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Crónica y fotos de DREAM THEATER en Madrid

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Century Media - Triptikon
Century Media - Triptikon

 

DREAM THEATER

Viernes 31 de Enero de 2020 – Wizink Center – Madrid

THE DISTANCE OVER TIME TOUR
CELEBRATING  20 YEARS OF SCENES FROM A MEMORY

Aunque sea uno de los tópicos manidos en el uso cotidiano, no deja de ser cierto que, cuando uno mira la vista a atrás, el paso del tiempo abruma hasta tal punto de que uno se pregunta si realmente han pasado veinte años de varios eventos. Sin embargo, el calendario no falla y son ya veinte los acontecidos desde la salida de “Metropolis II: Scenes From a Memory”. Un disco que marcaría un antes y un después en la carrera de DREAM THEATER. Por un lado, supuso la entrada del por aquel entonces nuevo teclista Jordan Rudess. Por el otro, uno de los hitos dentro de su trayectoria discográfica siendo hoy en día uno de los álbumes favoritos para los fans del grupo. Muchos de ellos incluso aseveran que desde aquel entonces ningún otro lanzamiento les ha dado tantas satisfacciones.

Personalmente, supuso la segunda vez que tendría oportunidad de ver al combo estadounidense en directo, siendo la primera de ellas en la presentación de “Falling Into Infinity” en la extinta Sala Canciller. La gira de “Scenes” llegó por todo lo alto a Madrid y fue uno de las constataciones de que DREAM THEATER iba a ser una banda grande, pasando a doblar su aforo de la primera a la segunda visita con sólo un par de años de diferencia. En concreto, pasaron de Canciller a La Riviera, donde colgaron el cartel de “no hay entradas”. Aquel fue un concierto excelente en el que interpretaron íntegra la obra a presentar para jolgorio del público. Tanto para aquellos que queríamos repetir la experiencia como para los que en su día no tuvieron oportunidad, el concierto del pasado viernes se convertía en una cita ineludible desde que anunciaron que, aprovechando la gira para presentar los temas nuevos pertenecientes a “Distance Over Time”, celebrarían también la onomástica del veinte aniversario volviendo a tocar “Metropolis II” al completo.

El concierto se adaptó al formato “an evening with”. Es decir sin teloneros, de larga duración y con una pausa de quince minutos en el medio. Casi tres horas de espectáculo con un sonido que fue de menos a más, un escenario con escalinatas a sendos lados, una pasarela central tras la batería y una enorme pantalla de alta definición en la que se proyectarían vídeos relacionados con las canciones y, en el momento de interpretar “Escenes”, la historia. En este último punto señalar que algunos vídeos fueron rescatados de la gira de hace 20 años y otros fuero nuevos, basados en animaciones con una estética cercana al anime en algunos casos.

Una de las grandes incógnitas era el estado de voz de James LaBrie. A nadie se le escapa que el canadiense no está en su mejor forma y, si bien destaca como frontman, apartado en el que ha mejorado notablemente con el paso del tiempo, su registro tonal ha sufrido gira tras gira y, sobre todo a la hora de atacar las notas altas de las que hace gala en estudio, pasó más de un apuro desde el primer momento. Hubo partes en las que, perdonad que lo diga así, estuvo horrible. Otras en las que lo bordó -sobre todo a la hora de encarar las tonalidades medias, imprimiendo un feeling que me encantó- y otras en las que directamente, lo que estaban tocando sus compañeros eran tan alucinante, que obvié completamente la parte vocal. Como compensación, James alarga algunas notas más de lo debido e intenta aportar otro tipo de recursos que, personalmente, aportan poco o nada a la canción o a la melodía en sí. Siempre he pensado, en las muchas veces que he visto a DREAM THEATER que, cuanto más “juguetón” está el cantante con las melodías, es síntoma de que en peor estado se encuentra su garganta.

