Desde luego si todos los retornos son como éste de NASTY SAVAGE, yo firmo ya. A pesar de 14 años de ausencia, no han perdido ni
un ápice del feeling y del rollo que les caracterizaba, y aunque parezca
increíble, con Psycho, Psycho han logrado una continuación perfecta
para su último LP de 1989 Penetration Point.
Desde su comienzo con la obsesiva melodía de Psycho,
Psycho, el disco rezuma NASTY SAVAGE por lo cuatro costados, un regreso con
todas las de la ley, algo que ni que decir tiene que les honra y engrandece.
Aunque la voz de Nasty Ronnie sigue perfecta y dota al sonido
del grupo de una personalidad propia (incluso nos obsequia con alguno de sus
clásicos agudos), la verdadera espina dorsal sobre la que descansa éste
disco son los riffs de David Austin y Ben Meyer, el satánico principio
de Hell Unleashed, la estrofa de Anguish, la densidad de Terminus Maximus, o
el ataque de Step Up To The Plate o Triumphal Entry, son claros ejemplos de
la compenetración y claridad de ideas de los dos guitarristas.
Otro punto a destacar son los magníficos temas que
han compuesto para el disco, recuperando al mejor NASTY SAVAGE para la ocasión,
el furioso Hell Unleashed, la aplastante marcha de Human Factor, la amenaza
de Terminus Maximus, la velocidad mezclada con la melodía en Dementia
13, la caña de Betrayal System o el gran estribillo del recuperado desde
su maqueta de 1984 Savage Desire, hacen de éste CD un auténtico
discazo con mayúsculas de poderoso metal americano. Supongo que la reunión
de la última formación del grupo con los ya mencionados Nasty
Ronnie, Ben Meyer y David Austin, acompañados del batería de siempre
Curtis Beeson y del ex – Purgatory (ahora Iced Earth), Agent Steel, Nocturnus
y actual miembro de Lowbrow Richard Bateman, habrá dotado la reunión
del grupo de nuevas energías e ilusiones para crear algo grande, despejando
de mi mente cualquier temor a que éste regreso, fuera otra de esas patéticas
reuniones en un vano intento por sacar algo de dinero y reverdecer viejos laureles
con un disco nefasto.
Algo que tampoco ha sufrido variación es el sonido,
ya que toda la esencia de NASTY SAVAGE está de nuevo presenta en éste
disco, baterías poderosas y graves, unas guitarras ligeramente apagadas
y opacas y ese leve halo de oscuridad que poseen todas las grabaciones de la
banda.
Esperemos que este poderoso regreso se vea refrendado con
una gira para poder deleitarnos con una banda genuina que ha vuelto con la cabeza
muy alta, si lo hubieran editado en 1988, ahora sería un clásico.
A ver si lo editan en vinilo.
Antonio Cerezuela
























