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+ BUSH + WITCH FEVER
Viernes 31 de Octubre – Palacio Vistalegre – Madrid
Una de las bandas que más posibilidades tiene en la actualidad de recoger relevo de las grandes de verdad cuando estas se queden sin mecha, o directamente, no existan, son VOLBEAT, y para ello usan grandes argumentos y mejores resultados a todos los niveles en que una agrupación debe demostrar su valía para subirse a ese disputado trono, y sentarse en él para el resto de su existencia. En estudio son infalibles y en directo no se desvanece su hinchazón de éxito. El escenario siempre ha sido una de las mejores bazas de los daneses para atraer a más y más público, siempre usando por bandera su curiosa e inimitable mezcolanza entre metal, rock’n’roll y elementos rockabilly. Cuentan con la figura de Michael Poulsen, que resulta ser toda una estrella del rock contemporánea, y la discografía que avala a todo el conjunto es sólida como una roca. Algún que otro bandazo más edulcorado como «Rewind, Replay, Rebound» puede ser usado en su contra por algún que otro «true» de la vida, pero ni por asomo se puede decir que la banda no haya sido fiel a lo que empezaron a enseñar al mundo con los descomunales «The Strength/The Sound/The Songs», «Rock the Rebel/Metal the Devil» o el despampanante «Guitar Gangters & Cadillac Blood». Recuerdo cómo aquellos álbumes iban cayendo en mis manos, mientras observaba el ascenso inmediato de popularidad que envolvía a la formación, que se cristalizó justo después de aquel trabajo, y que no se ha venido abajo nunca a partir de aquel tercer disco. Empezaron desde abajo, y hoy, son grandes…muy grandes. Han lanzado un buenísimo disco de estudio como «God Of Angels Trust» y su gira de presentación, «Greatest of All Tours», era una de las favoritas desde que se anunció… ¡cómo no!, ¡con ese nombre!Se acompañaban nada menos que de los ingleses BUSH y la banda femenina de Machester WICH FEVER. Y un viernes 31 de octubre, ahí es nada, el ambiente alrededor de Vistalegre ya os lo podéis imaginar. Muchas ganas de fiesta, de música y de VOLBEAT. Los tickets vendidos para Madrid iban a ser testigos del resultado final.
La propuesta de WITCH FEVER me recuerda a aquella oleada de formaciones que surgieron en los 90, inclasificables, que cayeron todas ellas en el denominativo del rock alternativo. Son una banda relativamente nueva, y en su música encontramos elementos del punk, el metal o el grunge, e igual te llevan a pensar de inmediato en NIRVANA en su vertiente más cruda, en nuestros propios DOVER, que en los pasajes más pasados por ácido de BLACK SABBATH, aunque no sabría ponerles una etiqueta exacta que os pueda resumir lo que allí escuchamos durante la media hora aproximada que su actitud, correcto sonido y locura lograron…una irreverente Amy Walpole es quien lleva la batuta de semejante propuesta, pero es que el resto de la banda no pasa desapercibida en absoluto. Su bajista Alisha Yarwood es pura imagen, e incluso pudimos ver alguna máscara aterradora en su show…esa cadencia caótica de la que deben hacer gala las bandas de su linaje se siente durante todo su concierto en temas como «Dead to Me!» de su recién estrenado «Fevereaten», del que también cayó la homónima, más accesible y asimilable por ese tipo de público que no sea tan amigo de tanta adrenalina desatada, ya que el asunto solo se desmadraría al final del tema. Decadencia y malas vibraciones como las de «Drank the Sap» no son fáciles de transmitir desde un escenario si no se sienten auténticas, pero el desazón desquiciado continuo de Amy tiñó toda su actuación de solidez, convicción y la sensación de que el público que estaba presente en ese momento, aunque no pertenecía a ese lado de la música, tampoco se incomodaba con lo que estaba escuchando y viendo. Tampoco creo que saliesen de la capital con una legión de fans a sus espaldas, pero cumplieron el cometido de mantener a los que llegaron más temprano alerta, que no es poco.
