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Crónica y fotos de CORELEONI + MAXXWELL en Barcelona

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CORELEONI

+ MAXXWELL

Domingo 22 de Diciembre de 2019- Sala Razzmatazz 2 – Barcelona

Fue hace apenas un par de años cuando, coincidiendo con el vigesimoquinto  aniversario del lanzamiento del debut homónimo de GOTTHARD, el guitarrista Leo Leoni decidió que era un buen momento para rendir un sentido homenaje al que fuera su compañero y vocalista de la banda suiza, Steve Lee, desempolvando para ello algunas viejas composiciones que la actual encarnación del combo de Lugano, con Nic Maeder al frente, no suele tocar ya en directo. Para ello, el guitarrista reunió una banda de grandes músicos y sobrada solvencia, contando con el   vocalista Ronnie Romero. Así que a principios del pasado 2018 y bajo los auspicios del sello Frontiers, CORELEONI publicaban su ópera prima “The Greatest Hits-Part 1”, una colección de temas de GOTTHARD regrabados y puestos al día, amén de un tema propio titulado  “Walk On Water”. La banda regresaría al primer plano de la actualidad hace tan sólo unos meses con la publicación de “II”, que proseguía la senda de su antecesor repasando primerizos clásicos de la carrera de los suizos y dejándonos también un par de nuevas composiciones junto a una versión del legendario bluesman  John Lee Hooker.

El concierto de esta noche en la sala mediana del Razzmatazz era la última parada de su actual periplo europeo, y eso se notó en el talante y la actitud de unos músicos a los que se les vio sonrientes, relajados, y con ganas de pasarlo bien, algo que se acabó contagiandose a un público que, pese a no ser muy numeroso, cantó, bailó y disfrutó al máximo de una fantástica velada de auténtico hard rock. Pero antes de que Leo Leoni y sus muchachos tomaran el escenario del Razzmatazz 2 tendríamos oportunidad de presenciar la descarga de una banda ya curtida dentro de la escena europea como son los también suizos MAXXWELL.

Hace ya algunos años que tuvimos ocasión de ver por primera vez  a los suizos  en acción sobre  nuestros escenarios, ya que abrieron los conciertos de U.D.O. hace una década. Con respecto a aquella   visita de 2009, la  banda ha sufrido varios cambios, aunque evidentemente el más significativo  viene dado por la figura del vocalista Gilberto Meléndez, quien se dirigió al público en un perfecto castellano. Pero sin duda lo que más llamó nuestra atención fue lo musculosos que suenan los nuevos temas del quinteto, ya que parece que han dejado a un lado ese hard rock de esencias clásicas para hacer  que sus guitarras suenen ahora más crudas y afiladas, acercando su sonido al de bandas más contemporáneas como Five Finger Death Punch.

Pese a su prolífica trayectoria, –MAXXWELL cuentan con 4 largos y 2 Ep´s-,  me dio la sensación de que la gran mayoría de los presentes no estaban muy familiarizados con la propuesta de los de Luzern. Pero, afortunadamente, no tuvieron muchas dificultades para captar la atención de un personal que se mostró de lo más animado y participativo. Así que tras inaugurar la velada con los rotundos guitarrazos que marcaron la inicial “She Is Mine” todo les fue rodado. Tal y como
comentaba el hecho de contar con un frontman que se pudo comunicar fácilmente con el público acabó siendo clave para que la gente se fuera animando a medida que avanzó el show, con lo que más de uno se puso a saltar siguiendo los cortantes ritmos y las densas guitarras que nos propusieron durante “Back Again”, que plasmaban a la perfección la evolución que ha seguido el sonido de la banda en los últimos tiempos.

Y es que ese hard rock más standard que marcó sus dos  primeras entregas, con el vocalista Nobi Suppiger al frente,  parece haber quedado definitivamente atrás, con lo que no faltaron durante la descarga del combo suizo los desarrollos mas oscuros e intrigantes de “Monsterball”. Pero con esto no quiero decir que MAXXWELL hayan perdido el olfato a la hora de proponernos unos estribillos pegadizos y altamente coreables, tal y como dejaron patente a lo largo de “The Temple”, que les servía para  seguir buceando en el material de su más reciente “Metalized” mientras Gilberto volvía  a interactuar con las primeras filas logrando que el show ganara en intensidad y dinamismo.

