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ERIK NORLANDER – Music Machine

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up

Es curioso comprobar como estos “mega proyectos”
conceptuales dirigidos por una sola persona adolecen de una falta de brillantez
casi absoluta. Ya pasó con el proyecto “Nostradameus” y ocurre
otra vez con “Music Machine” de ERIK NORLANDER.

Para los no iniciados, hay que decir que nos encontramos ante
una teclista que compone para su instrumento, esto quiere decir: guitarras bajas
y deslucidas y una sobre producción de líneas de teclado que llegan
a agobiar.

También, como en todo mega proyecto que se precie,
NORLANDER se rodea de lo más granado del escaparte musical
para que todo quede perfecto. Como ejemplo: el batería Virgil Donati
(sólo en algunos temas) y Kelly Keeling a la voz.

Comenzando ya con el análisis de este doble CD, “Music
Machine” cuenta la historia de un músico generado por la propia
industria musical que ascenderá a la gloria y luego caerá a los
infiernos del olvido (como Bustamante, vaya)

“Proyect blue Prince” y “Music Machine”
son dos cortes que nos dejan claro de que va a tratar musicalmente el disco:
un intento progresivo que se queda en nada y una sonoridad de Hard Rock rancia
y anticuada, es el global que nos hace pensar de inmediato que todos estos temas,
salvo las excepciones que luego destacaremos, ya los hemos escuchado mil veces
antes en otros grupos.

“Turn Me On” es otro claro ejemplo de este hard
Rock correcto y previsible que inspira la obra. Gran solo de guitarra, eso sí.

“Heavy Metal Symphony” es una épica con
todas las de la ley: medio tiempo a base de baterías y bajos simples,
lentos y repetitivos, que no varían el paso militar…Manowar con
más “glamour”. La letra, además, vuelve a loar la
pureza del Heavy Metal. (Bostezos).

“Tour of The Sprowl” es otra épica con
un desarrollo demasiado extenso para lo que el tema nos puede contar, y, es
que, el contenido de este corte se incrementa para que NORLANDER
se luzca, vano intento, ya que impresiona mucho como solista.

“Andromeda”…más Hard Rock a la vieja
usanza, arropado por los continuos toques progre del teclado de…NORLANDER.
Aburrido y que serviría como fondo de cualquier juego de coches de esos
en los que es imposible no darse el peñazo contra las rocas cercanas
a la carretera.

“Letter from the Space”, es otra instrumental a
medio tiempo para lucimiento del autor.

Y llegamos a “Lost Highway”…¡Un blues
de lo más calmado!. Es decir, al tedio general tenemos que unir una falta
de claridad estilística que comienza a hacer el disco insoportable (y
sólo vamos por el primer CD)

“Soma Holiday”…otra instrumental (silencio
o bostezos)

“Return of the Neurosaur”…más intrumental.
Tema para teclado y grupo, si se puede.

Comienza el CD 2. Ánimo Paredes.

Como toda buena obra operística, en el segundo disco,
comienzan las reexposiciones temáticas del disco anterior, porque, si
no, no llenamos los dos discos ni en sueños.

“Fanfare and Interlude” hace una guiño
a “Heavy Metal Symphony” y, después, retoma su propia originalidad.
Otra instrumental para teclistas, claro, aunque con unos aires de mayor inspiración,
ya que la sonoridad cutre y hortera del teclado de NORLANDER
deja paso a un sonido clavi y con fondo orquestal. Un tema muy barroco bastante
interesante.

“Beware The Vampires”…más Hard Rock
correcto y sin historia. NORLANDER juega a ponerse “oscuro”
y duro…fracaso total.

“The fire Of Change”. Por fin algo más
acelerado y dinámico, algo que se sale del patrón general del
disco. Muy épica, con unos coros perfectos y pulidos. Interesante y refrescante
dentro de un disco excesivo.

Llegamos al mejor tema el disco, y debemos admitir que el
trabajo general se endereza un poco en su segunda parte. “The Fall Of
the Idol” es un gran tema, rápido, dinámico. Nos aceleramos
de verdad y ponemos a Mark Boals a cantar un tema no apto para cualquier garganta.
Por fin el teclado de Norlander se ajusta a la disciplina de grupo y todo queda
mucho más equilibrado y decente. Adrenalítico y con mala leche.
(Parece que cuando el ídolo cae y las cosas se tuercen llegan las malas
pulgas) Bueno, bueno, aquí todos saben tocar y lo demuestran.

Metamorphosis. Donati y Norlander a solas, una locura progresiva
y curiosa.

“One Of the Machines” es otro tema de Hard Rock
melódico correcto y “Fallen” nos presenta la cara extra melódica
de este compositor. Una gran balada que hubiera quedado mucho mejor sin tanta
presencia de teclados.

“Johny America” y “Music Machine Reprise”
nos acercan al mejor tema instrumental del disco: “Sky Full Of Stars”,
todo un temazo a lo “Comfortable Numb” de Pink Floyd. Norlander
deja lo mejor para el final.

En definitiva, este disco se arregla bastante en la segunda
parte, pero lo sobran muchos minutos.

En mi humilde opinión, este disco sería de diez
si hubiera quedado así: Proyect Blue Prince, Music Machine, Turn me on,
Heavy Metal Symphony, Fanfare And Interlude, The Fall Of The Idol, Fallen y
Sky Full Of Stars.

La cosa se hubiera quedado en 60 minutos de interés
y variedad, dentro de un estilo conexo.

En definitiva, un disco recomendable, pero muy excesivo. Apto
para teclistas que seguro que será sometido a criba por los más
profanos.

Mucho ruido y, casi, pocas nueces.

Javier Paredes Osuna
(También en “La Hora del Guardián” Viernes de 21:00
a 22:00 OMC Radio. 107.3 f.m y www.omcradio.org.)