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Crónica de JUDAS PRIEST y MEGADETH en Barcelona Rock Fest

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BARCELONA ROCK FEST

Muy variados eran los alicientes que había para desplazarnos este año hasta el recinto del Parc de Can Zam para presenciar en primera persona esta nueva edición del  BARCELONA ROCK FEST. Y aunque, lógicamente, cada cual tendría sus argumentos, para un servidor la presencia de JUDAS PRIEST conmemorando sus cinco décadas en activo resultaba una cita ineludible. Sí, evidentemente, la actual encarnación de la legendaria formación británica sin contar con la presencia de K.K. Downing y con apariciones esporádicas, por motivos que de salud que ya todos conocemos sobradamente, de Glenn Tipton, dista mucho de la mística de sus años de esplendor. Pero sea como sea la tripleta que conforman Rob Halford, Ian Hill y Scott Travis sigue manteniendo vivo el credo del “Sacerdote” entre una legión de fans que continuan venerando reverencialmente a los “Defensores de la fe metalica”.

Una de las grandes incógnitas de este tour conmemorativo era comprobar como JUDAS PRIEST se las ingeniarían para resumir su longeva y exitosa trayectoria en un show de apenas 90 minutos, De modo que una de las principales inquietudes para sus fans era comprobar cuantos himnos del calibre de ’“Screaming For Vengeance”, “Exciter”, “Beyond The Realms Of Death”, “United”…., se iban a quedar fuera del set escogido. Pero, como todos intuíamos, lo que no faltó fue el cuero, las tachas, las guitarras dobladas, los estrafalarios atuendos de un Halford que se mostró a un nivel notable, la moto, el símbolo de la banda en el techo del escenario, las proyecciones…. Y en definitiva todos esos detalles que hacen que cada concierto de JUDAS PRIEST sea un espectáculo para disfrutar intensamente. Curiosamente fue durante su descarga, siendo uno de los platos fuertes de la noche, cuando fallaron repetidamente las pantallas que flanqueaban ambos escenarios.

Como sucede con cualquier liturgia la salida de los británicos puso en pie y movilizó a una audiencia que les acogió con los brazos abiertos. Así que antes de que nos diéramos cuenta, con los últimos destellos de claridad invadiendo el escenario, y tras sonar a traves del P. A. “Battle Hymn”  a modo de introducción, todos estábamos vibrando al son “One Shot At Glory”. Aunque Halford sigue siendo la imagen y el centro de todas las miradas, Richie Faulkner es quien aporta la vitalidad y en definitiva gran parte del espectáculo, moviéndose por todo el escenario mientras nos ofrece una amplia gama de poses guitarreras. Su actual socio a las seis cuerdas, y productor del último lanzamiento de la banda, Andy Sneap estuvo más activo que en anteriores ocasiones. Eso si, siempre se mantuvo en un discreto segundo plano, aunque realizando un trabajo de lo más sobrio y efectivo. Seguramente muchos pensarían que JUDAS PRIEST sólo iban a tirar de su material más clásico y legendario. Pues bien, lo cierto es que no fue así. Así que tras arrancar la velada con un trallazo incontestable de su aclamado “Painkiller”, tocaba viajar casi hasta el presente para recuperar “Lightning Strike” de su aclamado “Firepower”, que con el escenario bañando en intensos tonos rojizos puso de manifiesto que su obra de 2018 ha calado muy hondo entre su parroquia de incondicionales.

Pero indudablemente lo que quería la mayoría del público que se dio cita en el recinto del Parc de Can Zam era volver a cantar junto a sus héroes esos temas que han marcado a varias generaciones de metaleros y que se han convertido, por derecho propio, en himnos definitorios de un estilo. De modo que la fiesta fue total cuando Halford anunció que había llegado el momento de “You’ ve Got Another Thing Comin´’”, que con su contagioso ritmo fiestero y vacilón nos ponía a todos a saltar dando el pistoletazo de salida a una primera incursión sobre el material que facturaron durante  la década de los ochenta. La velocidad iría en aumento ya que la batería del espigado Scott Travis se encargaría de propulsar la trepidante “Freewheel Burning”, que fue la escogida  para representar a su álbum de 1984 “Defenders Of The Faith”, dejándonos la estampa de un esforzado Halford que tuvo que emplearse al máximo para alcanzar sus altas tonalidades agudas.