El segundo aperitivo de la noche es uno de esos gourmet, que el que se lo espera, lo saborea, y el que no, se engancha a su sabor. De esos de los que, si te ponen una tapa, pides una ración, pues BUSH es una «delicatessen» hecha música, y siempre lo han sido. No os voy a remitir a su «Razorblade Suitcase», o a «Sixteen Stone» (1994), pues creo que cualquiera que haya nacido del 85 para atrás, no ha podido librarse de escuchar alguno de los múltiples éxitos de la banda. Os voy a hacer dirigir la mirada hacia su último «I Beat Loneliness», y, sobre todo, a animaladas musicales como «The Sea of Memories» (2011) o cualquier cosa de las que hayan grabado después. La figura de Gavin Rossdale es clave en los shows de BUSH y así quedó patente desde su aparición en escena. El sobrio escenario, la pasarela por la que Gavin no paraba de moverse, los amplificadores apilados, el perfecto sonido, la pegada de Robin Goodridge… todos estos elementos fueron un compendio de virtudes que hicieron que el paso de los británicos por Vistalegre fuese todo un acierto, y un disfrute para nuestros oídos. Ver al frontman y guitarrista interpretar «Everything Zen» del «Sixteen Stone», contoneándose, sintiendo cada nota, saltando y cantando increíblemente bien a sus 60 años, es ver cómo la pasión que este señor siente por lo que hace se materializa en un espectáculo único, para muy experimentados… aquellos que saben valorar cuando una banda, o un artista, lo hace bien y lo da todo. Además del impresionante tono de guitarras del que se pudo disfrutar, me quedo, de largo, con el estruendoso e increíble sonido de la batería de Robin, que fue de lo más destacable a nivel musical de la noche. Impresionante el comprobar como cada baquetazo encaja sobre cada nota musical, que incluso en los momentos menos escandalosos, hacía que se te saltasen los empastes…¡menudo bestia!
Por supuesto, defenderé a capa y espada la contundencia de temazos como «I Beat Loneliness», cuya mística nos deja una de las mejores interpretaciones de Gavin, que no para de moverse como un tío de 20…¡hipnótico! Si no se te remueve algo con los primeros golpes de caja de «60 Ways To Forget People», algo falla, porque de veras la banda suena tan jodidamente bien en directo, que es literalemente imposible que no te digan algo, aunque no les hayas escuchado en la vida. Claro que la nitidez y buen tono que desprende Chris Traynor en afinaciones más bajas, es muy reseñable también. Temas de su última era como «Bullet Holes» del «The Kingdom» de 2020, no son precisamente las hermanas feas de los clásicos de la banda, pues ese bajo de Corey hizo retumbar la cubierta de Vistalegre, pero claro… la nostalgia tira mucho, y queda algo sobre la mesa. Pretender que no se remueva el alma con «Glycerine», en la que Gavin se puso en el frente de la pasarela con una luz enchufándole de lleno, es tratar de evitar que la música con mayúsculas no te atraviese…¡increíble momento! Hits como «Machinehead» no pasan desapercibidos en un set cargado de singles, que combinados con maravillas de la talla de «Identiy», crean un repertorio muy, pero que muy disfrutable por un público que, sin ir a verles en exclusiva en su gran mayoría, estaba flipando con su exquisito combinado musical. Claro que, decidas lo que decidas meter en un set, «Sixteen Stone» es uno de esos álbumes perfectos, y «Comedown» uno de esos temas que, cuando suenan, si lo hacen como en Madrid, remueven el alma. Me encanta como el vocalista ha traído su impronta a la actualidad manteniendo su sello, actualizando el sonido de su propuesta, guardando, no solo la imagen jovial, sino que también parece que no haya pasado el tiempo por su voz, que nos hizo sentir muchas cosas el pasado viernes. No íbamos a hacer ascos al riff y súper estribillo de «More Than Machines» o «Flowers on a Grave» del «The Kingdom» de hace unos años. BUSH arrasaron en lo musical, y Gavin demostró mucha carretera, experiencia y tablas, poniendo sobre la mesa que, aunque no eran la banda principal del cartel, podrían haber ejercido ese rol perfectamente. Tendré que perdonarles que no incluyesen nada de esa maravilla que es «The Sea of Memories».
