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Jueves 17, Viernes 18 y Sábado 19 de Julio 2025 – Recinto Marenostrum – Fuengirola
BRUTAL THIN + CICLÓN + JOLLY JOKER + AZRAEL + DAERIA + WHEEL + BLACKBRIAR + ELUVEITIE + FREEDOM CALL + TANKARD + URIAH HEEP + PRIMORDIAL + OPETH + KABRONES + BATHUSKA
Sábado 19
BRUTAL THIN
Abrir el tercer día del SUN & THUNDER a las 14:30 del mediodía es una misión solo apta para valientes, y BRUTAL THIN estuvieron a la altura.
Con un sol de justicia y muy poca gente atreviéndose a subir al castillo a esa hora, los gaditanos salieron con la actitud de una banda de cierre, no de apertura.
Sonido contundente, cero quejas, y una entrega total desde el primer minuto, como si el calor no fuera con ellos.
A pesar de que el público era escaso, los que estaban lo disfrutaron. “Nuestro fuego” y “Super Dios” marcaron algunos de los puntos más intensos del concierto, dejando claro que lo suyo sigue siendo una mezcla explosiva de punk, metal y crítica social, sin filtros ni concesiones.
Sonaron afilados y enérgicos, con esa presencia que tienen las bandas que ya saben lo que es defender un repertorio con años y cicatrices encima.
El cierre fue tan inesperado como acertado: se colocaron caretas de Ozzy Osbourne y lanzaron un pequeño homenaje al Madman con humor y respeto, despidiendo su set con una sonrisa y una reverencia al legado.
Poca gente, mucho calor, pero un concierto digno y honesto, como debe ser.
Texto: Jon Rivas Delgado
Fotos: Aroa Hernández
CICLÓN
Si lo de BRUTAL THIN fue una prueba de resistencia, lo de CICLÓN rozó la heroicidad.
A las tres y pico de la tarde, con un calor insufrible y todavía menos público que en el primer concierto del día, los madrileños salieron con todo y sin que se les notara ni media queja.
Su propuesta es clara: heavy metal de la vieja escuela, sin adornos ni concesiones, pero con una actitud tan firme que convierte cada concierto en una declaración de principios.
Sonaron regular desde el principio, con alti bajos continuos de sonido, pero pasando el examen con nota media de aprobado. Algo que se agradeció con semejante temperatura.
Ofrecieron un repertorio en el que “Una vez más” y “Magia” destacaron especialmente para mi gusto. Entre riffs clásicos y estribillos coreables, el grupo se ganó a los escasísimos valientes que aguantabamos bajo el sol. Hubo puños en alto, sí, pero poca floritura: el calor no daba para más.
Con estética y sonido anacrónicos -y orgullosamente así-, CICLÓN no busca innovar, sino reivindicar. Su directo mezcla fidelidad al heavy ochentero con un punto teatral que le da color a cada tema, incluso cuando el público es escaso.
Puede que tocaran para pocos, pero los que estuvieron se llevaron un rato de puro metal sin filtros, de esos que se agradecen por su autenticidad.
Habría que revisar un poco para el año que viene esto de los conciertos a primera hora porque, demostrado está, no tienen mucho sentido con los rayos de sol Malagueños apuntándote directamente al cogote.
Texto: Jon Rivas Delgado
Fotos: Aroa Hernández
JOLLY JOKER
Difícil papeleta la de JOLLY JOKER, que salieron al Sun Stage prácticamente sin público. El calor volvía a ser asfixiante y el viento no solo levantaba polvo, sino que hacía complicado mantenerse frente al escenario.
Aun así, la banda lo dio todo desde el primer minuto, con una actitud más propia del prime time que de un bolo desangelado a media tarde. Poco a poco, como en un goteo constante, fue apareciendo más gente, que agradeció la entrega y respondió dentro de sus posibilidades.
El gran problema fue el sonido, especialmente la voz. Durante casi medio concierto apenas se escuchaba al cantante, y cuando por fin entró en mezcla, lo hizo demasiado bajo.