Por el contrario, el viernes fue la constatación, una vez más de quiénes son los que están tirando del carro en DREAM THEATER, que no son otros que Jordan Rudess y John Petrucci. El primero no paró quieto con su soporte de teclado móvil, dando vueltas de 360% e inclinándolo para que pudiéramos deleitarnos tanto con su interpretación como con los aparatos eléctricos asociados a su teclado. El segundo, dejó claro, una vez más, por qué se encuentra entre uno de los guitarristas más reputados, alabados y estudiados por músicos y estudiantes en el mundo entero. John ya no se basa únicamente en su endiablada técnica (la cual conserva intacta), sino que ha conseguido un sonido, un sentimiento y una manera de construir melodías con las que conecta con el público sin necesidad de articular ni una sola palabra. Sólo sus dedos y su púa son capaces de comunicar tanto y tan maravilloso. Y eso, en un directo, es un valor añadido.

John Myung volvió a estar correcto. Virtuoso con su bajo, sin apenas apartar la mirada de él e impertérrito, sin apenas esbozar una muesca en su faz. Mike Mangini continúa siendo el miembro cuestionado por muchos, el “chico nuevo”, aquel que vino a sustituir al otrora líder insustituible. A mí me gustó su interpretación y siempre resulta curioso verle interpretar moviendo los brazos tocando los platos de esa manera tan mecánica o atacando los timbales aéreos en esa poste tan característica en él. Cierto es que algunos de los clásicos los va adaptando a su estilo, con alguna que otra variación de esas que no pasa desapercibida para los fans, pero por otro lado, es algo que veo normal. Mike necesita tener su espacio, su creatividad y aportar su particular estilo. Otra cosa es que guste o no y eso es opinión personal de cada uno.

Salí el viernes además con la sensación de que los temas pertenecientes a “Distance Over Time” son idóneos para los conciertos. Se notó que se formato más directo, más “let’s get to the point” que me comentaba John Petrucci en la entrevista que le hice hace poco más de un año, calaba entre un público que las coreaba y hacía suyas, participando junto a la banda.

Tras la épica introducción en la que vimos como poco a poco iban apareciendo las letras pertenecientes al logotipo de la banda, aparecerían todos los músicos, capitaneados por LaBrie, pie de micro con mano robótica incluida en ristre. “Untethered Angel” sería la primera en caer, donde ya pudimos apreciar los problemas que el vocalista iba a acarrear a lo largo de la velada; los primeros gallos no tardarían en aparecer a la hora del estribillo, cuando las notas más altas precisaban ser dadas. Más allá de abordar una interpretación alternativa, más llevadera, con notas más bajas, el cantante intentaba llegar a aquello que sabía no iba a ser capaz de alcanzar.

Los sonidos de tormenta y la intro de teclados anunciaban “A Nightmare to Remember” como la próxima pieza en ser interpretada. En ella noté una clara mejoría de varios aspectos: el sonido terminó de ajustarse, llegando a un nivel óptimo de ecualización, LaBrie la abordó excelentemente, dejando impronta de buen gusto en cada una de sus estrofas y la banda estuvo sobresaliente, aportando intensidad en cada uno de sus múltiples fragmentos. El duelo de solos entre Jordan y John fue muy bien recibido, máxime cuando el primero se colgó un teclado portátil a sus hombros para encarar las primeras filas mientras lucía su pulida técnica y rapidez.

“Fall Into The Light” fue súper bien recibido, con todos coreando su riff deudor de METALLICA y con todo el público coreando la parte central al son que guitarrista y vocalista les marcaban. Esto se acrecentó en “Barstool Warrior”, donde Petrucci literalmente se salió, sacando de su instrumento esos excelentes riffs y melodías para el deleite general.

A continuación llegaría otra de las piezas complejas y largas por excelencia. Me refiero a la primera parte de “In The Presence of Enemies”, muy celebrada por todos con el barbudo guitarrista subiéndose a la escalinata izquierda en el momento álgido de la canción. Continuaron con la épica “Pale Blue Dot”, perteneciente a su último disco, también acogida como un clásico de nuevo cuño, tras la que se despidieron para hacer el receso antes de la siguiente parte.

Volvieron un cuarto de hora después para encarar la parte principal -y por la mayoría más deseada- del espectáculo. Desde que sonara la nana de “Regression” con el sonido del reloj de fondo y todo el mundo tarareándola, ya se veía venir que aquello iba a adoptar el cariz de las grandes citas. La dupla “Overture 1928” y “Strange Dejá Vu” fue fantástica. Me encantan ambos temas, su ritmo deudor del rock de los setenta, su cambio de ritmo cuando pasa al riff pentatónico… disfrutarlo en directo una vez más fue una gozada en toda regla.

