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CRADLE OF FILTH – IMMOLATION – ASGAROTH

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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+ASGAROTH

 

UNA NOCHE ENTRE CUNAS Y MISERIAS

27 de Marzo de 2003. La Riviera. Madrid
Asistencia: medio aforo.
calidad: Gran concierto.

El amanecer ya presagiaba algo realmente bueno. A las siete y media de la mañana
llovía, no hacía frío y tampoco molestaba el viento. Claro,
todo desembocó en una noche perfecta para una gran velada de Black Metal.
He de reconocer que me entró cierto miedo en el cuerpo cuando me dirigía
a la sala Riviera en la línea circular del Metro; llegaba a Puerta del
Ángel y ni una sola alma con la cara pintada de negro y un guardapolvos
de cuero hasta los tobillos. ¿Habrían cancelado el concierto?
¿Lo habrían cambiado de sala?. Mis dudas se disiparon al vislumbrar
el “hortera” cartel que localiza a la sala Riviera. Una nutrida
legión de seguidores de Cradle Of Filth ya estaba haciendo
cola bajo la lluvia. Mucho cachondeo, mucha pintura, crucifijo invertido y,
lo mejor: mucho respeto y ganas de disfrutar del concierto y comprobar que se
trae el grupo de nuevo con su último trabajo, Damnation And A Day.

Respecto al público que se acercó a la Riviera,
no era poco, pero tampoco el suficiente para llenar el recinto. Se puede decir
que no hubo más de quinientas o seiscientas personas, pero todos delante
y dando saltos…y otras cosas de las que luego hablaremos.

El primer grupo en abrir el concierto fueron los catalanes
Asgaroth, dispuestos a presentar su último trabajo Red
Shift, metal oscuro y pesado dominando a la perfección ese estilo de
composiciones a medio tiempo cargadas de teclados y guitarras en constante batalla
con la gutural, y limpia a partes, garganta de Christopher, gran maestro de
ceremonias. Composiciones muy largas, sólo les dio tiempo a tocar cuatro
temas en media hora, pero nada pesadas y, es que, Asgaroth, junto con Cradle,
fueron lo mejor del concierto. Si tengo que elegir un tema, me quedo con Mindscape.
Mención aparte me gustaría hacer del batería. Si mis ojos
no me engañaron, y creo que no, Oisin se tiró todo el concierto
siguiendo claqueta para acompasar al resto del grupo con la sección orques!
tal, que se introducía por ordenador. Simplemente perfecto en su labor.
La orquestación se fusionó con el grupo sin ningún problema.
A ver si aprenden otros grupos (¿Rhapsody por ejemplo?) a compaginar
las partes grabadas con el directo.

Estuvieron simplemente geniales; Oscar poniendo la fuerza con
su Gibson Gothic, Dani la base de bajo, la garra y los coj** para luchar contra
la constante batalla del grupo telonero: la falta y mala calidad del sonido
y la ausencia de un juego de luces que permita lucirse un poco más al
grupo. Con el tiempo, estos chicos llegarán lejos. El contrato con Peaceville
es sólo el primer paso.

Un bajón considerable se produjo con la llegada de
Immolation
al escenario. Mucho ruido y pocas nueces. Todos los temas
sonaban iguales. Incluso los que empezaron a acompañar al grupo en los
primeros compases de su actuación haciendo un moshing brutal, acabaron
bostezando y buscando con la mirada la barra del bar. Ningún tema destacó
y ninguno fue brillante. De hecho, muchos de sus seguidores más acérrimos,
entre los que no me encuentro, aceptan que los mejores tiempos de este grupo
hace tiempo que pasaron.

No todo iba a ser malo en la actuación de este grupo.
Individualmente, pudimos disfrutar de un buen concierto, si te centrabas en
seguir la progresión de cada uno de los componentes del grupo, pero nada
más. Poco que contar. Cuarenta y cinco minutos muy, pero que muy pesados.
Que me perdonen los seguidores de Inmolation, y vaya por delante mi más
profundo respeto a todo artista que sale al escenario para dejarse la piel.