El conjunto quedó deslucido, sobre todo para una banda que basa buena parte de su pegada en la actitud vocal. Y es una pena, porque su propuesta -entre el sleazy más canalla y el hard rock americano más gamberro- podría haber encajado bien en condiciones normales.
A pesar de todo, JOLLY JOKER no bajaron los brazos. Tiraron de repertorio con temas como “Fuck It All”, “World Collapse”, “I Am Rock and Roll” o “Rockin’ in Stereo”, con los que mantuvieron la energía hasta el final. Fue un concierto que no terminó de despegar, pero la culpa no fue suya. A veces, el horario, el clima y el viento son rivales difíciles de batir, incluso con la mejor actitud.
Setlist JOLLY JOKER
- Sky Is So High
- Shotgun
- Fuck It All
- World Collapse
- Damage
- Enough
- Little Cadillac
- Blood Velvet
- I Don’t Care
- I Just Wanna Kiss You
- I Am Rock And Roll
- Hey You
- Rockin’ In Stereo
Texto y Fotos: Jon Rivas Delgado
AZRAEL
Era la banda española, junto con DAERIA, que me tocó cubrir para este medio.
La verdad es que coincidir con JOLLY JOKER era un fastidio para las que y los que, como yo, disfrutamos de la música de ambas bandas, pero era lo que había.
Como es costumbre en la banda granadina, o granaína, como decimos por aquí, comenzaron su descarga como un torbellino con Nada Que Temer, de su famoso e incombustible álbum de 2002, Dimensión IV, seguido de Al Amanecer, tema que abre su Código Infinito de 2014.
El sonido, que en el primer tema fue algo más regular, ya que no se oía una de las guitarras, en este caso la de Óscar Espín, se corrigió en seguida desde la mesa de mezclas y sonaba ya atronador, y es que AZRAEL venían con ganas de comerse el escenario, y así lo hicieron, con un público entregado de principio a fin.
En tercer lugar, y volviéndo a ese aclamado Dimensión IV, sonó Tres Y El Apocalipsis, tras el cuál, Marc Riera, desde el escenario situado en la atalaya del castillo gritó un rabioso : ¡Viva Palestina Libre!.
Después, y ya inmersos en su Dimensión V, que salió en 2023, sonaba Vivir/Morir, del que los nazaríes tienen un videoclip.
A esta la siguió Incierta Realidad, uno de mis temas favoritos de la banda, en el que, además, Óscar se bajó para hacer el solo entre los y las que allí estábamos disfrutando de su gran concierto, animando aún más a la gente.
Para cerrar, escogieron otros dos clásicos de la banda, Tarde Ya cayó poderosa, y Sacrificio, ambos coreados por todo el público.
La verdad es que nos quedamos con ganas de más, y es que yo eché de menos algunos temas de la banda como Volver A Nacer o Sueños Rotos, y tampoco sonó su último single, Noche de Brujas, tema que formará parte de su próximo larga duración, que llevará por título Aquelarre, pero no había tiempo para más, y es que tocar en un festival con las restricciones horarias, se hace complicado a la hora de confeccionar un setlist, así que tocaba ceñirse al guion, y dejar para una próxima cita estos y otros grandes temas de la banda, que con un Tino Torres martilleando la batería como si de un enemigo se tratara, un Enrique Rosales impecable a la guitarra y los coros, un Marc Riera brioso, agitando sus cervicales con convicción, y sobradísimo de voz, un dinámico Óscar Espin, demostrando su maestría con las seis cuerdas, y un Juan Manuel Salas tirando de galones y clase, dieron una gran lección de heavy metal en el Thunder Stage.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
DAERIA
Los barceloneses salían al Thunder Stage con un look totalmente playero.
Su cantante Ángel Ortiz, que portaba una enorme ametralladora de agua en las manos y una toalla en el hombro, salió con ganas de pasarlo bien y hacérselo pasar bien al personal al que no paró de refrescar a base de chorros de agua de su juguete playero.
