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YNGWIE MALMSTEEN – Su concierto en Barcelona

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Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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Barcelona 16 de Marzo de 2.003 Sala Bikini

Yngwie Johann Malmsteen, genio incomprendido para muchos, divo malhumorado
y soplagaitas para otros tantos. Lo que está claro es que este sueco
imponente de dos metros de altura ( y otros tantos de diámetro…
) no pasa inadvertido ante los ojos de nadie bien sea por un motivo o bien por
otro. Tras el bochorno escandaloso de su última actuación en Barcelona
donde al Sr. Malmsteen no se lo ocurrió otra cosa que aparecer completamente
embriagado y excesivamente subido de humos sobre el escenario, como si de una
intervención divina se tratase las predicciones esta vez fallaron a favor
del sueco y la cosa su subsanó para el deleite de sus fans y algún
que otro espectador de lujo del que más adelante hablaremos.

Pese a ser una de las mejores salas de Barcelona, quizá la mejor en
cuanto a sonido se refiere, la sala Bikini posee un fallo de infraestructura
importante, carece de cualquier tipo de foso de fotógrafos lo que no
facilita para nada la labor de los que acuden a cubrir eventos y han de tirar
fotografías. Si a esto le sumamos el hecho de que la sala estaba a reventar
y cada intento por levantar la cámara se veía frustrado por decenas
de brazos en alto que imposibilitaban la visión correcta del objetivo,
pueden imaginarse que el reportaje fotográfico no acabó siendo
todo lo bueno que uno desearía.

Gran incertidumbre pesaba sobre mi cabeza acerca de la afluencia de público
para ver al monstruo sueco de las 6 cuerdas, su actuación de hace 2 años
en la misma sala provocó la ira de muchos de sus fans que se vieron decepcionados
ante la poca profesionalidad de su ídolo quien en un alarde de irresponsabilidad
y falta de respeto total hacia su público saltó al escenario con
una borrachera de dimensiones bíblicas. Esta vez Yngwie salió
sobrio al escenario (o eso parecía), lo importante de todo ello es que
con más o menos alcohol en sangre, el sr. Malmsteen tocó de maravilla
y realizó un concierto de esos que no se olvidan fácilmente. El
nuevo y enésimo frontman de la banda, Dougie White (ex RITCHIE BLACKMORE’S
RAINBOW) al principio del show parecía no llegar a las notas más
agudas pero a los pocos minutos fue calentando su voz hasta alcanzar sus mejores
registros y demostrar el porqué de su entrada en la banda, engordando
así la larga lista de cuerdas vocales que han pasado por la banda de
Yngwie Malmsteen, la lista es interminable y espectacular, atención:
Jeff Scott Soto, Mark Boals, Joe Lynn Turner, Goran Edman, Mike Vescera, Mats
Leven, Jorn Lande (quien no grabó, solo giró con él) y
el propio Dougie White. Mención especial me gustaría hacer también
para los músicos que han colaborado con el genio sueco a lo largo de
los años: Marcel Jacob, Bob Daisley, Barry Sparks, Jens Johansson, Mats
Olausson, David Rosenthal, Anders Johansson, Mike Terrana, Tommy Aldridge, Cozy
Powell, Derek Sherinian, John Macaluso…todos ellos renombrados músicos
de la década de los 80 y los 90 que sin embargo poco o nada tienen que
ver con la gente que acompaña a Yngwie ahora, Mick Cervino al bajo, Patrick
Johansson a la batería (¿el tercer hermano Johansson?) y Joakim
Svalberg a los teclados, 3 auténticos desconocidos para un servidor,
pero que para nada difieren en cuanto a calidad del resto citados más
arriba.

Yngwie Malmsteen
Yngwie Malmsteen

Con algo menos de 30 minutos de retraso sobre la hora establecida, Yngwie
Malmsteen
sale a escena ataviado en sus ya clásicas vestimentas consistentes
en unos pantalones de cuero 14 tallas más pequeños de lo aconsejable
para un tipo de su diámetro (os lo juro que por momentos parecía
que iban a reventar…), su camisa barroca característica y 5 kilos
de oro macizo repartidos por todo su cuerpo en forma de anillos, colgantes,
collares, relojes, cadenas….y demás ornamentos más propios
de aquel entrañable musculitos moreno del equipo A que de un músico
de heavy metal.

Con un sonido inicialmente no muy bueno, la banda abrió con uno de los
temas más clásicos de su repertorio, “Rising force”
de la que es para mí su obra magna, “Odyssey” de 1988. Durante
la ejecución de este tema, no me pregunten porque se me ocurrió
mirar para atrás, supongo que quería comprobar si realmente la
sala estaba tan hasta los topes como yo pensaba, y fue aquí cuando llegó
mi sorpresa, el mismísimo K.K.Downing, guitarrista de los mismísimos
Judas Priest estaba situado detrás de mí observando el show de
Malmsteen como si de cualquier otro fan se tratase, cerveza en mano y vestido
de calle. Mis ojos no daban crédito a lo que veían, miré
de reojo una y otra vez hasta que vi que mucha otra gente también lo
comentaba, “¿qué demonios hace K.K.Downing aquí? ¿estará
recibiendo clases de estilo neoclásico y quería ver al gran maestro?
¿o es que quizá quiere sacar influencias para el nuevo de JUDAS
PRIEST?” Preguntas que acabaran sin respuesta, una lástima.