Por fin, el escenario se prepara, la capacidad de la plaza está en buen nivel, y un telón tapa todo el escenario, que contendrá una estrella de barras de luz sobre los músicos, varias alturas para los cañones de humo, la batería en el centro y tres telones gigantes que irán cambiando. Dos laterales y otro central. Lo que único que necesitan VOLBEAT para traernos su «Elvis Metal» a Madrid, y lo único que necesitamos los que conocemos su trayectoria para disfrutar de la banda, y más en concreto de Michael Poulsen, son sus canciones, aunque no haya demasiado artificio ni adornos extraordinarios. Cuando empiezan a sonar las primeras notas de «The Devil’s Bleeding Crown» del «Seal the Deal & Let’s Boogie», todavía no ha caído el telón, en el que, igual que hiciesen ARCH ENEMY días atrás, se podían ver las siluetas de los integrantes mientras sonaba el riff, hasta que… ¡boom! Tras los primeros golpes de batería de Jon Larsen, cae el telón, y ahí tenemos a los daneses, repartiendo como nadie, sonando muy poderosos desde el inicio.
La voz de Michael suena fantástica, muy fiel al estudio, mientras que el resto de la banda incita al público a que enloquezca con el maravilloso y pegadizo estribillo… es en el solo, en el que, a pesar de que Flemming C. Lund realiza un buen trabajo, hace que se note demasiado la ausencia de Rob Caggiano, y sintiéndolo mucho, creo que , probablemente será uno de los puntos más flojos del espectáculo actual de VOLBEAT. Flemming toca, y lo que toca, lo hace correctamente, pero el tono, la precisión, el feeling y la garra que tenían en especial los solos de Rob, aquí no están, o al menos, no al 100%. Por supuesto no lastra el solo, ni los riffs, pero no es lo mismo y creo que debo ser justo con la realidad del cambio y relatarlo como tal. El montaje de luces, el telón central con la portada del último disco y un inicio así… ¡poco puede fallar!. El aspecto veraniego y juerguista de Kaspar Boye Larsen lo atestigua, que por cierto, ejerce mucho peso en el dinamismo de la banda, y no solo en lo rítmico.
«Lola Montez» del «Outlaw Gentlemen & Shady Ladies» es un obligado, y el público enloquece, se respira felicidad, euforia por la banda, que está sonando muy compacta y profesional, en especial un Poulsen muy acertado hasta el momento con su voz. Pronto llegarían los tributos del frontman a Johnny Cash, en forma de guiño con «Ring of Fire», y el grandísimo «Sad Man’s Tongue» de su segundo álbum, que nos puso a todos a saltar y que cuando rompió en su parte más dura, quizás sacó a la superficie el talón de Aquiles de Vistalegre, sonando los riffs un tanto saturados, aunque el sonido seguía siendo súper potente. Tirar de clásicos de esa escala al inicio de show puede ser una buena jugada maestra, y «Demonic Depression» de su nuevo «God Of Angels Trust» seguirá con la tónica de poner la nota más dura con muchísima calidad, y demasiada sobriedad en el espectáculo, pues en el escenario poco pasaría más allá del buen desempeño de los músicos, salvo algún que otro fogonazo de humo. Increíble el potente puente, que nos hizo hacer headbaning como locos, mientras que «Fallen» del Beyond Hell / Above Heaven» del 2010 ponía la nota más melódica, comercial y menos rebuscada del show, que iba transcurriendo con mucha pasión por parte de los fans, volcadísimos con la banda, especialmente en el estribillo. Del álbum, se olvidan de temas como «The Mirror and the Reaper» o «Who They Are», más pesados, dando prioridad a singles potenciales, dejándose también en el camino maravillas como «Mary Ann’s Place» de su tercer disco. Lo que realmente me preocupó analizando la faceta que más me gusta de VOLBEAT, es decir, la más dura, fue comprobar como «Shotgun Blues» de esa salvajada sónica llamada «Servant Of the Mind» suena un tanto menos pesada, dinámica y cortante, que en estudio, conteniendo el tema uno de los mejores riffs de la historia de la banda, y probablemente, del metal contemporáneo. Si a ello le sumamos que a Poulsen se le iba algún tono durante la ejecución de la composición, hablamos de una ligera decepción que no lastró el notable concierto que estábamos viviendo, pero que supone una barrera para llegar a la excelencia.