Mucho más agradecido para el veterano vocalista fue la interpretación de “Turbo Lover”, ya que le permitió moverse con soltura por el escenario mientras invitaba al público a cantar con él, dejando claro que pese a las críticas que recibió el tema, y todo el disco en su momento, se ha acabado convirtiendo en una pieza indiscutible en la discografía y los directos de la banda. Una vez más las guitarras del tándem Faulkner/Sneap volverían a mostrar su vertiente más afilada y corrosiva al proponernos una nueva escala en “Painkiller”, que curiosamente fue el álbum más visitado de la velada junto al mítico “British Steel”, para hacer que el nivel de intensidad y entrega del respetable no decreciera durante “Hell Patrol”. Acto seguido llegaría uno de los momentos estelares de la noche, y una de las pruebas de fuego para comprobar en qué estado de forma estaban las cuerdas vocales de Mr. Halford. Intensa, mágica, vibrante…, “Victim Of Changes”, volvió a cautivar a la audiencia con su particular mezcla de sentimiento y contundencia, todo ello aderezado por esos explosivos cambios de ritmo y por esa sucesión de agudos, que si bien ya no alcanzan las cuotas de solemnidad de antaño, sí que nos permiten seguir disfrutando de otra de las gemas imprescindibles en la carrera del combo de Birmingham.

Aunque no puede decirse que cortarán el ritmo del show, ya que ambas piezas se han convertido en habituales en sus repertorios, he de admitir que para un servidor supuso un pequeño bajón que los siguientes minutos del show estuvieran dedicados a dos versiones. La primera de ellas “The Green Manalishi (With The Two Prong Crown)”,  nos brindó  la oportunidad de cantar junto a Halford su fantástica melodía central. Mientras que su adaptación del trepidante “Diamonds & Rust” de Joan Baez sirvió para que mas de uno se emocionara. Pero como comentaba anteriormente, aunque ambos temas me gustan, creo que la banda podría haber empleado ese tiempo en rescatar alguno de sus clásicos que se quedó fuera del repertorio. Sea como fuere tocaba encarar la recta final del show,  y que mejor para poner el punto y seguido que apostar por la contundencia y brutalidad del seminal “Painkiller”, que volvió a desatar la locura entre los presentes con Halford nuevamente exprimiéndose al máximo para deleite de sus incondicionales.

Agasajados por su tropa de fieles JUDAS PRIEST no tardaron mucho en volver a pisar el escenario para mirar de nuevo a la gloriosa década de los ochenta. Y es que la inconfundible introducción enlatada de “The Hellion”, nos anunciaba la llegada de la siempre efectiva “Electric Eye”, que se convertía en la enésima muestra de que el material de los británicos hace tiempo que se convirtió en atemporal, y  ver a diferentes generaciones alzar los brazos para corear su matador estribillo junto a Halford fue la constatación definitiva. Tras unos instantes de silencio, en los que el escenario quedó sumido en la más absoluta oscuridad, el atronador rugido del motor nos anunciaba que había llegado el momento de “Hell Bent For Leather”, con el vocalista saliendo a escena a lomos de su Harley para cumplir con otra de las tradiciones que nunca pueden faltar en los show de Priest.

Al igual que ya sucediera en su anterior visita en este mismo recinto para poner el broche de oro a su presentación, el quinteto contó con la presencia de Glenn Tipton que salió a escena para recibir el cariño de sus incondicionales y tocar junto a sus compañeros “Metal Gods”. Con la banda convertida en una “fiera de tres guitarras” todos volveríamos a cantar para convertir Can Zam en una fiesta durante “Breaking The Law”. Rápido, directo, efectivo y en definitiva la excusa perfecta para que todos disfrutáramos al máximo. El colofón definitivo para finiquitar este repaso a cincuenta años de carrera, -nada más y nada menos que medio siglo de carretera y heavy metal, que se dice pronto-, corrió por cuenta de otra de las que todos hemos coreado en infinidad de ocasiones “Living After Midnight”.

Ha pasado medio siglo. Atrás han quedado éxitos, giras interminables, kilómetros, excesos, disputas, malos momentos, reuniones…, y una colección de temas que han conseguido definir el heavy metal década a década. Son una banda irrepetible, legendaria,  icónica y después de verles una vez más triunfar en el  BARCELONA ROCK FEST me queda claro que JUDAS PRIEST tienen todavía recorrido y que su legado es ya inmortal.

 

MEGADETH

Hay muchas imágenes que el paso del tiempo ha convertido en icónicas dentro del mundo del heavy metal. Y no creo equivocarme al decir que la estampa de Dave Mustaine empuñando su flecha, con su larga melena rizada y ataviado con una deslumbrante camisa blanca es una de ellas. Son un puntal para cualquier seguidor del heavy metal que se precie. Quizás MEGADETH se han dejado por el camino algo de la mística propia de ser una banda, siempre fueron Dave y sus secuaces, y más aún desde que Dave Ellefson fue invitado a dejar la banda por segunda vez. En cualquier caso, la actual encarnación de MEGADETH es una de las más sólidas y compactas de toda su longeva trayectoria. Aunque, personalmente, he de reconocer que no lo vi muy claro cuando saltó la noticia en 2015, Kiko Loureiro se ha acabado convirtiendo en el socio perfecto para el carismático frontman americano, clavando los solos clásicos amén de aportar su toque personal y característico. En cuanto a la sección rítmica resulta intachable, con un James LoMenzo que en esta segunda etapa en el seno de la formación americana parece estar disfrutando como un enano formando ahora equipo con el batería Dirk Verbeuren, una apisonadora humana que no creo que sea capaz de recordar en todas las bandas y proyectos en los que ha militado.