Retomando de nuevo la crónica del concierto cabe decir que con el segundo
tema de la noche “Rise up”, las deficiencias sonoras ya se habían
subsanado en la medida de lo posible, y Dougie White empezó a sacar ese
chorro de voz que posee y que muchos envidian. A continuación sonó
otro tema de su último “Attack”, “Ship of fools”
enganchado con “Stronghold” y completando así la primera tripleta
de temas nuevos en ser ejecutados. Por lo poco que he podido escuchar de este
“Attack”, he de reconocer que me ha entusiasmado 1000 veces más
que sus predecesores como “Alchemy” y “War to end all wars”,
2 discos bastante mediocres de lo peorcillo a mi modo de ver que ha sacado nunca
el sr. Malmsteen, a años luz de sus trabajos de los 80 y principios de
los 90.

Yngwie Malmsteen
Dougie White

Tras 4 temas consecutivos con bromas incluidas entre Dougie e Yngwie acerca
del nombre de la sala Bikini (¿alguien se imagina a Yngwie Malmsteen
en bikini?), el guitarrista agarró su fender stratocaster y se dispuso
a hacer el primer solo de la noche que desembocó en la preciosa balada
acústica “Dreaming (tell me)” donde se empezaron a escuchar
las primeras ovaciones masivas del público al igual que los cánticos
del estribillo del tema en cuestión engrandeciendo aún más
si cabe la ejecución de esta pedazo de canción donde particularmente
pienso que Dougie White se salió, llegando a los mismos niveles de emotividad
que contiene la pieza en cuestión en el disco de 1988 “Odyssey”
donde fue interpretada por Joe Lynn Turner. Al finalizar esta preciosa balada
la banda se dispuso a realizar dos concesiones más a su nuevo plástico
“Attack”, los temas elegidos fueron “Razor eater” y la propia
“Attack”. Llegado a este punto, era obvio que los solos e instrumentales
iban a tardar muy poco en llegar y así fue, empezando por la enorme “Trilogy
suite opus: 5”, su instrumental probablemente más famosa que fue
empalmada con un fenomenal blues donde Yngwie, a parte de demostrar que no solo
domina el estilo neoclásico y el blues a la perfección, se destapó
como un gran cantante con una “gran” voz forjada a base de toneladas
infrahumanas de alcohol y tabaco, combinación perfecta para quien quiera
poseer una voz blues totalmente rota.

Yngwie Malmsteen
Yngwie Malmsteen

A continuación, siguiendo con el espectáculo instrumental, llegó
el que fue para mí uno de los momentos más emotivos de todo su
show, la interpretación del “Adagio” del compositor Albinioni
a guitarra eléctrica acompañado por toda la orquesta (obviamente
sonando el CD, sobre el escenario solo estaba el sr. Malmsteen…) que junto
con el famoso “Hall of the mountain king” del compositor noruego Krieg
(tema con el que ya jugaron RAINBOW o SAVATAGE en el pasado) conformaron el
pequeño homenaje que rinde el sr. Malmsteen cada noche a sus maestros
clásicos. Tras todo esto, el sueco se retiró de escena y dio paso
a los solos de bajo y batería a cargo de Mick Cervino y Patrick Johansson
respectivamente, el primero consistió en un buen solo de bajo con recuerdo
a BLACK SABBATH incluido tomando el riff principal del “Children of the
grave”, mientras que el solo de batería fue algo más discreto
sin ser nada del otro mundo.

El concierto se acercaba peligrosamente hacia su fin a la vez que Dougie White
anunciaba el nombre del siguiente tema “You don’t remember I’ll never forget”,
uno de los clásicos más clásicos de toda la carrera del
sueco perteneciente a su “Trilogy” de 1986. A modo de curiosidad decir
que intercalaron un trozo del “Strange kind of woman” de los DEEP
PURPLE que desembocó de nuevo en el “You don’t…” para
dar paso a un tema de su nuevo disco, y que bien seguro acabará convirtiéndose
en un clásico de su setlist, “Valhalla”, una de las mejores
canciones que ha escrito Yngwie Malmsteen en los últimos años.
Este tema en cuestión fue introducido por Dougie White de una manera
un tanto peculiar que hizo que a más de uno nos viniera a la mente aquel
gran “I’m a viking” del segundo trabajo del sueco “Marching out”,
de cualquier forma la interpretación de “Valhalla” fue apoteósica.
Abandonando el escenario por unos instantes, la banda al completo reapareció
para ejecutar el primer y único bis de la noche con el que definitivamente
concluirían su actuación, “I’ll see the light tonight”.

En resumidas cuentas, Yngwie Malmsteen dejó un muy buen sabor
de boca entre un público que parece haber olvidado ya por completo su
espeluznante actuación de hace 2 años y que bien seguro esperará
con ansias una nueva visita de este genio de la guitarra. ¿Yngwie who?
Yngwie Fucking Malmsteen!!!

Javi Sodom