Me gustó el ambiente que se genera en el escenario en «In the Barn of the Goat Giving Birth to Satan’s Spawn in a Dying World of Doom» del último álbum, muy southern, y que nos muestra la mejor faceta vocal de Poulsen, mientras que el riff de «By a Monster’s Hand», que yo pensaba que abriría el concierto al ser el tema inicial de su último trabajo, fue más que suficiente para ponernos todos a mover la cabeza en uno de esos momentos en los que la banda sonó dura de verdad, como ellos saben, y como deberían sonar durante todo el concierto.
Volvimos al 2010 con «Heaven Nor Hell» y su característica estructura, marcada por la batería y esa maravillosa letra que todos cantamos en tono festivo junto a Poulsen, como preámbulo de uno de los mejores momentos de la noche, que lo firmó un espectacular «The Devil Rages On» del «Servants Of The Mind». Los arreglos del tema, partes vocales únicas, desarrollo y ese olor a gangsters que desprende el hit, lo convierte en uno de los mejores y más intensos de su discografía, aunque siempre imaginé que cuando comienza el puente, el infierno se apoderaría del escenario, para explotar al final del tema, y realmente no fue así, ya que, como digo, el espectáculo a nivel visual, aunque eficiente y bonito, no contó con ningún tipo de explosión o llamarada. Aún así, intensísimo momento el que nos dejaron en la espectacular interpretación. Del «Rewind, Replay, Rebound» escogieron su gran tema, es decir, un «Die To Live» en el que todos esperábamos esos impresionantes detalles vocales rockabilly de Poulsen que realizó maravillosamente para deleite de todos, dejándonos prendados de esa única y especial garganta, en uno de los momentos más celebrados de la noche. La elección de «Time Will Heal» como representante del último disco de cara al final del concierto, no sé si será la más acertada, pues no terminó de mover al público a pesar de lo emotivo del tema, algo que tuvo que levantar un espectacular «Black Rose» en el que todo el mundo se puso en movimiento al son del swing del tema, que sonó espectacular, y al que solo le falto la increíble aportación que Danko Jones nos dejó en estudio y los efectivos coros femeninos a lo BEACH BOYS que contiene originalmente la pieza. «Seal the Deal» volvería a traernos a los VOLBEAT más veloces, aunque Flemming no sea, en sus punteos, el más preciso de la clase, o al menos, no el más impresionante.
No menospreciéis nunca un final conformado por «For Evigt», con todo el personal voceando el bonito estribillo, o un «Still Counting» que, como único guiño a «Guitar Gangsters & Cadillac Blood», puso Vistalegre del revés a ritmo de dejes reggae y metal por doquier, despidiendo el show un mini-medley conformado por «A Warrior’s Call» y «Pool of Booze, Booze, Booza». Digamos que el concierto fue potente, pero como digo, en mi opinión no llegó a la magnificencia por varios motivos. El primero de ellos es técnico, pues Poulsen necesita de alguien que complemente sus espectaculares rítmicas, y lo haga con carisma. Flemming es un buen guitarrista, pero, repito, no aporta movimiento al show, ni ese «algo» especial que le haga brillar junto a Poulsen. Probablemente lo vaya adquiriendo, pero en Madrid no se puso de manifiesto. Y el otro «pero» es que, en mi opinión, el setlist contiene demasiado azúcar, entre lo que VOLBEAT podrían preparar escarbando en su discografía, sin rebuscar demasiado. Pero eso ya es cuestión de gustos personales. ¿Me pareció buen set? No hay duda… rico, pero no exquisito. Con esa sensación salí, lo cual no es malo, pero tampoco posiciona al evento como uno de los mejores del año. Pudo ser, pero se quedó a las puertas.
Texto: José Rojo
Fotos: Óscar Gil Escobar
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Para mí ver en la misma noche a Bush y volbeat si convirtieron está noche en Vistalegre de lo más destacado de 2025 en conciertos se refiere.
Excelente crónica y la comparto plenamente. En la misma línea que la crónica del concierto de Barcelona, parece evidente que en esta gira Volbeat no está a su máximo nivel. Y lo digo como fan convencido de esta genial banda. Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero 24 horas después asistimos en el mismo lugar a uno de los mejores conciertos que se han visto en Madrid en mucho tiempo. Y las diferencias fueron notables: producción aparte, que es algo accesorio pero que con Parkway Drive alcanzó un nivel impresionante, los australianos se impusieron también en calidad de sonido, acierto en el repertorio y entrega y ganas. Y es que, sin anticipar lo que ocurrió el sábado, lo cierto es que el viernes Volbeat me dejaron un poco frío. Hasta el punto de echar de menos aquellos fantásticos conciertos en La Riviera.
