Da gusto ver como pese al inexorable paso de los años aún quedan bandas fieles a si mismas y a un estilo, en este caso el death metal, old school como pocos a este lado del charco, y es que tras 7 trabajos de estudio y casi 20 años de carrera da gusto ver a estos dinosaurios suecos más en forma que nunca tras «Where the ironcrosses grow», trabajo con el que dejarían buen sabor de boca tras un pobre (para muchos) «Hate campaign».
Sin lugar a dudas nos encontramos ante uno de los mejores álbumes del año en lo referente al metal ortopédico con influencias del agro-metal y prog metal ucraniano…¡¡anda ya!! Vamos a dejarnos de gilipoyeces (perdón por la expresión) y experimentos raros, aquí lo único que vamos a encontrar puro y duro death metal de la vieja guardia, thrasher en sus ritmos a menudo, sucio como un tornillo de autobús y corrosivo como el agua de mar, aderezado todo ello con las dosis justas de melodía guitarrera y una producción a la altura de las circunstancias (rancia, por supuesto, nada de sonido quirúrgico). Esto es death metal con mayúsculas señores, del que destroza vértebras en directo y no solo en estudio, headbanging, mucho headbanging.
Desde que comienzan a sonar a todo trapo las bélicas guitarras de «The god that never was» se ve que no habrá tregua ni piedad para los débiles, caña y más caña si paliativos que continua con «Shadows of the mutilated», donde Matti Kärki se deja la garganta en gruñidos varios conformando un corte frenético, asesino, con momento de lucimiento para la pareja de hachas, David Blomqvist y Martin Persson, único atisbo melódico del redondo.
«Time heals nothing», sigue la misma senda que las dos anteriores, thrash-death de principio a fin con momentos brillantes de guitarra, algo que le confiere un carácter más épico y moderno al tema en esos interludios guitarreros. «Autopsy» es de esos temas que te hacen apretar los dientes y mover la cabeza sin parar de principio a fin, pura caña que me recuerda por momentos a los no menos legendarios OBITUARY.
«Never forget, never forgive» es un modo de vida para muchos y un tema incendiario, intenso como pocos en sus menos de dos minutos de duración, bastante diferente a «Trail of the dead», más pesada en sus guitarras iniciales pero nuevamente jugando con el thrash más clásico y extremo, regalándonos riffs quebrantacuellos como pocos en sus partes más densas y pesadas. «Phamtom (of the oath)» es curiosamente un tema instrumental que me recuerda profundamente a IRON MAIDEN y que poco o nada tiene que ver con el brutal comienzo de «Into temple of humillations» y que me agrada bastante más que sus partes nuevamente thrash metaleras.
«Blood for paradise» sigue el mismo esquema que su predecesora, mientras «Feel the darkness» suena mucho más actual, pesada y con contrastes muy marcados entre guitarras pesadas y riffs más melódicos, algo de lo que parece contagiarse «Where no ghost is holy» si nos fijamos en su épico comienzo y guitarras puramente heavys, dando como resultado en líneas generales un tema veloz y de elaboradas guitarras que distinguen este tema con claridad entre todos los demás, alejándolo un tanto del habitual thrash-death machacón y repetitivo.
¿Pensabais que el metalcore, death melódico y demás morralla sónica iba a acabar con los auténticos sonidos duros de la vieja Europa?, DISMEMBER, autentico bastión de la resistencia old school sueca han vuelto, y por todo lo alto!
Ángel Ruiz
Track List:
- Shadows of the Mutilated
- Time has Nothing
- Autopsy
- Never Forget, Never Forgive
- Trail of the Dead
- Phantoms (Of the Oath)
- Into the Temple of Humiliation
- Blood for Paradise
- Feel the Darkness
- Where No Ghost is Holy


























