos preguntándonos unos a otros lo mismo en varios idiomas «¿Sabes por donde queda la zona del festival o de acampada?». Pues nada, finalmente aparcamos donde pudimos y nos unimos a la banda de sonámbulos que parecíamos cada uno andando a su aire, aunque tuvimos la suerte de cara ya que por obra y gracia de dios y tras atravesar varias parcelas, puentes y carreteras, llegamos de pura casualidad a la zona de acampada.
Y dijimos «bien, al menos hemos llegado». Pues la cosa no quedo ahí, pues después de vagar cargados como burros para llegar allí, nos encontramos con que no solo la totalidad de la zona de acampada estaba ocupada y no sabíamos donde aposentar nuestras reales posaderas, sino que cuando por fin encontramos un hueco, decidimos irnos de nuevo porque aquello era un sinvivir, y es que no entenderé muy bien el afán que tienen los franceses por ver quien grita más, afición que todos por aquí arriba conocemos gracias a los conciertos en la sala Tunk de Irún. Y no solo eso, basura por doquier, botellas rotas, olor a orín sin haber empezado aún el festival… nada, que acabamos recogiendo todo de nuevo y acampando en mitad de una rotonda, «para chulos los de Bilbao», y fue lo mejor que pudimos hacer, pues dormimos todas las noches como bebes. En resumen, la zona de acampada se me antojó realmente minúscula, sobre todo si tenemos en cuenta que al día siguiente, cuando llegó el grueso de la gente, todo dios acabo invadiendo todo tipo de campos y sembrados para poder acampar, y no hablo de un par de docenas de persona, sino más bien de cientos.
Solventados los primeros percances festivaleros, nos dispusimos a disfrutar de la primera jornada francesa sin dormir ni apenas dos horas entre una cosa y otra, y es que no se muy bien a quien se le ocurrió la maravillosa idea de programar el primer concierto del día a las 11:00 de la mañana, se me antoja un horario un tanto durillo según va avanzando el festival la verdad, o será que me gusta mucho dormir, aunque el sueño duraba lo que tardaba en salir el sol y convertirse la tienda en un invernadero (mientras que de noche la temperatura bajaba hasta los 9 grados llegando el alba).
Accedimos por fin al recinto, y desde un inicio llamaron mi atención los dos escenarios principales, situados uno al lado del otro, y no fue para bien. De entrada decir que cualquier festival de los considerados ‘grandes’ en España, cuenta con escenarios muchísimo más grandes, y que decir del supuesto aforo…unos 40 metros desde la parte trasera a pie de escenario, realmente insuficiente en caso de albergar descargas de bandas como METALLICA, KISS etc etc, así que tan mal no hacemos las cosas en nuestro país en ese aspecto por lo que parece.
Prosigamos. Desde el punto de vista estético todo era muy coqueto, se notaba que estábamos en el país de la moda y el diseño, los chiringuitos, las torres de luces e incluso los rincones de los baños estaban adornados, hasta ahí todo muy bien, otra cosa es su funcionalidad. Aquí siempre nos quejamos del apartado higiénico…pues bien, decir que en cualquiera de los festivales patrios a los que he asistido, la cantidade de inodoros era mucho mayor que los disponibles en este festival, así como no recuerdo que en nuestro país la gente use las pocas duchas disponibles a modo de letrina y dejar sus ‘chorongos’ en ellas de recuerdo y dejarlas inservibles para los demás. Algo más a mejorar y que aquí hacemos mejor pese a todo lo que se dice. Eso si, los grifos de agua fresquita situados en el recinto salvo a más de uno y una de un golpe de calor seguro, no todo iba a ser malo.
Eso si, bravo por los franceses en el apartado etílico, y es que si bien todos sabemos que allí beber es más caro, dentro del festival todo era bastante más barato que en los festivales nacionales, pudiendo disfrutar de una caña por ‘solo’ dos euros y con vasos reutilizables que había que pagar de antemano, con lo que se evitaba el tener el suelo lleno de basura como suele pasar aquí. Por cierto, un gran detalle el poder elegir el beber vino tinto o blanco bien fresquito, no esperaba menos de Francia. Que tomen nota en este apartado los promotores patrios, a ver si abusamos menos de los precios de la bebida etc.
Viernes 19
Está claro que una sola persona no puede abarcar a cubrir 107 grupos por muy bilbaino que sea, así que como un aficionado más me limité a ir acudiendo a los eventos que se me antojaban más interesantes y acordes con mis gustos. No es que me sentara demasiado bien madrugar para asistir a un concierto de melenudos indecentes con tan solo dos horas de sueño en el cuerpo, pero MELECHESH merecía el esfuerzo ya que no solo se trata de una banda que me gusta, sino que raramente se dejan ver por nuestro país, de hecho no se si lo han hecho alguna vez.
