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Critica del CD de DREAM THEATER – Quarantième-Live À Paris

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DREAM THEATER – Quarantième – Live À Paris
Discográfica: Insideout Music 

Puntuación Popular
(3 votos) 9/10
DREAM THEATER - Quarantième-Live À Paris

Dentro del mundo del metal, el regreso del hijo prodigo, Mike Portnoy, al seno de DREAM THEATER fue una de las noticias más destacadas del pasado 2023, algo  que anhelaban todos los fans de la formación de Long Island. Sin embargo, lejos de regodearse y de sacar tajada, lo primero que  hizo la banda tras anunciar su retorno fue comenzar a trabajar en lo que sería su nueva obra de estudio:“Parasomnia”, primer lanzamiento con su formación clásica desde que a mediados de  2009 viera la luz “Black Clouds & Silver Linings”. El recibimiento de este nuevo trabajo fue altamente positivo, con la banda dejando patente que pese al paso del tiempo su propuesta sigue  conservando todas y cada una de las señas de identidad que les han valido para convertirse en uno de los referentes indiscutibles dentro de la escena del metal progresivo.

Sin embargo, antes de la publicación del disco la banda se embarcó en una gira en la que aprovecharon para ofrecernos algún  suculento bocado de su nuevo material junto a un exhaustivo   repaso a sus cuatro décadas de andadura bajo la denominación de “40th Anniversary Tour 2024-25”. Precisamente es uno de estos conciertos, concretamente el celebrado el pasado 23 de Noviembre de 2024 en el Adidas Arena de Paris,- meses antes de la salida del mencionado “Parasomnia”-,  lo que vamos a encontrar en este “Quarantième: Live à Paris”. Seguramente DREAM THEATER sea una de la formaciones que más documentadas tiene  sus diferentes giras, ya que además de varios discos oficiales en vivo, también existen una buena retahíla de bootlegs con una buena calidad de sonido. Como comentaba anteriormente, si la vuelta de Portnoy era una noticia deseada por muchos, no lo era menos que el quinteto volviera a la carretera, dándonos la oportunidad de disfrutar de la madurez de una banda en la que parece que ha vuelto a reinar la armonía y la hermandad,- el propio LaBrie presenta al batería como “un hermano de diferente madre”-, dejando patente que han quedado atrás las desavenencias  y los malos rollos. Además, nos encontramos con unos instrumentistas que a nivel individual parecen estar todos a un excelente nivel, siendo lamentablemente el eslabón más débil de la cadena el  vocalista canadiense. Ojo, con esto no quiero decir que LaBrie no cumpla con su cometido, ni mucho menos. Lo que pasa es que resulta realmente difícil poner su labor al nivel de las excelsas aportaciones que han plasmado el resto de sus compañeros.

Hablando de lo que es el sonido del disco, lo primero que llama la atención es su nitidez, permitiendo al oyente disfrutar de cada instrumento hasta zambullirse de lleno en la interpretación de cada una de las piezas que conforman el repertorio, trasladándonos al recinto para hacernos sentir como si  estuviéramos allí presentes, siendo testigos de primera mano de cada cambio, cada desarrollo, cada increscendo, cada estribillo y, por extensión, de  cada matiz y detalle del que están salpicadas las composiciones del quinteto. Otro detalle a destacar es la cordialidad y cercanía con la que Mr. LaBrie se dirige al público francés, y no lo digo  porque se alargue mucho en las presentaciones, sino porque, mostrándose bastante comedido en ese aspecto, ejerce como el perfecto anfitrión y maestro de ceremonias, consiguiendo transmitir al público la sensación de estar  siendo participe de una velada verdaderamente especial.

Cuando uno se enfrenta a un disco en directo que busca resumir cuatro décadas de trayectoria, entran en juego las impresiones, los recuerdos y las vivencias personales del oyente. Así que para un servidor el arranque con “Metropolis Pt.1”, resulta absolutamente demoledor, además de por su propia calidad, porque fue una de las primeras composiciones que escuché del combo americano, ya que también abría aquel ya mítico “Live At Marquee” (1993), combinando de forma magistral e incontestable: virtuosismo, potencia y ese ingenio para abordar diferentes cambios de ritmo sin que el tema pierda continuidad. A lo largo de su dilata trayectoria la banda ha mostrado diferentes caras y aristas, tanto a nivel compositivo como a nivel de sonido. En una primera aproximación lo primero que llama la atención del oyente es la pegada y el músculo que la banda exhibe en temas  como “The Mirror”, en el que la rudeza inicial de los riffs de John Petrucci se encargará de flanquearnos el paso  hacia ese laberíntico desarrollo que nos permitirá comprobar como LaBrie tiene que esforzarse al máximo para sacar adelante sus exigentes líneas vocales; la camaleónica  “Panic Attack”, que nos brinda unos vibrantes duelos entre Petrucci y Jordan Rudess;  y la netamente metalera “As I Am”, que es una de las escogidas para representar “Train Of Thought”(2003).