Evidentemente la presencia de Dave Mustaine y sus acólitos siempre resulta un excelente reclamo, y más aún en el cartel de un festival como el  BARCELONA ROCK FEST. Así que mientras el sol de la tarde bañaba el escenario los fans iban arremolinándose alrededor. Sin disco nuevo que presentar, -el nuevo material de los americanos “The Sick, The Dying … And The Dead!”, no verá la luz hasta principios del próximo mes de Septiembre-, estaba claro que tendríamos ocasión de disfrutar de un repertorio plagado de viejas favoritas. Eso si, la principal incógnita giraba en torno al estado vocal de un Mustaine, que ha tenido serios problemas de salud durante los últimos años. Y si, quizás no estuvo a su mejor nivel, pero lo cierto es que supo dosificarse y sacar el show adelante. Sin grandes alardes vocales pero manteniendo el tipo, haciendo que las letras fuera descifrables, y no limitándose únicamente a entonar la melodía como le hemos visto hacer  en algunas ocasiones.

Otro detalle a destacar, es que como ya sucediera en sus últimas giras que siempre han sido en escenarios grandes y festivales multitudinarios, el combo americano volvió a apostar por las proyecciones en pantallas led, acompañando sus composiciones con imágenes estrechamente relacionadas con la lírica de las mismas. En cualquier caso, si algo ha quedado claro con el paso de los años es que MEGADETH han sabido crear, como suele suceder con la gran mayoría de las grandes bandas clásicas, una estrecha relación con sus seguidores. Pero es que además Mustaine es “perro viejo” y sabe cómo atraer a los que no se cuentan entre sus adeptos, y es que empezar con un trallazo tan letal y devastador como es “Hangar 18”, te garantiza ganarte la atención de todos los presentes desde el mismo arranque. Aparecieron confiados, sólidos, compactos, haciendo las delicias de sus incondicionales en cada fraseo solista que intercambiaron Mustaine y Loureiro, aunque los realizadores no dieron ni una a la hora de seleccionar las imágenes del músico que estaba ejecutando cada solo.

Habiendo empezado con uno de sus himnos más míticos e intemporales estaba claro que a partir de ese momento la cosa solo podía ir hacia abajo. Pero aunque evidentemente “Dread And The Fugitive Mind” no despertó la misma explosión de euforia que el tema inicial, sí que sirvió para que los más adeptos siguieran ejercitando sus cervicales pese a que su tempo no fuera tan ágil y enérgico. Me gustó mucho como encaró Mustaine el tema, plantándose en el centro del escenario dando así cáliz a un tema que pese a formar parte de un disco que para muchos es considerado “menor” como es “The World Needs A Hero”, -que grabaron con Al Pitrelli-, sigue manteniéndose  en los repertorios de la banda dos décadas después.

 A lo largo de los años Mustaine nos ha sorprendido con despistes monumentales como cuando en 2012 dio la bienvenida al público barcelonés con un “Buenas Noches Madrid”. Pues bien, esta noche el lapsus llegó en el tercer corte de la tarde, ya que Mustaine se equivocó a la hora de cantar una de las estrofas de “Angry Again”, el tema que la banda incluyó en la banda sonora “El Último Gran Héroe”, y que a la postre  se ha convertido en otra de las imprescindible en sus directos, y ver a gran parte del personal  alzando el puño para corear su estribillo fue la constatación definitiva. Con algo menos de pegada y con un Mustaine que tuvo que esforzarse para sacar el tema adelante sonó “Sweating Bullets”, aunque con la entrega de un animado LoMenzo y el apoyo del respetable quedó bastante apañada.

La descarga prosiguió con el tema que presta título a la que por el momento es su última entrega discográfica “Dystopia”, plasmando el equilibrio perfecto entre velocidad, técnica, contundencia y melodía, con un Kiko Lourerio que hizo volar los dedos por el mástil de su guitarra para acabar recabando una cerrada ovación. Fue a partir de este momento cuando el show empezó a perder algo de dinamismo. Primero fue la extensa introducción que precedió a un “Trust”, que pese a ser coreado con fuerza sonó algo lineal y descafeinado. Y después vino el cabreo y el parón que provocó un Mustaine que volvió a dejar patente que el paso del tiempo no ha aplacado su mal humor. Y es que  el líder de MEGADETH pilló un rebote monumental con los “pipas” de Judas Priest, ya que según su criterio su trabajo estaba interfiriendo en el buen desarrollo del show. La consecuencia fue una dura reprimenda, una peineta y que se demorara más de lo deseado el inicio del siempre celebrado “Symphony Of Destruction”.