La formación, que a pesar de llevar solo siete años en activo cuenta en su historial con tres discos de estudio de larga duración y varios singles, comenzaron su puesta en escena con El Alquimista, que abre su más reciente trabajo de 2023, Morfeo, que tuvo mucha presencia en su apuesta. ya que, de este mismo disco sonaron Vive, Maléfica y la propia Morfeo, para continuar su descarga repasando su Alter de 2020 con Horus y Miedo para concluir con Fénix y Reina de Corazones, de su debút de 2018.
Fresca a la par que poderosa sonó la banda catalana, que no paró de transmitir buen rollo al personal presente.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
WHEEL
Los finlandeses se presentaban en el Sun Stage ante un público escaso, ávido de ver a la banda de metal progresivo formada en 2009 en Helsinki, y con tres álbumes de estudio a sus espaldas, el último de 2024. Su cantante y guitarra, zurdo por cierto, James Lascelles, haciendo gala de diferentes registros vocales, se echó a cuestas a la banda desde el inicio, aunque en lo referente al público, era escaso y bastante parado.
Sin embargo, los nórdicos dieron la talla durante el tiempo que pude verlos. Buen sonido desde el principio,el que disfrutamos a esas horas en el Sun Stage,con ritmos cargado de medios tiempos, ante un respetable expectante entre el que podía adiivinarse una buena represención de compatriotas del país nórdico, cosa lógica en este punto de la Costa del Sol, por los motivos que ya explicamos en la crónica de ENSIFERUM.
Poco más puedo añadir de la descarga de WHEEL en el tiempo que los pude ver, aparte de parecerme unos grandes músicos, con guitarras limpias y buena presencia en el escenario, ya que tras Fugue, de su segundo álbum de de 2021, Resident human, , marché al Thunder Stage a ver la descarga de BLACKBRIAR.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Jon Rivas Delgado
BLACKBRIAR
Los neerlandeses, ya con algo de sombra, salieron al Thunder Stage, en la atalaya del Castillo de Sohail, con muchas ganas, y desde el principio sonaron compactos, sin fisuras, moviéndose por el escenario con energía y garra. Con dos discos de estudio de larga duración, tres Ep´s, y varios sencillos, llegaron a Fuengirola a conquistar la fortaleza junto al mar.
Así comenzaron con la intro Crimson Faces, preludio de I´d Rather Burn. Sus guitarristas, vestidos de solemne negro, como el resto de la banda, llevaban el mismo modelo de guitarra, exactamente el mismo, y esto llamó mi atención no solo por el hecho de que fueran idénticas, sino por el tipo de guitarra que portaban, y es que parecían hechas por un artesano.
Continuaron su show con Arms Of the Gods, tras la que sonaron los compases de Selkie e inmediatamente, Floriography introducida por la portentosa voz de Zora Cock. Harpy, Far Distant Land, Deadly Diminuendo, se fueron dejando oír, para concluir su descarga con Cicada y su más popular y potente Until Eternity.
Su mezcla de metal gótico con base sinfónica me impresionó, la verdad. A pesar no ser un estilo del que me considere fan, la banda me pareció increíble en directo.
Potente y perfectamente engrasada, su cantante, Zora Cock cautivó a cuantos allí estábamos con su poderosa voz y presencia, mientras Bart Winters y Robin Koezen destripaban sus guitarras al unísono, en perfecta concordancia, todo ello apoyado en la sólida base rítmica que infundían René Boxem desde el asiento de la batería, y Siebe Sol Slipkens al bajo.
En definitiva un gran concierto el que nos ofrecieron los de Países Bajos, que en lo personal, se erigieron como uno de los grandes descubrimientos de esta primera edición del SUN AND THUNDER.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
ELUVEITIE
ELUVEITIE no vinieron a tocar. Vinieron a arrasar. Lo que ofrecieron en el Sun Stage fue mucho más que un concierto: fue un ritual pagano envuelto en precisión suiza, un viaje que combinó brutalidad, belleza, técnica y emoción a partes iguales.
Desde que arrancaron con “Helvetios”, quedó claro que no estábamos ante una banda más del cartel. El sonido fue directamente de otro planeta: cristalino, contundente, perfectamente equilibrado, uno de esos directos que parece sacado de un disco… pero con toda la fuerza de lo que está vivo.
