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STRATOVARIUS, OBUS, SILVER FIST y ZINKIN PRIM tocaron en Alcorcón.

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Stratovarius

+ OBUS + SILVER FIST + ZINKIN PRIM

Sábado 8 de Septiembre de 2007 – Alcorcón

Algunos ayuntamientos vuelven a programar Heavy Metal en sus fiestas patronales y eso es una gran noticia. Pueblos cercanos a Madrid que obsequian a sus ciudadanos con conciertos de bandas importantes y que permiten que, con la avalancha de conciertos de los últimos tiempos, el bolsillo descanse un poco, mientras se disfrutan actuaciones de grupos internacionales, algo más diferentes que en las giras habituales. Y que actúan también como tirón de bandas nacionales que tienen posibilidad de compartir escenario con grandes grupos de la escena. Algo así ocurría en Villalba con su Granito Rock en Julio y volvía a repetirse en las fiestas de Alcorcón, municipio al sur de Madrid que presentaba un buen cartel de Heavy Metal abierto para todos los públicos y al mejor de los precios posible.

Estos pequeños festivales suelen generar expectativas sobre todo hacia los cabezas de cartel, y en el caso de Alcorcón no iba a ser diferente. Especialmente había interés por volver a ver a STRATOVARIUS los otros líderes del Power Melódico y cuya carrera irregular en los últimos tiempos les ha llevado a hacer polémicas sus actuaciones en nuestro país. Con escuderos de lujo: dos de las bandas más en forma del momento, SILVER FIST, que terminan un verano completo de conciertos exitosos, donde han demostrado que su forma de entender el Metal llega a fondo a todos los amantes del Heavy, y OBUS que parecen vivir una segunda juventud eterna. Se completaba el cartel con ZINKIN PRIM, una banda mucho menos heavy pero no por ello menos interesantes.

Silver Fist - Foto: Rafa Basa
Silver Fist - Foto: Rafa Basa

Nos hubiera gustado ver a estos primeros, pero al final no nos fue posible y cuando llegamos al recinto del polígono Urtinsa ya estaban sobre las tablas los chicos de SILVER FIST. Poco hay que contar que no se haya dicho ya en estos últimos meses de las actuaciones de Silver y compañía. Siguen haciendo vibrar a propios y extraños con “El Predicador” ese tema que destila una mala leche infernal pero que siempre arranca una sonrisa en la audiencia. Los temas de su último disco cada vez suenan más potentes en directo, y “El miedo” o “Ten más valor” se convierten en canciones imprescindibles. Y qué decir de “El vuelo del fénix” o “Telón de acero” donde Silver vuelve a demostrarnos de nuevo su potencia vocal en el tema más nostálgico de la noche.

Silver Fist - Foto: Rafa Basa
Silver Fist - Foto: Rafa Basa

Reconozco que tengo debilidad por las actuaciones de Jose, tremendo bajista con una actitud y una imagen impecable, sin ocultar en ningún momento el estupendo trabajo de Pablo y Diego en unas guitarras heavys como pocos grupos pueden presumir. Esta vez Filtho estuvo en una posición menos protagonista y correteó menos por el escenario, aunque como ya he comentado en ocasiones anteriores, su aportación me parece la más discreta dentro de la banda. Por supuesto, tampoco hemos de dejar de disfrutar con Iván, una máquina de aporrear tambores imponente.

Silver Fist - Foto: Rafa Basa
Silver Fist - Foto: Rafa Basa

Una versión de EVERGREY obligatoria en su repertorio de un tiempo a esta parte, “More tan ever”, la sintonía del Equipo A y la fantástica “Tormento” cerraban una actuación excelente, con un sonido impecable y que de nuevo volvía a hacernos pensar que SILVER FIST es uno de los más claros referentes del Heavy Metal actual.

Tras poco rato de espera llegaba el turno de OBUS. Banda querida por todos por su pundonor y sus directos, que esta vez me iban a producir un sabor agridulce. Posiblemente estaba demasiado influido por el fantástico concierto que dieron en el festival Leyendas del Rock hace apenas un mes, pero la realidad es que me dio la impresión de que en esta ocasión el grupo, o especialmente Fortu, no se encontraban tan a gusto en el escenario. El concierto comenzaba con un set list muy parecido a sus últimas actuaciones, arrancando con “Sin dirección”, “Cualquier noche sale el sol” y “Cautivos”, temas de la última etapa de la banda, menos conocidos y que hacen que el público se mantenga más frio que de la cuenta. Si a ello se le suman problemas con la mesa de sonido y los micros, el conjunto revierte en Fortu, el alma necesaria del grupo, menos metido en su papel de cantante vacilón, chulesco y arrogante. Se le veía preocupado y en esos primeros temas el concierto avanzó hacia lo que parecía que iba a ser una gran decepción.