Concierto descafeinado, seguramente por el setlist elegido
yo creo que volbeat, además de poder meter algún tema mas de otros albums que parecen tener olvidados o variar el setlist de algunas de las que siempre tocan creo que para alcanzar ese status que se indica en la crónica tienen que pasar ya SI O SI a las 2h de show. 1:30 a precios como de grandes leyendas y con tantos discos y temazos a sus espaldas es imposible de repasar en un show tan corto.
Yo los descubrí en Wacken 2012 y siempre que los he visto, tanto en salas como en festivales, han sido o los mejores o de lo mejor en festis, y conciertazos en salas. Pero el del otro día, pese a ser bueno como indica el cronista , se me quedó a las puertas de ser excelente y de ser lo mejor del año. Coincido con la cronica pues . Excepto lo del primer grupo, que no me gustaron nada . pero gustos colores
Para mi la ausendia de Rob Caggiano ha hecho que Volbeat baje muchos peldaños…
Estuve en este concierto y en el anterior hace unos años en el mismo Palacio de Vistalegre. Conciertos muy parejos en cuanto a energía y setlist. Dos buenos conciertos ambos, de grupazo de nivel desde luego. Pero tengo que decir que en el de hace unos años tenían mucho mejor montaje. Llevaban unas pantallas enormes (pantallas, no telas como en este). Y bueno, luego tenían también fuego acompañando a algunas canciones.
Se que esto no hace que un grupo sea mejor o peor, pero desde luego que en lo del montaje han ido un paso para atrás.
Si , en la producción se han gastado menos, pero bueno a mí me pareció muy buen concierto y además con Bush como plus que a mí personalmente me gustan mucho…entiendo que a la gente que solo vaya a volbeat y bush les da igual pues bueno si los has visto ya ….
Totalmente de acuerdo con estos comentarios, estuve en pista cerca del escenario y el sonido era confuso, parecían ir desacompasados todo el tiempo , el sonido de la batería fue la que para mí tuvo la culpa,me gustó mucho más hace tres años, se echa en falta a Roberto Caggiano y el espectáculo fué bastante más pobre y descafeinado, una pena, eso sí Michael Poulsen estuvo para mí espectacular , siendo Volbeat les vuelvo a dar mi confianza para un próximo evento aunque tenga que ir otra vez desde Tenerife pero tienen que ir a por todas ya de una vez con un show mucho más completo.
Lo mejor de la noche Bush
Yo he estado en varios conciertos en Vista Alegre y el sonido siempre me ha parecido bastante malo, pero desde que llevo tapones lo percibo mejor, menos embarullado.
Respecto a la batería, desde mi posición (centro de la pista) la caja sonaba como retardada respecto a cuando la tocaba. Alguien cerca de mi gritó varias veces «¡arregla la batería!»…
Me pasó lo mismo (pero mucho más exagerado) la semana anterior en Eluveitie (de los peores sonidos que he oído nunca en un concierto, visto desde detrás de la pista).
¿Alguien sabe por qué sucede esto? Pensé que podría ser algún trigger funcionando mal (enviando el sonido tarde), pero tiene pinta de que es algún eco por la acústica de Vistalegre…
Respecto a los tapones, siempre he sido muy escéptico porque a mi me gusta oír al público coreando, gritando, etc. pero cada vez veo a más gente que los lleva y/o habla maravillas sobre ellos. Al final tendré que probarlos, sobre todo en Vistalegre, jeje…
Te vas a reír, pero, ¡Eluveitie ha sido el mejor sonido que he escuchado nunca en Vista Alegre! Eso sí, no estaba atrás sino adelante a la izquierda, que me han dicho que es donde mejor se oye. Aunque Amorphis y Arch Enemy se escucharon regular.donde yo estaba.
PD: yo más que maravillas de los tapones echo pestes de Vista Alegre 😀
Jajaja…es tremendo lo de Vistalegre.
