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+ VIEJAS SECUELAS
Miércoles 8 de Octubre de 2025 – Sala Revi Live – Madrid
Hacía más de diez años que no tenía la oportunidad de poder volver a sentir, de primera mano, la fuerza de una de las voces más privilegiadas que ha podido dejarnos el heavy metal a nivel mundial en los últimos tiempos. TIM «RIPPER» OWENS son palabras mayores, y cualquiera que haya podido disfrutar de su voz en directo, sabe de lo que hablo… una bestia parda capaz de todo con sus cuerdas vocales, con un amplio registro y una fuerza descomunal, capaz de sonrojar a casi cualquiera que se le ponga por delante con su energía, que aún mantiene a día de hoy, casi 30 años después de su paso por JUDAS PRIEST. Y eso que no ha parado, ni de girar, ni de grabar discos, ya haya sido con ICED EARTH, KK’s PRIEST, YNGWIE MALMSTEEN, o junto a proyectos de menor relevancia como THE THREE TREMORS, CHARRED WALLS THE DAMNED, SPIRITS OF FIRE o BEYOND FEAR. Nadie puede reprochar al de Ohio el haberse apalancado esperando con la mano abierta a recibir royalities sin currar, aunque todo sea dicho, con un crédito de popularidad igual menor al que le pertenece…¿o no?.
El debate está abierto, y creo que todos tendríamos un poco de razón en nuestras posiciones hablado de Owens. Soy de los que defienden con argumentos «Jugulator» y «Demolition», en especial al primero, que creo de veras, es un punto fuerte de la carrera de JUDAS PRIEST… no tanto de ventas o popularidad, pero sí en importancia para la propia banda, su mantenimiento a gran nivel en años difíciles, y por qué no decirlo, marcarnos a fuego a algunos de los que no tuvimos prejuicios cuando el agresivo disco del 97 asomó la patita por el panorama. Por ello, y porque siempre que han caído temas de esos álbumes en sus shows ha sido para echarse manos a la cabeza, estaba hambriento de Ripper, impaciente por conocer qué nos traería su setlist, especialmente cuando su banda acompañante, además, es 100% española. Sus escuderos han sido, durante todas las fechas nacionales, José Pineda y Miguel Salvatierra a las guitarras, Rafael Vázquez al bajo y Fran Santamaría a la batería, siendo los tres primeros integrantes de la banda PULSA DENURA, y Moyano, batería de bandas como NIGHT BY NIGHT o KING LIZARD.
Como banda acompañante para el asalto madrileño, VIEJAS SECUELAS salieron al escenario todavía con la sala desnuda, muy poquito público, pero con muchas ganas y tablas. Entre los nombres de ex-bandas de alguno de los integrantes está, por ejemplo, el de THIRD DIM3NSION, lo que parece ofrecer alguna garantía de que aquí no vamos a toparnos con faltas de ensayo o experiencia… los integrantes de la formación madrileña saben dónde se encuentran desde que empieza el show, y aunque el sonido sorprende por su carácter compacto y pulcro, y la puesta en escena conduce a pensar en el pasado por su estética clásica, hay algo en su aportación, además del buen sonido, que sobresale por encima de todo lo demás, y es que David Mora, no solo nos deja una voz peculiar muy old school con dejes a lo José Cano o Juan Gallardo, sino que desprende desparpajo, energía y mucha chulería.
