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Critica del CD de DEEP PURPLE – Whoosh!

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DEEP PURPLE – Whoosh!

 Discográfica: earMUSIC

Puntuación Popular

(2 votos) 7/10

DEEP PURPLE - Whoosh! Con una carrera de cincuenta años a sus espaldas, habiendo contribuido de manera inequívoca a la construcción, evolución y asentamiento de un género como es el rock duro, sin nada que demostrar a estas alturas, DEEP PURPLE siguen sacando grandes discos, ajenos a modas y sin ningún tipo de pudor ante las comparaciones que pueda haber entre la música de nuevo cuño y la de su glorioso pasado.

Lo dije en 2017 y lo repito en 2020: ¡DEEP PURPLE han sacado un señor discazo! Sólo que en aquella ocasión el encabezado de la reseña ponía “Infinite” y en esta ocasión es “Whoosh!” Podemos perder tiempo diciendo que ya no son los mismos que en “Perfect Strangers” o “Made in Japan”, que Gillan no conserva los agudos de antaño o que sin Blackmore la magia se desvaneció. Pero sinceramente, yo prefiero concentrarme mis energías en disfrutar de lo que tenemos entre manos. Porque es realmente bueno. Propio de maestros. Sí, con un Gillan más comedido, pero a la vez usando sus cada vez más limitados -por la edad y los excesos de antaño- recursos de una manera sabia. Con un Don Airey que nos hace volar con sus teclados. Con esa magistral base rítmica compuesta por Ian Paice y Roger Glover dando a cada tema lo que éste requiere. Y con un Steve Morse a la guitarra pletórico, aunando técnica y sentimiento, como ha hecho siempre durante sus veintiséis años de carrera dentro de PURPLE.

Ellos mismos comentan que el productor Bob Ezrin les dio como máxima el disfrutar del estudio, dejando que cada canción creciera por su propio camino. Gracias a ello, tenemos cincuenta y un minutos de disfrute, donde intuimos una banda detrás pasándoselo bien, disfrutando de tocar juntos, ejerciendo su trabajo con pasión.

Y esto es ni más ni menos lo que encontramos en “Trough my Bones”, el rockero inicio repleto de buen gusto, elegancia y ese pique de solos entre guitarra y teclado tan marca de la casa, con un Gillan comedido pero dando a la vez lo que la canción le reclama. Más vacilona y bailonga es “Drop the Wagon”, con la que es difícil que los pies se te estén quietos a lo largo de su duración. Me encanta como entra el coro de voces en el estribillo, me suena muy a directo con los distintos timbres y tesituras de cada una de las voces que lo ejecuten. Su hammond tan de la escuela Jon Lord -¡que en paz descanses!- con ese gran solo a la mitad en el que Airey recoge toda la esencia del mítico teclista al que sucedió hace varios años. En una onda parecida, con un interesante riff la mar de dinámico tenemos “We’re all the same in the Dark”, aunque la que realmente me ha conquistado de este primer bloque de inicio es “Nothing at All” y su gracioso juego de figuras melódicas que se replican entre Don y Steve, demostrando que la velocidad a la hora de interpretar una escala no está reñida con el buen gusto y hacer que ésta pueda ser tarareada. La simpleza de la base rítmica, con un simple 4×4 llevado sin mayores artificios que el de atacar los platos cuando se cambia de registro y las tónicas dadas por el bajo, llevan al tema en volandas.

Seguimos con las buenas sensaciones con un “No Need to Shout” que se mantiene en esa misma tónica rockera donde destaco por un lado las síncopas de dos notas que el teclado ejecuta tras cada vuelta de estrofa y por el otro esa voces panoramizadas que dan al color al estribillo junto a ese piano que tímidamente va entrando hasta que se desata del todo en otro pedazo de solo del señor Airey.

Me ha llamado mucho la atención “Step by Step” con su órgano de iglesia aportando un aire lúgubre, la melodía de las estrofas con el coro a tres golpes, muy original y ese filler de teclado y más tarde de guitarra tras cada estribillo. Un tema curioso, con un contenido muy PURPLE aunque a la vez original.

Con “What the What” no puedo hacer otra cosa que no sea imaginarme a la banda en un bar de carretera tocando ante una audiencia que está disfrutando tanto como los músicos, con ese rock&roll vacilón, donde el piano y la desenfadada manera de cantar de Gillan son protagonistas.