El público lo entendió al instante. La respuesta fue inmediata y mayoritaria: A pesar de que todavía la luz del día invadía el ambiente, los suizos supieron crear una atmósfera mística alrededor del escenario SUN en Fuengirola, y fueron miles las personas que disfrutamos de un show en mayúsculas.
A base de saltos, polvo en el aire, coros melódicos, guturales infernales y esa energía que solo se genera cuando los músicos lo dan todo y la audiencia lo devuelve multiplicado por dos. Cada canción era un crescendo emocional, y eso que venían presentando material nuevo: su último disco salió hace apenas dos meses, pero los temas ya funcionaban como si llevaran años en el repertorio.
Y si hay un nombre que merece ser destacado con mayúsculas es el de Fabienne Erni. Brilló como solista, como apoyo vocal, como intérprete y como multiinstrumentista. Cantó, se movió, tocó el arpa y lideró sin necesidad de decir una palabra de más. Tiene ese tipo de magnetismo que no se compra ni se ensaya. Mientras tanto, el vocalista principal (Chrigel Glanzmann) —la otra cara de esta moneda celta— alternaba flautas, guitarra, guturales y ese carisma chamánico tan suyo. Tras los primeros tres o cuatro temas, dejó momentáneamente el micro para centrarse en los instrumentos, lo que añadió dinamismo al show sin perder intensidad.
En directo, ELUVEITIE es una máquina de precisión, pero sin rigidez. Cada músico aporta algo único: violín, flautas, zanfoña, guitarras, bajo, batería… todos perfectamente engrasados pero con espacio para respirar. A destacar la impecable labor de Lea-Sophie Fischer, que además de machacarse el cuello a base de helicópteros eternos, no falló una sola nota con su violín. Un toque más de color que se suma a una actuación para enmarcar.
Cuando llegó “Epona”, se produjo el clímax emocional del concierto. La interpretación fue impecable, pero más allá de eso, conectó con el público como pocas veces se ve en un festival, y Fabienne, ocupando por derecho la parte central del escenario, lo elevó a la categoría de himno épico y delicado a la vez. “Mater Mater Mater deiua…”, susurraba el estribillo entre empujones y ovaciones. ¡Y hasta vimos unos cuantos circle pits!
“The Call of the Mountains” fue otro de los momentos mágicos, con esa sensación de himno alpino que te lleva a paisajes imposibles aunque estés rodeado de polvo y hormigón. El contraste entre las voces limpias y los guturales, entre la melodía folk y la base death metal, se mantuvo siempre bien equilibrado, y esa es quizá una de sus grandes virtudes: son una banda que abraza la dualidad y la convierte en lenguaje propio.
Tampoco faltaron trallazos como “King”, que sonó absolutamente demoledor, o “Deathwalker”, donde la batería marcó un ritmo marcial que hizo vibrar hasta las vallas del recinto. En la parte final, con “Premonition” e “Inis Mona”, cerraron con altura, soltando todo lo que les quedaba, con la Lea-Sophie y su zanfoña rugiendo como una bestia ancestral. En ese punto, el público ya estaba completamente entregado, sabiendo que había vivido algo especial.
Se nos hizo corto, la verdad. Muy corto. En un festival con tantos nombres grandes y variedad de estilos, ELUVEITIE ofrecieron uno de esos conciertos que se recuerdan días después. No solo por cómo sonaron o por lo bien que tocaron, sino por cómo nos hicieron sentir. Hubo bandas con más luces, con más medios, con más escenografía… pero nadie logró lo que ellos: convertir un escenario al aire libre en un ritual colectivo de verdad.
