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Crónica y fotos de SKINDRED + BLOOD COMMAND en Madrid

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SKINDRED

+ BLOOD COMMAND

Domingo 15 de diciembre de 2019 – Sala Mon – Madrid

Uno de los últimos conciertos del año, el último realmente para muchos, en una sala Mon preparada para recibir el reggae metal de SKINDRED y su fiesta particular de cada noche. Esta noche no estarían solos, ya que los noruegos BLOOD COMMAND se están encargando de abrir la gira europea de los galeses. ¿Qué mejor forma de cerrar el año conciertero con uno de los mejores directos que se puede ver, al menos en cuanto a diversión, energía y sonidos frescos? Eso debieron pensar muchos ya que el aspecto de la sala era muy bueno teniendo en cuenta la amplia oferta de conciertos que había confirmados en esas fechas.

Apertura de puertas adelantada por el frío en el exterior, un buen detalle tanto de bandas como de promotor, ya que estamos a mediados de diciembre y el frío no perdona ahora. Y los primeros en aparecer a la hora prevista era BLOOD COMMAND. La banda liderada por Karina llega desde Bergen con un sonido que realmente no es nada fácil de encuadrar, y es que se mueve entre hardcore, punk rock y rock alternativo. Una banda curiosa cuanto menos, la banda tiene un sonido muy personal como decimos, y quizás lo que echa para atrás un tanto es el timbre de voz de su vocalista, quien a pesar de cumplir a la perfección con su labor al frente de la banda, en sus ‘screams’ realmente lejos de aportar, nos enfría y aleja (a nivel personal, evidentemente tendrá sus fans y sus detractores).

“Cult Drugs” o “Alarm All Assasins!” son buenos ejemplos del sonido que desarrollan, aun así consiguieron ir de menos a más, algo que no era difícil realmente y reavivarnos curiosamente con una versión bastante buena de “Believe” de Cher, algo sorprendente y que no siempre funciona y menos con un temazo como este, pues nos sorprendieron gratamente. “No Thank You, I’m More in to Fake Grindcore” cerraba un set como digo de un grupo que pasó sin pena ni gloria por una sala que por lo general se mostró bastante impasible durante su presentación.

SKINDRED ya estaban aquí, el cuarteto de Newport aterriza en Madrid preparado para hacernos vibrar de lo lindo con ese sonido que nos sorprendía y enamoraba hace ya unos años. Benji Webbe a la voz, Daniel Pugsley al bajo, Mikey Demus a la guitarra y Arya Goggin tras los platos componen actualmente SKINDRED, banda que sigue creciendo tras el estallido sonoro que supuso su llegada al mercado. Su sonido es muy dificil de resumir también, ya que aunque desarrollan una mezcla de heavy metal, reggae y rock alternativo, donde podemos incluir otras muchas influencias como ska, hip hop, punk, dubstep, drum and bass, dancehall… Melodías frescas para nuestros sentidos en definitiva, y así aparecían en escena como siempre con la marcha imperial de ‘Star Wars’.

Inicio apoteósico con una intensidad muy grande y la sala saltando al ritmo de “Sound the Siren”, para después hacernos cantar ese estribillo tan repetitivo pero efectivo como “Pressure” en el que tanto remarcamos esa erre. Pronto llegaría uno de esos temas por los que muchos conocimos a esta banda, hablamos de una divertida y variada “Rat Race”, reggae acompañado con palmas que estalla en una verdadera fiesta en el estribillo con toda la sala volviendo a saltar al unísono, y es que si hay algo que tiene SKINDRED, es que es de las pocas bandas que no se queda con todo el protagonismo de su show, ya que en innumerables ocasiones se nos hace participar activamente en su concierto, alzando los brazos, agitándolos de lado a lado, saltando, yendo al suelo para luego saltar, levantando nuestros puños…

El asedio era constante, te levantabas de un puñetazo y ya te están esperando con el otro, en este caso “Machine” haría los honores, y hay que decir que el sonido esta noche estaba siendo perfecto, algo de lo que últimamente no nos podemos quejar en esta sala, ejemplo de ello era la siguiente en llegar, una potente “Ninja” que lejos de retumbar sonaba nítida y clara, sin quitar ni un ápice de intensidad y fuerza a su presentación. Turno para dejarnos llevar por las influencias más hiphoperas de la banda, con Benji haciendo las labores de 2Pac con “California Love”, para poco después hacernos repetir una y otra vez “That’s My Jam”, título de su siguiente tema esta noche.

Momento precioso el que nos regalaron Benji y Mickey a la guitarra acústica con una canción con un mensaje muy especial y con dedicatoria, hablamos de una “Saying It Now” que lejos de desentonar en una fiesta como la que estábamos viviendo, servía también para erizar nuestro vello y darnos un pequeño respiro para disfrutar de la voz más cuidada y de los acordes más bellos de la noche, grandísima aportación a la noche de unos SKINDRED que demuestran también saber moverse en otros terrenos. Pero hasta aquí, volvía la fiesta con un canto a ello, “Kill the Power” es perfecta para recobrar revoluciones desde el segundo cero ya con el resto de la banda sobre las tablas, el cuarteto nos volvía a poner en un estado de histeria absoluta.

Nos acercábamos al final de un set bastante corto pero muy intenso con otro de esos clásicos como “Nobody”, con esas distorsiones de guitarra haciendo de puente entre la parte más reggae y la parte puramente metalera, excelente siempre, nunca nos cansaremos de escucharla y de disfrutarla dejándonos la piel en la pista. Así se retiraban momentáneamente del escenario ante una ovación enorme por parte de un público que se lo estaba pasando en grande, con moshpits constantes, con wall of deaths, y sobre todo con un espíritu de diversión increíble.

Para los bises, “Big Tings” de su último trabajo no funciona nada mal en directo, “Boom! Shake the Room” que es otro cañonazo, y para terminar, el momento ‘hooligan’ con “Warning”, y el público quitándose sus camisetas, aprovechando bufandas, abrigos o lo que buenamente pudieran coger, para agitarlo como si una bufanda en un partido de fútbol se agitara mientras saltábamos al unísono haciendo vibrar los cimientos de una sala Mon que estaba gozando de una maravillosa noche de música, fiesta, alcohol y algún que otro “cigarro” que se coló y encendió dentro de la sala para ambientar más aún la velada. Así concluye un canto a la diversión, a la frescura, al amor por la música y por nuestra cultura.

Texto: Óscar Gil Escobar

Fotos: Alvaro Ochoa

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