Aunque no tocaron ningún tema de lo que será su próximo trabajo MEGADETH no dejaron pasar la ocasión de recordarnos que su salida está a la vuelta de la esquina. Así que cuando todos pensábamos que iban a descargar “We’ ll Be Back”, Mustaine nos sorprendió presentando el mítico “Peace Sells”, haciendo explotar al público, y más aún cuando apareció en escena y perfectamente trajeado  Vic Rattlehead. He de admitirlo, aunque la banda suele tocarla en algunas ocasiones, me sorprendió muy positivamente que tuviéramos ocasión de escuchar un tema como “Mechanix”, todo un puñetazo thrashero que los más veteranos disfrutamos intensamente.

La guinda para una actuación que, por las limitaciones lógicas de horario al tocar en un festival y las pataletas de Mustaine, se nos acabó quedando algo corta corrió por cuenta de otra de las imprescindibles para los seguidores de la banda, otra de las que selló su época dorada a finales de los ochenta y los primeros años noventa “Holy Wars… The Punishment Due”. En definitiva solvente descarga de unos MEGADETH que, capitaneados por un Dave Mustaine que dejó claro aquello de genio y figura hasta la sepultura, consiguieron convencer al público de Can Zam. Esperemos que la próxima vez que vengan por aquí  sea liderando su propio show, ya que los americanos parece que se han abonado a venir en paquetes de varias bandas o en grandes festivales. Y un servidor tiene muchas ganas de ver a MEGADETH liderando su propio show y tocando su set completo.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos:

JUDAS PRIEST (Facebook – Correpondientes a 25 de junio de 2022 – ROCK THE CASTLE – VERONA/ITALY)

MEGADETH (Facebook – Correspondientes a Lisboa el 2 de julio)

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

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12 COMENTARIOS

  1. De acuerdo contigo. Me sobraron «The green…» y » Diamonds…». Las podían haber cambiado por otras dos mejores (que cada cual elija). Vi a Halford bastante bien. Supo defender los temas más complicados de manera más que aceptable. Y Faulkner, totalmente recuperado de sus problemas y dándolo todo. Y sí, JUDAS PRIEST son y serán una leyenda del Metal. Este Sábado dieron un recital de lo que debe ser un directo. Y qué cortito se nos hizo…

    • Megadeth. Hay mas metallica esencia aqui que en ellos. Tremendo lo que pueden sar de si en 2022. Mas confesando la, bestialidad de sesiones que tuvo sufrir dave para dejar atras cancer. Que cojones!!!!.

  2. Toda la razón con lo de Megadeth y lo de liderar su propio show ofreciendo un set list mas completo, ultimamente se ha abonado al formato de comparsas…

    Es una pena ver a Megadeth dando conciertos tan raquíticos y con setlist tan ajustados y manidos, con la de joyas, cañonazos e himnos olvidados para el directo que tiene Megadeth en su discografía…
    Que si, que «hangar», «peace sells» «,symphony» y «holy wars» no pueden faltar en un concierto del pelirrojo, pero a partir de ahí….podrían tener un poco mas de variedad y jugar mas con tu extenso catálogo.

    Aún recuerdo la emoción de verles tocar «Take no pr¡soners» en el Monsters of Rock de Zaragoza.

  3. Lo malo de megadeth es que siempre tocan lo mismo variando tres o cuatro temas… Ahora esta algo justificado porque todavia no tienen disco bajo el brazo, pero podian dejar de abrir con hangar 18 (aunque sea un temazo).

  4. Lo malo de Megadeth es Mustein, canto como un gato pisado llegando a aburrir y su mala baba dejó una vez más en evidencia a un señor homófobo y probablemente racista y machista.

  5. Lo de Judas Priest el pasado sábado fué impresionante! he visto esta banda en tres ocasiones: gira de Turbo Lover en Barcelona, gira de Ram it down en Zaragoza… conciertos finales de los 80 i primer 90… 32 años después, a mis 51 tacos, los veo de nuevo… no podia creer el nivel de lo que veia!… son la banda de metal mas grande de todos los tiempos sin ninguna duda! el concierto creo que de los tres mencionados, el mejor!… genial que después viniera Kiss… visto Judas, lo de Kiss fué, como poco, decepcionante… personalmente, para mi, una pallasada de parque temático! …i mira que le puse ganas, pero, ni así!

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