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Jueves 26, Viernes 27, Sábado 28 y Domingo 29 de Junio de 2025
Parque de la Cuesta del Batel – Cartagena
PUNTO & FINAL + INXSIGHT + MIND
+ STRANGERS
+ FM + MICHAEL MONROE
+ LEPROUS + BLIND GUARDIAN
+ THE CULT
+ RHAPSODY OF FIRE + MANTICORA
Sábado 28
PUNTO & FINAL
Con la desaparición del tercer escenario, el ROCK IMPERIUM reservaba las primeras posiciones del horario en cada jornada para bandas locales y/o emergentes. PUNTO&FINAL encajan en el primer conjunto. Una banda murciana que, aunque no ha presentado excesiva actividad, llevan ya 12 años existiendo como formación, aunque esta última haya ido acumulando múltiples cambios.
Visiblemente contentos por la oportunidad de poder estar en un escenario tan grande (casi con total seguridad, el mayor donde han tocado nunca), saludaron con especial énfasis a sus seguidores, y comenzaron con Escápate, soltándose poco a poco, con el vocalista Yayo Hernández dándose los primeros garbeos sobre el escenario, y las teclas escuchándose bien. Contra todo pronóstico, gozaron de un sonido más que aceptable, también en esas guitarras y coros protagonistas de Dueño del Rock and Roll. Se presentaban debidamente, pedían gritos y ánimo, e incluso nos invitaban a cantar a capela su final. Su ejecución fue correcta, aunque con alguna que otra ligera descoordinación rítmica, muy puntual, eso sí. Continuaban con Crisálida, que da título a su único disco hasta el momento, despuntando las bases al inicio, el solo del guitarrista Borja, y las teclas que asomaban al final del tema. Su cantante, muy volcado en su papel, nos hablaba lleno de orgullo, presentando no solo la siguiente Hijo del Sol, sino a un invitado de auténtico lujo como fue el gran José Cano, una de las mejores voces del Heavy Metal en nuestro país. Es cierto que olvidó alguna frase del tema, pero entre ambos vocalistas, tirando de elegancia y apoyo mutuo, dejaron un trabajo bien hecho que también contó con coros del bajista Manolo Molero, personalidad muy conocida en los círculos locales del Rock. El estremecedor agudo de Cano al final le valió calurosos aplausos, abandonando ya el escenario para dejar paso a Lazos de Rock, que cuenta, básicamente, la historia de la banda.
En este caso, fueron ritmos saltones casi cercanos al folk, con bajos cabalgantes y un solo de Willy López-Acosta que levantaron bastante los ánimos y algún baile entre los escasos asistentes. Sin perder excesivo tiempo, Yayo al frente nos preguntaba si lo estábamos pasando bien, reconociendo que, aunque se mueven poco por los escenarios, y que todavía les falta mucho por definir en su estilo musical, es el amor por la música lo que les lleva a continuar el camino que iniciaron años atrás. Al tiempo, y con una risotada por parte del mismo, disparaban el último cartucho, un tema más épico, histórico y cercano a lo que hacen TIERRA SANTA llamado La Leyenda de la Mano Negra, que puso a la banda a botar entre humo, narraciones, y una parte central marcada por los redobles de Fran Iniesta a los parches. No sé hasta qué punto este concierto reavivará la carrera de Punto&Final, pero desde luego, se lo pasaron en grande, y eso ya no se lo quita nadie.
Texto: Javi Estan
Fotos: Cesar Valiente
INXSIGHT
No sabría definir la música de los murcianos INXIGHT que no fuese como metal moderno. Me acerqué por su escenario durante su paso por el ROCK IMPERIUM, y la verdad, aunque llevan sin publicar material de larga duración desde 2019 con “Art of Overload”, temas como “The Outsider”, con la que abrieron su show, no dejan indiferente a nadie, ni en calidad, ni en cuanto al nivel que los músicos muestran sobre el escenario.
La voz de Alejandro Morán resulta versátil, y su dicción es muy buena al cantar en otro idioma, mientras que la banda suena contundente y con profesionalidad. Cambios de ritmo, riffs pesados, contundencia en la base rítmica, propiciada por Macarena Jerez… el caso es que no me revelaron nada nuevo, pero quedé con esa sensación de necesidad de escuchar su música tras su paso por el festival. Más melodía y haciendo retrospectiva, encontramos en otros temas como “Windup Girl”, de su álbum de 2014 “Right Words”, mientras que su éxito más rotundo lo basan en “Hollow Treasures”, en la que originalmente colaboró Björn Strid (SOILWORK) y que en Cartagena sonó como un cañón sin necesidad de contar con nadie reconocido al micro…¡muy bien!. Como es lógico, máxime cuando sus discos cuentan con tanta distancia temporal entre uno y otro, aprovecharon la oportunidad de presentar su último trabajo a través de buenísimas composiciones como “Small Talk” que finalizaba “Art of Overload”.
