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Critica del CD de PARADISE LOST – Obsidian

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PARADISE LOST – Obsidian

Discográfica: Nuclear Blast

Puntuación Popular

(2 votos) 9.5/10

 PARADISE LOST - Obsidian Fieles a su cita discográfica determinada por un ciclo de dos o tres años, PARADISE LOST vuelen con una nueva obra bajo el brazo denominada “Obsidian”. Y lo hacen cargados de los elementos sonoros que han caracterizado al combo de Haifax durante toda su trayectoria.

El álbum número dieciséis en su carrera no sólo rubrica treinta años de actividad discográfica para la banda, sino un compendio de aquello que uno se espera encontrar en un disco suyo: oscuridad, halos lúgubres, bases pesadas, letras depresivas que se recrean en las miserias de la vida, todo ello repleto del buen gusto que les caracteriza.

No han dejado de lado esa vuelta al death metal de sus inicios que caracterizó a sus dos álbumes precursores a éste, porque ese estilo está muy presente a lo largo de “Obsidian”, pero sí lo tenemos de una manera más dosificada que en aquellos. No nos falta la faceta más doom, melódica e incluso un par de bellas incursiones acústicas. Se trata de una recopilación tan polifacética que, en cierta medida, me recuerda a álbumes como “Tragic Idol” o “Faith Divides us – Death Unites Us” donde se congregaban todas estas variantes dentro de su propio estilo.

Inician muy tranquilos, melancólicos, con las guitarras acústicas de “Darker Thoughts” y Nick Holmes cantando suave, con voz limpia mientras poco a poco el cantante se va doblando ciertas melodías a terceras, introducen violines y chelos hasta que se les une el resto de la banda ya con la distorsión tanto de guitarras como de garganta rompiendo en el que pronto será el primero de los estribillos. “Fall From Grace” por su parte, es el tema arquetípico de PARADISE LOST con Greg Mackintosh llevando el peso melódico con su guitarra mientras Stephen, Aaron y Waltteri llevan la carga rítmica con un Holmes que alterna las guturales de las estrofas con las voces limpias del estribillo. Me encanta el videoclip que han grabado para el tema, el trabajo del actor que lo protagoniza y la manera en la que caracteriza a la perfección lo abatido de la letra, ,ese caer en desgracia, perder toda la luz dentro de uno mismo.

Con “Ghosts” me encanta ese sonido terroso en el bajo de Stephen repleto de una distorsión que te hace casi chirriar los dientes, llevando el peso junto a una batería que va añadiendo elementos poco a poco y unas tenues acústicas que van formando la estrofa con la voz doblada en dos armonías graves, desembocando en un estribillo a dos tiempos sencillo, conciso, marca de la casa, tomándose antes su tiempo en un puente que en su primera parte es lento y en la segunda va marcando golpes de caja en semicorcheas.

“The Devil Embraced” es uno de esos medios tiempos muy característicos en sus inicios donde las acústicas y rítmicas se entremezclan logrando la magia.  Inmersos en ese halo lúgubre permanecemos, ya que “Forsaken” no nos deja salir de él con esos coros y sonidos de órgano, los tempos lentísimos y los estribillos donde la rima se antoja casi improcedente ante la naturaleza miserable del mensaje que transmiten las palabras.

Con “Serenity” tenemos un pequeño acercamiento al death metal nórdico, aunque muy cogido con pinzas y siempre dentro del espectro de los de Halifax. Pero es que esas estrofas de acordes arrastrados y la caja marcando a negras en cada tónica, a la vez que el estribillo, mezclado con las melodías casi folk del teclado cada vez que cambian de estribillo, bien podría ser un guiño a bandas como AMON AMARTH.

“Ending Days” es una preciosa balada -¡sí, balada!- donde las perennes guitarras acústicas van arropadas por una base rítmica sutil que viene y va, un Nick con la pasión a flor de piel y un pedazo de solo donde Greg tiene su minuto a lo guitar hero, algo nada habitual en él. Me encantan las cuerdas del final, como entran justo antes del último de los estribillos, ayudando a realzar la intensidad. Por su lado, “Hope Dies Young” es puro metal gótico, de ese que en los años noventa inundó las discotecas de media Europa, repleto de melodías tan lacónicas como pegadizas. De hecho me deja la idea y el regusto a que hubiera casado perfectamente en aquel incomprendido “Host” si le hubieran quitado las guitarras y la hubieran arropado a base de sintetizadores y cajas de ritmo dejando la voz de Nick tal y como está en el tema.

Y llegamos al final, pero no sin antes sin deleitarnos con la desgarradora “Ravenghast”. Es el tema más tétrico del álbum, dentro del doom metal en el que PARADISE LOST también han demostrado desenvolverse como pez en el agua. Y aquí tenemos una buena muestra de ello.

En definitiva, “Obsidian” viene a ser un perfecto resumen de lo acontecido a lo largo de toda la carrera de PARADISE LOST como banda. Un disco variado dentro de su característico estilo, repleto de buenas canciones y con grandes bondades, siendo la mayor de ellas su duración de cuarenta y cinco minutos. Con esa calidad y duración, es uno de esos discos que, una vez terminas de escucharlo, te invita a volver a pulsar la tecla “play”.

J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Lista de Temas:

  1. Darker Thoughts
  2. Fall From Grace
  3. Ghosts
  4. The Devil Embraced
  5. Forsaken
  6. Serenity
  7. Ending Days
  8. Hope Dies Young
  9. Ravenghast

 

 

 

 

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7 COMENTARIOS

  1. De los dos temas presentados, uno me ha parecido absolutamente mediocre (como todo lo que han sacado en los últimos años) y el otro aceptable pero claro, es rock gótico tipo Sisters o The Mission. Yo no sé qué cojones tiene en mente esta gente. Reniegan del metal durante una buena etapa (cuando descubrieron a Depeche Mode) pero se tienen que bajar los pantalones para hacer otra vez eso que declararon que ya no les motivaba, un «back to the roots» putapénico y más forzado que la reunión de Barón Rojo.

    Caso a parte es el señor Holmes, es alucinante que un tío que se gane la vida con esto, no haya sido capaz en 30 años de aprender siquiera a modular la voz o intentar afinar un poquito, más aún desde que le dió por meter voces limpias.
    En fín, desde «In Requiem» me parecen un puto chiste y casi que prefiero la época «Host» o «Believe in nothing» que la ponzoña copypaste de sus último años.
    No sé por qué tenía esperanzas con este álbum tras unas declaraciones de Mackintosh y ver lo que hizo recientemente con Strigoi, pero esto pinta fatal…