La carpa Rock Hard estaba llena más o menos en un 70% de su capacidad, lo cual no estaba nada mal teniendo en cuenta que aún era viernes y que en el escenario principal 2 a KARMA TO BURN los seguían sus aficionados y cuatro curiosos más, así que primer minipunto para los israelís. Desde un inicio se veía que los que estábamos allí es gran número eramos seguidores de la banda, y eso se tradujo en cánticos y berridos varios durante el tiempo que estuvieron sobre las tablas, contando con un sonido bastante aceptable y unos coros brillantes de mano de Moloch y Kawn, mientras que Xul cumplía en su labor de suplir la baja de Proscriptor, que ahí es nada.
El concierto fue bastante entretenido, aunque Ashmedi no andaba muy fino a las voces, algo que quedó totalmente patente con el tema que siempre utilizan para acabar, «The rebirth of the nemesis», donde más que a cantar se dedicó a graznar durante un buen rato, mejorando algo ya en la segunda mitad del tema. Me quedé con ganas de más, a ver si puedo verlos en un recinto cerrado próximamente.
Un pequeño paseo por el recinto para ver las diabluras moteras que realizaban los avezados pilotos de la «ball of steel», que básicamente consistía en eso, una bola de acero con 2 zumbados jugándose el tipo y el de algún presente haciendo el loco con sus minimotos dentro de la esfera, realmente espectacular, la verdad es que está muy bien ofrecer algo más que simple música en un festival, un detalle reseñable.
De vuelta de nuevo a la carpa Rock Hard para ver de que eran capaces los noruegos TAAKE, banda de la que no soy seguidor pues lo mio no es realmente el Black metal, pero entre que se habla muy bien de ellos y que eran del agrado de mi novia allí que fuimos a verlas venir, y no en vano nuevamente la carpa Rock Hard estaba hasta la antena.
Llamarme hereje o lo que queráis, pero ya fuera por el sueño o por ver a unos tíos con ‘corpse painting’ a plena luz del mediodía y con un sonido no demasiado acertado, más tirando a un sonido muy punkarra debido sobre todo al sonido de la batería de Thurzur, en algunos momentos todo ese embrollo se me hizo bastante insoportable. Entre eso y que no me convencieron mucho, tras tres temas decidí marcharme volviendo de nuevo hacia el final, justo a tiempo para ver poco después a Hoest bandera noruega en ristre como diciendo ‘chavales, habéis tenido lo que habéis venido a buscar’. Personalmente no me gustaron, pero vista la respuesta del público, doy por buena su actuación.
Intentando soportar un poco el cansancio que demasiado pronto estaba haciendo mella en mi, me quedé a ver como se las gastaban los GOD FORBID, y he de admitir que en algunos momentos no llegaron a disgustarme, pero son esos dejes metalcore los que hacen que está banda no acabe de entrarme, y visto el tipo de público que los observaba, parece ser que los de la vieja guardia en gran parte pensamos igual. Eso si, Byron Davis entregadísimo, un monstruo del escenario, es por tíos así que muchas veces te enganchas a una banda, aunque está vez no sea el caso.
Mi cuerpo pedía descanso a gritos tras una noche sin dormir y conduciendo casi sin parar, por lo que nos encamínanos hacía nuestra tienda con la intención de descansar de cara a los peces gordos de la jornada, entre lo que teníamos programados a los PENTAGRAM, quienes a la postre y para mi disgusto, cancelaron su actuación sin previo aviso (vaya, no solo pasa en España…), aunque en cierto modo todos nos temíamos algo así, ya sabemos como se las gasta Bobby Liebling.
De nuevo una vueltecilla por el recinto, cerveza incluida, y rumbo al segundo escenario principal para ver que es de los WASP en la actualidad. La cosa no comenzó mal con «Love machine», pero de ahí ya todo cuesta abajo y diluyéndose como un azucarillo en café caliente, y es que Blackie Lawless es una de las estrellas del rock peor conservadas que conozco, moviéndose ya menos que los ojos de Espinete, y perdón por el símil.
Si no fuera por los pedazo de músicos que lo acompañan me juego un brazo que el concierto habría sido un fiasco de órdago, como lo fue ver como en «I wanna be somebody» el público cantaba más tiempo que el propio Blackie. En fin, los años no pasan en balde, no fue un mal concierto, pero estoy seguro de que si quiere el señor Lawless podría ofrecernos un poco más.
Llevaba ya gran parte de día viendo camisetas de DOWN por todas partes, y ya tenía mis dudas de si realmente dicha banda tenía tantos fans o era el señor Anselmo y su antiguo compañero en PANTERA, Rex Brown, quienes realmente los tenían, decantándome personalmente por lo segundo, sobre todo tras vivir la respuesta del público al dedicarle un tema al desaparecido Dimebag.