El interludio “Through My Words” fue precioso, con el público cantando junto a James, a la que sucedió la alucinante “Fatal Tragedy”, con esos cambios rítmicos que tanto me encantan. La metalera, casi sucia en algunas partes basada en esos pocos acordes interpretados de distintas maneras (lo que añade una complicación intrínseca al conjunto) “Beyond This Life” les quedó de lujo, siendo uno de los puntos álgidos. En contraste, la intensidad cercana al gospel de “Through Her Eyes”, con LaBrie sentado en una banqueta y Petrucci intercalando su acústica apoyada sobre un pie de guitarra con la eléctrica colgada a su hombro con la bandolera fue preciosa.

Los aires arabescos de “Home”, con ese control de intensidad en el volumen de la banda y la potencia con la que iban atacando las notas de sus instrumentos, yendo de menos a más, atacando las dos primeras notas del riff a golpe de wah-wah… ¡Maravillosa una vez más!

¿Y qué decir de “The Dance of Eternity”? Es la maestría hecha instrumental. Sus múltiples cambios, la manera en la que conectan esas partes imposibles de interpretar entre sí, el charleston que se marca Rudess. Me gustó ver a Myung y Petrucci ocupando la parte central del escenario tocándola, haciendo piña. ¡Pura magia!

El final, de libro, en plan intimista, precioso: “One Last Time” con todo el Wizink coreando como una sola voz; “The Spirit Carries On” con el frontman arengando a la masa, pidiendo que sacáramos nuestros smartphones para iluminar el recinto; y “Finally Free”, terminando por todo lo alto mientras veíamos en la enorme pantalla trasera el logo de DREAM THEATER en llamas.

Volvieron a los pocos minutos para finalizar con otro de los temas pertenecientes a su último trabajo de estudio, “At Wits End”. Quizás una decisión algo arriesgada para terminar. De hecho, pude ver como decenas de personas encaraban la salida del recinto una vez terminara la parte del repertorio dedicada a “Metropolis II”.

En todo caso, con sus luces y sus sombras, creo que no cabe duda de que la velada fue una de esas que perdurará en el recuerdo de los que allí nos congregamos.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography) (Correspondientes al concierto del Miércoles 29 de Enero de 2020 – Sant Jordi Club – Barcelona)

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

16 COMENTARIOS

  1. Estuve en el concierto y sinceramente el sonido me pareció patético, super saturado y es que el Wizink Center desde mi punto de vista (o de oido mejor dicho) no es un recinto con la mejor acústica para este tipo de descargas.
    En el resto del artículo estoy totalmente de acuerdo.
    Grandes siempre Dream Theater.

  2. Totalmente de acuerdo con la crónica. Llevo mucho tiempo siguiendo a este grupo, pero era la primera vez que los veía en directo. Aluciné con el sonido y la destreza de los componentes. Hoy por hoy Petrucci es un dios en el panorama progresivo actual. Cierto que Labrie desentonaba bastante en los altos, pero estuvo correcto en muchas canciones, aunque debería tenere una estrategia para solventar esos problemas y acallar las bocas que lo discuten, pues aun teniendo razón en parte el hombre da hasta la ultima gota de sudor y eso, es de agradecer. Yo sinceramente salí del concierto en una nube, y aun hoy no se me va de la cabeza los momentos del concierto vivido. Creo que soy afortunado de poder sentir el directo de Scene from a memory después de veinte años. Larga vida a Dream Theater y quein sabé, a lo mejor en 2022 vuelven con disco nuevo y nos traen de nuevo el Six Degrees of inner turbulence. Sería otro puntazo.

  3. Si no me falla la memoria, debo haber visto a DREAM THEATER 5-6 veces, el viernes me encantaron como la primera vez que los vi. Son unos abusones. son Dioses tocando. Y para gusto, los colores, a mi me encanta el sonido de DREAM THEATER con Mike Mangini. Suena la banda más compacta.

    Y que decir, pues la primera hora fue híper cañera, muy metálica, dieron cera y técnica a partes iguales. A mi LaBire me gustó en genera, aunque es verdad que lo pasó mal en algún momento, pero a ver quién es el bonito que puede defender esos temas…

    Fueron pura magia y mi primera vez que escucho al completo el “Scenes From a Memores” en directo.