Fidelidad con las versiones en estudio, un nivel musical alto y muchas ganas le echaron INXIGHT a su aparición por el festival. Se atrevieron a retar al público a saltar con “The Song of Sadness”, y a finalizar su periplo con un tema nuevo llamado “Rewind” que ya os digo, es un fantástico single, con un riff potente, excepcional estribillo, y que debería ser la antesala del próximo paso hacia su nuevo disco de estudio, del que estaremos pendientes. Hacía un calor insoportable y había escaso público, pero la actuación pasó volando. INXIGHT tienen todo lo que hay que tener para permanecer con fuerza en el panorama, y el directo que vimos en Cartagena es una buena muestra de ello.
Texto: José Rojo
Fotos: Cesar Valiente
MIND
El festival volvía a apostar por bandas locales y dieron espacio a MIND, cuarteto que presentaba un estilo ecléctico y que actualmente cuentan con un EP, el cual pudieron tocar en los apenas 30 minutos que les dieron para ello.
Metal alternativo con pasajes densos y atmosféricos, donde destacaba la voz del vocalista Pedro y la pegada a la batería de José Víctor Cortés. Pese a su propuesta más calmada, lograron que se formara un moshpit y que los presentes de dejaran llevar por el hipnotizante sonido que la banda fue desarrollando.
Una propuesta algo alejada del estilo del festival pero que sirvió para mostrar el potencial de las bandas cartageneras que cada año se presentan en el festival para sacar músculo del talento musical que la ciudad alberga.
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Cesar Valiente
STRANGERS
Muchos, muchos cambios ha habido en el seno de la banda desde que Miguel Martín y Abel Ramos, sus fundadores, decidieron emprender esta aventura musical. Pero sin duda, el último de ellos ha sido el más marcado, y no solo a nivel de formación, también en el plano musical. Si bien no han dejado totalmente de lado ese sonido Hard – AOR que practicaban en sus inicios, ambos músicos han decidido caminar ahora, con un disco del que ya se han presentado varios singles, por una senda de modernización de su estilo y sus melodías. Y van con todo en su apuesta.
Ya tuve el placer de verles descargando hace un par de años en la ciudad de León, en uno de sus primeros conciertos que dieron con esta formación, y me quedó claro que uno de sus principales baluartes en esta nueva andadura recae sobre su nueva y flamante vocalista, Celia Barloz, cuya voz es la que más aporta esos aires de renovación.
Luciendo espectacular, y rápidamente dominando el escenario, Worth a Shot fue el primer tema con el que nos demostró sus cualidades. Si bien en algunos momentos muy concretos le faltó un puntito de afinación en esta fase de calentamiento, se reveló como una auténtica fiera indomable, posando, arqueándose, saltando, corriendo por toda la superficie, y quedándose con gran parte de las miradas del público. Actualmente bajo el paraguas del sello Frontiers Music, en octubre del pasado año lanzaron un EP llamado “Whispers”, con cuatro temas, y sin embargo, en este concierto quisieron ir más allá, y presentar también algunos que todavía no han registrado, como fue el caso de My Dream.

STRANGERS se iban ganando ya las primeras manos en el aire desde el público, gracias a la elegancia y talento que mostraban a cada paso y en cada nota. Luciéndose delante de la cámara, Miguel se tiraba de rodillas con gran actitud, mientras Celia nos regalaba unas sesiones de tonos increíblemente altos, y perfectamente ejecutados. Sin parar demasiado entre tema y tema, entraban de lleno ahora en Languaje of Love, otra nueva que nos hizo aumentar las ganas de escuchar el que será su cuarto disco, “Boundless”. Guapísima y sexy, la vocalista hacía del movimiento escénico y la provocación un arte, acercándose al respetable y, de tanto en tanto, juntándose con cada uno de sus compañeros, bromeando con César al bajo, y también con Miguel, con quien tuvo especial química. Este último, que abrió el tema desde la plataforma derecha, también la empleaba como trampolín en cortes como Still the One. La carga de doble bombo en la batería de Abel Ramos subió los niveles de potencia, así como los riffs más pesados del guitarrista, contando también con coros muy graves pregrabados. Los tempos y cortes rítmicos estuvieron llevados con exactitud, y Celia, definitivamente, nos demostró hasta donde podía llegar con su privilegiado rango.

A Flames ya la conocemos del EP “Whispers”, donde esta vez los coros vinieron de parte de César, a quien vimos muy inmerso en el show, punteando con pasión y elegancia. También esta última resultó de las más cañeras del setlist, aunque el honor de ser la más disfrutada y bien recibida le correspondió a With You, probablemente, el single más exitoso de su carrera. Haciendo gala de un flow tremendo, Celia nos invitaba, con mucha simpatía y energía, a corear partes del estribillo mientras sus movimientos eran un no parar que nos tenían absortos.
Miguel se subía un buen rato a su plataforma, que le dio bastante juego y visibilidad en Into the Night, el corte que abrirá “Boundless”. Desde ahí, nos regaló sus vibrantes solos, constantes poses, y ese ondeante wahwah que sonaba desde su guitarra en Enemy, el último tema de su concierto. Aprovechando la intro disparada, Celia nos animaba (en inglés) a cantar todo lo arriba que pudiésemos en el que es a la vez uno de los temas más modernos, y una de las melodías más trabajadas que pudimos escuchar. Ni a ellos, ni a nosotros nos impidió disfrutar el sofocante calor. Practicando el salto de altura, Miguel tocaba suelo antes de que finalmente llegase ese último y espeluznante agudo de Celia, y con él, la despedida de unos músicos que no podían ocultar la alegría en sus rostros.