Setlist ELUVEITIE
- Helvetios
- Ategnatos
- The Prodigal Ones
- Exile Of The Gods
- A Rose For Epona
- Epona
- Deathwalker
- The Call Of The Mountains
- Ambiramus
- King
- Premonition
- Inis Mona
Texto y Fotos: Jon Rivas Delgado
FREEDOM CALL
Los bávaros llegaron a Fuengirola fuertes, y es que son una banda seria, que desde el minuto uno demostró su buen hacer y profesionalidad sobre las tablas, de las que la ya tienen muchas, en la que su frontman, el talentoso e inquieto Chris Bay, que nada más salir a escena saludó al público en un perfecto español, (y no sería el único que hablaría en nuestro idioma a lo largo del concierto), con un : -Hola, Andalucía, ¿qué pasa?- , tomando el protagonismo desde el inicio y convirtiéndose en el escenario en un dinámico huracán que no paraba de gesticular con los brazos, movéndose de un lado a otro, en la medida que sus partes al micro le permitían desvincularse de este, haciendo gala de un buen estado de forma. Increíble también sonaba la guitarra de Lars Rettkowitz, magistral, que dio una exhibición de power metal de alta escuela.
Los germanos comenzaban su descarga con su Hammer Of The Gods, que sonó majestuosa. La épica batalla seguía al trote con Tears Of Babylon, con la banda al completo saltando a la vez, Tras esta, Bay, de nuevo hablando en español, anunciaba una fiesta de metal, y así, continuaban ya a galope, con el tema que da título a su último trabajo de 2024, Silver Romance.
Tras esta, Union Of the Strong, coreada por el público. Out Of Space la siguió, continuando su repertorio con su famosa, animada y también coreada al unísono por el publico, Power & Glory.
La conexión entre la banda y los y las presentes era total ya en ese momento, y así, continuaron su descarga con Warriors, para poner punto y final, con Metal is for everyone y Land Of Light.
Buen concierto de los alemanes a los que, por ponerles algún pero, pudimos ver que llevaban los teclados sampleados, lo que desluce en parte su buena puesta en escena.
Como contrapartida, el descubrimiento, al menos por lo que a mí respecta, de un joven batería sobre el que todavía sigo indagando, que me dejó perplejo por su soltura y pegada. Enorme el percusionista, a pesar de su juventud.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
TANKARD
Con ellos, como es habitual, legó la hora del desmadre. y es que los incombustibles amantes de la cerveza llegaron para llevar la fiesta del Thunder Stage a lo más alto, y prueba de ello era la cantidad de gente que había subido a la atalaya del castillo para verlos, en detrimento de URIAH HEEP, que, para mi asombro tenían menos público de lo que esperaba en una banda con tanta solera y categoría, pero es algo en lo que profundizaré un poco más después.
Los germanos empezaban su show «con un pie en la tumba», y así One Foot In Your Grave fue la elegida para abrir. The Mourning After levantaba los puños al aire del público, que ya andaba encendido.
Llegados a este punto, me marché a la cuesta que sube del Sun Stage al Thunder Stage para ver un poco de URIAH HEEP, para poder escribir en este artículo algo de los veteranos pesos pesados británicos.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
URIAH HEEP
La banda británica pasó por Fuengirola más de puntillas de lo que me esperaba, y no porque no lo hicieran bien, al contrario, dieron un gran concierto, pero la afluencia de público me pareció pòbre para una banda de tanto calibre.
Mick Box se marcó un señor bolazo de principio a fin a las seis cuerdas, y es que, los URIAH, con un Bernie Shaw pletórico,un reloj como Rusell Gilbrook a la batería, un espectacular Phil Lanzon tras sus teclas, y un gran trabajo en las líneas de bajo por parte de Davey Rimmer, traían la máquina bien engrasada, demostrando que la experiencia es un grado, e hicieron las delicias de los congregados para hacer repaso de los grandes hits de la banda,abriendo con Overload, para continuar con Shadows Of Grief, Stealin, Hurricane, la emblemática Gipsy, Sweet Lorraine, The Magician´s Birthday, July Morning, con la que quedamos embelesados.
Tras estas, Sunrise con la que conquistaron definitivamente nuestros oídos y corazones, para poner punto y final con la archiconocida y rápida Easy Living, con la que ponían la guinda al pastel. Impresionante lección la que impartieron los londinenses, que, a pesar de ser ingleses y estar en Málaga, no vinieron a hacer turismo a Fuengirola.
