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Crónica y fotos de GHOST + UNCLE ACID & THE DEADBEATS + TWIN TEMPLE en Barcelona

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GHOST

+ UNCLE ACID & THE DEADBEATS + TWIN TEMPLE

Sábado 7 de Mayo de 2022 – Pavelló Olímpic  – BADALONA

Cada época, cada estilo, cada generación tiene a sus héroes y a sus formaciones de referencia. Lo que empezó como una banda misteriosa y estrambótica de fantasmas enmascarados liderados por un personaje que se hacia llamar Papa Emeritus I -y en donde la rumorología corrió a sus anchas a la hora de apuntar que algunos de esos músicos enmascarados podrían ser gente de METALLICA, FOO FIGHTERS…-, es a día de hoy una de las  formaciones  más relevantes dentro del actual universo roquero. El tiempo dirá si GHOST acabarán acaparando la atención de los medios generalistas hasta ocupar un lugar similar al que en otros tiempos ocuparon METALLICA, KISS o AC/DC. Pero lo único realmente cierto a día de hoy es que Tobias Forge  y sus acólitos lenta pero inexorablemente han logrado hacerse un hueco entre las formaciones más seguidas y exitosas de la actualidad.

Siempre han sabido jugar al despiste, se han movido en el filo de la navaja, consiguiendo gustar a heavys y también al público generalista. Sus vídeos y sus letras no han estado exentas de polémica, como tampoco su propia trayectoria con cambio de nombre incluido y demandas cruzadas entre ex-miembros y Mr. Forge. Su último lanzamiento “Impera”, ha sido uno de los trabajos más esperados de este 2022 y como no podía ser de otra forma ha sido acogido con división de opiniones a consecuencia de los guiños hacia otras sonoridades que a priori poco tienen que ver con la vieja ortodoxia del rock y el metal. En cualquier caso, “Impera” ha vendido bien en todo el mundo, nuestro país incluido, y siguiendo su línea ascendente GHOST regresaban a tierras catalanas para liderar su propio espectáculo en el Pavelló Olímpic de Badalona.

Teniendo en cuenta lo ecléctico de su propuesta no creo que a nadie le sorprendiera la elección de las bandas que están acompañándoles en este tramo europeo de su “Imperatour 2022”. Los encargados de dar la bienvenida a los que decidieron acercarse al recinto a primera hora de la tarde fueron TWIN TEMPLE, una formación cuanto menos curiosa que combina el clasicismo del soul, el swing y el rock de los 50 y los 60, con una ambientación oscura y demoniaca. Mientras que los elegidos para amenizar la espera antes de la salida de las estrellas de la noche fueron los británicos UNCLE ACID & THE DEADBEATS.

Con algo de retraso sobre el horario inicialmente previsto las puertas del Pavelló Olímpic de Badalona se abrían para acoger a todos aquellos que decidieron darse cita para no perderse a los encargados de abrir la velada TWIN TEMPLE. Y lo cierto es que su apuesta fue acertada, ya que el combo americano hizo alarde de tener tablas y sobre todo una impactante puesta en escena que acabó conquistando a todos los presentes. No dispusieron de mucho tiempo, apenas media hora, pero supieron aprovecharlo al máximo a base de explotar esa imaginería e indumentaria satánica y ocultista que si uno cerraba los ojos poco tenía que ver con las líneas maestras de su propuesta. Pero, precisamente, eso fue los que lo hizo tremendamente atractivos.

Mientras el personal iba accediendo al recinto aparecían en escena, escoltados por un gran telón de fondo con el nombre de la banda,  los chicos de TWIN TEMPLE. No fue el mencionado telón el único atrezo que utilizaron, ya que con la batería a un lado y los teclados al otro el centro del escenario estuvo copado por una mesa a modo de altar en el que habían  colocados diferentes objetos rituales. Y es que eso fue precisamente lo que fue su show: un oscuro ritual. Empezaron invocando al maligno con la impactante figura de su atractiva frontwoman, ataviada de rojo y al estilo vintage, Alexandra James, invitando al personal a que levantara los cuernos mientras clamábamos por la presencia del Sr. Oscuro para posteriormente sorprendernos con “Sex Magick”.  Precisamente las letras oscuras y con matices sexuales fueron  otro de los  argumentos que jugó a su favor. Pero algo que no nos esperábamos es que Alexandra no solo presentará “Let’s Have A Satanic Orgy”, en castellano, sino que también cantó su ruborizante letra en un más que correcto castellano, lo que a la postre les sirvió para ganarse la simpatía de un respetable que agradeció el esfuerzo con una cerrada ovación.

