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+ KRISIUN
Jueves 26 de Febrero de 2004 – Sala RazzMatazz II – Barcelona
Érase una vez, un jueves en el que llovía y hacía
frío, mucho frío. El cielo estaba gris y la temperatura era poco
adecuada de cara al empleo del bikini. Aunque oscuro, el atrezzo era perfecto
para un concierto de MORBID ANGEL.
La sala RazzMatazz 2, como en su último paso por Barcelona, sirvió nuevamente de escenario para la descarga de esa maldad mórbida que no teníamos ocasión de degustar desde que Eric Rutan (HATE ETERNAL, ALAS, EX – RIPPING CORPSE, MORBID ANGEL) abandonase la banda para incorporarse a las filas de Hate Eternal, ya como algo más que un proyecto paralelo. Tenía curiosidad por comparar ambos conciertos, de reciente celebración, para ver si encontraba suficientes motivos para entender la postura de Rutan, pero creo que no logré sacar conclusión alguna. Soy un indeciso aunque el escoger entre un primer y segundo plato sea, en este caso, una desfachatez o, como mínimo, trivial -si me permiten la expresión-.
Con Steve (Tucker) de vuelta en la banda, este trío -palabra maravillosa en casi todas sus significaciones- se valió de un cuarto integrante para suplir el hueco dejado por esa bestia de odio eterno. El puesto fue para de Tony Norman de Monstrosity, un muchacho joven que en todo momento defendió su encomendado con uñas y dientes. No es sencillo asumir un cargo que podríamos definir como «directivo» en un grupo que, aunque quizás no con este nuevo disco «Heretic», han marcado un antes y un después en la historia de este género que profesan. Me estoy refiriendo a aquellos años mozos donde estos ángeles caídos del cielo contrajeron matrimonio con la locura en el año 89, ya con Earache. Tan sólo dos años antes de consolidar su huella dactilar con el que se considera su trabajo más influyente de todos los tiempos, «Blessed are the sick», y una de las bandas sonoras extremas más respetadas desde que las flores y espinas brotaran y florecieran en el jardín de Florida.
Aunque con un lineup modificado, ya que por aquel entonces Trey (Azagthoth) y Pete (Sandoval, EX TERRORIZER) contaban con David Vincent (el típico vocalista clásico y añorado de la banda, EX TERRORIZER, GENITORTURERS) y aquel desaparecido Richard Burnelle en la banda, la descarga tenía apellido, casta y linaje. Una cita a modo de seminario con los autores clásicos de un género que está viviendo uno de sus mejores momentos. Aquella fiebre del Black a finales de los 90 ya pasó a mejor vida y, aunque no tan próspera como a principios de la década pasada, disfrutamos de una etapa fructífera en el Death Metal, por varios motivos. En primer lugar, una proliferación de grupos extremos gracias a un creciente interés por el género oscuro. En segundo lugar, una mayor atención y consideración que, sumada a la inversión y la, siempre incesante, tecnología nos permiten producir los sonidos extremos con una nitidez, claridad y contundencia por la que nadie hasta la fecha pretendía apostar. ¡Estamos creciendo bastardos! El Metal está recuperando su espíritu añejo manchado por las nuevas tendencias y los estilos más popularmente facilones.
Los encargados de abrir la noche fueron los brasileños KRISIUN. Una formación también clásica del género con un sonido quizás algo más directo y menos técnico (aunque juegan más con las métricas de tiempo) que la de los otros pero con una personalidad envidiable y unas ideas interesantes cuanto menos. Formados en 1990, ya habíamos tenido ocasión de verlos anteriormente y cabe decir que no se me hizo para nada pesado. Todo el repertorio, si mi memoria no me juega una mala pasada, fue extraído de su último trabajo «Works of Carnage», editado hace escasos meses. En su día influenciados sobretodo por el «Raining Blood» de Slayer y el «Altars of Madness» de sus acompañantes en esta gira, cabe decir también que en alguna ocasión fueron producidos por el ex componente de Morbid, Erik Rutan, en sus estudios en Tampa, Florida. Una banda musicalmente más que respetable y con mucho talento tal y como el mismo Rutan nos comentaba en una entrevista realizada hace escasas semanas en exclusiva para «Era del Metal«. Napalm Death, Gorgoroth, Cradle of Filth o Borknagar son tan sólo algunas de las formaciones con las que han compartido escenario a lo largo de todos estos años extremos. Era difícil superar aquel «Ageless Venomous» del 2001 (declarado como uno de los mejores discos del año por la revista Rolling Stones) pero lo cierto es que este «Works of Carnage» se sale por todas partes. La producción, aunque mejorable, es buena y a nivel musical no deja lugar a dudas. La única pega: 33 minutos de escasa duración. Aunque la actuación no duró mucho más, sí que consiguieron prolongarla hasta los 45 minutos aproximadamente. Más que aceptable para lo que son hoy día los conciertos extremos (porque esto SÍ es tralla, que aprendan Arch Enemy).