Una pena que, como dije al principio de estas líneas, no hubiese más público.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Jon Rivas Delgado
PRIMORDIAL
Ya caída la noche, salían al Thunder Stage los irlandeses, haciendo gala de su oscuridad, ante una medianamente poblada plaza, con una enérgica puesta en escena. A.A. Nemtheanga, encapuchado, al igual que Gerry Clince, su guitarrista.
El sonido seguía siendo muy bueno en el escenario del Castillo y hay que decir que PRIMORDIAL sonaron muy bien, y siete temas les bastaron para demostrar porqué son una banda respetada en el circuito blackmetalero mundial, a pesar de no ser nórdicos.. Abriendo con As Rome Burns, para continuar con la lúgubre No Grave Deep Enough.
Tras ella Gods To The Godness, con un toque más pagano y folk. Algo más comercial, la gótica To Hell Or The Hangman fue la siguiente en caer.
Los de Dublín, estaban dando un gran concierto, variado en cuanto a estilos, pues como sabemos, han navegado por distintas tendencias mezclando su black metal originario, con folk, gótico o incluso música celta, sin cerrarse a ninguno de ellos.
Siguieron su show hasta completarlo con The Coffin Ships, su épica Victory Has 1000 Fathers, Defeat Is an Orphan y Empire Falls, con toques más celtas, de su To The Nameless Dead de 2007.
Lo ciertio es que me quedé con más ganas de PRIMORDIAL, y es que me dejaron muy buen sabor de boca, haciéndoseme cortísima su actuación.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
OPETH
Bajé rápidamente al Sun Stage, que se presentaba con algo más de gente que URIAH HEEP, para ver a OPETH, que ya habían comenzado.
Los suecos , capitaneados por Lars Mikael Akerfeldt, satisficieron al público amante del más enrevesado metal progresivo. Buen sonido también del que hicieron gala los de Estocolmo que, como músicos son tremendos, aunque el progresivo no sea uno de los géneros que precisamente más me entusiasme, de hecho , llegué a quedarme literalmente dormido en un LEYENDAS DEL ROCK hace unos pocos años mientras los veía. Sin embargo, y como no podía ser de otra manera, los vi en esta ocasión durante un buen rato para poder escribir estas líneas.
Sonaba The Lepper Affinity cuando llegué, aunque poco pude ver de la misma. Comenzó entonces la calmada y atmosférica S7, a la que siguió In My Time Of Need, más lenta y sutíl que la anterior, y es que la delicadeza en las composiciones de los suecos es algo inherente a ellas.
Por suerte para un servidor, la siguiente The Night And The Silent Water, que sí puede considerarse algo más metalera, directa y desgarrada, perteneciente a su segundo álbum, Morningrise.S3, fue el siguiente título en sonar, esta, al igual que S3, de su último trabajo de 2024, en que el 99% de los temas son una «S», seguida de un número que indica su orden en el disco.
La verdad es que no se calentaron mucho la cabeza para titularlas. Gosth Of Perdition, de su álbum Ghost Reveries volvió a desperezarme un poco, y su clásico de 2002 Deliverance fue la que seguiría a esta y la que cerraría la buena actuación de los suecos, a la que esta vez sobreviví.
Tal vez tuvo bastante que ver el buen humor que mostró Mikael al confesar hacia la mitad del show, en uno de los silencios del concierto, que en Chile le llaman Miguelito, y la respuesta del público que por fin se animó con este hecho coreando ese nombre durante un rato.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Jon Rivas Delgado
KABRONES
El cierre del Thunder Stage estaba reservado para KABRONES, el homenaje más fiel, festivo y directo a la etapa clásica de MÄGO DE OZ. A pesar del cansancio acumulado y de lo tardío de la hora, se notaba que muchos querían revivir aquellos temas que marcaron una época. La intro fue un viaje emocional en sí misma, enlazando fragmentos de las intros de los discos más laureados de MÄGO DE OZ como son “Finisterra”, “Jesús de Chamberí”, “La leyenda de la mancha” o “Gaia”, y situando al público en ese universo tan reconocible. Pero lo que pintaba como fiesta total, acabó siendo un concierto algo irregular, demasiado corto para mi gusto, y que nos dejó con ganas de más a los centenares de asistentes que aún tuvimos fuerzas para disfrutar de esta gran cita.