Sin apenas darnos tiempo de reponernos de la sorpresa y precedido de un conteo, arrancaba “Satan’ s A Woman”, desarrollando ese sonido a medio camino entre el soul y el swing que se vio culminado con un llamativo solo de saxo. Aunque la ya mencionada Alexandra fue quien acaparó la mayoría de las miradas, fue su socio y pareja, el guitarrista Zachary James, quien acaparó el peso instrumental de la propuesta de los americanos, dejando buena muestra de su estilo de esencia bluesera en piezas como “I’ m Wicked”. El cierre definitivo para la corta y colorista descarga de TWIN TEMPLE corrió por cuenta de “In Nox”, que se cerraba con la pareja ofreciéndonos otro rito satánico, -con cáliz ella y crucifijo él-, antes de fundirse en un lascivo y sangriento beso. En definitiva excelente y sorpresiva descarga de unos TWIN TEMPLE que un servidor no conocía y que a partir de ahora no piensa perderles la pista. Aunque he de reconocer que mas por lo original de su puesta en escena que por su propuesta musical.

La tarde no podía haber empezado mejor. Así que con algo más de afluencia en el recinto les llegaba el turno a UNCLE ACID AND THE DEADBEAST. Si la descarga deTWIN TEMPLE estuvo muy centrada en lo visual, lo cierto es que el show de los británicos estuvo totalmente centrado en el aspecto musical, ya que tocaron prácticamente a oscuras, bañando el escenario con una luces verdes que apenas recortaban sus figuras. Quizás fuera eso lo que propició que la respuesta del respetable no fuera tan entusiasta. Y es que su propuesta a base de heavy doom con toques psicodélicos, soner y letras basadas en las películas de terror no acabó de captar la atención de un público que prefirió seguir sus evoluciones sin apenas interactuar con ellos.

Pese a todo no puede decirse que el cuarteto de Cambridge no ofreciera un buen show. Son una banda con más de una década de trayectoria a sus espaldas y que ha publicado cinco largos de estudio, siendo el último de ellos “Wastedland”, que vio la luz a finales del pasado 2018. Contando como único elemento escénico con un gran telón de fondo con el nombre de la banda el cuarteto aparecía en escena para tratar de someternos con la solidez de los mastodónticos riffs contenidos en la inicial “Mt. Abraxas”. Y es que el peso de bandas míticas dentro de la escena británica como Black Sabbath se dejaron notar con fuerza en piezas como “Mind Crawler”.

Pero dejando a un lado los tiempos más pantanosos y las guitarras más densas y pétreas, lo cierto es que el combo de Cambridge dejó ver que sobre su propuesta también planean las alargadas sombras de bandas como JUDAS PRIEST o SAXON, tal y como dejaron patente en la más marchosa “Shockwave City”. No abandonarían el material de lo que fue su segundo largo “Blood Lust”, ya que la elegida para proseguir con su presentación fue “13 Candles”, que nos dejaba a una banda totalmente desatada y que se abandonó al headbanging, aunque pese a sus esfuerzos en ningún momento llegaron a conectar con el público.

El gusto por las películas de terror y de serie B volvería a dejarse notar con fuerza a lo largo de “I’ ll Cut Youn Down”. Mientras que para cerrar su escueta presentación confiaron en los lúgubres desarrollos de la inclemente “Melody Lane”. Lamentablemente los chicos que lidera Kevin R. Starrs no acabaron de conectar con un público que se mantuvo frio y distante.  Y es que la propuesta de los británicos seguro que funciona mucho mejor en las cortas distancia, en la intimidad de un pequeño club, que no en el marco de un pabellón, donde sin duda su oscura magia se acaba diluyendo en el ambiente. Esperemos que la próxima vez tengan más suerte.

Y por fin llegaba el gran momento de la noche. El acto que todos estábamos esperando. Pero antes de que Mr. Forge y su escuadrón de Nameless Ghouls, quienes por cierto renovaban indumentaria y máscara para esta gira, tomarán el escenario todavía tendríamos que esperar mientras un telón blanco ocultaba el escenario de miradas indiscretas y a través del P.A. sonaba esa mistérica y fantasmal música que no hacía más que acrecentar la impaciencia de todos los presentes. Hace ya bastante tiempo que  GHOST subieron de categoría, que se codean con las bandas realmente grandes. Así que lo primero que me gustaría  destacar fue la majestuosidad de un escenario engalanado con un sublime telón trasero que reproducía la vidriera de una catedral, varios tramos de escalinatas que llegaban hasta la batería, y diferentes tarimas donde se colocaron los músicos. Tampoco faltaron los efectos pirotécnicos, el confeti, el fuego, el humo, un fantástico juego de luches y, por supuesto, diferentes cambios de vestuario dependiendo del personaje que en cada momento llevara la voz cantante, o el saxo, como cuando apareció en escena el decrépito Papa Nihil.