Detalle importante a considerar fue una inteligente postura de los organizadores
de la actuación para amenizar los tiempos de espera para ciertos cambios
entre grupo. Mientras esperábamos para las actuaciones, en dos minipantallas
de cine, situadas en los laterales del escenario, pudimos ver la película
Cradle Of Fear, una cinta de gore dirigida por Alex Chandon,
en la que Dani Filth hace de asesino psicópata. Bien, el señor
Filth es un gran frontman y un cantante de características muy personales
¿Canta como el diablo?¿Chilla como una rata? No entraré
yo en ese debate; pero lo que está claro es que es un pésimo actor.
¡Qué película más mala!. Entre las carcajadas del
personal ante tal esperpento audiovisual, se hizo de repente la oscuridad. Las
luces se apagaron (no todas, claro, que ya sabemos como funciona la Riviera)
y comenzó a sonar la introducción del último disco de Cradle
Of Filth
. Esperaba un escenario mucho más preparado que el de
la anterior gira: una estructura metálica que soste! nía un gran
juego de luces, dos pantallas de cine, rampas para que Dani se moviera con completa
libertad y un gran telón de fondo.

Comenzó el concierto con The Promise Of Fever y, ¡toma!
una asfixiante avalancha humana se dirigió a las primeras filas. Yo estaba
en la segunda. Casi me matan, pero que sensación de energía, vida
y ganas de disfrutar un concierto…

Siguieron (perdónenme si el orden no es el correcto,
pero para apuntar estaba yo entre las idas y venidas de olas sudorosas de cuerpos
en trance) Cthulhu Dawn, Cruelty Brought Thee Orchids, Her Ghost In The Fog, Dusk And Her embrace, Born in a Burial Gown, Heaven Torn
Asunder, Nocturnal Supremacy, From the Cradle To Ensave, thank God For the Suffering,
Ebony Dressed For Sunset y The Forest Whispers My Name para acabar.

En resumen, una hora y cuarenta minutos sin un respiro de descanso.
Adrian dirigía los progresos de la banda detrás de una preciosa
batería de color negro-! mate, a la vez que Paul Allender calentaba al
público. El guitarrista de apoyo (¿alguien sabe quién era?)
hizo una labor correcta, pero demasiada estática.

Mención aparte hay que hacer de Dani Filth. A mitad
del concierto su garganta comenzó a decir basta y los agudos fueron desapareciendo
de sus registros. Sin amilanarse, cambió la técnica para atacar
estas partes por esa forma más cruda y entera de gritar que le tiene
que destrozar la faringe. Por fin se centró en cantar, vacilar al público,
mantener la atmósfera y olvidar el maltrato a los técnicos de
sonido. Gran concierto de este personaje.

¿Dije antes que no hubo descansos? Miento, sí
hubo uno. Cuando llevaban una hora y cuarto de concierto, el grupo se fue a
descansar, con lo que aprovecharon para poner la banda sonora de StarWars. Nos
quedamos un poco “a cuadros”.

Por último, una reflexión. ¿ Sacan un
disco Cradle para justificar una gira? Creo que sí. Como ya pasó
en anteriores presentaciones, sólo tocaron do! s temas del último
disco. Gran error a mi parecer, porque los temas viejos ya los tenemos muy oídos.
Ellos verán.

Gran velada la que nos ofreció Cradle Of Filth.
Mucho mejor que la dieron en la presentación de Midian en Macumba y,
a años luz, según me cuentan mis compañeros de la página,
de la que dieron en el Piorno Rock .

Para acabar, vamos con lo malo del concierto, que, por desgracia,
ocurrió fuera del escenario. Comprendo y comparto que la gente vaya a
un concierto a descargar adrenalina a base de movimiento, saltos, gritos y cabezadas.
Entiendo menos que estos sujetos vayan a por otros, que desean ver el concierto
de una forma más tranquila. Jode más que los hostigadores pasaran
del concierto. Ciertos tipejos fueron a lo que fueron, a molestar y vacilar
a otros. ¿Resultado? Varias personas se enzarzaron en una pelea con ellos,
poniendo un borrón detestable a una noche más que brillante a
nivel musical. Un concierto nunca puede acabar con la sangre de una persona
en el suelo y su novia llorada preocupada a su lado. Una vergüenza.

TU LIBERTAD DE ACTOS ACABA DONDE EMPIEZA LA DEL OTRO. De todos
modos, como digo, estos imbéciles no pudieron boicotear una perfecta
velada de metal. y, es que, el día comenzó con lluvia, ausencia
de frío y sin que el viento molestase.

Javier Paredes Osuna