Un frontman a la vieja usanza que llevó el peso de un espectáculo para nostálgicos, cargadísimo de temas pegadizos, que han envejecido muy bien respecto a sus versiones en estudio, como la propia «Viejas Secuelas», con esa intro deudora del «Dread and the Fugitive Mind» de Megadeth, o «Mujer Fatal», que retumba mucho más eléctrica y poderosa que la versión grabada en su único álbum hasta la fecha, «Camino al Infierno» de 2019. Temas como «Voluntad de Hierro» hacen que las guitarras de David Angulo y Jorge Carrasco luzcan como un muro en directo, compenetradas, aunque sin florituras innecesarias, y es que comprobé como VIEJAS SECUELAS pueden retrotraernos a aquella época en la que nuestras bandas arrastraban a gran cantidad de público a las salas. Por supuesto, tienen ese halo remember implícito, que no ocultan, como lo tienen otros compañeros nacionales como CICLÓN, llevándolo con orgullo. Con un ritmo «frenético» nos condujeron por un espectáculo bien llevado, sin demasiados sobresaltos, pero agradando a los asistentes, presentando alguna composición nueva de su segundo trabajo, que está en el horno en estos momentos, llegando al colofón de «Perseguido», que contiene un estribillo fácil, pegajoso, que en directo funciona, ya que todos cantamos junto a David «hoy me siento perseguido», ante la visible satisacción de la banda ante su puesta a punto en Revi Live. Lo hicieron como hay que hacerlo, sonando bien, con actitud…con convicción. Bien, VIEJAS SECUELAS.
Sin más pretensión que escuchar sus canciones, exento de artificios, adornos o distracciones más allá de la propia música y músicos, TIM «RIPPER» OWENS asaltaba el escenario de Revi Live tras la conocida intro de «Jugulator», y así empezar a sonar el tema homónimo con una fiereza inmensa. Un Owens únicamente ataviado con un pantalón vaquero, gorra, chaleco y gafas, es más que suficiente para que el agudo del inicio, tras las primeras frases, ya eleve la noche a otro plano, y además, con el sonido acompañando. El riff suena calcado al original, y es que siempre me ha parecido más difícil de replicar el sonido de los discos de JUDAS PRIEST con Ripper, que los clásicos, por la cantidad de detalles de producción, afinaciones, efectos y arreglos que ya de por sí tenían las composiciones. Mi más sincera enhorabuena a José Pineda y Miguel Salvatierra, porque hicieron una reproducción fiel del trallazo inicial, tarea nada fácil… ni qué decir que la base rítmica también aportó una solidez pasmosa al show.
Un zarpazo en el pecho… un mordisco inesperado…»Jugulator» es espectacular, y Tim mantiene una voz privilegiada, intacta, para que la agresión haga más daño. Increíble inicio de concierto, que para mí hubiese sido más perfecto si hubiesen seguido tocando aquel maravilloso álbum en orden y completo (por pedir…)… ¡pero no!. Aunque la gran «The Green Manalishi (With the Two Prong Crown)» sea de Fleetwood Mac, todos sabemos el por qué Tim nos la trae esta noche, y es que, si cierras los ojos, se respira JUDAS PRIEST por los cuatro costados… por cada rincón de la sala. Me encanta ver como los nuestros, nuestros músicos, son capaces de llevar semejante clásico a un gran nivel, mientras que la siguiente canción, presentada con ahínco por el vocalista con el famoso «what’s my name?», nos trae un espectacular, afilado y agresivo «The Ripper». Siempre fue un momento memorable en las giras en las que participó el vocalista, como podemos escuchar en los excelsos «’98 Live Meltdown'» y «Live in London». Dos álbumes en directo imprescindibles para servidor, por cierto. Con menos aire industrial que en su concepción, José y Miguel se turnan partes con el bajo de Rafael para introducir la siguiente agresión en forma de canción.