Obus - Foto: Rafa Basa
Obus - Foto: Rafa Basa

Pero OBUS tienen tantos años de experiencia que son capaces de remontar el vuelo y con “Autopista” el calor que parecía haber abandonado Alcorcón volvía a aparecer, y aunque “Pesadilla nuclear” sonó realmente mal, un clásico así es imposible dejar de corearlo. “Dame amor” volvía a mostrarnos a Fortu más desenganchado que en otras ocasiones. Su vacile con el público y sus infalibles referencias a embutidos y morcillas resultaron esta vez mucho menos creíbles y divertidas.

Obus - Foto: Rafa Basa
Obus - Foto: Rafa Basa

Con “El que más” y con el inmenso Paquito Laguna sin parar de moverse en el escenario, el concierto volvió a un alto nivel, que se mantendría ya en mejor condición en la parte final de la actuación. Míticos temas como “Te visitará la muerte”, “La moto” y “Que te jodan” hicieron olvidar definitivamente los problemas iniciales y “Dinero”, “Vamos muy bien”, “Prepárate” y “Esta ronda la paga OBUS” levantaron definitivamente a un público que acabó pasándoselo en grande.

Pirotecnia, fuegos artificiales y el baño de confeti y papelitos de colores ponían el punto y final a una actuación que sin haber sido la mejor de las que he podido asistir en los últimos meses, demostraba que OBUS siguen teniendo cuerda para rato.

Obus - Foto: Rafa Basa
Obus - Foto: Rafa Basa

El momento que para muchos era el más importante de la noche había llagado. Pese a quien le pese, los fineses siguen atrayendo a muchísima gente a sus conciertos, independientemente de que éstos puedan pasar por una crisis de creatividad más o menos evidente y al margen de polémicas de cualquier tipo. Eso sí, no resulta muy positivo escuchar comentarios del tipo de “a ver qué toca hoy, bueno o lamentable…”. La carrera de STRATOVARIUS es lo suficientemente importante para no tener que acudir a sus conciertos con esa duda, pero sus actuaciones les han llevado a poner en esa situación de banda que parece querer jugar siempre en el límite.

Stratovarius - Foto: Rafa Basa
Stratovarius - Foto: Rafa Basa

Por lo pronto hay que decir que esta vez sí acertaron con un set list que, como todos, puede ser criticado al incluir alguna balada más de la cuenta, pero que en cualquier caso mostró grandes éxitos conocidos y coreables para la gran cantidad de fans que abarrotaron el recinto de Alcorcón.

El arranque con “Hunting high and low” sirvió para medir el grado de empaste entre los pesos pesados del grupo. Kotipelto y Tolkki, y en esta ocasión al menos el guitarrista se mantuvo en una posición de mesura e incluso de discreción que permitió al cantante ser el auténtico animador. Con la voz algo tocada y un sonido algo apagado, “Speed of light” y una temprana “Paradise” (siempre he creído que este tema sería ideal para terminar sus conciertos), se observaba que iba a ser un concierto en el que, al menos no habría polémica por malas formas.

Stratovarius - Foto: Rafa Basa
Stratovarius - Foto: Rafa Basa

Mejoraba algo la calidad del sonido con “Against the wind” y especialmente en “1.000.000 light years away”, aunque Kotipelto empezaba a dar muestras de sentirse cansado y desde luego su voz no llegaba bien a los tonos más altos. Aun así sabe lo suficiente como para mantenerse y recuperar hasta hacer una buena interpretación de “The kiss of Judas” otro de esos temas que es imposible no rememorar en sus conciertos y que fue seguido por un tema nuevo “Last night on Earth”, muy en la línea de sus temas más clásicos especialmente en lo que a melodías se refiere. Jörg Michael volvió a demostrar su gran calidad como batería, incluso haciendo un solo menos aburrido que lo habitual y Jens Johansson pareció menos “alegre” que en otras ocasiones, aunque su teclado sonó bastante bajo durante toda la actuación.

Stratovarius - Foto: Rafa Basa
Stratovarius - Foto: Rafa Basa

“Visions” y “Father time” enfriaron algo el concierto, tal vez por lo avanzado de la hora o porque la banda entró en un estado algo extraño. No sonaban mal, pero tampoco reventaban. Daba la impresión de que durante esos minutos más que a un concierto de Heavy Metal asistíamos a un mero ejercicio de tocar lo estipulado, con poco sentimiento, y eso es algo que acaba calando a los asistentes. Un final un poco insulso que afortunadamente remontaba con los bises, en una simpática versión de “Can´t help falling in love with you” de Elvis, enganchada con “Forever” y las típicas “Eagleheart” y “Black Diamond” en la despedida.

Stratovarius - Foto: Rafa Basa
Stratovarius - Foto: Rafa Basa

Se apagaban las luces y salíamos del recinto convencidos de “no haber visto un mal concierto”. Entrecomillo ya que el hacer la frase en negativo me lleva a pensar que, ciertamente fue una actuación correcta, pero que faltó algo, llámese chispa, espíritu, ganas o simplemente frescura, aquella que destilaban a raudales hace una década. Ahora bien, al menos sus fans más acérrimos pudieron disfrutar de un buen rato con ellos, y eso, a la larga, es lo que cuenta.

Texto: Fernando Checa

Fotos: Rafa Basa (archivo)

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