Lo cierto es que me gustaría haber escuchado, aunque fuese como complemento, algún tema de sus primeros y más clásicos discos, pero también entiendo que poco a poco quieran enfocarse únicamente en su nuevo sonido, que espero les traiga muchos éxitos en su carrera.
Texto: Javi Estan
Fotos: Rock Imperium
FM
Si el viernes, los amantes del hard AOR obtuvieron su ración con unos 91 SUITE que demostraron el por qué del cariño que les tiene la comunidad en este país, el sábado teníamos a uno de los platos más suculentos que cualquier amante del género pueda pedir en un menú deluxe. FM volvían a nuestro país, y lo hacían a tempranas horas, con un sol de justicia que no creo fuese un punto positivo para dar el 100% a ninguna de las bandas…y aún así, lo hicieron.
Hace menos de dos años que vi a los de Overland acompañando a Dare, y aquello fue para enmarcar. Cuando empieza a sonar “Digging Up The Dirt” de “Heroes & Villains”, uno de sus discos actuales, escuchas a una banda on fire, con un sonido sensacional, un Steve que canta como los ángeles, y que mantiene el tono como si no hubiesen pasado los años para el (64 que gasta) y una banda que toca el cielo con los instrumentos. Elegancia, feeling, niveles perfectos…la orgía AOR está a punto de producirse y lo hace desde el segundo uno.
Entrar en la zona “Indiscreet” son palabras mayores, y es que el disco es una de esas maravillas “one in million”. “I Belong to the Night” es una gema del AOR, y el estribillo, los coros y teclados de Jim, pertenecen a otro mundo, mientras que Merv Goldsworthy y Pete Jupp aportan el ritmo que el concierto debe llevar, con gran contundencia dado el género que es. Lo de Overland, amigos…no sé muy bien como describirlo. Clase, calidad vocal, imagen… un manjar gourmet lo que estábamos presenciando. Lo curioso, es que la banda opta por no hacer un greatest hits al uso de sus éxitos más sonados, sino que temas como la fantástica “Killed By Love” del “Atomic Generation” no son precisamente composiciones a desestimar, especialmente por su maravilloso estribillo y los coros espectaculares, una vez más. La clase que derrochan Jem Davis al teclado y Jim Kirkpatrick a las guitarras, es digna de mención, pero es que todo suena estratosférico esta tarde…como creo, en todas en las que FM decidan descargar…¡magnífico inicio!.
Overland se dirige a nosotros para comunicarnos que la siguiente en sonar será una canción que grabaron muchos años atrás…”Someday (You’ll Come Running)” del “Though It Out” es una de esos singles que reconoces en cuanto suenan dos de sus notas, y aquí fue una de las más laureadas y coreadas, junto a la siguiente “Let Love Be the Leader “, componiendo así una sección de clásicos del AOR imbatible que todos disfrutamos y gozamos. Algunos buscando sombra, otros en las primeras filas…pero está claro que los ingleses levantaron pasiones. Qué maravilla escuchar también el “Don’t Stop” del mismo trabajo, con ese rotundo estribillo y un carácter más duro que algunas de sus hermanas mayores.
Llegamos a la zona roja… esa franja en la que empiezan a sonar un hit tras otro, y la fiesta comienza con “That Girl” del “Indiscreet”. Su icónico estribillo es conocido por todos y la banda sabe que estos temas son especiales. Marcaron un género y época junto a otros de FOREIGNER o JOURNEY, y aunque el público del estilo empieza a ser reducido, el que disfruta de ello…lo hace a tope y de verdad. No es menos otro temazo como “Bad Luck” del “Though it Out” ante cuya reacción el propio Overland se sorprende, para terminar el breve repaso a su gloriosa carrera con la propia “Though it Out” y el superhit “Turn This Car Around”. Un lujazo de concierto que dejaba el AOR en muy buen lugar. Café para muy cafeteros el que nos trajeron FM. Sublime.
Texto: José Rojo
Fotos: Cesar Valiente
MICHAEL MONROE
Desde el momento que se anunció la incorporación del vocalista finlandés al festival, fueron muchos los que me dijeron que ni se me ocurriera perderme su actuación, ya que iba a ser lo mejor del festival, y desde luego no se equivocaron.
MICHAEL MONROE no solamente dio el mejor concierto del día, también de todo el festival, opinión que es compartida con mucha gente con la que hablé. Eso fue debido a la actitud del cantante, quien se convirtió en el maestro de ceremonias del concierto, apareciendo en escena ataviado con unas pintas salidas de los años 70 y con un abanico, acompañado por unos músicos también entregados y que derrocharon esa macarrería punk y glam del otrora vocalista de DEMOLITION 23 o HANOI ROCKS.
Con “Dead, Jail or Rock’N’Roll” Monroe ya empezó a hacer de las suyas, bajando al foso para cantar con el público, siendo una pesadilla para fotógrafos y roadies que tenían que estar llevando el cable del micrófono y evitar que se enrollara en el escenario.