El cómo aumenta la agresividad «in crescendo» cuando Owens va cantando las primeras frases de «Burn in Hell» hasta que llega el tremebundo riff, conforma uno de esos grandes momentos que nos ha dado el heavy metal a lo largo de su historia…¡qué duro!. Uno de los top de la noche, sin duda alguna. Como no podía ser de otro modo, había que rendir tributo a Ozzy Osbourne, y «Children of the Grave» de BLACK SABBATH sonó pesada, con alma, descarnada, aunque mi ansia de RIPPER sintiese que el repertorio debe basarse en su carrera, y únicamente en ella. Ok a temas de JUDAS PRIEST de la etapa clásica, pero ya. Tras un genial momento de lucimiento de José Pineda (qué buen tono y pose gasta este señor), «Hellfire Thunderbolt» cayó como un rayo cargado de electricidad sobre el escenario. Su aventura junto a K.K. Downing es de lo más molona, y tenía que vendérnosla, aunque ya quedó claro, con dos trabajos buenísimos y algunos shows, que el proyecto nos puede dar muchas más alegrías en un futuro. No echamos de menos al resto de la formación del guitarrista inglés, porque el line-up de esta noche se defiende muy bien por sí solo. Un lujazo.
Uno de los temas clásicos que mejor interpreta Tim, es «Beyond the Realms of Death», y por supuesto, esta noche, incendiaria por sí sola, nos traería el inmortal clásico de JUDAS en una de sus mejores versiones, con un frontman pletórico, y es que siempre pensé que era el mejor sustituto que Halford podría tener (bueno… y Ralf Scheepers). Por fin, volvíamos a mi amado «Jugulator» con un salvaje «Blood Stained» abrasivo, marchacón, como debe ser y sonar…manteniendo todo el color (oscuro) del original. Tampoco me sorprendió que se dejase escuchar un «When the Eagle Cries» de ICED EARTH, que lleva años interpretando, y que fue el único guiño a su etapa junto a Schaffer, a aquel criticado (por su contenido político y bélico) «The Glorious Burden».
Personalmente creo que el americano podría pensar en renovar repertorio e incluir, por ejemplo, el maravilloso «The Clouding» del «Framing Armageddon», aunque supongo que tendrá que ver el tema de la autoría para condicionar sus decisiones de incluir según qué canciones en el repertorio. Otro semiguiño a otro clásico con «One More Shot at Glory» de KK’s PRIEST, que me encantó como representación del segundo álbum de la banda, para rendir tributo a otro de nuestros caídos a continuación… le tocaba el turno a Paul Di’anno. «Wratchild» quedó de lujo, pero dos versiones alejadas de su entorno discográfico y de PRIEST, se me hizo demasiado, dejando de lado temazos como «Scream Machine» de BEYOND FEAR, que sí que ha usado en otras giras, e incluso, «Bullet Train»… ¡ufff!. Sobre gustos… pero a ver quién me quita la razón.
¿A quién le gusta «Demolition»?. Me repito… ¡a mí!. No es «Jugulator», pero no me digáis que «Hell is Home» no tiene una atmósfera única, y no queda de impresión en el repertorio. Temas como este, el propio «Machine Man» o «Lost and Found» no serían un insulto al repertorio, y con los años se valoran más aún. Un dinámico, preciso y entretenido, pero nada exagerado solo de batería de Moyano, marcó un sprint final conformado por otra tanda de clásicos, entre los que pudimos disfrutar de «Electric Eye», «Living After Midnight», y otro de los grandes temas del denostado «Demolition»… un «One on One» en el que sigue siendo resultón ver a Ripper soltar algún puñetazo que otro, mientras escupe el estribillo. Valiente, el terminar su concierto con un tema de uno de tus álbumes más criticados… ¡sí señor!. Despidieron Madrid por todo lo alto, con un gran sonido, actitud y una banda que tiene los temas estudiados al milímetro. Nos hicieron viajar al sonido de aquellos álbumes y a las diferentes épocas representadas esta noche con gran acierto, soltura y profesionalidad, acompañando a un Ripper pletórico, casi inhumano. Solo cambiaría ciertos matices del repertorio, para que la experiencia, al menos para mí, fuese perfecta. Y aún con ese «pero» (que para algunos no lo será), salimos de Revi Live comentando lo grande que es el eterno sustituto de Rob…»what’s your name?».
Texto: José Rojo
Fotos: Alvaro Ochoa
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