Si hablamos del sonido, fue impecable en líneas generales. Todo sonó en su sitio, a buen volumen, e incluso alguna línea pregrabada quedó perfectamente integrada al sonido de la banda. Pero si hay algo que me gustaría destacar es la calidad instrumental de la banda: coristas, dos teclistas, 3 guitarras…, hacen que los actuales GHOST, en cuanto a calidad de ejecución se refiere sean mucho mejores que aquellas primeras encarnaciones que tuvimos ocasión de ver en los primeros años de la pasada década. Si hablamos del repertorio debo admitir que me sorprendieron un par de detalles. Por un lado el material de “Impera” no estuvo tan presente en el setlist como me esperaba. Pero es que para mi sorpresa tampoco gozaron de excesiva representación los cortes contenidos en “Opus Eponymous” e “Infestissumam”. Así que podríamos decir que el repertorio fue un recorrido por los singles más exitosos que han facturado en los últimos siete años.

Con una avalancha de de teléfonos intentando inmortalizar el momento, la cortina que cubría el escenario finalmente caía cuando tras “Imperium” empezaba a sonar la guitarra que marcaba el inicio de “Kaisarion” mientras las luces nos cegaban y la primera explosión de la noche servía para que un elegante Papa Emerirtus IV irrumpiera en escena desde detrás de la batería para provocar la locura entre su parroquia. Dominando el escenario, moviéndose con soltura, el frontman no tuvo ninguna clase de dificultad para meterse al personal en el bolsillo llevando de forma magistral el coro del primer tema de la noche mientras su ejercito de Nameless Ghouls deambulaban por el escenario reclamando mayores cuotas de protagonismo que en anteriores giras, subiéndose por las escalinatas e incluso posicionándose en “primera línea de fuego” en más de una ocasión.

Si alguien pensaba que GHOST habían arriesgado en exceso quemando una de sus bazas ganadoras en el arranque, no podía estar más equivocado. Ya que si descomunal fue la reacción del respetable al inicio, el pabellón se vino literalmente abajo cuando la batería atacó sin previo aviso el reconocible ritmo de uno de sus himnos más exitosos “Rats”, que convertía el recinto en mar de cuernos que se alzaban orgullosos cada que vez teníamos que corear su pegadizo estribillo para acto seguido entonar su coreable melodía antes de brindarnos un final netamente metalero con las guitarras sonando descomunales. Sin embargo, serían las sinuosas y corrosivas líneas del bajo las que se encargaron de anunciarnos que había llegado el momento de “From The Pinnacle To The Pit”. Así que ya con el frontman desprendido de su chaqueta GHOST nos hacía transitar por derroteros más oscuros y misteriosos realizando así una primera incursión en lo que fue el material de su tercer largo “Meliora”.

Acto seguido llegó el momento de los saludos y del primer speech de la velada para recordarnos que era sábado por la noche  y que era tiempo de rockerar. Y para ello que mejor que dejarnos llevar por la comunión perfecta entre teclados y guitarras contenidas en “Mary On A Cross”, que nos dejaba la estampa de nuestro venerado  Pontífice paseándose por el escenario bien aferrado a su pie de micro mientras buscaba incansablemente la complicidad de una audiencia que cantó como si le fuera la vida en ello. Con el escenario sumido en la penumbra, y con la iluminación azul recayendo sobre los teclistas, se iniciaba “Devil Church”, que nos abocaba sobre un fratricida duelo guitarrero entre dos de los Nameless Ghouls. Con el personal animando tocaba revestirnos de una pátina de oscuridad para sumergirnos de lleno en la deliciosa y metalera “Cirice”, con Papa Emeritus IV ataviado con una chaqueta con alas de murciélago, mientras las luces se centraban en él para recortar su silueta y conferir así al escenario una ambientación de lo más malévola y ocultista.

Luciendo un nuevo modelito, en esta ocasión con americana negra, nuestro anfitrión nos preguntaba qué tal iba la noche, y si ya estábamos borrachos. Así que ante la desaforada respuesta del respetable nos preguntó si nos gustaba el cine, para acto seguido volver a mirar a su último redondo dando buena cuenta de las melodías más accesibles de un celebradísimo “Hunter’s Moon”. De espaldas al público, y provocando con gestos obscenos a sus Nameless Ghouls, arrancaba “Faith”, provocando que el nivel de euforia no decreciese. Sin duda hay muchos sonidos e influencias de la década de los ochenta en la música de GHOST, y eso se notó en las melodías de teclados que  condujeron  “Spillways”, que de las nuevas fue de las que mejor funcionó con toda la pista  saltando mientras Papa Emeritus IV  se paseaba con altanería por todo el escenario.