“I Live Too Fast To Die Young” seguía repasando su carrera en solitario y mostrando esa energía típica del sleazy, con Monroe como abanderado del género, cuyo estilo ha sido imitado pero jamás llegado a su nivel, ya que a pesar de la edad sigue siendo el mismo jovenzuelo que logró con HANOI ROCKS alcanzar la popularidad en el mercado norteamericano cuando el glam metal copaba todos los medios.
“Last Train To Tokyo” dio paso a la primera referencia a HANOI ROCKS, “Motorvatin’” celebrada y coreada por los seguidores del finés mientras que algunos seguían todavía alucinando con la actitud y desparpajo del cantante. “Man With No Eyes” o “Soul Surrender” nos devolvían a su trabajo en solitario (el cual me parece más bueno y consistente que el de su etapa en HANOI ROCKS) con Monroe repartiendo agua entre el público o lanzando hielo el cual había repartido por su cuerpo.
“Stained Glass Heart” Y “Old King’s Road” nos hacían mover las cabezas y bailar, mientras el resto de la banda clavaba cada nota sin perder un ápice de clase, apoyando además a los coros, y es que MICHAEL MONROE también sabe rodearse de buenos músicos.
El gran momento del concierto fue durante “’78”, cuando Monroe escaló por el escenario para cantar unos metros elevado dejándonos a todos atónitos, menuda energía tiene este señor! No olvidemos que tiene 63 y que se mueve y comporta como uno de 20, se nota que se cuida.
El final del concierto llegó con versiones como “Don’t You Ever Leave Me” de HANOI ROCKS, “Hammersmith Palais” de DEMOLITION 23, “Malibú Beach Nightmare” con el solo de saxo que nos brindó el propio Monroe y como guinda al pastel “Up Around The Bend” de CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL”.
Un concierto enérgico donde el cantante repasó su carrera y dio una lección de ser un frontman, coronándose como la mejor actuación del festival, casi nada!
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Jon Rivas Delgado
LEPROUS
Llegaba la hora de una de las actuaciones más controversiales del cartel en cuanto a gustos musicales. LEPROUS es, con frecuencia, esa banda que puedes amar, o puedes odiar, pero sus composiciones, estilo y forma de llevarlas al directo nunca suelen dejar indiferente. Se trataba de una de esas agrupaciones que contribuían a que el sábado tuviese, con mucha diferencia (para mi gusto personal, ojo), el mejor cartel de todo el festival.
Unos músicos cuya matemática perfección se sale a la hora de dar a luz contrastes, melodías, ritmos y registros que, hay que reconocerlo, no son ni muchísimo menos para todos los gustos. Desde luego, las 19:00 no era la mejor hora para su propuesta, todavía a plena luz del día, pero la intro ya fue la encarnación musical de la oscuridad misma. Entre una gran expectación, los músicos se desplegaron en formación, sonando ya los primeros acordes de Silently Walking Alone, una de mis favoritas de ese “Melodies of Atonement” cuya portada adornaba el telón. Al frente de la banda, y especialmente motivado, Einar Solberg nos deslumbraba con sus primeras coreografías y una voz que ya dio el 100% desde el minuto uno. Los acordes de Tor y Robin en el estribillo, acompañados por esos samples marca de la casa, eran puñaladas crudas, llenas de amargura y atronadoras gracias al nítido sonido y volumen del que iba a gozar la actuación. Tocando Einar las últimas notas en el teclado, no se separaría de él en los primeros compases de The Price. Muy coreada por la peña, entre contratiempos perfectos y excentricidades rítmicas, Tor brilló con luz propia con su guitarra de 8 cuerdas, mostrando unos movimientos rápidos e implacables, desafiando esos cambios con una habilidad pasmosa. En mitad del tema, Einar nos preguntaba en español ‘¿Cómo están?’, y posteriormente, intentó comunicarse en nuestro idioma. La música de LEPROUS es un maremágnum de contrastes brutales. Así, al tiempo que veíamos al colosal Baard Kolstad meterle con fuerza a los parches en Illuminate, también podíamos apreciar esa infinita sensibilidad de Einar, sobre su plataforma, susurrando las partes más sutiles con mirada casi perdida. Robin subía unos instantes junto su compañero Harrison White, teclista para directos de la banda, quien desempeñó un papel espectacular. Como cabía esperar, ambos guitarristas bordaron también las armonías corales.
Creo que nunca vi a Einar tan comunicativo y simpático, hasta bromista, dedicándonos unas palabras segundos antes de que la melódica y emotiva Alleviate, del “Pitfalls”, entrase en escena. El dúo Robin / Tor se deslomaba a golpe de cuello sin permitirse fallar una sola nota. Trabajo descomunal de Baard en esos estallidos de caña, y el público, salvo quienes fueron allí a contarse su vida más que a ver el concierto, estaba cada vez más atrapado por el concierto. No creo que nadie esperase una tralla desmedida tratándose de LEPROUS. Los temas más melódicos seguían predominando, como Like a Sunken Ship, aunque ese crescendo de intensidad también tuvo su miga. Pero sobre todo, encandiló la fabulosa actuación de Einar Solberg, que parecía abrirse más y más a nivel emocional con cada tema. La gran sorpresa del set estaba al caer, una Forced Entry que por sí sola, ya le dio un valor enorme al concierto, pues no es habitual que toquen temas tan antiguos.