Comenzaron con “Maritormes”, y ya en ese primer tema se evidenció el primer tropiezo serio: a José Andrëa se le olvidó parte de la letra. Fue solo un momento, pero marcó el tono de un concierto que, aunque lleno de cariño y nostalgia, nunca terminó de despegar del todo. El sonido fue otro factor determinante: durante gran parte del show el volumen estuvo bajo (escuché varias veces a mi alrededor, desde tercera fila, la frase de “que suban el volumen”), con teclados que entraban y salían, y un violín muy por debajo de lo esperado, lo que restó color a muchas canciones.
Aun así, hubo momentos que funcionaron muy bien. “El ángel caído”, por ejemplo, sonó muy bien. Fue todo un acierto incluir temas tan poco explotados por MÄGO DE OZ en directo, y todo un regalo a los fans que allí nos congregamos. No creo yo haberla escuchado nunca en directo, la verdad. Y llevo más de 30 conciertos de MÄGO a las espaldas. me hubiera gustado alguna otra sorpresa como “La última cena” o “Mägo de Oz”; incluso volver a escuchar “El Lago”, de manos del gran José Andrea, hubiera sido irrepetible. Pero no pudo ser, el tiempo que les asignaron dio para lo que dio.
Las proyecciones en pantalla fueron bastante llamativas y ayudaron a dar empaque escénico. Carlitos, recuperado al 100% y andando ya con soltura por el escenario, se mostró muy participativo. Y lo que me alegro yo de verle en tan buena forma, joder.
Frank, por su parte, fue la gran ausencia de la noche. Aunque se está recuperando a buen ritmo, sigue convaleciente de su reciente operación, y no pudimos disfrutar de su buen hacer y su sonrisa eterna en esta ocasión. Él mismo me ha confirmado que trabaja para volver muy pronto, así que contamos los días para verle junto a su eterno compañero de mástil, Carlitos.
Cuando tocaron “La leyenda de La Mancha”, la cosa remontó, y el público respondió con fuerza, coreando incluso el nombre de José, a lo que él respondió con humildad: “a todos los músicos, a todos”. Lo de Jose para mí era una incógnita aquella noche, ya que hacía muchos años que no le escuchaba defender en directo los temas más complicados de MÄGO DE OZ como “El Santo grial”. Un corte ya imposible en su día, que José es capaz de interpretar con nota todavía, perdonando algunos agudos (evidentemente) y quizás bajando un poco el tempo. Pero qué cojones, ¡Cómo nos lo pasamos de bien!
Uno de los puntos más destacables fue la aparición de una vocalista invitada en “Astaroth”, que supo defender su parte con solvencia. Siento no haber entendido el nombre de la chica. Sin embargo, la falta de vientos fue notoria, y los teclados no lograban suplirlos del todo, algo que se hizo evidente especialmente en “El fin del camino”, cuya intro fue prometedora, pero perdió intensidad al no rematar bien los cambios de ritmo. Aquí ya los errores técnicos empezaban a acumularse: problemas con los teclados, paradas inesperadas, y una sensación general de que el grupo no estaba todo lo cómodo que hubiera querido. Desconozco el origen del problema con los teclados, pero la verdad es que no sonaron.
A pesar de todo, el grupo no dejó de tirar hacia adelante. “Molinos de viento”, uno de los temas más esperados, llegó sin teclados y con un nuevo despiste de letra por parte de José. Pero para entonces ya daba un poco igual: el público lo cantaba por encima, Carlitos se colocaba en el centro del escenario junto a José y Salva, y se intuía que, aunque las cosas no habían salido como esperaban, el cariño seguía estando ahí. Ninguno nos movimos ni un ápice de allí, porque queríamos más, mucho más.