    Qué gran noche de HEAVY METAL con todas sus letras.

    La única parte negativa, los precios de merchandising, bastante elevados y que el gran Ray Alder, que andaba entre el público no se subiera al escenario.

    • Me quedé con una sensación muy similar. Aunque en su momento me gustó el giro hacia un sonido más duro que dieron en el Train of Thought, también creo que a partir de ahí se fué perdiendo el alma de los temas que te enganchaban y no te soltaban en los anteriores discos.
      En el primer tema del concierto me temí lo peor cuando ví a Labrie totalmente incapaz de llegar a los registros más altos, sufriendo y emitiendo unos sonidos rarísimos pero, no se como, se rehizo y cuajó un concierto bastante bueno.
      Ver SFAM en directo ha sido desde siempre uno de mis deseos húmedos musicales y la noche del viernes lograron que me mojase 😀

  4. Pues yo voy a discrepar parcialmente… Es la cuarta vez que les veo (giras del ToT, SC y ADToE), y para mí fue la peor.

    Por un lado el sonido: la guitarra de Petrucci y la caja de Mangini estaban muy por encima del resto de los instrumentos, al menos en mi zona (cerca de la mesa). En los solos Petrucci sí estaba a un nivel de sonido coherente, pero en las rítmicas prácticamente estaba al mismo volumen! Una pena… Luego la batería sólo se identificaba bien la caja; el bombo prácticamente no se apreciaba, los toms inexistentes…

    De Labrie: de acuerdo con lo que habéis dicho. No da para más, pero mantuvo el tipo como pudo y lo hace razonablemente bien de frontman. A estas alturas no creo que les rente cambiar de cantante, aunque ganarían con el cambio.

    Mangini es un fuera de serie, sí…, pero constaté una vez más que “el batería de Dream Theater” siempre será Portnoy. Le eché terriblemente de menos. Siendo posiblemente “peor” técnicamente, sí creo que es infinitamente más dinámico, y que canciones como las del SFAM necesitan de ese dinamismo. Con Mangini me daba la sensación de que estaba todo atrancado, incluso tirando hacia atrás las canciones. Ni qué decir tiene el final de Finally Free, donde se pone creativo y empieza a hacer ritmos que no tienen nada que ver con lo que hacen los demás, incluso Petrucci y Rudess tienen que ponerse juntos y mirarse para no perderse. No sé, creo que destroza la canción, pierde toda la dinámica. Además, en At Wit’s end se le fue la pinza al principio, hubo dos o tres entradas que me dio la sensación que falló… Bueno, no sé, pero no me gustó del todo su desempeño.

    Rudess también me dejó un pelín frío, no le vi tan suelto como las otras veces. Luego repasando los vídeos que grabé, por ejemplo vi que la parte “charleston” del Dance of Eternity la hizo regulín… Me dio la sensación, junto al resto de la banda salvo Petrucci de “un día más en la oficina”.

    Pero vamos, que no quiero ser demasiado hater… Escuchar el SFAM del tirón hizo que me lo pasara francamente bien y disfrutara como un enano. Si no llega a ser por Mangini (o lo que escuché de Mangini, que lo mismo el tío tocó brutal pero yo no lo aprecié), hubiera sido uno de los conciertos de mi vida. Para mí estuvo bien, y disfruté, peeeeeeeeeeeero…

    Comentar también que me sorprendió mucho la poca asistencia. Sólo pista, y bastante espacio. En la gira del SC abrieron grada y estaba bastante más lleno.

    Un saludo!

    • Totalmente de acuerdo con tu visión punto por punto.

      Está claro que la percepción de cada uno es personal pero a veces da la sensación que vemos conciertos diferentes.

      Nosotros (8 personas) lo vimos a medio camino entre el escenario y la mesa y casi en la mitad (es decir, muy centrados) pero todos pensamos igual:

      Sonido regular, Mangini tiene una diferencia de pegada y dinámica grave y en las partes más rápidas “se esconde” pero en cambio en partes tranquilas su volumen está por encima de todo. Sobre gustos, colores pero para mí empeora la banda. No arregla bien los temas, se limita a tocar el mismo número de notas que Petrucci/Rudess, no trasmite…

      Petrucci excelente (creo que es el que mejor se conserva de todos con diferencia), Rudess bien pero algo distante, Myung muy frío y Labrie…bueno, pues más de lo mismo. Hace años que debieron hacer ese cambio y no Portnoy.