Un disfrute absoluto: dos teclados a ambas manos, redobles fulgurantes de guitarra, cambios y estructuras imposibles de batería, partes progresivas de ensueño, y lo mejor de todo, a la cuenta de 3, ese completo desboque que se vivió sobre el escenario, con todos los músicos corriendo de un lado a otro, cruzándose, saltando, retorciéndose, y en el caso de Einar, ejecutando bailes muy parecidos al ballet clásico, todo ello con una coordinación increíble, dejando claro que para ellos la perfección estricta es algo innegociable. Un temazo de casi 11 minutos que nos dejó sin aliento. La batería suave, cambiante, y los movimientos cortantes de Tor Oddmund, dieron mucha vida al segundo tema de “Pitfall”, Below. Por otra parte, Nighttime Disguise nos dejó una soberbia parte cantada a capela, secundada por palmas e interminables ‘¡eh, eh!’ desde el público, así como nuevas coreografías medidas hasta la obsesión y partes extremadamente complejas a cargo de Tor, Robin y el bajista Simen Daniel, de un nivel intocable.
Fue la única del que sonó del “Aphelion”, y me habría encantado escuchar otras como Out of Here o On Hold. ¿Temas excesivamente deprimentes, que dirían algunos? Por supuesto que sí. La vida no es solo de color de rosa, y pocos plasman esas sensaciones, y las hacen penetrar en los sentidos, como LEPROUS. Aún nos quedaba un buen rato de disfrutarles, continuando con temas melancólicos, lentos y cortos, como From the Flame, tras la cual recibieron una buena ración de ‘oes’ por su excepcional interpretación, o más largas y progresivas, como Slave, que en su parte media, y sobre todo gracias a ese portento llamado Baard Kolstad, fue una auténtica locura de sutileza, contundencia y técnica demencial, todo junto y revuelto.
Robin se incorporó al rato de comenzar, y alineándose con sus compañeros, nos dieron a probar su virtuosismo bien de cerca. Atonement se apoyó bastante en samples, teclas, guitarras extremadamente graves que volvieron a apalear nuestros adentros, y un estribillo que coreamos a viva voz. Los bailes de Einar, que parecía volar de punta a punta del escenario, protagonizaron otro de esos deliciosos momentos de caos ordenado entre los músicos, en los que parecía que todo iba a venirse abajo. Me fijé también en ese extraño método de Robin, empleando cilindro, y tocando a la altura del mástil con los cinco dedos. De locos.
Como gran conclusión (aunque ojalá la hubiesen tocado íntegra), nos regalaron la parte final de The Sky Is Red, sorpresa que no vi venir, iniciada por Einar desde el teclado, que nos miraba con ojos tétricos, mientras su compañero Harrison golpeaba un tambor. Pronto volvieron el resto, desatando esos truenos musicales cada vez más agresivos y tenebrosos, con el mayor desfase de saltos, sprints, y hasta empujones planificados que habíamos visto hasta el momento en escena.
Texto: Javi Estan
Fotos: Jon Rivas Delgado
BLIND GUARDIAN
Los alemanes ya son conocidos en el ROCK IMPERIUM, tocaron hace 2 ediciones y ellos mismos dijeron que le extrañaba que les hubieran llamado tan pronto para volver, pero es que la banda siempre te asegura venta de tickets gracias a su fiel público y a que en directo son apuesta segura. A mí mismamente me cuesta ser imparcial con ellos, es una de las bandas de mi vida y puedo verlos cada año sin aburrirme o cansarme.
En esta ocasión venían sin presentar ningún disco o celebrar el aniversario de alguna de sus obras más aclamadas, así que el repertorio fue simplemente un repaso a su carrera, ofreciendo desde material reciente a sus clásicos, dejando por medio alguna que otra sorpresa.
El concierto dio inicio con “The Ninth Wave” del álbum “into The Red Mirror”. Quizá no es la mejor canción para abrir un directo, ni precisamente su disco más celebrado, por lo que el principio fue algo más a ralentí para poco a poco ir cogiendo fuerza.
Tras la canción, Hansi nos saludó con un “Hola amigos” y presentó “Blood Of The Elves” de su hasta ahora último disco “The God Machine” el cual fue muy bien recibido en su momento y prueba de ello es que sus canciones no desentonan en el repertorio, con esa vuelta a sus raíces speed metal.
Pero fue con “Nightfall” cuando realmente el público reaccionó ante el primer himno de la noche, siendo cantada a coro y con ahora sí la banda ya al 100% Hansi estuvo como siempre parlanchín, presentando “Tanelorn (Into The Void)” que como dijo está basada en el personaje de Elric de Melniboné, siendo la fantasía el pilar de las letras de unos BLIND GUARDIAN que hace años que son el máximo exponente del power metal alemán y que conforme pasan los años su posición en los carteles de festivales son más altas.