El concierto debía cerrar con “Satania”, pero por falta de tiempo no llegó a sonar. Fue un final algo accidentado para un show que se quedó a medio camino: ni fue el homenaje redondo que muchos deseaban, ni un desastre en toda regla. KABRONES ofrecieron lo que pudieron con las herramientas que tenían, y aunque los fallos estuvieron ahí, también lo estuvo el corazón. A veces, eso es lo que mantiene a flote una actuación.
Y ahora me quito la gorra de periodista, y me dejo llevar por mi parte más “fan”, con total subjetividad: Me lo pasé como un niño, sufrí un poco con los fallos técnicos, pero volvería (y volveré) a verles una y mil veces más, porque volver a escuchar los grandes himnos de MÄGO DE OZ por la voz original, junto a los tres mástiles principales de MÄGO DE OZ, no tiene puto precio. Y se acabó.
Setlist KABRONES:
- Maritormes
- La Santa Compaña
- El Ángel Caído
- El Santo Grial
- La Leyenda De La Mancha
- Astaroth
- El Fin Del Camino
- Molinos De Viento
- Satania (no interpretada por falta de tiempo)
Texto y Fotos: Jon Rivas Delgado
BATUSHKA (БАТЮШКА)
La banda polaca de black/doom, fue formada en 2018 por Bartłomiej Krysiuk, tras su disputa con Krzysztof Drabikowski en los BATUSHKA originales, formados en 2015 por ambos.
La banda que vimos en Fuengirola fue la liderada por Krzysztof Drabikowski, quien se ha quedado con el grupo legalmente.
Los de Krzysztof Drabikowski, cuyas letras están escritas exclusivamente en el antiguo idioma eslavo eclesiástico, y así mismo sus títulos, generaba mucha expectación en los prolegómenos de su concierto, y es que conozco personalmente a más de uno que fue al festival sobre todo, por ellos.
Esto se tradujo en una plaza con más gente de lo esperado para las horas que eran ya. Como ya he dicho antes sus títulos y letras están escritas exclusivamente en el antiguo idioma eslavo eclesiástico, y están inspiradas en la divina liturgia de la Iglesia ortodoxa autocéfala de Polonia, por lo que me vais a permitir la licencia de no nombrar ninguna de ellas y limitarme a dar mi opinión de lo vivido en SUN AND THUNDER la madrugada del sábado, sin más.
La verdad es que estos señores encapuchados, vestidos con largas túnicas, (con un par… en julio, en la Costa del Sol), crean una atmósfera sobrecogedora en sus actuaciones, y no fue distinto en Fuengirola.
Tienen un público fiel, en cuyas caras podía verse la satisfacción de ver a esta banda, y es que, si no me equivoco, llevaba 3 años sin pisar nuestro país, por lo que el personal, estaba también perplejo ante semejante puesta en escena, no perdiendo detalle de cada uno de los gestos de los músicos.
Yo también quedé impresionado por esta atmósfera y, fruto de ello, me dejé atrapar por su interpretación al son de su música, oscura, mística, genuina…En el centro del Thunder Stage se erigía un altar, y alrededor de este, los músicos, con la batería situada por detrás. Más allá de toda la parafernalia que envuelve a la banda.
Texto: Alfonso de la Osa
Fotos: Aroa Hernández
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

































































































































































































































































