      • Excelente resumen que has hecho del concierto “Dave Symmetry”… Muy bien explicado… También coincido, quizás se podría decir que Mangini es menos carismático que Portnoy, pero sin embargo a mi me parece que lo da todo tras las baquetas, me da la sensación que se vacía…
        De todas formas, ya sabéis que los conciertos son a veces muy engañosos… Quiero decir, que depende de el estado en el que estén los músicos (cansancio, estado anímico, si es principio de gira, final….etc…) después la acústica del recinto donde toquen, equipo que lleven, técnico de sonido que esté, gente que acuda al concierto (no es lo mismo un recinto lleno, que media entrada o poca entrada… repercute en el sonido)..
        En fin, has contado en pocas palabras, mucho….
        Saludos!!!!

  5. Para ser la primera vez k los veo…….no salir del todo contento. Mira k me cae bien LaBrie pero es k el buen hombre no da ya para mas. Y también el sonido creo k no fue todo lo bueno k debió ser, predominio d la guitarra (fantástico Petrucci, sin palabras) y d la batería (a mi sí me convenció Mangini pero coincido en k un par d veces se coló). En fin, para mi fue un buen concierto pero creo k no llegó a un grandioso concierto. Esperare mejor ocasion

  6. Pues a mi si que me gusto el concierto y más si lo comparo con la vez anterior que
    los vi en Vistalegre (2014) con problemas tecnicos,retrasos al empezar el concierto
    y merme de al menos media hora de musica por temas consistoriales,parece que no lo olvidaron,de ahi los 6 años de espera quizás.
    Los he visto al menos 6 veces y no fue la mejor pero tampoco la peor,la situaria en zona
    intermedia.
    La banda en general a buen nivel,si bien es cierto que Labrie esta ya muy justo de voz
    y que Mangini estuvo bien en general,aunque aprecié un importante destrozo en la parte final
    de finally free….un par de errores en 3 horas tampoco es tanto,verdad Ullrich…..
    Petrucci a nivel estratosferico,sigue tocando a un nivel extraterrestre,solo por verle a el
    merece la pena pagar la entrada.
    Quizas no sea muy imparcial por ser fanatico desde hace 25 años pero personalmente me
    gusto mucho el concierto,tres horas de calidad interpratativa que no te da nadie a dia de hoy,
    ni en calidad ni duración.

  7. La primera parte me desesperó. Desde el ToT (este incluido) no los aguanto. La segunda parte la disfruté como pocos conciertos he disfrutado en mi vida. No obstante, considero que los precios dentro del Wizink son un verdadero abuso, teniendo en cuenta que no te dejan salir. Tuve la suerte de que a unas personas les sobraban entradas y me vendieron una a mitad de precio prácticamente, por lo que decidí tomarme dentro un par de cervezas. Pero en serio, ¿soy el único que considera los precios de dentro un atraco a mano armada?

  8. Pues yo es la primera vez que puedo verles en directo y quedé encantado en líneas generales. A nivel de sonido, debe que ser influyó la zona desde donde se escuchase porque desde la zona de PMR, que era donde yo me encontraba, el sonido llegó super limpio y con muy buena calidad. Tema aparte es el protagonismo que decidieran darle los ingenieros, ya que creo que dejar más en un segundo plano la batería puede ser algo intencionado. Creo que el problema con Mangini es más una cuestión de feeling. Quiero decir que un mismo tema lo pueden tocar 10 tíos a la perfección pero siempre hay alguien que se sale de lo convencional y le da algo especial y diferente. Pues para mí esa era Portnoy. Mangini es demasiado técnico.
    En cuanto a Labrie una decepción, nunca me imaginé que pudiera desentonar tanto con el resto de la banda… La primera parte del concierto horrible porque los temas le exigían más y encima trataba de hacer adornos y alargar las notas, lo cual lo volvía peor. En la parte de SFAM mejoro.