Con “Times Stand Still (At The Iron Hill)” volvían a su imbatible “Nightfall In Middle-Earth” en un tema más épico que logró hervirnos la sangre y después mantener la efusividad con “Violent Shadows”,
La primera sorpresa de la noche llegó cuando salían al escenario las guitarras acústicas, pero no para la canción que todos esperábamos, sino para regalarnos “A Past And Future Secret” una de las joyas de “Imaginations From The Other Side” que rara vez tocan en directo. Se agradece que BLIND GUARDIAN no recurran a las canciones de siempre y de vez en cuando rescaten alguna pieza menos vista en directo, los fans que los hemos visto muchas veces agradecemos este tipo de cambios en el repertorio.
“Deliver Us From Evil” nos devolvía por última vez a su último disco para ya, ir a degüello con clásicos como “Majesty”, con su mítica intro circense a los teclados y su corte más speed metal.
Ahora sí, de nuevo con las acústicas en mano, Hansi anunciaba que llegaba la parte más fácil para él del concierto, cuando los presentes cantamos a pleno pulmón “The Bard’s Song (In The Forest)” mientras él observa y deja que Marcus y André toquen esta preciosa canción que no importa las veces que la haya vivido en directo, siempre consigue ponerme los pelos de punta y emocionarme.
Tras ese intenso momento, la segunda sorpresa llegó con “And The Story Ends”, otra pieza del “Imaginations From The Other Side” que normalmente se queda fuera de los repertorios y que me encantó escuchar por primera vez en directo. Cuando parecía que la banda se iba a despedir para los bises, dijeron con cierta gracia que se habían dado cuenta que tenían más tiempo del que habían calculado así que como regalo, sonó “Lord Of The Rings” que también se convirtió en otro de los momentos del concierto.
Ahora sí, la banda se retiraba del escenario para regresar para los esperados bises, “Valhalla” cuyo estribillo volvió a ser alargado por más de dos minutos para que los presentes lo cantáramos hasta el hartazgo, y “Mirror Mirror” con la que ahora sí, se daba por terminado otro concierto de los bardos que fue de menos a más y volvió a dejar claro por qué cada año no faltan en algún cartel de algún festival de verano, ya que son apuesta segura. Los habré visto unas 9 veces y jamás me han decepcionado.
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Jon Rivas Delgado
THE CULT
Soy muy seguidor de THE CULT… muchísimo. Pero eso no me impide el haber sido extremadamente crítico con ellos cuando no lo han hecho bien. En directo siempre son, una de cal, y una de arena… me ha sucedido en varios de sus conciertos, algo que en estudio realmente no ocurre, ya que es de esas bandas difíciles de encasillar y etiquetar, precisamente porque todos los álbumes suenan muy distantes unos de otros, sin perder una identidad procedente de dos personalidades tan opuestas como las de Ian Astbury y Billy Duffy. Vale que, cada uno por su parte, han publicado material muy bueno, ya sea Duffy con sus Circus Diablo o Colorsound, o Astbury con Holy Barbarians, pero nada llega al nivel de lo que hacen cuando se juntan para crear música con THE CULT. No creo que simpaticen el uno con el otro, pero la química musical es tan evidente, que les obliga a permanecer unidos. Y esa unión supo aprovechar un ROCK IMPERIUM que nos trajo a una de las bandas más influyentes, controvertidas e interesantes del planeta Tierra. A ver si tocaba la de cal.
Con un escenario especialmente sombrío, sobrio y desvestido, perfecto para la música de THE CULT, un símbolo en la pantalla anunciaba que ahí les tendríamos de nuevo. Nada más sonar el riff the “In The Clouds” lo supe…¡esto iba a ser grandioso!, ¡qué sonido!. Empezar con una gema perdida como esta, ya es esperanzador, pero es que la batería de Tempesta, aplasta, la guitarra de Duffy es electrizante, el riff retumba por todo el recinto…pero es que el bajo de Charlie Jones casi os digo que será uno de los grandes protagonistas.
Y, curiosamente, con una estética muy mística, pañuelo en cabeza, Ian Astbury partía la pana con su voz, en una de las mejores noches que le he podido ver. Impresionante inicio, y emoción por las nubes, valga la redundancia. Suenan dos golpes de charles y empieza a sonar “Rise”… ¿en serio?… ¡menudo temazo, y de nuevo, cómo suena!. El hit de “Beyond Good and Evil” aplasta. A Duffy se le ve ultra concentrado, y aunque Ian entrecorta los versos (algo que lleva haciendo toda la vida), el resultado no puede ser mejor, hasta que el riff de “Wild Flower” hace que ROCK IMPERIUM crezca dos palmos más. “Electric” es una institución, y “Wild Flower” uno de esos clásicos del rock que no pueden faltar en un concierto de THE CULT. “The Witch” sonó también impresionante, con un juego de luces muy sombrío y atractivo, y un Ian que aportó más profundidad al tema con la maraca. Maravilloso.