A continuación llegó uno de los momentos más destacados de la presentación del quinteto, ya que llegaba el momento del propio  “Metalized”, que con sus afiladas e incisivas guitarras nos recordó a los titánicos metaleros germanos Primal Fear, para acabar recabando una rotunda ovación. El apoyo que la gente estaba dispensando a la banda se vería correspondido, ya que Gilberto acabó dedicando el siguiente tema de la noche  “Heads Or Tails”, -primer guiño que se permitieron a su “All In”-,  a una enfervorizada audiencia que premió el gesto del frontman elevando los puños al aire para acompañar su accesible estribillo.

Y es que cada vez que los suizos echaban la vista atrás para revisar su catálogo nos recordaban  a formaciones clásicas dentro de la escena europea como pueden ser los ya mencionados Primal Fear, Rage, e incluso los míticos Accept. De modo que la garra y la pegada que exhibieron en cortes como “Slapshot”, el tema que compusieron para el equipo de hockey sobre hielo  alemán EHC Freiburg , sirvió para dejarnos a todos una magnífica sensación. Para encarar la recta final de su entretenida y amena presentación MAXXWELL se decantaron  por ofrecernos  una nueva ración de tempos hard roqueros dando buena cuenta de “Don´t You Bite”, para dejar que el fin de fiesta definitivo, con Gilberto a pecho descubierto, corriera por cuenta de “Queen Of The Night”.

Tras la descarga de un combo suizo que cumplió a la perfección con su papel de “openers”, -ya que entretuvieron y agradaron al personal-, llegaba el momento de degustar el plato fuerte de la noche, la descarga de CORELEONI. Aunque siempre resulta una incógnita el comprobar como sonara en directo una banda relativamente nueva, lo cierto es que cuando entre los músicos  nos  encontramos con apellidos tan reputados e ilustres  como son: Leoni, Romero, Gianola, Merker y Motta, el resultado no puede ser otro que un auténtico torrente de magia, fuerza y hard rock, y más si la gran mayoría de temas que van a interpretar pertenecen al catálogo  clásico de una de las formaciones más exitosas y relevantes del hard rock de los noventa en el Viejo Continente.

Dispuestos a arrollar con todo a su paso, así salieron CORELEONI, con la firme intención de convencer, agradar y hacer disfrutar a un personal que parecía predispuesto a pasarlo en grande con ellos. Así que como era previsible la comunión entre la banda y sus seguidores fue absoluta, de modo que tan sólo fueron necesarios los compases iniciales de “Standing In The Light”, para que la sala se convirtiera en una auténtica fiesta. Debo admitirlo, me sorprendió muy positivamente la garra y la personalidad que ha adquirido Ronnie Romero como frontman, ya que si su valor como vocalista era incalculable, ahora vacila y se mueve con un descaró y una soltura que hizo que en algunos momentos, como durante la interpretación de “Love For Money”, nos recordará tanto por su registro, como por sus poses a Mr. Coverdale.

Otro detalle a destacar fue el buen rollo y la camaradería que destilaron los miembros de la banda entre ellos, con Gionola y Leoni intercambiándose miradas cómplices y sonrisas mientras no dejaban de batirse en esos duelos marca de la casa que protagonizaron en temas rebosantes de garra roquera como el fantástico “Open Fire”. El cambio de tesitura no tardaría en llegar con los desarrollos más serpenteantes de aquel fantástico medio tiempo que Gotthard incluyeron en su debut de 1992 y que llevaba por título “Angel”, que se convertía en la excusa perfecta para que Ronnie nos invitara a cantar con él antes de arrancar del respetable una cerrada ovación.