El sonido fue bastante bueno salvaguardando las distancias con una distorsión algo cochina y la iluminación adecuada. Sin duda los hermanos Kolesne y ese vil Alex Camargo cumplieron con su misión. Hay quien piensa que fue un show soso pero desde luego no fue mi impresión. Espero volver a verles pronto, y si puede ser otra vez con Vader, Decapitated y Prejudice como en el 2002, mucho mejor. Un 8,5 sobre 10.
Llega la hora mórbida. Apenas una bandera al fondo y
el hacha de guerra de Sandoval sobre el tablado. No todos los días podemos
ver al señor Pete «Eight Arms» Sandoval en activo. ¿Cómo
funcionaría Tucker? La gente rumoreaba que no tocarían temas clásicos,
¿iba a ser eso cierto? Muchos definen su nuevo plástico como uno
de sus peores trabajos de la historia del grupo. Tenéis una crítica
que publicamos en su día aquí.
Aún así, cabe decir que MORBID ANGEL es un grupo
que nunca ha dejado impasivo a nadie en directo y, debido a ese precedente,
tenía curiosidad en oír esas guitarras que algunos llaman «de
juguete» del último disco con la rabia y el poderío de su
directo. Efectivamente: no decepcionan. El espectáculo transcurrió
como cabía esperar. Me encanta que los planes salgan bien.
Tan sólo una bandera gigante decoraba la sala de tortura, el cuarto oscuro. La escasa luz se cernía sobre nosotros cuando Pete Sandoval subió al escenario para comprobar que la sonorización era correcta. Luz, pasos… creo sentir lo mismo que cuando se avanza por ese túnel que, dicen, todos vemos al morir. El gatekeeper de Steve Tucker sale a nuestro encuentro empuñando un BCRich color rojo y su cara malvada al descubierto dotando de rostro a la maldad sonora que daba comienzo con «Day of Suffering», primer corte añejo de la noche y sexto en aparecer en su «Blessed Are the Sick». Los ánimos ya están por los aires, veremos donde aterrizan. Le sucede un «Whitin thy Enemy», también pletórico que serviría para bautizar este nuevo trabajo discográfico en tierras españolas. «Beneath the Hollow» es también otro tercer, en todos los sentidos, tema en sonar en la sala. Parece ser que habrá bastante material nuevo en esta romántica velada, tengo esa sensación. La guitarra de Trey está en su línea, alta clara pero sin tapar. Él, como siempre, oculto entre sus greñas con unos dedos de pianista infatigables que acarician el mástil arriba y abajo como pocos saben hacer. Raro de cojones, vaya. El ambiente está muy caldeado. Tony funciona muy bien con el resto del grupo, anima a la gente y participa del concierto: ¡parece que lleve toda la vida con ellos!
Continúan, al igual que con el disco, con «Curse the Flesh». Los temas nuevos están igual de bien ejecutados que los de toda la vida. Tucker presenta entonces el primer corte de uno de mis trabajos favoritos: «Formulas Fatal to the Flesh»: «Chambers of Dis». Disfrutaríamos bastante de este trabajo durante todo el espectáculo, es un disco que, pese ser de los más elaborados y técnicos, creo que tiene una gran cabida en directo y, quizás, como no estuvo firmado por Rutan, sea más fácil de adaptar de cara al directo tanto para el grupo como para el nuevo allegado durante la gira.
Regresan a la actualidad con «Striken Arise», sexto corte de este nuevo «Heretic» y penúltimo antes de «Enshrined By Grace», que sería el último tema presentación de la noche. La verdad es que la comparación con el disco, el sonido cambia muchísimo. Steve Tucker pletórico, la voz es perfecta. Pete, pese estar al fondo, comparte gran parte del protagonismo ejecutando su papel con la maestría a la que nos tiene acostumbrados: caña, caña y caña. Vuelven a la carga con su «Domination» de 1995 y último trabajo editado mediante Giant Records. En este caso, todo un clásico sonando: «Where the Slime Live» que ya puso patas arriba a toda la sala con un moshing grotesco. Más adelante llegaron «World of Shit», algunos temas más del Formulas como «Bil Ur-sag» o «Rapture» de su tercer trabajo «Covenant», así como algunos otros clásicos de toda la vida como «Lord Of All Fevers & Plague» o «Chapel Of Ghouls» (con la que cerraron la actuación).
En definitiva, un setlist para todos los gustos y edades para que nadie se quedara desplazado. Me gustó que hicieran especial hincapié en este último trabajo porque posiblemente habrá temas que rara vez tendremos posibilidad de volver a oir. Aún así no tocaron mi tema favorito de este último plástico, «God of our own Divinity», ni tampoco algunos de grandes clásicos de la banda «Blood on my hands» p.e. Nunca llueve a gusto de todos, pero desde luego esta hora y cuarto de descarga sirvió para apaciguar las ansias de los muchos que nos congregamos allá ese día. Prometo que a partir de ahora voy a ser muy muy malo para de mayor poder convertirme en un ángel… pero mórbido. 9 sobre 10 caballeros.
Texto y Fotos: Dani Rubio
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.



