Duffy con una preciosa guitarra de semicaja negra, la clásica pandereta de Ian y un sonido de lo mejor del festival, y “Love” inundó el recinto con “Hollow Man”, que nos dejó una lección magistral de delays, mística y buen rock. Lo de la decisión de tocar “War (The Proccess)”, y de esa manera, me dejó loco (y es que para mí, “Beyond Good and Evil” es uno de sus mejores álbumes). Para “Edie (Ciao Baby)” del “Ceremony”, eché en falta una guitarra acústica para su inicio, pero es tal la clase con la que la tocaron, que resultó ser emoción por los cuatro costados. “C.O.T.A.” (“Communion of the Animals), para los colegas) de Death Cult, suponía ser una sorpresa, así como un interludio perfecto, y la tanda de clásicos se vería pausada por la única incursión de temas más actuales…aunque “Lucifer” ya es de 2012, y tiene calado especial entre el personal, que parece conocerla. Otra de las canciones amadas por los fans, y que no esperaba esta noche, es “Resurrection Joe”, que iniciaba una recta final compuesta por clásicos, uno tras otro, nutridos de buen sonido, el mejor Astbury y una banda tocada por la varita. “Spiritwalker” siempre ha tenido un aura especial (como todo el debut, “Dreamtime”), que se reflejó a las mil maravillas en el show, prosiguiendo, antes de los bises, por un celebradísimo “She Sells Sanctuary”, otra de las maravillas de “Love”.
LA NOCHE de THE CULT finalizaba con “Fire Woman” del “Sonic Temple” y la mastodóntica “Love Removal Machine” de “Electric”, echándonos por encima, no solo una cucharada de cal… THE CULT nos enterraron en cal en ROCK IMPERIUM. Faltaron clásicos como “Lil’ Devil” o “Sweet Soul Sister”, pero si las sustituyes por algunas de las sorpresas que pudimos escuchar, ni tan mal. Una de las mejores actuaciones del festival.
Texto: José Rojo
Fotos: Cesar Valiente
RHAPSODY OF FIRE
Lo de los RHAPSODY OF FIRE de Alex Staropoli es muy grande. Se producen las escisiones, se queda casi sin personal, recluta a un nuevo line-up, publica algunos cuantos discos mucho más que dignos y se lanza a la carretera. Con la de ROCK IMPERIUM, ya son tres veces las que he visto a esta versión de RHAPSODY en vivo, y he de decir que es simplemente inmejorable, o al menos, lo habían sido en las dos ocasiones anteriores. Ya vi la presentación de “Challenge the Wind”, y precisamente de ese álbum era el telón que había en el escenario. Tras el show de THE CULT, era un cambio de tercio importante, pero haríamos el esfuerzo, especialmente si sabes que son apuesta segura.
Empezar con “Unholy Warcry”, de la etapa Turilli/LBione, es ir a por todas, y así lo decidieron. Por supuesto, la voz de Giacomo suena tan increíble como siempre (el mejor repuesto de Fabio que Alex podría haber fichado), pero lo cierto es que la batería de Paolo se come todo el sonido, y los teclados de Alex suenan en demasía…no empezaron con el mejor impacto sonoro, pero sí como un ciclón, con una fuerza arrolladora. La pegada de uno de los toms de la batería era molesta desde donde yo me ubicaba, pero conforme avanzó el tema, el técnico debió darse cuenta, y quedó la batería nivelada, pero los teclados seguían estando muy altos, y así permanecieron hasta el final del show, eso sí, llegando a un sonido notable, que nos dejó disfrutar, y mucho de unos RHAPSODY OF FIRE que no dudaron en echar mano de temas para alzar el puño como “Rain Of Fury” de “The Eight Mountain”, en la que no solo Giacomo es protagonista, sino un Roby de Michely que cada día toca con más soltura, claridad y técnica…¡qué bueno es!. Y lo curioso, es que calca sus propias partes, pero también las de Turilli, y es que ya lo dije en alguna otra crónica. Cierras los ojos, y podría ser Luca el que podría estar tocando en los clásicos…solo que los abries… ¡y ahí está Roby!.
La apuesta por el material que han grabado tras aquel álbum de regrabaciones “Legendary Years” de 2017 es obvia y totalmente entendible, pues todo lo que ha venido después, ha sido muy notable, y por eso temas como “I’ll Be Your Hero” se dejan caer con suma facilidad… porque no adolecen frente a los clásicos. Así de sencillo. Si al hecho de que son temas buenísimos le sumas un vocalista de la talla de Voli (de lo mejor del panorama), el éxito está asegurado. Pero los clásicos son los clásicos, y la nostalgia juega sus cartas en “The March of the Swordmaster” del “Power of the Dragonflame”. Las primeras filas enloquecieron, la banda estaba dando todo su potencial y, aunque todas las pistas “adicionales” son más que evidentes, el divertimento que traen consigo estos temas, está fuera de toda duda. Todos giramos el cuello hacia aquella época en la que discos como “Legendary Tales” o “Dawn of Victory” nos volaban la cabeza como algo novedoso.