Fuera por el motivo que fuera, lo cierto es que toda la (pequeña) campa en frente del primer escenario principal estaba llena hasta la bandera, gente por doquier ansiosa por ver a Phil y los suyos, y me atrevo a decir que si bien no mi estilo favorito, no defraudaron, y es que ambos guitarristas eran pura personalidad y actitud, por un lado el culo de mal asiento que demostró ser Pepper Keenan no paro de moverse por el escenario ni un momento al igual que Rex, mientras que la presencia del orondo y barbudo Kirk Windstein era la viva estampa del más puro estilo sureño.
Phil Anselmo se merece un capitulo aparte, y es que no solo demostró por activa y por pasiva que sigue en plena forma y que aún con unos años más, sigue siendo capaz de comerse cualquier escenario y meterse al público en el bolsillo con su sola presencia, sin olvidar mencionar que pese a que tenía mis reparos, se mantiene en un estado vocal envidiable, solo de pensar que algún día podríamos haberlo visto de nuevo al frente de PANTERA ahora que tan de moda están las reuniones, se me ponen los pelillos de punta.
Tras esto los neoyorquinos ANTHRAX pedían paso, si bien no he sido nunca muy fan de ellos, sobre todo en sus últimos tiempos/discos, y aún dándome bastante igual que cara nos mostrarían, personalmente prefería la más Speed/Thrasher a la alternativa y ‘groovie’ de sus últimos tiempos.
También iba a ser para mi la presentación oficial de su nuevo vocalista, Dan Nelson, quien a posteriori no solo se reveló como un enorme vocalista, sino que estamos ante un frontman en toda regla, si en gran parte el culpable de que una banda que nunca me ha dicho nada me hiciera disfrutar como un enano con su directo, creo que dicho eso es más que suficiente para haceros una idea de cómo fue la actuación de ANTHRAX en pocas palabras, siento no poder decir más pero era un profano en la materia.
Un pequeño recorrido de apenas unos metros para situarnos en el escenario de al lado y ya estábamos listos para disfrutar de uno de los platos fuertes de este primer día de festival, aunque el cansancio estaba haciendo mella en nosotros a pasos agigantados, por lo que no dudamos en tirarnos en el suelo cuan largos eramos intentando descansar un poquito antes de que BLACK SABBAHT, uis, perdón, HEAVEN & HELL salieran al escenario.
Finalmente se apagaron las luces para volver a encenderse de nuevo ya con la banda al completo sobre escenario, llamando muchísimo mi atención el enorme y vistoso kit de batería que sacó a escena el señor Appice, realmente espectacular, casi diría que incluso más que el que veríamos al día siguiente de la mano de Mike Portnoy. Dio como siempre alegre y saltarín por el escenario, Butler dándolo todo al bajo, realmente espectacular, mientras que Tony llenaba todo el escenario con su sola presencia, pero ahí se termina lo bueno de momento.
Y digo que se acabó porque el sonido fue realmente nefasto en un comienzo, los amplis de la parte derecha del escenario petardeaban como si algunos de ellos hubieran reventado y tuvieran las membranas rotas, y no solo eso, el sonido en parte iba y venía, incluyendo la voz del alegre Ronnie James Dio, que seguía actuando como si nada haciendo gala de lo que es, un profesional como la copa de un pino, algo que no se si se puede decir de otras personas…
Este comienzo de concierto fue realmente una tortura, no sé si los técnicos estaban dormidos o que desde su puesto de trabajo todo parecía sonar bien y no se percataron del desastre que era el ala derecha del escenario, cosa que dudo porque según pasaban los minutos la cosa fue mejorando hasta casi corregirse del todo, aunque el bajo de Vinny siguió siendo atronador durante toda la noche, si bien finalmente no fue para tanto, cierto es que en los primeros temas tapaba casi por completo al resto de la banda, algo que pareció no importar demasiado al pequeño Dio, siempre centrado en su labor, labor realizada con soltura pese a sus muchos años ya, firmaba ahora mismo envejecer tan bien como este hombre.
En cuanto a los temas escogidos, no puedo recordar el orden ni estar seguro de no haberme dejado alguno en el tintero pues olvidé por completo llevar algo donde tomar notas, pero me atrevo a decir que de su flamante primer y único trabajo de estudio hasta la fecha nos regalaron «Bible black» y «Fear», mientras que de los tres discos juntos como BLACK SABBATH sonaron, si la memoria no me falla, «The mob rules» y su correspondiente intro «E5150», «Children of the sea», «Time machine», «I», «Falling of the edge of the world» y una innecesariamente alargada hasta la saciedad «Heaven and hell», hasta ahí es donde mi memoria alcanza.
No es que fuera el concierto del siglo, pero si tenemos en cuenta que estábamos ante una de las formaciones más legendarias de la historia del metal en general, casi podría olvidare de los problemas técnicos y decir que disfrute con mi ración de leyenda viva en clave de rock.