Pero no, no toda iba ser nostalgia esta noche de domingo, y para ello el quinteto  no dudó en presentar a sus incondicionales “Queen Of Hearts”, uno de los temas de nueva factura que han incluido en su nuevo trabajo “II”, y que viendo la reacción de un respetable que hizo suyo su pegadizo estribillo queda claro que está llamado a convertirse en uno de los fijos en sus próximas giras. Quizás fuese esa euforia desmedida  lo que propició que Leoni nos dedicara unas palabras antes de atacar un “Firedance”, que nos dejaba la estampa de  ambos hachas descendiendo a la pista para batirse en un fulgurante duelo mientras Ronnie se paseaba por detrás del personal sin dejar de cantar el tema. Evidentemente entre tanto vacile tampoco faltó un delicioso guiño al clásico “Heaven And Hell” para poner la guinda definitiva  al que sin duda fue uno de los momentos de la noche.

El nivel de intensidad de la banda y el de entrega del personal no decrecieron, ya que acto seguido llegaría el momento del vacilón “Cheat & Hide”, que con ese toque deudor de  lo Kiss más ochenteros se convertía en el reclamo perfecto para que los más marchosos y animados no dejaran de mover las caderas. Algo más oscuras y crudas sonaron las guitarras de otra de las inéditas que sonaron esta noche “Don´t Get Me Wrong”, para posteriormente dejar que Leoni nos deleitase con su domino del talk-box durante el delicioso “I´m Your Travelin´ Man”, que se zanjaba con el vocalista chileno interpretando los compases finales a capela ante la atónita mirada de unos seguidores que no pudieron más que premiarle con otra rotunda ovación.

Tras dejar que nuevamente el simpático Leoni se encargara de la presentación de sus acompañantes, con broma incluida al introducirnos al vocalista, al que llamó Andy García, tocaba volver a proponernos la rotundidad hardroquera de “Mountain Mama”, haciéndonos viajar nuevamente a los tiempos de “Dial Hard”. Creo que todos sabíamos que la banda se guardaría algún as en la manga, así que todos recibimos con una rotunda ovación cuando tras el solo de batería de Alex Motta, la banda se abalanzó de lleno sobre los aromas blueseros de “Sister Moon”, con Ronnie tocando la armónica.

Con la gente absolutamente entregada, completamente rendida, y con unos músicos que parecían estar disfrutando intensamente cada nota que tocaban tocaba encarar la recta final del show, y para ello que mejor que invitarnos a cantar los pegadizos estribillos del delicioso “Make My Day”. Y es que durante todo el show la conexión entre el respetable y la banda fue demoledora. Así que aunque en principio no estaba prevista en el repertorio de esta noche Leoni y Ronnie tuvieron que improvisar una versión del “Let It Be” para atender la demanda de unas primeras filas que la pidieron insistentemente.

No tardarían las guitarras de Leoni y Gionala en unir fuerzas para dar ese toque marchoso y festivo a un “She Goes Down” que nos pasó por encima como si fuera un tren fuera de control, y que provocó el delirio del personal cuando Gionola intercaló en medio del tema un fragmento del famoso punteo inicial del “Sweet Child O´ Mine” de Guns N´ Roses. Pero no, la fiesta acabó aquí, ya que “Fist In Your Face”, otra de las que en principio no estaba en la lista de invitadas de esta noche, nos daba gasolina para seguir bailando. Mientras que la elegida para poner el punto y seguido a la velada fue “Quinn The Eskimo (The Mighty Quinn) de Bob Dylan.

Para el retorno sobre las tablas el quinteto se reservó el enérgico “Hunter”, que directamente rescatado del debut homónimo de Gotthard servía para tener un emotivo recuerdo al siempre añorado Steve Lee. Lamentablemente la descarga de CORELEONI estaba tocando a su fin, pero antes de que la banda abandonara definitivamente el escenario todavía tendríamos ocasión de volver a emocionarnos, una vez más, con un “I´m On My Way”, que nos dejaba una interpretación preñada de intensidad y feeling de manos de un Ronnie que estuvo pletórico a lo largo de todo el show.

Al final de la noche el balance no pudo ser más positivo, ya que tuvimos ocasión de volver a escuchar una colección de composiciones atemporales, tocadas por una banda de auténtico lujo, contando con la presencia de Leo Leoni y uno de los vocalistas más notables de la última década: Ronnie Romero.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Gerard Brull Blanes

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