Como digo, temas como “Challenge the Wind”, que da título a su nuevo trabajo, estoy seguro de que se mantendrán con el tiempo en los futuros set, y seguro, gustarán a todos aquellos que alucinan con los discos que he nombrado. Claro que, cuando escuchas “The Magic of the Wizard’s Dream” con la voz de Christopher Lee, aunque sea grabada, la emoción se multiplica, especialmente cuando la forma de interpretar es como la de Voli… ¡qué monstruo, y qué frontman!. Fueron desgranando algunos de sus nuevos himnos, y funcionan perfectamente, entre los fans más cerrados y los más nuevos. Composiciones como “Chains of Destiny” podrían pertenecer a cualquiera de los cuatro primeros discos de RHAPSODY, al igual que “Warriors Heart”, mucho más hímnica, épica y para levantar el puño. “Kreel’s Magic Staff” de “Challenge the Wind” marcaba el inicio del fin…un fin apoteósico conformado por “Dawn of Victory” y toda la horda de fans cantando su increíble estribillo, la festiva “A New Saga Begins” (de aquel olvidado por muchos “Triumph or Agony” que nos dejó joyas como esta), y para poder coronar el concierto como merece, “Land of the Immortals” del debut, y, como no podía esperarse de otro modo, el himno de himnos, “Emerald Sword”, poniendo la explanada patas arriba.
No puedo decir que me gustasen más en festival que las dos veces que he podido verles en sala. El sonido quizás estaba demasiado alto, pero el tesón, calidad y esfuerzo de la banda por dar un buen show, lograron que así lo hiciesen, y es que contar con músicos como Giacomo y Roby es un valor seguro para el bueno de Alex. Yo, al menos, disfruté de unos RHAPSODY OF FIRE en todo su esplendor, y a juzgar por los comentarios y caras cuando terminó “Emeral Sword”, no fui el único que pensó del mismo modo.
Texto: José Rojo
Fotos: Jon Rivas Delgado
MANTICORA
Cuando el festival anunció las bandas que iban a formar parte del cartel, estuve indagando en las que no conocía y la que más me llamó la atención fueron MANTICORA, formación danesa que destaca por su power metal progresivo, por lo que indagué en su discografía hasta tal punto que se convirtieron en una de mis obligadas de ver en la jornada de hoy, pero por desgracia, también han sido la decepción del festival.
La gran culpa la tuvo el sonido, que en todo momento sonó excesivamente alto y saturado, sin dejar escuchar bien los instrumentos.
Tampoco ayudó que el vocalista Lars F. Larsen no tuviera su mejor noche, desafinando en algún que otro momento.
Canciones como “Winter Solstice” “Necropolitans” o “Beast Of The Fall” de su reciente álbum “Mycelium” no terminaron de brillar, mientras que “Disciples Of The Entities”, más intensa, intentaba mantener a un público que iba abandonando el recinto, algunos por cansancio, otros por el mal sonido.
Yo intenté aguantar un poco más y temas como la propia “Mycelium” o “Slaughter In The Desert Room” lograban mantener mi atención, pero el excesivo volumen terminó por derrotarme y opté por abandonar también, pudiendo escuchar el concierto de fondo hasta casi dos manzanas más lejos, haciendo que mi experiencia con MANTICORA fuera mala y es una lástima porque en otras circunstancias creo que habría disfrutado del concierto ya que su sonido me recordó a formaciones como BLIND GUARDIAN, PERSUADER o SYMPHONY X.
Puede que en otra ocasión logre redimirme con ellos.
Texto: Alejandro Alapont
Fotos: Jon Rivas Delgado
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Todos los grupos tomen cuanto antes la decisión de tocar la misma duración que The Cult, ante todo, entrega.
Una vergüenza lo The Cult en Rock Imperium, hora y cuarto apenas y se largan, yo pagué para verles como cabezas de cartel del sábado y me esperaba más tiempo de ellos tocando.
Lamentable en duración del show.
Saludos
Yo les vi Riviera no hace mucho (1 año? 2?) ellos solos y tocaron hora y 20 (poco).
Alguien debería decirles que con su trayectoria y discografía al menos 90 min no estaría mal pero…
Siempre tocan 1h15» o así… ninguna sorpresa. O sea que hicieron lo que hacen siempre, asi que vergüenza ninguna.
The Cult sonó impresionante… Me sobraron Ressurection Joe y Lucufer y hubiera puesto otras más famosas… Se hizo corto como todo concierto de The Cult… pero corto literalmente, que es raro verles tocar más de hora y cuarto…
Por cierto, no conocía el grupo este, Leprous??? Pero vaya tela como sonaban. Parecía que habían puesto el disco directamente… Que nivel de perfección…
Igual pusieron el disco eh? Jeje
edie cio baby no es del ceremony ,sino del sonic temple , por comentar
Segunda vez que veo a LEPROUS en Rock Imperium y me muero de ganas de verlos en sala.
El cartel del sábado, a mi gusto fue el más compacto. Disfruté muchísimo del sábado y RHAPSODY OF FIRE, hasta le gustaron a mi amigo, y mira que él no es amante del Power como yo.
En fin, gran día de festival y en líneas generales. Salió un gran festival, contra las adversidades y coincidencias.
Para mí LEPROUS lo mejor de la jornada por infinidad de razones, una de ellas es que buscan su camino intentando hacer algo distinto, consiguiendo gustar o no, un poco de aire fresco entre tanto cliché de manual no viene pero que nada mal.