La noche acababa y había que elegir entre SAINT VITUS o los hasta no hace mucho autoproclamados GORGOROTH en la versión de Gaahl y King ov hell, quienes tras perder los derechos del nombre en beneficio de Infernus, guitarrista y único miembro original de la banda, han pasado a llamarse GOD SEED. Finalmente opte por la segunda opción y nos dirigimos a una atestada carpa Rock Hard, donde nada más llegar toda mi atención, al igual que las de todos los presentes supongo, fue acaparada por sendas cruces situadas a ambos lados del escenario.
Hasta no habría nada de especial en ello si no fuera porque Gaahl siempre ha sido muy dado a puestas en escena cuando menos impactantes, sorprendiéndonos en esta ocasión atando en cada una de las cruces sendas personas desnudas, mujer a la izquierda y varón a la derecha, ambos en posturas que evocaban claramente a la que siempre nos ha sido mostrada de Jesucristo en la cruz del Gólgota.
Durante los primeros temas la banda fue realmente una apisonadora, el sonido logrado desde el punto donde yo me hallaba al menos fue realmente contundente, deleitándonos todos los presentes con una buena descarga de black metal de calidad, de ese que traspasa fronteras de estilos y gustos y hace moverse a cualquiera, entre los que me incluyo pese a estar ya destrozado a esas alturas de la noche cuando ya veía camas voladoras por doquier.
Pero lo cierto es que si bien GOD SEED para fueron uno de los grandes triunfadores de la primera jornada del festival, al final terminaron por cansarme un poco, ya que si bien la banda se entregó a más no poder, y que el señor Gaahl cantó rayando la perfección, sus paseitos por el escenario y poca expresividad en general acabaron por aburrirnos a más de uno y de dos, y si bien es un frontman que con su sola presencia impone, al final no solo de eso se puede vivir durante una hora.
Finalmente abandoné la carpa cuando aún quedaban algunos minutos y puse rumbo al primer escenario para poder disfrutar de una banda muy poco vista en este continente en los últimos años, nada más y nada menos que los MOTLEY CRÜE, uno de los mastodontes del rock yanqui de los ochenta.
Personalmente creo que con esta banda pasa lo mismo que con KISS, que nunca ha llegado a ser lo que son en su país natal, no son ese monstruo de hacer dinero capaz de llenar estadios enteros y crear los más variopintos fanatismos. Ojo, aquí tienes sus fans como en todas partes, pero me atrevo a decir que e 80% del público realmente estábamos allí simplemente por curiosidad, porque eran los CRÜE y hay que verlos al menos una vez en la vida.
Tenía serías dudas acerca del estado en el que me encontraría al rubiales de Vince Neil, y es que me da que nadie ha olvidado aquel famoso programa de televisión donde le hicieron una puesta a punto a toda costa y de todas las maneras, por no recordar como se dedicaba a jugar en los casinos hasta estar tan borracho que se caía de la silla, entre otras lindezas…
Pues nada, cual sería mi sorpresa al comenzar a sonar «Kickstar my heart» y ver que pese a todo Vince mantenía un buen nivel vocal, con ese tono inconfundible de eterno adolescente, y pese a estar bien entrado en kilos, no paró de moverse por todo el escenario en ningún momento. El otro de mis puntos de interés era el batería Tommy Lee, siempre con su peculiar estilo, agazapado sobre la batería y gesticulando como pocos, autentico motor de la banda, sobre todo si tenemos en cuenta lo poco que se movieron Nikki Six y sobre todo Mick Mars.
Llamo mi atención muchísimo el hecho de que no se pudiera ver el concierto por la excelente pantalla ubicada entre ambos escenarios principales (si, pantalla, no era un proyector), y por lo que pude saber luego por rumores y comentarios, parece ser que la razón fue que ciertos componentes de la banda no querían ser filmados de cerca para que no se viera lo deteriorados que están físicamente, lo que hay que ver…
En general un concierto entretenido y con un sonido muchísimo mejor que el sufrido durante HEAVEN AND HELL, aunque no me quito de la cabeza lo dicho más arriba en cuanto a su popularidad por estas latitudes.
Setlist:
- Kickstart My Heart
- Wild Side
- Saints Of Los Angeles
- Solo Mick (Voodoo Chile)
- Live Wire
- Tommy Talk
- Motherfucker Of The Year
- S.O.S.
- Primal Scream
- Looks That Kill
- Girls, Girls, Girls
- Dr. Feelgood
- Home Sweet Home
Texto: Angel Ruiz
Fotos: Carlos Oliver
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Más fotos:
ANTHRAX
DOWN
ENTOMBED
EYEHATEGOD
KYLESA
MISERY INDEX
PIG DESTROYER
SAINT VITUS
SOILENT GREEN
VOIVOD





























































