Otro aspecto importante que la banda ha recuperado con la vuelta del carismático batería lo encontramos en el  aspecto vocal, ya que tripleta que conforman LaBrie, Portnoy y Petrucci crea unas deliciosas armonías vocales que no hacen más que ponderar algunas de sus composiciones. Especialmente destacable me ha parecido su labor en temas como la exquisita  “Hollow Years”,   o  en una tesitura diametralmente opuesta la más incisiva  “Constant Motion”. Por supuesto tampoco faltan pasajes elegantes, cargados de sensibilidad y feeling, -plasmando algunas de sus más importantes influencias-,  en temas como “Barstool Warrior”, que en este repaso por su longeva trayectoria  pasa por ser el único y solitario recuerdo que se han permitido al material grabado junto a  Mike Mangini.

Si hablamos de elegancia, no podemos obviar la majestuosidad de “Orchestral Overture”, que suena enlatada mientras se suceden diferentes imágenes que evocan las portadas de sus lanzamientos, sirviendo además para abrir el segundo tramo del show y como antesala para que la banda se centre en el presente dando buena cuenta del que en ese momento era su más reciente sencillo,- y adelanto de lo que sería su nueva entrega de estudio “Parasomina”-, “Night Terror”, reflejando los contrapesos perfectos entre melodía, virtuosismo y garra  metalera. Obviamente, aunque cada cual tendrá su parte preferida, un servidor se queda con el último tramo de este segundo acto compuesto por la  instrumental “Stream Of Consciousness”, con John Myung llevando la batuta en algunos de sus desarrollos más trepidantes;  y  el mágico despliegue que nos propone la banda durante la   epopéyica “Octavarium”,  un auténtico disfrute,- de más de veinte minutos de duración-, para cualquier melómano que se precie.

Para la tercera y última  parte del show  DREAM THEATER nos brindan la oportunidad  de zambullirnos de lleno en la inquietante  “Home”, con las palmas del público galo acompañado sus primeros compases para acabar dejándonos con un soberbio Petrucci jugando incansablemente con sus melodías de aromas arabescos; la emotiva “The Spirit Carries On”, con los teclados envolviendo a LaBrie mientras el público pone las luces de sus  teléfonos al servicio del espectáculo;  y la imprescindible  “Pull Me Under”, que  con el público dejándose notar con fuerza  cierra esta épica noche, -según palabras del propio LaBrie-, por todo lo alto.

Al igual que ya sucediera en sus anteriores entregas en vivo, “Quarantième:Live à Paris”, me ha parecido una obra excelsa, de generoso minutaje, en la que DREAM THEATER han buscado capturar   muchas de las sensaciones y emociones que despertaron a los que tuvieron ocasión de verles en esta gira conmemorativa de sus cuatro décadas de andadura, dejando a su vez  un fiel testimonio para quienes, -como un servidor-, no tuvieron ocasión de verles en directo. Eso sí, como no podía ser de otra forma, pese a lo extenso del trabajo, se me han quedado fuera varios temas que personalmente considero innegociables a la hora de revisar la prolífica producción del combo neoyorquino. En cualquier caso, una obra imprescindible para cualquier seguidor de DREAM THEATER, que se presenta en diferentes formatos y contando además con la fantástica portada que ha creado  Hugh Syme, repleta de guiños y detalles a lo que han sido los lanzamientos de la banda en todos estos años.

Alfonso Díaz

Lista de Temas:

  1. Metropolis Pt. 1
  2. Overture 1928
  3. Strange Déjà Vu
  4. The Mirror
  5. Panic Attack
  6. Barstool Warrior
  7. Hollow Years
  8. Constant Motion
  9. As I Am
  10. Orchestral Overture (instrumental)
  11. Night Terror
  12. Under a Glass Moon
  13. This Is the Life
  14. Vacant
  15. Stream of Consciousness (instrumental)
  16. Octavarium
  17. Home
  18. The Spirit Carries On
  19. Pull Me Under

 

 

 

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15 COMENTARIOS

  1. No se si son mis oidos o lo que, pero me da la sensación de escuchar la voz retocada todo el tiempo. Me suenan inflexiones vocales bastante antinaturales, no me refiero al hecho de que Labrie cambie las melodías originales en bastantes partes agudas si no al hecho de que todo me suena ultraafinado, Melodyne mediante o cualquier otro plug-in al uso.