Para “The Long Way Round” nos proponen un cambio de tuerca rítmico, pasando a un modelo más dinámico, casi atresillado, que le da un groove muy acertado al tema hasta que este rompe de registro abriendo su espectro y sus acordes cuando llega el coro y la coda en la que la melodía de guitarras le da la réplica al vocalista. ¡Sensacional! Rompe totalmente con el minimalista “The power of the Moon” en el que una sencilla base de Paice es casi protagonista absoluta, desnuda con el resto de instrumentos muy bajitos en la mezcla. Porque para lucirse ya tenemos el corto instrumental “Remission Impossible” donde los piques entre las seis cuerdas y las teclas están en su punto álgido durante el minuto y medio que dura.

La recta final no baja el nivel un ápice. Desde la mística “Man Alive” con la que juegan a mezclar los pasajes más calmados, carente de base, con otros más animados, hasta la rockera “And the Address” en la que se marcan otra pedazo de instrumental alucinante donde Morse tiene su merecidísima parcela de esparcimiento guitarrero, hasta la final “Dancing in my Sleep” donde las bases sintetizadas se hacen con los mandos en un tema donde pareciera que PURPLE coquetearan con la idea de convertirse en David Bowie.

Y no me dejo de lado la curiosa portada con el astronauta difuminándose mientras camina por desiertos parajes con el espacio sideral de fondo. Una figura a la que están sacando partido en sus videoclips realizados para este álbum y a la que se le pueden sacar multitud de interpretaciones que a la vez puedan ser tan acertadas o absurdas las unas como las otras; y desde aquí aprovecho para saludar a los que como yo sean fans de “Avengers: Infinity War”; ellos sabrán el por qué al ver el dibujo que ilustra este “Whoosh”.

Poco más me queda por decir. Queda claro tras mi exposición que, para el que firma, uno de los discos del año tiene nombre de onomatopeya. ¡Disfrútenlo!

J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comwww.twitch.tv/metal_dj_phoenix

Lista de Temas:

  1. Throw My Bones
  2. Drop The Weapon
  3. We’re All The Same In The Dark
  4. Nothing At All
  5. No Need To Shout
  6. Step By Step
  7. What the What
  8. The Long Way Around
  9. The Power of the Moon
  10. Remission Possible
  11. Man Alive
  12. And the Address
  13. Dancing In My Sleep

 

 

13 COMENTARIOS

  1. Gran disco, sí señor. No oía nada nuevo de los ingleses desde el “Batle rages on” (!!) Lo que me ha llevado a darle una oreja es que lo produce Bob Ezrin ( resulta que ya es el tercer lp que les produce…) A Steve Morse ya lo conocía de lo que grabó a fines de los ’80 con Kansas, o de la banda que tiene junto a Neal Morse y Mike Portnoy, Flying Colours. No es que me haga vibrar, pero debo reconocer que està a la altura de las expectativas.
    Durante años Ezrin fue mi productor favorito. Sus trabajos con Kiss, Alice Cooper, Héroes del Silencio ( magistral el “Avalancha”) Pink Floyd, Kansas, Deftones o Hanoi Rocks son para tomar nota de como se debe sonar en un estudio. Eso queda patente en “Whoosh”, pero es que ademàs, se nota que es un productor con una visión muy clara y concisa de lo que debe ser un tema de rock, y aquí se ve. Temas cortos, con cero elementos superfluos y donde todo tiene un sentido y un significado. Madurez, concisión y canciones que se pegan y llenan. Qué bien les vendría un productor así a gente como The Flower Kings, Deep Purple o Dream Theater… ¿No?

  2. Pues a los habéis dejado aparcada la era Steve Morse en Deep Purple, os recomendaría absolutamente el ‘Now what!?, que es, a mi gusto, el mejor de dicha etapa junto con Punpendicular y Bananas.

    Este lo tengo muy poco oído para opinar. El anterior Infinite estuvo bien, pero un poco por debajo del gran Now what!?

    Qué grandes Purple, que al igual que UFO, siguen haciendo música hasta el final, ojalá tomarán nota los Aerosmith, KISS o AC/DC, que parece un milagro cada vez que lanzan algo en las últimas 2 décadas.