Es una pena que Madrid no tenga un auditorio (expresamente hecho para conciertos) con un tamaño intermedio de 5000-6000 personas, como si hay en otras muchas ciudades europeas.
Por Dios , no me explico como en un concierto de Volbeat no toquen Doc Holliday…
Siendo muy fan de Volbeat como soy, disfruté más del concierto por ver lo bien que se lo estaba pasando la gente que me acompañaba que por el concierto en sí. Creo que es la 6a vez que veo a Volbeat y probablemente hay sido la más aburrida. Esa espontaneidad que tenían los conciertos que igual se arrancaban con una cover de Misfits que con un riff de Slayer, subir a l@s crí@s al escenario… creo que eso se acabó: todos los días el mismo setlist, probablemente en el mismo momento pedir crowdsurfing, seguramente los accesos a la pasarela también estén planificados… pero en plan mal. Porque el concierto de Parkway Drive del día siguiente también estaba hiper planificado y fue una maravilla. Y eso que PD es un grupo que no me apasiona y VB sí.
Quizá es lo que comentáis, que la baja de Caggiano no está bien cubierta, pero yo creo que el problema está en Poulsen, que al fin y al cabo es el alma del grupo. Personalmente tengo muchas dudas de que Michael Poulsen sea feliz en el escenario y no actúe de forma «funcionarial»; hago mi trabajo, cobro y me voy. Él escribio «couldn’t care less for jobs I’ve been in» (Alienized) y empiezo a pensar que éste está comenzando a ser uno de ellos.
Eso que comentas de actuar de forma funcionarial lo sumo a la mayoría de grupos. Es algo que percibo en prácticamente todos los conciertos que asisto. Supongo que influirá la mayor necesidad para los grupos de hacer más conciertos al ser estos prácticamente su única fuente de ingresos y que esta necesidad no haga virtud.
Volbeat me gustan mucho y solo los había visto una vez en festival hace bastantes años, así que tenía muchas ganas de verlos en un concierto completo. Y me lo pasé pipa. Me encanta su estilo y esa mezcla que tienen entre partes más comerciales y azucaradas y otras más cañeras y de puro thrash metal. Dice el cronista que «Shotgun blues» sonó «menos pesada»… ¡¡pues como sería si suena más cañera todavía!!
Es cierto que, para ser un grupo llamado a liderar el relevo de la escena, la producción me pareció un poco pobre y que la banda parecía estar un poco en «modo piloto automático». Esto le restó un poco al show. Tuve la misma sensación la semana anterior con el concierto de Arch Enemy + Eluveitie + Amorphis. Me parecieron ambos buenos conciertos, pero les faltó un puntito para ser excelentes.
Otra cosa que me sorprendió es la edad de los asistentes, que me pareció bastante alta para ser un grupo «moderno» (primer disco del 2005). Parece claro que el estilo de Volbeat gusta entre los que tenemos gustos más clásicos…
Yo este año he ido a verles a Copenhagen, a su tierra, y bueno, me volví un poco frio.
Aquí en Vistalegre les vi la vez anterior, hace dos años creo, y me gustó mucho. Mucha energía, un Rob Caggiano con mucho carisma y técnica, unos pogos que me lo pasé como un niño chico, un piano que sacaron al escenario…vi mucho moviemiento. Y por lo que estoy leyendo, este último ha sido como el que he visto en Dinamarca, su tierra.
Esperaba que al verlos con su gente sería algo mas especial, y nada de nada. La gente super parada, todos de pie en su sitio sin moverse. el único grupo de chavales que había mas activo, les llamaron rápido la atención los de seguridad…
Y en lo referente al espectáculo, no sabría definir cual era el problema exactamente, pero le faltaba alma.
El nuevo guitarrista no tiene mucho carisma, pero es que al margen de eso, es como si tampoco le quisiesen dar el protagonismo que necesita la guitarra solista. Le faltaba volumen y presencia incluso en los solos.
Luego está el hecho de que el espectáculo dure tan solo hora y media. Joder, que ayer Joaquín Sabina con 800 años estuvo dos horas y algo dándole!
Espero que Volbeat retome la senda que nos enamoró en le Resu 2016 y en la Riviera en años posteriores, porque de lo contrario, me da que no les daré muchas mas oportunidades (a su directo).