Y es que la comunión entre la banda y sus seguidores fue realmente pasmosa. Bastó que Papa Emeritus pidiera las palmas de apoyo del respetable para que prácticamente no pudiéramos oír el riff inicial de otra de las imprescindibles en su repertorio, la primeriza “Ritual”, que nos dejaba con un fantástico juego de luces y un final apoteósico con otro  sublime duelo de guitarras. La elegida para cerrar el capítulo dedicado al material de “Impera” fue “Call Me Little Sunshine” con, ahora sí, Mr. Forge luciendo el hábito de gala,- con Tiara Papal incluida-,  para provocar el delirio de unos feligreses que acompañaron con palmas reverencialmente gran parte del tema para acabar cantado todos juntos su fantástico estribillo.

Seguramente la evolución más notoria que GHOST han experimentado en los últimos años es la calidad de los músicos que acompañan ahora a  Mr. Forge. Y eso fue  algo palpable en diferentes momentos del show, tanto en algunos de los duelos instrumentales que nos ofrecieron como en los fugaces pasajes instrumentales de  “Helvetesfönster”, que como no podía ser d otra forma precedió a “Year Zero”, y a la ristra de invocaciones al maligno, que con los devotos alzando los brazos y con el recinto teñido de rojo hacía que siguiera subiendo la temperatura en un pabellón que a estas alturas estaba ya a punto de ebullición, y más cuando unas columnas de fuego hicieron acto de presencia en la parte trasera del escenario.

El misterio, la oscuridad y la inquietante melodía de “Spöksonat”, nos pondrían en alerta ante la llegada de “He Is”, que con su ambientación más introspectiva, -interpretada sin la Tiara-, y con el escenario rebosante de luz marcaba un rotundo contraste con los numeros anteriores. Una vez más, serían los Nameless Ghouls quienes acapararon el centro de atención mientras un par de “pipas” colocaban en el centro del escenario un ataúd desde el que apareció  sorpresivamente  Papa Nihil para interpretar el solo de saxo que rubricó la instrumental “Miasma”. Mr. Forge volvería a aparecer en escena luciendo una llamativa americana de lentejuelas para ponernos a todos a botar con “Mummy Dust”. El último cartucho antes de la inevitable  retirada a los camerinos estuvo reservado para las melodías poperas de “Kiss The Go-Goat”, con el personal volviendo a levantar los cuernos al aire cada vez que se mencionaba alguno de los nombres por los que se conoce al maligno.

Con el público demandando la vuelta de los músicos insistentemente  nuestro anfitrión regresaba a escena para espetarnos la charla que precedió a una de las sorpresas de la noche: su adaptación del clásico de METALLICA “Enter Sandman”, que arrancaba con las notas del piano, cual balada, hasta que la pirotecnia marcó la entrada de las guitarras desatando la euforia del personal. A estas alturas de la velada ya no había vuelta atrás. Así que tocaba rematar la faena con “Dance Macabre”, y su despliegue de colorido luminotécnico, y la final “Square Hammer”, acompañada de una  abundante lluvia de confeti mientras la gente saltaba enloquecida para rubricar que GHOST están llamados, junto a un selecto y reducido grupo de bandas, a tomar el relevo de algunas de las grandes formaciones que todos tenemos en mente.

En cualquier caso, y aunque suene extraño, teniendo en cuenta que estamos hablando de una banda que tiene todos los detalles del show perfectamente estudiados, creo que les sobró el cover de Metallica y que les faltó algún tema más de la primera época. Gran descarga de unos GHOST que gustaron y convencieron, aunque personalmente he de reconocer que no me transmitieron las mismas sensaciones que cuando tuve ocasión de verles en el Sant Jordi Club a finales del pasado 2019. Aunque quizás eso no fuera culpa de la banda, sino de un recinto que no estuvo a plena capacidad y no pudo dar el calor y el colorido que sin duda la cita merecía.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alfredo M. Geisse (Muchas gracias)

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4 COMENTARIOS

    • Muy buena tu ironía, pero tienes toda la razón ( a pesar de que yo siga escuchando una y otra vez el piece of mind y powerslave). Solamente comentamos los grupos de los 80 hacia abajo, sobre todo los de los 80 que son los que nos corresponden por edad a la mayoría del Foro. Ghost son savia nueva para nuestro rollo y no le damos el suficiente apoyo ( al menos en este espacio), ni tan siquiera comentando un concierto en nuestro país. Ghost en directo es brillante, se lo curran mucho, y en estudio son muy perfeccionistas, en mi opinión una de las bandas “actuales” con más talento compositivo.