    • Es posible. Cuesta creer que con el estado que venía exhibiendo Labrie los últimos años, ahora le salga un concierto así. Es verdad que, tras verlo en esta gira, está bastante mejor que en las giras más inmediatas (ha sabido adaptar algunas líneas de voz, se le ve menos forzado, más descansado, etc.). Pero de eso a lo que suena en este directo… Pero bueno, cualquier grupo de cierto nivel retoca estas cosas, qué más da. El concierto es muy disfrutable.

  2. Aquí no hay ni asno ni no asno creo yo. La música o te pone o no te pone. Esto es así según lo veo yo. En el caso de Dream Theater me pone mucho el Metrópolis y muchísimo el Scenes from a memory. Luego no he llegado a esos niveles nunca más.

  3. You fui muy fan de ellos desde su primer disco hasta el Black Clouds inclusive. De los primeros, especialmente todo lo que va desde Images & Words hasta Scenes From A Memory, me parece oro puro. Después de eso, el 6DOIT fue el primer disco de ellos que se me hizo difícil de digerir al completo, me pasó en su época, y me sigue pasando lo mismo a día de hoy. Train Of Thought me parece lo más parecido a una obra maestra de todo lo que han sacado post-Scenes, sin llegar a serlo. Pero al menos ahi arriesgaron y seguían ofreciendo elementos nuevos. A partir de ahi si reconozco que con obras como Octavarium o el Systematic Chaos, torcí la oreja hacia otros lares y con el Black Clouds les volví a prestar atención momentaneamente.
    Luego tras la marcha de Portnoy desconecté hasta el Distance Over Time, que de todos los discos era Mangini es el que más me gusta con diferencia, incluso un poco por encima de Parasomnia.

  4. Huéspedes en la Corte de Hypnos. Invitados a la duermevela y festoneados por el Rey Carmesí. No buscan los deltas del Aqueronte ni aspiran elevarse hasta los montes que los segundos cielos ponen cimera. Ni sirven al Invierno, ni cantan a modo juglaresco las desventuras de las ciudades. Por las esquinas de la realidad, entre ángulos de niebla, pasan la línea. Escuchad el ruido de los cristales rotos del espejo… ya han cruzado. Todo se invierte y las leyes son líquidas ajustándose a cualquier capricho como el agua se acomoda en la piel del carnero que lleva el viajero para beber el polvo de su camino insatisfecho. Actores de las entretelas. Se alza la Puerta de Cuerno y discurren las imágenes… Quimeras y esfinges y la felicidad de abrazar ahora por fin a sus iguales. Uno más en la corte de los escogidos. Juventud grave ante la jocosidad de los antiguos maestros. Relámpagos a su servicio y la distancia con sus coetáneos que no pueden seguir la estela. Sol en la fría inmensidad que pone sombra a los cercanos soles. Luego la incertidumbre y la primera fisura, después el retorno y la fidelidad y la muerte de una estrella apabullante que tardará todavía evos en apagarse. Nuevos directores de otra Caja de Música : Joyeros del género noble. Escenas en la Memoria que se repiten y repiten y repiten… cuanto bueno se puede ver a veces en ese Espejo. Ojalá quedasen algunas hiladuras del sueño que se desgaja al despertar que pudiéramos asir antes de olvidarlas.
    Salvando los escollos en primera instancia del falling into infinity, desoyendo los consejos de la industria de acomodarse al espectáculo guionizado, se coronaron con el disco definitivo de su obra. El material que los presenta en la corte de los grandes de verdad. Mientras había fuego en el fuelle de las fraguas de la Voz, cuando la batería no era tan histriónica, cuando las seis cuerdas de plata aterrizaban en dulce reposo sin volar tanto y tan lejos. Y esas teclas que activaban las señales, que abrían los goznes de los portales de las Memorias. Luego quisieron, según mi tesis, parecerse demasiado a Metallica con objeto de acercarse a los jóvenes de su tiempo y con sentimiento de calentar un poco su presunta frialdad. Pero es un perdonable error el creer eso, porque ¿Qué banda progresiva no es fría en su concepción y ejecución en algún momento? ¿ Puede la tecnica calentarse al calor de la hoguera teniendo tanta prisa por marchar a no se donde? ¿ No fue el Muro de los Floyd de hielo al fin y al cabo más que de las obsesiones del genio? Y a pesar de todo que grandeza en esa gelidez.
    Train of Though fue su último rugido, luego es caminar muy dignamente hasta Parasomnia aunque ya despojados de la divinidad. Precio que puede ser una recompensa al final o …
    A mi me gustan en todas sus encarnaciones aunque ahora que soy mayor prefiero curiosamente a los Spock’s Beard.
    Abrazo y Saludo OP

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