Está visto que este hombre no puede parar quieto. Nos
encontramos ante otro músico interactivo que no ha cesado de producir
música en los últimos 15 años, y eso, en el caso de unos
de los guitarristas con más talento dentro del universo rockero, es una
gran suerte para nosotros, los ávidos consumidores de buena música.
PAUL GILBERT, además de acreditar una técnica
asombrosa con su instrumento, posee una mente abierta a cualquier estilo dentro
del marco del rock, lo cual le confiere una versatilidad apabullante, gracias
a la cual nunca podremos tacharle de repetitivo o de aburrido.
Pocos músicos son capaces de componer álbumes
ultraheavys como los que edita con su banda de metal «Racer X» y
además llevar una carrera paralela en solitario que incluso se bifurca
en proyectos que pueden abarcar desde el blues, el pop rock, el rock&roll
clásico, el punk moderno, la música clásica y en definitiva,
lo que se proponga. Eso sin contar las joyas de Hard Rock melódico que
nos legaron Mr. Big en los 80 y 90. Este «Paul the young Dude» se
centra en su carrera en solitario; si no has escuchado nada de Paul fuera de
Mr. Big o Racer X, este es el mejor momento para hacerlo, con un trabajo supercompleto,
compuesto por 12 de sus mejores temas en solitario más la nada desdeñable
cifra de 5 bonus extra inéditos hasta la fecha.
Y si todo esto te parece poco, se incluye el «Gilbert
Hotel» de regalo, trabajo que vio la luz el año pasado y en el
que se incluyen 10 temas acústicos de entre los cuales caben destacar
las versiones de fragmentos de su ídolo «J.S.Bach», además
del «The lamb lies down on Broadway» de Genesis y otros temas que
traen a nuestra mente pinceladas de viejas glorias como «The Allman Brothers»
o «Paul Mcartney».
Centrándonos en este grandes éxitos, el álbum
comienza con uno de los temas inéditos, «I am not afraid of the
police», grabado cuando Paul se trasladó a Los Angeles. El tema,
como casi todos los del disco, es bastante pegadizo, con coros a lo Beach Boys
y melodías muy popies, aunque arropadas en todo momento por unas líneas
de guitarra especiales de la casa y unos solos de guitarra que quitan el hipo.
«I feel the earth move» comienza con un riff muy Hendrix y se acerca
más al Rythm&blues, con unas guitarras afiladas, grabado con ayuda
de «Jeff Martín» entre otros y rescatado de su «Aligator
farm». «My religión», de su último trabajo «Burning
organ», sigue esa onda rockera con estribillos pegadizos a lo «Sugar
Ray», al igual que «Superloud», con muy buena base aunque
con coros demasiado ñoños; aún así merece la pena
escucharla por su solo de guitarra.
«En individually twisted» el pop se tiñe
algo de punk modernete, calcando el feeling de los británicos «The
Wildhearts», como ocurre en otras canciones incluídas en este recopilatorio
(Paul debe tener todos sus discos). Por supuesto que también encontramos
temas más petardetes, caso de «Kate is a star», que no hay
por donde pillarlos. Los instrumenales «G.V.R.» y la fantástica
«Gilberto Concerto» , ambas adaptaciones de fragmentos de Johan
Sebastian Bach ponen la guinda clásica a la recopilación. «I
like Rock» te hará mover los pies como los Ramones en su día.
El tema más guitarrero de todo el trabajo es «Let the computer
decide» de su «Alligator farm», donde Gilbert demuestra todo
lo que es capaz de hacer con su Ibáñez.
No faltan versiones como el «Girl crazy» de Enuff
Z’nuff o «Karn Evil # 9» de E.L.P., y en general lo que es
faltar, creo que no falta absolutamente de nada para rubricar una gran recopilación
plena de diferentes estilos pero con un denominador común: el talento
y la calidad de este supermúsico.
Wences
























